thumb|right|alt=Vista de la quinta familiar en Villa Morra, lugar del crimen (1915).|Fotografía histórica de la quinta en Villa Morra donde ocurrió el crimen (26–27 de julio de 1915). Imagen reconstruida y colorizada a partir de una toma de época.

El Parricidio de Villa Morra fue un doble homicidio ocurrido la noche del 26 de julio de 1915 en una quinta del barrio Villa Morra de Asunción, donde fueron asesinados el comerciante francés Lorenzo Gadín y su esposa Emma Lacour de Gadín. La investigación identificó a su hijo, Gastón Gadín, de dieciocho años, como autor intelectual, y a Cipriano León, ex empleado de la familia, como autor material. Ambos fueron condenados a muerte y fusilados el 1 de diciembre de 1917, en lo que se considera habitualmente la última ejecución por sentencia judicial en Paraguay.

El caso quedó fijado en la memoria pública paraguaya a través de una narrativa de crimen pasional, construida en las primeras cuarenta y ocho horas por la prensa asuncena en colaboración con la Policía de la Capital. La pieza central de esa narrativa fue una carta privada escrita por una joven identificada como Ana Mayeregger, presentada por el vespertino El Diario como «una carta amorosa que hace luz en el asunto» y reivindicada por ese medio como «un triunfo de "El Diario"».

Investigaciones posteriores, apoyadas en la revisión sistemática de la prensa contemporánea y en documentación civil y eclesiástica, establecieron que esa joven era Ana Basilia Caballero Santa Cruz, hija natural del general Bernardino Caballero, expresidente de la República, criada e integrada socialmente en la familia Mayeregger. Esas mismas investigaciones documentaron que el encuadre pasional del caso se fijó antes que la investigación judicial, que la confesión del imputado se obtuvo mediante un ardid policial explícitamente reconocido por la prensa de la época, y que una línea de investigación inicial con detenidos y armas ensangrentadas desapareció del relato sin explicación pública.

Antecedentes

Contexto político y social En 1915 Paraguay era gobernado por el presidente Eduardo Schaerer, en un período de hegemonía del Partido Liberal iniciado con la Revolución de 1904. Las fronteras entre los poderes político, judicial y policial eran porosas, y los cargos de confianza se distribuían por redes partidarias y familiares.

La prensa asuncena de la época no constituía un cuarto poder independiente sino una extensión organizada de la política por otros medios. El Diario había sido fundado en 1904 con participación del propio Eduardo Schaerer y funcionaba durante su presidencia como órgano oficioso del Ejecutivo. El Liberal operaba como altavoz de la oposición intelectual. La Tribuna de 1915, administrada por Juan Ferrari con sede en Benjamín Constant 180, era un medio de perfil comercial; no debe confundirse con el diario homónimo fundado por Schaerer una década después, en 1925.

En enero de 1915 fue designado jefe político de la capital José Manuel Balteyro, dirigente vinculado al sector schaerista, quien ese mismo año figura como jefe de la Policía. Su designación fue celebrada editorialmente por la prensa oficialista.

La Primera Guerra Mundial como marco cotidiano La Primera Guerra Mundial no era para Asunción un asunto remoto. Las portadas de los diarios asuncenos se organizaban en torno a los partes de batalla europeos, transmitidos por las agencias aliadas Havas y Reuters, cuya mediación explica el tono favorable a la Entente de la cobertura local. La portada de La Tribuna del martes 27 de julio de 1915, el mismo día en que el caso comenzaba a circular en las comisarías, estaba dedicada íntegramente a la guerra, sin mención alguna del crimen de Villa Morra, que ingresó a la cobertura por ediciones vespertinas y páginas interiores.

La guerra atravesaba también la esfera doméstica del caso. La inquilina de la quinta, María, viuda de Rossard, declaró al cronista de La Tribuna la mañana del hallazgo que a la muerte de su esposo debía añadir la de uno de sus hijos, caído combatiendo por Francia, mientras otro permanecía prisionero de los alemanes.

Gastón Gadín, ciudadano francés nacido en 1897, se encontraba en edad de convocatoria militar. La documentación del proceso incluye su llamado a las armas. Según sus propias declaraciones publicadas por la prensa, su padre lo sometía a maltratos y presiones constantes; cinco días antes del crimen escribió a Ana Mayeregger que después de cumplir veintiún años no habría «dioses ni santos» que lo atajaran de hacer lo que quisiera.

Villa Morra en 1915 El barrio de Villa Morra, fundado oficialmente el 6 de febrero de 1888 por el médico y empresario italiano Francisco Morra, era en 1915 un microcosmos de la Asunción de la época. Concebido como una urbanización planificada en las afueras de la ciudad, Morra loteó 147 manzanas y atrajo a familias inmigrantes, principalmente italianas. El barrio contaba con línea de tranvía hacia el centro, hotel de veraneo y las primeras piscinas públicas de la ciudad.

Para 1915 Villa Morra no era un arrabal sino una comunidad semirrural en transición, donde convivían quintas de veraneo de la élite con viviendas y granjas de inmigrantes y trabajadores paraguayos. Esa heterogeneidad social produjo un tejido comunitario particular, con interacciones frecuentes entre estratos distintos.

La familia Mayeregger La familia Mayeregger, de origen austríaco, se consolidó como pilar de la vida social y económica del barrio. Clemente Mayeregger llegó al país en 1888 acompañando a sus padres y fundó en 1907 un almacén, tienda y bar en Villa Morra, ubicado frente a la estación del tranvía eléctrico. El establecimiento funcionaba como almacén de ramos generales y como espacio de encuentro donde convergían jornaleros, comerciantes y miembros de la élite local.

La familia Gadín Lorenzo Gadín, cuyo nombre francés era Jean Laurent Gadin, se había casado en París el 21 de abril de 1883 con Marie Emma Lacour. En el acta de matrimonio ambos figuran con el oficio de camiseros. Su primer hijo, Laurent Gastón Gadín, nació en París el 4 de julio de 1883 y falleció el 14 de marzo de 1884 en Charbonnières, a cargo de una nodriza; Gastón cuyo nombre real era Edmond Nicolas Gadin Lacour llevaba como apodo el nombre de ese hermano mayor fallecido.

La familia residía en Paraguay desde hacía varios años y disponía de una fortuna considerable, formada en América del Sur. La quinta de Villa Morra había sido adquirida por veinte mil pesos oro a un anterior propietario, el doctor H. A. David. Además de Gastón, el matrimonio tenía una hija mayor, Lorenza, casada poco antes con Esteban Casabianca, de origen corso. Su existencia está documentada por la prensa contemporánea desde el mismo 27 de julio, cuando El Liberal se refiere a «sus hijos Gastón y Lorenza», y es reconocible incluso en el aviso fúnebre publicado en el mismo día por La Tribuna, donde un error de composición tipográfica la nombra «Lorenzo». Pese a estar registrada desde el primer momento, esa hermana fue omitida por reconstrucciones posteriores del caso, que presentaron a Gastón como único sobreviviente de la familia.

Prensa, policía y espectáculo

La modernización de la policía La cobertura del caso respondió a prácticas ya documentadas en la región. La prensa mantenía con la Policía una relación simbiótica: los medios obtenían primicias y la institución consolidaba una imagen pública de eficacia, dinámica que Lila Caimari conceptualizó como escenificación pública de la investigación. Las crónicas policiales se construían a partir de datos suministrados por fuentes policiales, con escasa o nula verificación independiente.

En el caso Gadín esa dinámica es explícita en las propias páginas de los diarios. El Diario publicó el 27 de julio que un redactor de la casa había trabajado «en compañía del inteligente y activo detective señor Canela», y tituló la edición del día siguiente «La investigación de "El Diario" hace que los criminales sean descubiertos», cerrando la nota con una fórmula de autofelicitación: «El cronista se apunta un porotito».

La policía moderna y el circuito rioplatense Paraguay estaba integrado desde temprano al circuito de identificación criminal rioplatense. Según la reseña institucional del Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional, en 1905 Juan Vucetich obsequió a la policía paraguaya un ejemplar de su obra, y la participación de representantes de Asunción en el convenio policial internacional celebrado en Buenos Aires el 20 de octubre de 1905 motivó la creación del gabinete de Identificación en los primeros meses de 1906. El sistema dactiloscópico argentino circuló por América Latina como saber regional asociado al progreso científico y a la modernización de las instituciones estatales.

La investigación del caso Gadín reprodujo la forma exterior de ese repertorio moderno sin aplicar sus procedimientos. Las descripciones publicadas de los detenidos siguieron el molde fisonómico y criminológico de la época: de Cipriano León se consignaron estatura, tez, frente «muy pequeña y deprimida», cejas unidas y mentón saliente; de Gastón Gadín, un supuesto diagnóstico de sífilis hereditaria atribuido a «una acertada observación del comisario señor Manzoni», basado en dolores articulares, forma de los dientes, nivel desigual de los ojos y frecuencia de pulsaciones.

El ardid de la confesión La detención definitiva de Gastón Gadín se produjo mediante un engaño verbal, reconocido sin reservas por la prensa contemporánea. Según El Liberal del 29 de julio, el jefe interino de Investigaciones, Francisco Manzoni, se presentó ante el imputado en el velorio de sus padres afirmando poseer la carta que él había escrito y saber que su cómplice estaba detenido y lo había denunciado. El propio diario aclara que Manzoni «ni tenía en su poder la carta escrita por Gastón, ni sabía quién era León, pues nadie se hallaba detenido que llevase ese nombre»; el nombre del ejecutor surgió de la reacción del propio sospechoso ante el ardid.

El crimen y la investigación

Los protagonistas Gastón Gadín: dieciocho años al momento de los hechos, condenado como autor intelectual. La discusión jurídica sobre su edad fue central, dado que el código penal vigente exigía veintidós años para aplicar la pena capital. Cipriano León: veintidós años, ex peón de la casa Gadín, empleado como carnicero en Villa Morra al momento del crimen, señalado como autor material. Las fuentes contemporáneas discrepan sobre su lugar de nacimiento: El Liberal consigna Mbuyapey y El Diario Tavapy. Ana Basilia Caballero Santa Cruz, conocida en la prensa como «Ana Mayeregger», era descrita como “vecina de San Lorenzo” y vivía con su madre de crianza, Giuseppina Mayeregger, quien a su vez era hermana mayor de Clemente Mayeregger. Estaba integrada socialmente a la familia Mayeregger y fue autora de la carta que se convirtió en pieza central del caso. Carlos Mayeregger: Primo de Ana, hermano de Clemente Mayeregger patriarca de la familia Mayeregger, portador de la carta. Las fuentes de 1915 lo describen de manera inconsistente, como sirviente, peón, primo o tío de Ana; ninguna de esas caracterizaciones cuenta con respaldo documental, La tradición familiar lo describe como “ordenanza”, y además tenía solo 17 años en el año del crimen.

El doble homicidio El crimen ocurrió la noche del 26 al 27 de julio de 1915. Emma Lacour de Gadín fue atacada mientras dormía; Lorenzo Gadín, que había salido esa noche a una reunión masónica en el centro de la ciudad, fue emboscado a su regreso en el tranvía. Los cuerpos fueron rociados con queroseno e incendiados. El aviso fúnebre publicado por la familia al día siguiente consigna la hora de defunción a las 23:30 del 26 de julio.