Francés de Villaespesa (Teruel, 1350-55, Olite, 21 de enero de 1421), también conocido como Francisco de Villaespesa o Mosén Francés, pero cuyo nombre de nacimiento era Francés Sánchez de las Vacas, fue un clérigo consejero, diplomático al servicio del trono de Navarra durante 40 años bajo los reinados de Carlos II de Navarra y Carlos III de Navarra con quién, además, ejerció como canciller real, un puesto de máxima confianza y vinculación al trono que hizo de él una de las figuras más influyentes de la corte navarra. Cambió su apellido por Villaspesa, lugar cercano a Teruel donde la familia tendría notables propiedades, y se estima que llegó a Navarra en el séquito del cardenal Pedro de Luna que visitó este reino en 1382. Acabó dejando su condición clerical y contrajo matrimonio con Isabel de Ujué, miembro de una notable familia tudelana. Fue enterrado en la catedral de Tudela, en la Capilla de la Esperanza, en un monumental y excepcional sepulcro de estilo gótico, junto a su mujer, siendo ambos también retratados como mecenas del Retablo de la Virgen de la Esperanza que preside esta capilla.
Biografía En la redacción de su testamento reconoce claramente su lugar de nacimiento, en Teruel, aunque sin indicar cuándo. No obstante, en base a su conocida formación, según los parámetros de la época, se estima que pudo nacer entre 1350-1355. La fecha de su fallecimiento, por contra, como indicaba el archivero José Ramón Castro Álava, «está claramente señalada en el epitafio de su sepulcro de la catedral de Tudela.» miniaturadeimagen|Escudo de armas del canciller Francés de Villaespesa.«En campo de gules un castillo de oro, almenado de tres y mazonado de sable, y todo ello rodeado por bordura de oro, cargada con ocho roeles de gules, a su vez cargados de estrellas de oro»|240x240px
Su padre, Juan Sánchez de las Vacas, fue la máxima autoridad de Teruel como juez entre 1348-1349, ejerciendo tanto en su función judicial como administrativa y fiscal, recaudando impuestos, manteniendo el orden y la seguridad como dirigiendo a las gentes armadas del municipio. El hermano mayor, Gil Sánchez de las Vacas, al que cita en su testamento, mantuvo el apellido de una familia que representaba a una rama secundaria de los Sánchez Muñoz, quizá la familia más pudiente de Teruel en la Baja Edad Media. Sería esta vinculación familiar la que pudo motivar su incorporación al séquito del cardenal Pedro de Luna donde figuraba Gil Sánchez Muñoz, tío del homónimo y futuro Clemente VIII (Gil Sánchez Muñoz y Carbón) elegido papa en Peñíscola tras fallecer Benedicto XIII.
En el Juan Yagüe de Salas, poeta turolense, lo recordaba aún así:
En la comitiva del cardenal Pedro de Luna Poco antes del 14 de diciembre de 1381 pudo haber llegado, por primera vez, mosén Francés a la corte de Olite como mensajero de Pedro de Luna, cardenal de Aragón y legado de Clemente VII, que pocos meses después visitaba Navarra. Carlos II, necesitado de gente cualificado, bien pudo fijarse en él y atraerlo a su lado, a su servicio, ya que pocos meses después su nombre se hace frecuente en los registros de comptos como «mossen François le dottur», doctor en decretos, es decir, un jurista cualificado en derecho canónico pero también en derecho civil, en lo que se conocía como ius commune. miniaturadeimagen|398x398px|Capilla de la Virgen de la Esperanza, Catedral de Tudela. Retablo del gótico internacional (1412), madera policromada. Temple y óleo sobre tabla. Obra de Bonanat Zahortiga, patrocinado por el Canciller Villaespesa y su esposa Isabel de Ujué.
Al servicio de Carlos II (1384-1385) En los registros de 1384 se lee en romance navarro:
Será esta cantidad, 1.000 florines anuales, la que registrarán las cuentas de comptos hasta su nombramiento como consejero del primogénito y heredero Carlos. Durante esta breve etapa viajará por Europa occidental participando con su labor en uno de los períodos más críticos de la existencia del reino navarro. El cometido inicial fue acompañar al antiguo tesorero real, y por entonces maestre hostal del rey, Gullermo de Plantarrosa así como al consejero real, Pierres Godeile, al encuentro con el duque de Bretaña, Juan IV de Bretaña, para tratar el acuerdo matrimonial con la infanta Juana.
En marzo de 1385 es enviado por Carlos II ante el rey de Aragón a fin de transmitirle su posición en el Cisma de Occidente, con «cierto acercamiento a la sede de Aviñón», afinando así con el aragonés su interés ahora común.
Al servicio de Carlos III (1385-1396) miniaturadeimagen|Olite: Rúa del Pozo, 7 en la actualidad. Esta fue la residencia del canciller mosén Francés de Villaespesa y su esposa Isabel de Ujué. El blasón sobre la puerta de acceso se corresponde con las armas del canciller mostradas también en su sepultura en Tudela.|427x427pxA finales de mayo de 1385 también se incluye a mosén Francés en la comitiva que acompañaría en su viaje a Castilla al heredero de la corona navarra, siendo nombrado a los pocos días, el 1 de junio, formalmente su consejero con una pensión anual de mil francos de oro. Será durante este viaje por tierras castellanas cuando se estreche fuertemente la relación entre el infante y su consejero y cuando nazca una importante estimación entre Leonor de Trastámara y Villaespesa que, posteriormente, contribuirá a la estabilidad conyugal en funciones de mediación. Tras varios meses deambulando por territorio castellano, el 7 de marzo de 1386 ya se encuentran de vuelta en Olite.
A Barcelona con Pierres de Lasaga (1387) Recién fallecido Carlos II, en los meses de mayo, junio y julio de 1387, Francés junto a Pierres de Lasaga acuden a Barcelona como embajadores del rey de Navarra ante el rey de Aragón donde se encontraban Juan I de Castilla y Pedro de Luna. De todos los reinos peninsulares sólo Navarra continuaba oficialmente sin pronunciarse entre la obediencia a Roma o Aviñón. Sin la menor duda los embajadores elegidos partidarios aviñoneses, dejaban clara ya tal posicionamiento. Y que esta misión resultó altamente satisfactoria viene corrobadoro por las mercedes que Carlos III les otorgó a finales de este mismo año añadiendo una pensión anual de 400 libras a lo percibido por pechas de Oteiza de la Solana y de Villatuerta.
A Francia con Pierres de Lasaga y Martín de Zalba (1388-1389) Ante de celebrar su coronación, Carlos III buscó solucionar sus problemas con las posesiones francesas arrebatadas por Carlos V de Francia durante las disputas con su padre y que, siendo infante Carlos VI le volvió a conceder aunque nominal y brevemente. El rey navarro optó por la vía diplomática enviando al obispo de Pamplona, Martín de Zalba, junto a su chambelán, Pedro de Lasaga y su consejero, Francés de Villaespesa. Tras dieciocho meses de viajes por Francia (desde el 8 de abril de 1388 hasta el 15 de octubre de 1389), a pesar de causar buena impresión ante Carlos VI, «fueron despedidos con bellas promesas» y regresaron a Navarra. Este asunto tardaría en solucionar Carlos III aún varios años más.
Coronación y proclamación de Juana como heredera (1390) A pocos meses del regreso, se inician los preparativos para la coronación de Carlos III. Con el inicio del año, el 2 de enero de 1390, Francés y Martín de Lacarra, mariscal del reino, viajan a Languedoc al encuentro con el rey de Francia para informarle personalmente de la inminente coronación del rey navarro.
A primeros de febrero, y en presencia de Pedro de Luna, se hace una declaración oficial de obediencia a Clemente VII, papa en Aviñón. De esta forma, además, con esta declaración, se daba un paso más hacia un acercamiento al rey francés de cara a las reivindicaciones sobre las posesiones francesas de Carlos III derogadas. Por contra, Leonor de Trastámara se hallaba en Castilla desde finales de 1387 donde se quedará durante los siete años siguientes (hasta 1395) pendiente de los intereses nobiliarios en la corte castellana, especialmente tras la muerte de su hermano Juan I que se produce a finales de 1390.
La celebración se verificó el domingo, 13 de febrero de 1390, en la catedral románica de Santa María de Pamplona. Aunque Carlos III llevaba ejerciendo el poder real desde enero de 1387.
No obstante, durante varios meses, Carlos III envió a la corte de Castilla a Villaespesa para tratar de solucionar la ausencia de Leonor y sus hijas inmersas en las luchas internas castellanas que, a la muerte de Juan I, se prolongarían durante el reinado de Enrique III. Pero las sucesivas embajadas de Francés lograron que en julio de 1390, junto con Ramiro de Arellano, regresara acompañado de la infanta Juana, primogénita de Carlos III, que fue jurada como heredera del reino el 25 de julio.
Nuevas embajadas a Francia (1391-1396) Durante sendos largos viajes, Villaespesa fue enviado a Francia con la misión de solucionar la cuestión de las posesiones de Carlos III allá que había recibido de sus padres y preparando también el futuro viaje que Carlos III se había decidido realizar en este sentido a Francia.
Canciller real de Navarra (1396-1421) En sustitución del obispo de Pamplona, Martín de Zalba —hasta entonces canciller real y que había sido nombrado cardenal de la corte papal de Aviñón, tras la elección del Papa Luna, obligándole a largas ausencias—, Carlos III puso al frente de la Cancillería Real de Navarra a su «bien amado y fiel caballero y consejero mosén Francés de Villaespesa, doctor en decreto» nombrado canciller el 20 de marzo de 1397. Esta institución era la encargada de expedir los documentos reales otorgados por el monarca navarro y estaba constituida por los secretarios reales y otros clérigos que redactaban tales documentos además de custodiar los sellos reales y cobrar por la expedición de tales privilegios y concesiones. Además, como canciller, formaba parte también del Consejo Real siendo el cargo más destacado dentro de la administración.
En 1396 abandona su condición eclesiástica y elije a una mujer del linaje tudelano de los Ujué, una familia que durante el estuvieron ejerciendo su autoridad en la capital ribera mediante «alcaldes, justicias, jurados, canónigos, mesnaderos, cambistas, tributadores, etc.» La celebración de la boda tuvo lugar en esta villa de Tudela. Esta cambio de estado, de clérigo a caballero, supone también un cambio en su condición de consejero del rey, hasta entonces de forma privada, que pasa a mostrarse más pública y visible en actos de la Corte. Sus armas pasan a ser "de gules y un castillo de oro, donjonado y almenado de tres, mazonado de sable y adjurado de azur”. Matrimonio y descendencia miniaturadeimagen|240x240px|Francés de Villaespesa y familia En otoño de 1396 (quizá el 9 de noviembre) contrajo matrimonio en la catedral de Tudela con Isabel de Ujué, miembro de una reconocida familia tudelana. A la boda asistieron los reyes Carlos III y Leonor de Trastámara, recibiendo del monarca «por ayuda de su casamiento» la cantidad de 6.000 florines de oro de Aragón. De este enlace hubo, que se tenga noticia, al menos cinco descendientes:
Carlos, nacido en Estella en julio de 1399, llevaba el nombre del rey que lo apadrinó. Fue bautizado en la parroquia de San Pedro ese mes y murió muy poco después.
Tras esta fatal pérdida, el matrimonio se asentó ese mismo año en Olite, cerca de la corte real, en una casa aún existente en la Rúa del Pozo que les costó 350 florines pagados con ayuda real y donde vivieron hasta el fallecimiento ambos. Aquí nacieron cuatro hijas:
Leonor, llamada así en honor a la reina que la amadrinó y de la cual fue doncella, así como de la infanta Isabel y después de la reina viuda de Sicilia, Blanca. Más tarde casada, en 1418, con Beltrán de Ezpeleta, vizconde de Valderro. Blanca, llamada así en honor a Blanca de Navarra, más tarde casada en 1422 (22 de febrero) con Juan de Asiáin. Isabel, casada con Sancho de Lacarra. María, casada con Martín de Peralta también el 22 de febrero de 1422, como su hermana Blanca.