Jardines de plomo es un documental peruano–español–italiano dirigido por el cineasta italiano Alessandro Pugno, radicado en España. La película fue rodada entre 2014 y 2015 y retrata la situación de la comunidad andina de Huayhuay, en el departamento de Junín (Perú), afectada por la contaminación de metales pesados asociada a la actividad minera. El documental tuvo su estrenó mundial en el Festival de Málaga, donde participó en la sección Documental – Sección Oficial Largometrajes.
Sinopsis La obra sigue a una institución educativa ubicada en Huayhuay, Perú, localidad situada a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, donde una docente y sus estudiantes analizan muestras de agua de arroyos cercanos. A partir de esta investigación, identifican la presencia de organismos vinculados a la contaminación por metales pesados, atribuida a las operaciones de una empresa minera que ha impactado el entorno natural de la zona.
Los resultados son presentados tanto a la comunidad como a la empresa minera, pero es una lucha donde las motivaciones, tanto de la minera como del pueblo que también vive de ella, pesan más. En la historia el conflicto de intereses es representado con más fuerza en la relación de Edeluz, una de las estudiantes de Silvia que participan en el proyecto, y su padre, un minero que preocupado por su trabajo le pide desconfiado que deje atrás las investigaciones en el laboratorio.
Producción El documental surgió tras el paso de Pugno por el Festival Lima Independiente 2013, donde presentó el dccumental A la sombra de la cruz y dictó un taller en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A partir de este proceso, un grupo de estudiantes universitarios se integró al proyecto, colaborando en tareas de investigación y apoyo técnico durante el rodaje.
La realización del documental se extendió por aproximadamente dos años. En 2014, el director realizó un primer viaje a la zona de La Oroya, donde elaboró un guion preliminar. Las condiciones climáticas de la región andina dificultaron el rodaje, lo que ocasionó retrasos en la producción. El primer corte del documental se completó a finales de 2015, mientras que la edición finalizó en mayo de 2016. Posteriormente, entre julio y octubre de ese año, se llevaron a cabo los procesos de musicalización, corrección de color y finalización técnica.
El proyecto contó con el respaldo del Fondo Italo-Peruano (FIP), entidad que financia iniciativas de desarrollo en zonas afectadas por la actividad minera. Parte del material fue grabado en laboratorios escolares impulsados por esta institución.Según declaraciones del director, su motivación principal estuvo vinculada al impacto de la contaminación ambiental en la vida de niños y adolescentes, así como a la relación de esta problemática con la experiencia de su ciudad natal, Casale Monferrato (Italia), afectada históricamente por la industria del amianto. Referencias
Enlaces externos
Fondo Italo-Peruano (FIP)
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