Rufina Felisa Galindo López (Tecomavaca, 1934) es una activista mexicana por el desalojo en la Ciudad de México por la defensa y por el derecho a una vivienda digna, también es integrante fundadora de la Red de desalojadas de la Ciudad de México.

Activismo Rufina Galindo fue la última habitante del edificio Zapata 68 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a unas cuadras del zócalo, donde vivió desde 1957; asumió la defensa pública del edificio cuando los desalojos iniciaron en 2016, influenciada por la militancia sindical de un tío que fue maestro. Originalmente, formó parte de la comisión directiva de la Asociación de inquilinos de Emiliano Zapata 68, fundada el 30 de abril de 2001 cuando la expropiación del edificio se encontraba en proceso. Como Red de desalojadas de la Ciudad de México, las integrantes realizaron tres movilizaciones, en las que señalaron al Tribunal de Justicia como participante de expulsiones presuntamente arbitrarias, por lo que exigieron un alto a los desalojos en zonas susceptibles de gentrificación del Centro Histórico.

Entre las actividades en las que participó el grupo, se encuentra la primera marcha antigentrificación de la Ciudad de México, a la que acudió con otras diez mujeres adultas mayores, en representación de la Red de Desalojadas de la Ciudad de México, ahí denunciaron el inicio de los desalojos en el centro histórico desde 2013.

Hacia 2019, Rufina se organizó con otras vecinas para fundar la Red de desalojadas de la Ciudad de México, posteriormente, se apoyaron en el Movimiento Urbano Popular, con Jaime Rello, activista por la lucha del acceso a la vivienda digna en sectores populares de la Ciudad de México desde los años 80; fue a través de este colectivo, que en compañía de otras personas desplazadas, tuvieron acercamientos con el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México para tener acceso a un crédito de vivienda.

El activismo de Rufina Galindo ha estado enfocado en el acceso a la vivienda digna, pero también al goce de la vida adulta, ya que la mayoría de quienes conforman la Red de Desalojadas de la Ciudad de México son mujeres de la tercera edad: Somos personas de la tercera edad y quisiéramos estar resguardadas en la casa, pero no, mis compañeritas salen, porque si no, nada más no nos ven. Se tiene que luchar por el derecho a la vivienda. Tengo 71 años y he tratado de portarme bien, de vivir bien, de ayudar a mi comunidad, de estar bien con todo, de vivir una vida bien. Si el gobierno no nos puede ayudar cuando dicen que ‘primero los pobres’, ¿de quién podemos esperar algo?La Copa del Mundo del 2026 que se llevará a cabo en algunas sedes de la Ciudad de México, ha significado desalojos de edificios como Cuba 11, por lo que sus habitantes se han manifestado, situación a la que se ha sumado Rufina, en un intento por solicitar a los ministros: priorizar el interés ciudadano ante los daños emocionales, así como desconfianza hacia las autoridades que generan los desalojos.

Desalojo del edificio Zapata 68 El 13 de julio de 2016 sucedió el primer desalojo, con un operativo de 800 granaderos a pie y algunos más que se desplegaron desde dos helicópteros que bajaron a rappel por el techo del edificio en un esfuerzo por burlar la resistencia de los vecinos que se encontraban en el portón de la entrada de la calle; mientras esto sucedía, Rufina se encontraba en la azotea, con un amparo judicial en sus manos, hasta que fue retirada por sus hijas cuando los policías se aproximaban a ella, su reacción fue correr y encerrarse en sus departamentos al igual que otros 11 vecinos para continuar con la resistencia al desalojo. El resultado de ese desalojo fueron 10 departamentos vaciados a partir de ocho órdenes de desalojo que provenían de diversos juzgados aparentemente coordinados; de este acto organizado las vecinas comentan: "...vinieron a sacarnos como si fuéramos el chapo".

En total fueron 12 desalojos en tres años, con órdenes emitidas por la justicia civil, contra vecinos que no vivían más en el edificio o ya habían fallecido, las razones eran falta de pago de contratos de 2015 presuntamente falsos por adeudo de renta desde el 2002, cuando se expropió el edificio por el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, algunas notas periodísticas indican que existió una reversión de la expropiación por gestiones del Instituto de Vivienda en conjunto con tribunales de justicia a nombre de otra persona, un heredero de nombre Francisco Ricardo Piñeirúa, quien se asumió como albacea de la anterior dueña, Rosario Fernández y Fernández falleció, como resultado, dicho heredero tomó control de la administración del edificio y expulsó a los inquilinos que ocupaban los 14 departamentos.

Rufina acudió a la Fiscalía Ambiental para denunciar el acto de expulsión como un despojo, sin embargo, se enteró de que había dos carpetas abiertas por el mismo caso, ya que en enero de 2019 había una acusación hacia Rufina en la que se indicaba que ella y su familia habían invadido el edificio un mes antes de la invasión armada ocurrida en Zapata 68.

Uno más de los intentos de desalojo del predio fue a través de notificaciones por parte del entonces gobernador Miguel Ángel Mancera, con el objetivo de ofrecerles a los inquilinos formar parte del programa del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México, sin embargo, los habitantes no habían realizado dichas solicitudes.

El desalojo de Rufina de su departamento, el número 21, se realizó sin fuerza pública el 31 de mayo de 2023, sin notificación previa, por lo que se mudó al departamento 17 con su hija y descendencia, para ser finalmente desalojadas el 27 de junio de 2023, en un acto ejecutado por hombres encapuchados que encerraron a los aún habitantes del edificio en una habitación mientras sacaban sus muebles y pertenencias a la calle; posterior al desalojo, el predio fue ocupado para albergar dos bodegas de productos chinos, en las que se almacenan toneladas de ropa que se vende por mayoreo, pertenecinientes a importadoras textiles.

Al enterarse del plan del Gobierno de la Ciudad de México para otorgar viviendas para las personas desalojadas sin que haya desarraigo de sus comunidades, Rufina indicó que las personas desalojadas querían ser expulsadas de sus lugares de origen por lo que si se estaba haciendo vivienda en el Centro Histórico, esperaban ser contempladas para ocuparlas: Nosotros somos la historia(…) He visto muchas cosas, he visto transformarse la ciudad, entonces que me saquen de mi lugar, donde yo he vivido toda mi vida, pues es difícil. ¿A dónde me voy? ¿A las periferias? No.Finalmente, después de vivir tres días en la calle y compartir vivienda durante un año con 12 personas de su familia en 40 metros cuadrados, las autoridades le otorgaron una vivienda a Rufina en un edificio nuevo ubicado en el Centro de la Ciudad de México; en primera instancia se le ofreció espacio en un edificio destinado a miembros de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, oportunidad que rechazó inicialmente para continuar con la lucha en conjunto con los compañeros desalojados, ya que buscaba ser reubicada en un predio en el que conviviera con otras personas en su misma situación, sin embargo, terminó aceptando este lugar para formar su hogar, un departamento que será propio y que consta de dos recámaras, sala-comedor, baño, cocina y zotehuela de 51 metros cuadrados, la mitad de lo que medía su departamento en Zapata 68.

Referencias

Categoría:Mujeres activistas de México