La guerra interna del Cártel del Golfo hace referencia a una serie de enfrentamientos entre Los Metros y Los Rojos, dos facciones dentro del Cártel del Golfo que se involucraron en una lucha por el poder tras la muerte del capo Samuel Flores Borrego en septiembre de 2011. Desde 2013, Los Metros han ganado ventaja y han recuperado el control de las principales ciudades antiguamente controladas por el Cártel del Golfo.

Originalmente, las dos facciones fueron formadas a finales de la década de 1990 por Osiel Cárdenas Guillén, el exlíder de la organización. Tras arresto y extradición en 2003 y 2007 respectivamente, el control del Cártel del Golfo pasó a su hermano Antonio Cárdenas Guillén (Tony Tormenta) y su colaborador cercano Jorge Eduardo Costilla Sánchez (El Coss). Pero las diferencias entre las dos facciones comenzaron en 2010, cuando Juan Mejía González de Los Rojos fue ignorado como jefe regional de Reynosa, Tamaulipas, y asignado a un territorio menos importante. Por su parte, Flores Borrego, de Los Metros, fue asignado a Reynosa, lo que indirectamente sugirió que estos estaban por encima de Los Rojos. Cuando Antonio fue asesinado por la marina el 5 de noviembre de 2010 en Matamoros, Tamaulipas, Los Rojos, facción suya, tuvieron el presentimiento de que Los Metros habían informado a las autoridades mexicanas sobre su paradero. Quienes eran más leales a la familia Cárdenas se quedaron con Los Rojos, mientras que quienes eran leales a Costilla Sánchez permanecieron en Los Metros.

En un esfuerzo por vengar la muerte de su líder, Mejía González y Rafael Cárdenas Vela, sobrino de Antonio, presuntamente ordenaron la ejecución de Flores Borrego, el segundo al mando de Los Metros. Con su muerte, ambas facciones se enfrentaron y se declararon la guerra en el estado de Tamaulipas y, supuestamente, ofrecieron información a las autoridades estadounidenses sobre la ubicación de miembros del cártel escondidos en los Estados Unidos. En la guerra interna, muchos miembros de alto rango del Cártel del Golfo han sido asesinados o arrestados. En algunos casos, sin embargo, la violencia relacionada con el narcotráfico se extendió a través de la frontera con Estados Unidos, en el sur de Texas, lo que provocó debates sobre la posibilidad del «desbordamiento de la violencia» de la guerra contra el narcotráfico en México.

Los combates han obligado a Los Rojos a atrincherarse en Matamoros, Tamaulipas, mientras Los Metros realizan sus últimas incursiones para eliminarlos. Para ello, Costilla Sánchez, de Los Metros, presuntamente colaboró con el Cártel de Sinaloa y con Joaquín «el Chapo» Guzmán. Sin embargo, tras las detenciones de Costilla Sánchez y Cárdenas Guillén, es difícil predecir el futuro del Cártel del Golfo y del submundo criminal mexicano.

Antecedentes A finales de la década de 1990, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, tenía otros grupos similares además de Los Zetas establecidos en varias ciudades de Tamaulipas. Cada uno de estos grupos se identificaba por sus códigos de radio. Los Rojos tenían su base en Reynosa; Los Metros, en Matamoros; y los Lobos, en Laredo. La lucha interna entre Los Metros y Los Rojos comenzó en 2010, cuando Juan Mejía González, alias el R-1, fue ignorado como candidato para el cargo de jefe regional de Reynosa y fue enviado a la Frontera Chica, un área que abarca Miguel Alemán, Camargo y Mier, directamente al otro lado de la frontera entre Estados Unidos y México desde el condado de Starr, Texas. El área que Mejía González quería fue entregada a Samuel Flores Borrego, lo que sugiere que Los Metros estaban por encima de Los Rojos.

Información no confirmada publicada por The Monitor indicó que dos líderes de Los Rojos, Mejía González y Rafael Cárdenas Vela, unieron fuerzas para asesinar a Flores Borrego. Cárdenas Vela le guardaba rencor a Flores Borrego y a Los Metros porque creía que habían dado información al Ejército mexicano para rastrear y matar a su tío, Antonio Cárdenas Guillén (Tony Tormenta), el 5 de noviembre de 2010. Otras fuentes indican que la guerra interna podría haber sido causada por las sospechas de que Los Rojos eran «demasiado blandos» con el acérrimo enemigo del cártel, Los Zetas. Cuando el Cártel del Golfo y Los Zetas se separaron a principios de 2010, algunos miembros de Los Rojos se quedaron con el Cártel del Golfo, mientras que otros desertaron y se unieron a Los Zetas.

InSight Crime explica que el desacuerdo fundamental entre Los Rojos y Los Metros radicaba en el liderazgo. Quienes eran más leales a la familia Cárdenas se mantuvieron con Los Rojos, mientras que quienes eran leales a Jorge Eduardo Costilla Sánchez, como Flores Borrego, defendieron a Los Metros.

Originalmente, el Cártel del Golfo funcionaba sin problemas, pero las disputas internas se desencadenaron cuando Flores Borrego fue asesinado el 2 de septiembre de 2011. Cuando Los Rojos se volvieron contra Los Metros, la facción más grande del cártel, estallaron tiroteos en todo Tamaulipas y se robaron cargamentos de droga mutuamente. Los Metros lograron mantener el control de las principales ciudades que se extendían desde Matamoros hasta Miguel Alemán, en Tamaulipas. Se informa que otras dos facciones del cártel, Los Ciclones y Los Escorpiones, se involucraron en una lucha por el poder el 1 de febrero de 2012 en Matamoros.

Desbordamiento de la violencia

Tiroteo en McAllen, Texas

El 27 de septiembre de 2011, alrededor de las 2:00 a. m. en McAllen, Texas, se produjo un intercambio de disparos en una autopista. Un hombre llamado Jorge Zavala y un joven de 22 años fueron víctimas de un ataque perpetrado por sicarios desconocidos que viajaban en una camioneta Chevrolet Tahoe, lo que provocó que perdieran el control de su vehículo y se estrellaran en la autopista. La policía local no halló motivos para el ataque, pero fuentes informaron a The Monitor que Zavala tenía vínculos con una facción del Cártel del Golfo en Matamoros y Reynosa, en México, lo que indica que su asesinato se debió a una «lucha por el poder interna» en la organización. Zavala murió en el lugar, mientras que el otro hombre fue trasladado al hospital en estado crítico. El Departamento de Policía de McAllen se negó a comentar sobre la cantidad de disparos, pero la autopsia preliminar reveló que Zavala murió por múltiples disparos, no por el accidente. Los registros públicos demuestran que los antecedentes penales de Zavala se remontan a 1995, mientras que fuentes cercanas a la víctima afirmaron que era un estrecho colaborador del narcotraficante Gregorio Sauceda Gamboa. Un agente de seguridad local, que pidió no ser identificado, declaró que la muerte de Samuel Flores Borrego y la lucha por el poder en la organización podrían explicar la muerte de Zavala. Horas después de la muerte de Zavala, se produjeron una serie de ataques con granadas en Reynosa, Río Bravo y Ciudad Victoria, mientras que un intenso tiroteo tuvo lugar en Matamoros, Tamaulipas.

Comisario baleado en Elsa, Texas

derecha|miniaturadeimagen|177x177px|Foto policial de Flores Borrego. Tras la muerte de Samuel Flores Borrego, el Cártel del Golfo había perdido muchos de sus cargamentos de droga a manos de grupos rivales y de sus propios miembros, así que cuando se nombró al nuevo líder, «una de las primeras órdenes emitidas fue recuperar sus pérdidas».

No está claro cómo, pero varios miembros del Cártel del Golfo rastrearon una de sus cargas robadas hasta una casa de seguridad de presuntos narcotraficantes en Elsa, Texas, el 1 de noviembre de 2011. El cártel luego llamó a una pandilla estadounidense para que fuera a comprar las cargas para conocer la ubicación de la casa de seguridad. Los pandilleros compraron las drogas a los traficantes, pero se dieron cuenta de que no era el refugio donde supuestamente se mantenían las mercancías. En un intento por obtener la ubicación de las drogas, los pandilleros los secuestraron y fue entonces cuando dos agentes de la comisaría del condado recibieron una llamada de emergencia sobre un posible secuestro. Los agentes detectaron la camioneta Ford F-150 de los pandilleros y ordenaron al conductor que se detuviera. Mientras uno de los agentes hablaba con el conductor, el otro se acercó a la ventana del pasajero y recibió un disparo con una pistola de 9 mm. El agente logró sobrevivir porque llevaba un chaleco blindado. Sin embargo, uno de los pandilleros fue asesinado. El otro recibió un disparo en la cabeza y permaneció en estado crítico.

Secuestros y extorsiones en el sur de Texas

Durante el fin de semana del Día de los Caídos en 2011, un presunto miembro del Cártel del Golfo se hizo pasar por policía y secuestró a un hombre llamado Ovidio Guerrero Olivares cerca de Alton, Texas. Guerrero no fue visto otra vez por sus familiares y los registros judiciales indicaron que «ni siquiera fue el objetivo de un secuestro ordenado por el Cártel del Golfo». La policía supo más sobre el secuestro cuando arrestó a algunos miembros del cártel en Mission, Texas. Uno de los detenidos admitió que Guerrero Olivares fue secuestrado después de que el jefe del cártel en Miguel Alemán, Tamaulipas, emitiera una lista de varias personas que quería que fueran secuestradas en el valle del Río Grande y enviadas al sur a México para interrogarlas tras el robo de una carga de cocaína. El secuestrador fue sentenciado a prisión, mientras que informes dentro de la organización indican que el jefe del cártel en Miguel Alemán, Miguel «el Gringo» Villarreal, fue asesinado en Valle Hermoso, Tamaulipas, durante la guerra interna del cártel. Además, la familia de Guerrero Olivares huyó y abandonó su hogar.

El 6 de diciembre de 2011, una persecución a alta velocidad y un intento de agresión vehicular por parte de presuntos miembros del cártel a agentes de policía en Palmview, Texas, desencadenó un tiroteo. Isaac Sánchez Gutiérrez, el conductor del vehículo, logró escapar de la escena y evitó ser capturado, dejando atrás a un compañero y una camioneta Ford F-150 con las letras «CDG» (acrónimo del Cártel del Golfo) pintadas con aerosol en el interior. Las autoridades descubrieron más de 320 kg de mariguana ocultos dentro de la camioneta. Sánchez Gutiérrez fue arrestado por patrulla fronteriza después de un incidente de persecución a pie y en vehículo cerca de Abram, Texas, el 20 de diciembre de 2011. Mientras estaba bajo custodia, afirmó que un líder de alto rango del cártel en Reynosa, Tamaulipas, lo había coaccionado para contrabandear drogas a través de la frontera. Según su relato, su hermano Juan Armando había estado involucrado en el narcotráfico, pero sus superiores sospechaban que había robado 2 millones de dólares. Juan Armando fue secuestrado en una tienda de conveniencia en Reynosa y varios miembros del cártel fueron a la casa de Isaac en Mission, Texas, amenazando con torturar y matar a su hermano si no devolvían el dinero. Le dieron un ultimátum: o reunía 4 millones de dólares o contrabandeaba 50 cargas de drogas a través de la frontera entre Estados Unidos y México para liberar a su hermano secuestrado.

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