Sueño y presentimiento es un cuadro de María Izquierdo de 1947. Es una de las últimas obras creadas por la artista mexicana antes de su fallecimiento en 1955. En esta pieza, que es una de las más famosas, se puede encontrar a una figura femenina en un paisaje onírico y surrealista, rodeada de una atmósfera enigmática y misteriosa. La pieza también permite adentrarse a las emociones más íntimas de la artista.Esa pieza de 1947 dialoga con un autorretrato del mismo año, en el que están ausentes los colores más brillantes que caracterizan a otras de sus pinturas, y su propia representación es más austera que en otras ocasiones, sin los adornos que utilizaba y con un vestido sencillo, sin cuello ni ribetes.

Contexto histórico-artístico María Izquierdo, pintora mexicana nacida en San Juan de los Lagos, en 1902, comienza sus estudios en el arte alrededor de 1928, al ingresar en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA). Sin embargo, termina desertando un año después, puesto que la rigidez de la academia no encajaba con su personalidad y sus inquietudes artísticas. Cabe resalta que fue ahí donde conoció a Diego Rivera y a Rufino Tamayo. María Izquierdo fue la primera mujer mexicana que exhibe en el Art Center de Nueva York. Posterior a eso sus obras son integradas a la muestra Mexican Arts en el Metropolitan Museum. También tuvo exposiciones en países como Francia y Chile, como señala Gómez Haro (2013).

Entre las cosas que caracterizaban las obras de María Izquierdo, está el uso del color, que al combinarse dotaban a las obras de “mexicanidad”, pero sin dejar de lado la característica de arte moderno. Entre los escenarios de sus obras se pueden encontrar circos, autorretratos, paisajes yermos, bodegones y altares. En sus obras existe el diálogo entre el arte moderno y las expresiones populares mexicanas. (Moctezuma & Nahón, 2024).

Historia Para 1947 sus obras frecuentaban un enfoque en la fantasía; ejemplo de esto es su obra Sueño y presentimiento, que es a su vez un autorretrato. Un año después sufre su primera embolia, la cual paraliza el lado derecho de su cuerpo durante ocho meses.En 1948 y en plena ebullición creativa, María es víctima de una hemiplejia que le paraliza el lado derecho del cuerpo y le hace perder el habla. Ahí comienza el declive físico que culminará con su muerte en 1955, provocada por una embolia. Sus últimos años son tristes, debido a las limitaciones impuestas por esa enfermedad degenerativa que la fue consumiendo lentamente.

Descripción La obra titulada Sueño y presentimiento (1947) fue una obra inusual en el repertorio de la artista, pues fue la única que está basada en una pesadilla. Se puede observar en la pintura cómo se retrata a sí misma sosteniendo una cabeza decapitada, la cual parece ser de ella misma; esta cabeza no chorrea sangre, sino que en su lugar corren lágrimas. Esta cabeza también cuenta con un largo cabello negro y pareciera que el viento hace que se enrede en las ramas de un árbol que sale de otra ventana. En las ramas de dicho árbol cuelgan dos máscaras, las cuales parecen también representar a Izquierdo, y a la altura del piso se pueden ver corriendo los cuerpos que con la distancia son más evidentes sus mutilaciones.  

Según la lectura iconográfica de Hernández-Carballido (2021, p.55), sobre la obra donde destaca la idea de que, al ser una pintura basa en una pesadilla, la artista la consideró como un presagio o premonición. Esta teoría se refuerza con la enfermedad que llegó a su vida un año después. Los colores que predominan en esta obra son el amarrillo, ocre, café, azul, rojo y rosa. María Izquierdo y Tamayo compartían la idea de que los colores están relacionados con los estados de ánimo, esta obra y sus colores reflejen la melancolía y el horror.  

Dentro de los elementos iconográficos se pueden apreciar el árbol seco, que puede representar la desolación junto con los montones de tierra que en la parte de arriba llevan cruces y dan la impresión de ser tumbas, y que la muerte está cerca. En contraste a todo este escenario tan desolador, se cuenta con la presencia de hojas y flores rojas como un pequeño destello de esperanza.

En la composición de la obra aparecen símbolos como las cruces y figuras humanas decapitadas, los árboles secos con flores vivas, las cuales parecen ser una representación de su vida y posiblemente su muerte. Pese a que retrató su cara múltiples veces dentro del cuadro, ella no parece ser la protagonista, sino las emociones como el miedo, la muerte, la melancolía y la desilusión. Al respecto, ella misma expresó en una entrevista que era una representación sobre cómo sentía que se acercaban malos tiempos.

Véase también El idilio Viernes de Dolores (pintura)

Referencias

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