Eduard Vila i Fàbrega (Gerona, 1921-2008) fue un pintor catalán autodidacta cuya trayectoria se desarrolló principalmente en Gerona durante la segunda mitad del . Cultivó un lenguaje pictórico sobrio e introspectivo, centrado en el óleo sobre lienzo, con paisajes, bodegones y figuras femeninas como motivos recurrentes. Participó en certámenes como la Exposición Municipal de Bellas Artes de Barcelona (1953), la III Bienal Hispanoamericana de Arte (1955) y la Mostra Provincial d’Art de la Fontana d’Or (1973), y en 1985 el Museu d’Història de la Ciutat de Girona le dedicó una muestra antológica.Marquès, Enric (1985). Catàleg de la Mostra Antològica: Eduard Vila i Fàbrega. Ajuntament de Girona, Museu d’Història de la Ciutat. Fue galardonado con el primer Premio de Pintura de la Diputación de Gerona (1956) y el premio «Gerona inmortal» (1959). Diversos críticos, como Enric Marquès, lo han situado como «una pieza fundamental dentro del panorama del arte gerundense de posguerra».Marquès, Enric (2008). «Vila i Fàbrega i els seus silencis». Diari de Girona, 1 de julio de 2008.

Biografía Eduard Vila i Fàbrega nació en 1921 en el barrio del Pont Major de Gerona. Entre 1942 y 1945 realizó el servicio militar en Melilla, etapa en la que asistió a clases de dibujo y pintura y efectuó sus primeras experiencias expositivas locales.Clara, J. (1998). [Estudi biogràfic sobre Eduard Vila i Fàbrega]. Document conservat a l’arxiu familiar Vila i Fàbrega. A su regreso se incorporó al Banco Comercial de Barcelona, en la sucursal de Gerona, donde trabajó durante décadas. Esta actividad profesional le permitió mantener independencia económica y preservar su libertad creativa, sin depender de las dinámicas del mercado artístico.Pujades, Pius (2025). Testimonis sobre Eduard Vila i Fàbrega. Arxiu personal de l’autor.

Llevó una vida discreta, marcada por un carácter reservado y metódico. Según su sobrino Jordi Parella Vila, residió gran parte de su vida junto a su hermana Coloma en Gerona y mantuvo un círculo personal reducido, centrado en la familia y en algunos amigos próximos vinculados al mundo de la cultura.«Entrevista a Jordi Vila» (2025). Testimonio recogido en el marco del projecte de documentació de l’obra de Eduard Vila i Fàbrega. Arxiu familiar Vila i Fàbrega. Nunca contrajo matrimonio ni tuvo descendencia.

Vila i Fàbrega mantuvo una estrecha amistad con la familia Boadas, que apoyó su trayectoria adquiriendo numerosas obras y conservando una parte significativa de su producción, así como recordatorios, ilustraciones y documentación relacionada con el artista.Boadas i Hernández-Sonseca, Joan (2015). «Casulla: Eduard Vila i Fàbrega». En: 12 mesos, 12 obres. Museu d’Art de Girona.Arxiu familiar Boadas (2025). Documentació sobre la relació de la família Boadas amb Eduard Vila i Fàbrega.

El perfeccionismo de Vila i Fàbrega condicionó su producción: pintaba únicamente cuando sentía tener algo que expresar y destruía o reelaboraba aquellas piezas que no consideraba satisfactorias. Su estudio principal se encontraba en un piso de la calle del Nord, en Gerona, al que se sumaba un segundo taller en una masía en Campdorà, cuyas vistas inspiraron parte de su primera etapa paisajística.

Entendía la pintura como un ejercicio de introspección y contemplación, más cercano a la meditación que a la práctica profesional. En una de sus reflexiones afirmó: «No comprenc el pintor que fa servir sempre un sistema» («No comprendo al pintor que utiliza siempre un sistema»).Vila i Fàbrega, Eduard. Fragments i entrevistes reproduïts a Gerona Capital. Arxiu personal (s. f.). Esta actitud explica tanto su ritmo pausado de trabajo como la escasa presencia pública que mantuvo a lo largo de su vida.

Trayectoria artística Eduard Vila i Fàbrega desarrolló su carrera de forma autodidacta, al margen de academias oficiales, aunque mantuvo vínculos con colectivos artísticos locales. En la década de 1950 formó parte del grupo conocido como «Tres pintors de Girona», junto a Jesús Portas e Isidre Vicens, con quienes compartió diversas exposiciones. También participó en certámenes de relevancia nacional e internacional, como la Exposición Municipal de Bellas Artes de Barcelona (1953), la III Bienal Hispanoamericana de Arte (1955) y las exposiciones de la Sala Municipal de Gerona (1958, 1962 y 1967).Diputació de Girona. Catàleg d’artistes del fons d’art de la Diputació de Girona. Fitxa d’Eduard Vila i Fàbrega.

En el ámbito provincial, Vila i Fàbrega obtuvo el primer Premio de Pintura de la Diputación de Gerona (1956) y el galardón «Gerona inmortal» (1959). Su obra fue también seleccionada en la Mostra Provincial d’Art de la Fontana d’Or (Gerona, 1973), un evento colectivo de gran proyección que reunió a artistas destacados y en cuyo catálogo se documenta la participación de Salvador Dalí, autor de la imagen de portada.Mostra Provincial d’Art. Fontana d’Or, Girona (1973). Catàleg de l’exposició. Arxiu històric de Girona / Arxiu familiar Vila i Fàbrega. Asimismo, participó en la Exposición de Artistas Contemporáneos de Gerona celebrada en el Museo de San Telmo, en San Sebastián (1975).

De manera paralela, Vila i Fàbrega fue elegido en diversas ocasiones para realizar carteles e imágenes institucionales vinculadas a ferias y actos locales en Gerona, faceta documentada en archivos familiares y municipales, aunque menos estudiada en la bibliografía especializada.

A lo largo de su trayectoria mantuvo una producción reducida, guiada por un alto grado de exigencia personal. Según testimonios, pintaba únicamente cuando sentía tener algo que aportar, destruyendo aquellas obras que no le satisfacían. Gran parte de sus piezas fueron adquiridas directamente por coleccionistas locales, lo que le permitió mantener una relativa independencia creativa al margen de las dinámicas comerciales.

En 1985, el Museu d’Història de la Ciutat de Girona le dedicó una muestra antológica que reunió más de cuarenta obras y supuso un hito en la recuperación institucional de su figura. El catálogo, comisariado por Enric Marquès, lo definió como «una peça fonamental dins el panorama de l’art gironí de postguerra». En sus últimos años, Vila i Fàbrega continuó pintando de manera selectiva. Entre sus trabajos más singulares se encuentra el diseño de una casulla litúrgica para la ordenación de Mn. Joan Boadas i Hernández-Sonseca (1991), actualmente conservada en el Museu d’Art de Girona, pieza atípica dentro de su trayectoria pictórica que ha sido estudiada en el marco del programa institucional 12 mesos, 12 obres.Museu d’Art de Girona (2015). 12 mesos, 12 obres. Generalitat de Catalunya – Departament de Cultura.

Vila i Fàbrega mantuvo una estrecha amistad con la familia Boadas, que apoyó su obra desde sus inicios y conservó una parte significativa de su producción. Este vínculo contribuyó a preservar y difundir su legado artístico tras su fallecimiento.

Estilo y técnica La obra de Eduard Vila i Fàbrega se caracteriza por una austeridad compositiva deliberada, una paleta cromática contenida y una depuración formal progresiva. Su lenguaje pictórico ha sido descrito como íntimo, silencioso e introspectivo, con un estilo reconocible y coherente a lo largo de las décadas.

En sus primeras etapas predominan los paisajes naturales y urbanos vinculados a la tradición pictórica catalana y a la escuela paisajística de Olot, tratados con pincelada suelta y cromatismo equilibrado. A partir de la década de 1960, la pintura de Vila i Fàbrega evoluciona hacia una mayor simplificación formal: el dibujo adquiere protagonismo, la geometría se convierte en soporte estructural y el espacio pictórico se organiza en composiciones centradas y simétricas. El artista empleó formas básicas como el círculo, el triángulo o el cuadrado para contener brazos, rostros y objetos, generando una tensión «centrípeta» que conduce la mirada al eje del lienzo.Goday, Sebastià. «Vila i Fábrega, les formes per arribar al fons del silenci». Text inèdit. Arxiu familiar Vila i Fàbrega.

Durante esta etapa intermedia predominan los grises, ocres y negros, mientras que en los años ochenta introdujo tonalidades más cálidas y luminosas, aunque siempre dentro de una paleta restringida. En esta fase destacó en el tratamiento del bodegón y la figura femenina, motivos a los que imprimió un tono meditativo y poético, evitando el exceso de detalle en favor de estructuras limpias y un equilibrio sereno.Bosch, Glòria (1985). Text introductori a Catàleg de la Mostra Antològica: Eduard Vila i Fàbrega. Museu d’Història de la Ciutat de Girona.

Entre los temas recurrentes figuran la figura femenina y diversos objetos cotidianos (manzanas, jarras, conchas, sillas, embarcaciones), presentados de forma aislada y descontextualizada. Estos elementos actúan como símbolos de silencio y contemplación, reforzando el carácter introspectivo de su obra. La crítica ha establecido afinidades entre Vila i Fàbrega y Giorgio Morandi, especialmente en la manera de conferir atemporalidad y sobriedad a los bodegones.

Su aproximación a la pintura ha sido interpretada como una forma de poesía visual: sobria, armónica y silenciosa. Diversos autores han subrayado esta dimensión lírica, señalando que Vila i Fàbrega «pintaba poesía» en el sentido de que la geometría, la proporción y la luz ordenaban sus emociones y su experiencia del mundo.Vivó, Carles (dècada de 1980). [Article sobre Eduard Vila i Fàbrega]. Document mecanografiat. Arxiu familiar Vila i Fàbrega.

Desde el punto de vista técnico, Vila i Fàbrega trabajó principalmente con óleo sobre lienzo, medio en el que desarrolló la parte más sólida de su trayectoria. De forma paralela, experimentó ocasionalmente con soportes alternativos como cartones, tapas de cuadernos de contabilidad y piedras de río. Estas últimas dieron lugar a los llamados pictòlits, pequeñas pinturas de rostros femeninos realizadas sobre piedras, que adquirieron un valor simbólico en su entorno artístico, pero que constituyen un episodio secundario dentro de su producción. De manera igualmente puntual, en 1991 diseñó la casulla litúrgica para la ordenación de Mn. Joan Boadas i Hernández-Sonseca, pieza singular por su carácter excepcional en el conjunto de su obra.

Temas recurrentes y figura femenina Uno de los motivos más constantes en la obra de Eduard Vila i Fàbrega es la figura femenina. Sus representaciones se caracterizan por la sobriedad, el silencio y una cualidad introspectiva que atraviesa toda su producción. Estas figuras suelen aparecer estilizadas y atemporales, en actitudes contemplativas, frecuentemente de espaldas o con los ojos cerrados, transmitiendo serenidad y misterio.

Junto a estas imágenes de recogimiento, Vila i Fàbrega también abordó el desnudo femenino, tratado con la misma austeridad y distancia que el resto de su producción. Los desnudos, desprovistos de erotismo explícito, se presentan como estudios de líneas curvas y proporciones equilibradas, concebidos más como ejercicios de armonía formal que como exploraciones del cuerpo sensual. Para el propio artista, «el cuerpo femenino es más bello en líneas curvas que el masculino, que es más recto».

Estas presencias femeninas no remiten a modelos concretos, sino a arquetipos visuales cargados de lirismo. Según Joan Boadas, Vila i Fàbrega reconocía que nunca logró desprenderse del todo de la figura humana: «Es lamentava de no haver arribat a l’abstracció i necessitar la figura sempre femenina», «Se lamentaba de no haber llegado a la abstracción y de necesitar siempre la figura femenina».

En palabras de Enric Marquès, Eduard Vila i Fàbrega fue «un pintor instal·lat en to imaginari, en la imaginació», es decir, «un pintor instalado en un tono imaginario, en la imaginación», cultivando una obra marcada por «la melangia i els somnis fantàstics», «la melancolía y los sueños fantásticos». La figura femenina se integra en este universo como eje lírico y compositivo, más cercano a la poesía visual que a la narración figurativa.