La Teología Ecofeminista es una teología pensada y actuada desde la perspectiva de las mujeres, pudiéndose considerar, también, como una teología de la liberación comprometida con el cambio antropológico y cosmológico patriarcal sobre el que se sustenta la cristiandad. A través de ella se plantea el reto de democratizar, y emancipar de coacciones, las relaciones humanas, particularmente, las referidas a la discriminación de las mujeres y a la depredación de la Naturaleza.
Además, la teología ecofeminista insiste en que ninguna reflexión teológica puede desligarse de la experiencia situada, especialmente de la vida cotidiana de las mujeres pobres y de los pueblos oprimidos .
Las ecofeministas preguntan si el cristianismo puede ser suficientemente flexible para cambiar sus conceptos antropológicos tanto del ser humano como de Dios. Preguntan, además, si pueden cambiar su cosmología desde un deus ex máquina afuera del universo, pero “con control” de todo lo que pasa en él, hacia un sentido de lo sagrado inmanente, un gran misterio—que, como nosotros/as está en continua evolución.
A esta perspectiva, es importante añadir que la crítica se dirige especialmente al lenguaje religioso jerárquico y masculinizado, cuyo imaginario ha sostenido estructuras patriarcales y formas de dominación sobre las mujeres y la Tierra.
La teología ecofeminista considera que el feminicidio y el ecocidio no son fenómenos aislados, sino expresiones de un mismo sistema patriarcal y capitalista que legitima la violencia estructural contra los cuerpos y los territorios. Por ello, propone una teología con incidencia política, orientada a transformar las relaciones sociales, económicas y religiosas hacia modelos basados en la justicia, el cuidado y la sostenibilidad.
Fundamentos conceptuales
Epistemología situada: rechazo del conocimiento universal y abstracto, insistiendo en un saber encarnado y relacional. La experiencia corporal se convierte en un lugar teológico donde se manifiesta lo divino. Crítica de los dualismos: especialmente los binomios hombre/mujer, espíritu/materia, cultura/naturaleza, señalados como pilares del imaginario patriarcal occidental. Relacionalidad e interdependencia: visión panenteísta que concibe a Dios como presente en toda la creación y no separado de ella. Relectura simbólica de lo divino: necesidad de superar el imaginario de un Dios masculino trascendente y abrirse a símbolos inclusivos como Madre-Tierra, soplo vital o energía de vida. Ética del cuidado: el cuidado y la solidaridad constituyen el núcleo de una moral que se opone a la lógica de explotación patriarcal-capitalista. Praxis crítica: la teología ecofeminista no se limita a interpretar la realidad, sino que busca transformarla mediante acciones comunitarias y políticas.
Desarrollo de la teología feminista en América Latina Para referirnos al desarrollo de la teología ecofeminista, se deben de conocer los antecedentes históricos que han marcado el desarrollo de lo que conocemos como teología feminista. Dicha teología, puede entenderse a través de tres etapas importantes.
Primera etapa (años 70s): mujeres biblistas y teólogas como Rosemary Radford Ruether, Mary Judith Ress y Dorothée Solle, comenzaron a estudiar e interpretar la Biblia desde la perspectiva de la mujer, especialmente desde enfoques de liberación. En este sentido, se veían a sí mismas y a otras mujeres como sujetos de historia y de liberación.
Segunda etapa (años 80s): se reconoce que la teología de la liberación contenía una mentalidad patriarcal que moldeaba el espacio social y jerárquico de la Iglesia, en donde dio a conocer en gran medida los trabajos de las teólogas feministas como Ivone Gebara y Elsa Támez en Latinoamérica. En esta etapa, se comenzaron a producir recursos teológicos de forma creativa expresados en liturgia, arte y poesía, y se comenzó a relacionar con otros movimientos de mujeres fuera de la teología.
Tercera etapa (años 90s y presente): se desafía el modelo establecido de antropología patriarcal y se cuestiona a la cosmología de la teología de la liberación (Orrego Torres, 2019). Se busca una reconstrucción de la teología desde una mirada femenina, como es que lo acuña Ivone Gebara con el concepto de “ecofeminismo holístico”, en donde une la denuncia los orígenes del mal que se refleja en la construcción social y teológica patriarcal, y la contaminación que sufren los humanos y Tierra por igual.Este concepto significó una reestructuración radical en el cristianismo y cargado de significado para las mujeres pobres latinoamericanas ya que dio sentido de pertenencia y pasión.
Vínculo entre patriarcado, religión y destrucción del mundo vivo El patriarcado religioso sacralizó la superioridad masculina y el control sobre la naturaleza, estableciendo una matriz de dominación que continúa en la economía neoliberal contemporánea.
Así, fenómenos como la violencia de género y la crisis ecológica son interpretados como expresiones de un “sistema mortífero” que explota tanto los cuerpos femeninos como los ecosistemas. La teología ecofeminista propone desmantelar esta lógica mediante una espiritualidad relacional y una ética de la vida.
Mujer, naturaleza y sometimiento La mujer desde tiempos históricos ha cargado con el mito de Eva y su culpabilidad, viéndose catalogada como fuente de tentación y lujuria para los hombres, que más tarde encaminó al tema del mal dentro de la teología. Así como la mujer siempre se ha planteado desde una visión de sometimiento y dominación, ha pasado lo mismo para la naturaleza. Como dice Gebara, el vivir con base al sacrificio de obedecer al Dios Padre, se ha traducido en la obediencia incuestionable hacia los hombres, que cuentan con gran poder social y religioso, tales como son las figuras del marido y los sacerdotes.
Los cuerpos de las mujeres se ven sometidos a violencias culturales y físicas por su condición de ser mujer. Esto crea que con el tiempo, las mujeres asuman dicha posición y reproduzcan ese mal, especialmente dentro del espacio doméstico. Por ello, dentro del espacio del ecofeminismo teológico, se busca la deconstrucción de la imagen de lo divino y de los propios cuerpos explotados de la mujer y de la Tierra.
Se plantea que las mujeres que experimentan su espiritualidad desde el feminismo, lleven a cabo el reto de poder superar la figura del Dios masculino judeocristiano y puedan abrir paso a un amor hacia lo divino dentro de ellas mismas, de abrirse a un simbolismo de la Diosa como afirmación del poder de la mujer y conexión con la naturaleza.
Se llama a que la liberación y nueva comprensión se de equitativamente entre hombres y mujeres dentro del cosmos para que puedan reconstruirse las ideas sobre la divinidad. De poder resituar a los humanos dentro y no por encima del universo y buscar una nueva relacionalidad, donde se abra la posibilidad ética de abrir y construir espacios de relación en la humanidad con la naturaleza.
Incidencia política de la teología ecofeminista
Justicia de género y ecológica (eco-justicia): la liberación humana se concibe como inseparable de la liberación de la naturaleza. Crítica al capitalismo neoliberal: comprende la alianza entre patriarcado, mercado y religión como origen de múltiples formas de violencia estructural. Espiritualidad como resistencia: recuperar lo sagrado en la vida cotidiana y en los cuerpos se plantea como un acto político de reencantamiento del mundo. Dimensión comunitaria: defensa de una Iglesia horizontal, participativa y no jerárquica, donde todas las voces tengan valor.
Autoras referentes
Ivone Gebara Teóloga feminista brasileña, es la más conocida ecofeminista en América Latina, en particular gracias a su visión de un “ecofeminismo holístico”. Plantea al ecofeminismo holístico bajo dos objetivos principales: priorizar el compromiso con los oprimidos, quienes han sido silenciados en la historia y que desde su nacimientos están excluidos de una vida plena a causa de su situación económica, y, buscar ponerle fin al patriarcado en todas sus formas.Trajo su crítica a la racionalidad patriarcal, su apuesta por una epistemología situada, su visión panenteísta de la divinidad, su confrontación con la jerarquía eclesial y su compromiso político con las luchas socioambientales latinoamericanas.
Asimismo, Gebara ha sido silenciada por el Vaticano debido a su postura ética y teológica. Se le impusieron condiciones de silencio (prohibición de hablar, escribir y enseñar) y también de estudiar teología en Europa durante dos años a partir de septiembre de 1995. Esto se debió principalmente a que la tesis del trabajo de Gebara parte del marco ecofeminista holístico, en donde trata la cuestión a partir de mujeres empobrecidas que se ven mayormente impactadas por la no legaización y criminalización del aborto. “Una sociedad que no tiene condiciones objetivas para dar empleo, salud, vivienda y escuelas, es una sociedad abortiva (…) Una sociedad que obliga a las mujeres a escoger entre permanecer en el trabajo o interrumpir un embarazo, es una sociedad abortiva. Una sociedad que silencia la responsabilidad de los varones y sólo culpabiliza a las mujeres, que no respeta sus cuerpos y su historia, es una sociedad excluyente, machista y abortiva.”
Rosemary Radford Ruether (1936-2022) Fue una teóloga católica estadounidense, reconocida por sus aportes a la teología feminista y la teología ecofeminista. Es considerada una de las principales figuras de la teología progresista del , destacada por integrar la reflexión teológica con la defensa de los derechos civiles, de las mujeres, de las minorías y de la naturaleza. Su labor académica estuvo estrechamente vinculada al activismo social.
La participación de Ruether en el movimiento por los derechos civiles y su relación con comunidades afroamericanas influyeron en su pensamiento teológico, orientado a la reparación de las injusticias históricas y a la construcción de relaciones de solidaridad con grupos marginados. Su reflexión se desarrolló a partir de dos fuentes principales: la tradición cristiana (estudiada a través de la patrística y de la historia de la Iglesia) y la experiencia histórica de opresión vivida por mujeres, minorías y el entorno natural.
Ruether sostuvo que las mujeres han experimentado de manera particularmente intensa los efectos de la alienación generada por el patriarcado, por lo que consideraba imprescindible incorporar sus perspectivas para reformular la comprensión de Dios, de la comunidad y de la ética cristiana. Propuso una relectura crítica de las Escrituras y las tradiciones cristianas, con el objetivo de identificar y superar elementos sexistas y recuperar las dimensiones igualitarias presentes en el mensaje cristiano.
A partir de estas propuestas desarrolló una teología ecofeminista, en la que la liberación humana se concibe como inseparable de la sanación de la tierra. En su obra defendió que la espiritualidad cristiana debe promover relaciones de interdependencia, reciprocidad y cuidado tanto entre las personas como con la naturaleza. Esta perspectiva se expresa de forma destacada en su libro ‘Gaia and God (1992)’.
Ruether entendía la teología como una disciplina con implicaciones prácticas, orientada a proporcionar herramientas para que las comunidades promuevan la justicia, la igualdad y formas alternativas de convivencia. Ella misma describió su posición teológica afirmando: “Mi catolicismo es el ala progresista y feminista de la teología de la liberación del catolicismo”.
Rosa Dominga Trapasso Religiosa y activista en Perú, señala que el ecofeminismo implica más que la defensa ambiental: representa un proceso de ruptura con el antropocentrismo y una reubicación del ser humano dentro de la creación. Considera que se trata de una política de resistencia orientada a la transformación social y al bienestar del planeta.
Teología Ecofeminista en América Latina