La maternidad de Peña Grande, conocida oficialmente como Nuestra Señora de la Almudena, fue un centro dependiente del Patronato de Protección a la Mujer, una institución franquista presidida por Carmen Polo. El objetivo principal del centro consistía en acoger a jóvenes solteras embarazadas y sin recursos, algunas de las cuales sufrieron todo tipo de crueldades y castigos, así como constantes presiones para renunciar a sus bebés y darlos en adopción. La maternidad permaneció abierta desde 1955 hasta 1984.

Historia Peña Grande fue uno de los numerosos centros dependientes del Patronato de Protección a la Mujer, una institución pública de pretendido carácter social nacida en 1941 y presidida por Carmen Polo, que tenía como función dirigir una red de reformatorios para adolescentes consideradas inmorales, bien por prácticas sexuales fuera del matrimonio, lesbianismo, prostitución o por embarazos no sancionados por la Iglesia católica. El edificio que albergaba la maternidad se construyó en un terreno de dos hectáreas ubicado en el barrio periférico madrileño de Peña Grande, del que recibió su nombre. Contaba con varios pabellones independientes que impedían el contacto entre las internas. Las sumisas no se mezclaban con las rebeldes, ni las madres con las embarazadas, tampoco las que procedían de familias pobres con las adineradas o de pago que ingresaban para ocultar el embarazo y contaban con mejor tratamiento. Inicialmente albergaba a unas mil personas entre niños y madres, lo que suponía una situación de hacinamiento que fue reduciéndose gradualmente. Funcionó entre las décadas de los cincuenta y ochenta. Finalmente, cerró en el año 1984, unos cuantos años después de que se instalara la democracia en España y de  la aprobación de la Constitución española de 1978.

Jóvenes solteras, embarazadas y sin recursos El centro, comenzó a funcionar a partir de 1955 con el fin de acoger a jóvenes solteras, embarazadas y sin recursos, muchas de las cuales sufrieron constantes presiones para que renunciaran a sus bebés y fuesen dados en adopción, a veces ilegalmente. En sus instalaciones convivían gestantes, con edades comprendidas entre los 11 y los 25 años, procedentes de toda España, algunas de las cuales permanecieron retenidas a la fuerza. El internado, dependiente del Ministerio de Justicia, tenía capacidad para acoger a 600 internas con sus hijos. Si bien es imposible conocer la cifra de los miles de mujeres y niñas que pasaron por la maternidad de Peña Grande durante los casi cuarenta años que estuvo abierto el internado, resulta mucho más difícil determinar el número correspondiente a los bebés nacidos en sus dependencias.

Gestión del centro Durante los años que permaneció abierta la maternidad estuvo regentada por congregaciones religiosas. Inicialmente, hasta 1972, por la orden de las Esclavas de la Virgen Dolorosa, y después por las Cruzadas Evangélicas (nombre completo: Instituto secular Cruzada Evangélica) quienes se encargaron de la gestión del centro hasta su clausura, a principios de 1984. El paritorio estuvo atendido, entre otros, por el ginecólogo Eduardo Vela, primer médico juzgado por un caso de robo de bebés y adopciones irregulares. Según un informe oficial de 1968, aparecido en el diario Público, las internas realizaban un trabajo excesivo sin remuneración. En el centro de Peña Grande escaseaba la comida y las internas sufrían castigos físicos y emocionales “Se dedican a la limpieza de suelos y cristales, cocinan, friegan, lavan, planchan, repasan la ropa, son niñeras, cuidan de los animales de la granja, y tienen que hacer guardias por la noche

Cierre En los últimos años de funcionamiento, tras hacerse públicos numerosos testimonios sobre bebés robados, abusos sexuales, psicológicos y físicos, el centro recibió el sobrenombre de Maternidad de los Horrores. A pesar de que la institución mantenía las formas de maltrato y abuso propios de una dictadura, las internas empezaron a movilizarse con la llegada de la democracia a España en los años setenta. Fue entonces cuando un grupo de mujeres que encabezaban la lucha por el cierre del centro enviaron varias cartas al gobierno, al ministro de Justicia, Fernando Ledesma, de quien dependía la institución, y a Enrique Miret Magdalena, nombrado por entonces director general de Protección de Menores, por el gobierno socialista de 1982, cargo que desempeñó durante cuatro años. Finalmente Miret Magdalena, se reunió con las internas y después de una inspección se cerró el paritorio. Poco más tarde, las monjas abandonaron definitivamente el centro, ahora convertido en un instituto de enseñanza Secundaria.

Robo de bebés El internado de Peña Grande fue uno de los muchos centros vinculados al Patronato que estuvieron implicados en la trama del robo de bebés y adopciones ilegales que tuvo lugar en España, desde el inicio del franquismo hasta bien entrada la democracia.Tanto las propias familias como las religiosas que gestionaban el centro coaccionaban a las jóvenes madres para que entregaran a sus bebes en adopción a personas “mejores” que ellas.Al no existir certificados oficiales ni pruebas escritas de renuncia de las madres en numerosos casos, se desconoce el número total de adopciones que se llevaron a cabo. No obstante, prevalecen los testimonios de muchas mujeres que dejaron allí a sus recién nacidos, ya fuera porque nacieron muertos, como les aseguraron, o por verse forzadas a sucumbir ante las amenazas de las religiosas.Según el informe publicado por Newtral en marzo de 2024 “el auto del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional del 18 de noviembre de 2008, calcula que un total de 30.960 niños y niñas fueron apartados de sus madres entre los años 1944 y 1954. 'Más allá de estos datos, no hay ninguna estadística realizada', asegura Soledad Luque, víctima y presidenta de la asociación ‘Todos los niños robados son también mis niños’ No obstante, las asociaciones de bebés robados, las investigaciones del Patronato y García del Cid tienen constancia de que estos crímenes continuaron perpetrándose en democracia. Amnistía Internacional (2021) fecha el último caso en 1993."

Memoria histórica La historia de la maternidad comenzó a conocerse cuando la investigadora, escritora y activista Consuelo García del Cid, una de las internas en el Patronato, treinta años después de su salida del centro, comenzó a buscar a otras reclusas, a entrevistarlas y reunir documentación. Así, en 2012 sacó a la luz la realidad de Peña Grande en su ensayo político Las desterradas hijas de Eva. A este libro le seguirían Ruega por nosotras (2015) y Las insurrectas del Patronato de protección a la mujer (2021). Todas estas publicaciones han sido referencia para las investigaciones posteriores sobre estos centros de represión franquista. Entre ellas la tesis doctoral de la historiadora Carmen Guillén (El Patronato de Protección a la Mujer, prostitución, moralidad e intervención estatal durante el franquismo),los reportaje periodísticos de María Palau Galdón y Marta García Carbonell (Indignas hijas de su Patria Crónicas del Patronato de Protección a la Mujer en el País Valencià, publicado en 2023 y el de Ana María Pascual (Así ocultó el franquismo las vejaciones a las mujeres en el reformatorio de Peñagrande) Público, 2023.

Borradas de la Historia Tras cuatro décadas del cierre de la maternidad, se han hecho muchos trabajos de investigación, actos públicos, reportajes en televisión, periódicos, documentales o películas como Alumbramiento del director Pau Teixidor (2024), una ficción basada en testimonios de mujeres a las que robaron sus hijos en Peña Grande. Según el propio director, el grupo de mujeres entrevistadas para la película que habían pasado por la maternidad le repetían insistentemente “que se las había borrado de la historia, que se las había olvidado, que no se las tuvo en cuenta. Que no significaron nada para nadie”. Alumbramiento fue criticada por algunas de las protagonistas de los hechos en los que está basada la cinta por considerar que no sirve para visibilizar la realidad de los hechos ocurridos ni ayuda a reparar los crímenes contra la humanidad que se cometieron dentro de las instalaciones de la maternidad.

Placa conmemorativa En diciembre de 2018, en cumplimiento al acuerdo adoptado por el Pleno del distrito de Fuencarral-El Pardo, barrio en el que se encontraba la institución (ahora ocupado por un centro educativo), el Ayuntamiento de Madrid instaló una placa “En recuerdo y homenaje a las mujeres que vieron privadas sus derechos en la maternidad de Peña Grande. Para que su resistencia no caiga en el olvido” Con este acto, se pretendía dar visibilidad y reconocimiento a todas aquellas mujeres que durante años habían convivido silenciosamente con el drama forjado entre los muros de la antigua Maternidad padeciendo todo tipo de crueldades y castigos.

Véase también

Patronato de Protección a la Mujer

Centros de Observación y Clasificación

Referencias

Categoría:Abusos a los derechos humanos Categoría:Represión durante la dictadura de Francisco Franco Categoría:Historia de las mujeres en España Categoría:Política, instituciones y leyes del franquismo Categoría:Escándalos religiosos