La colisión aérea de Gran Canaria fue un accidente aéreo ocurrido el 16 de junio de 2009 cuando dos cazas McDonnell Douglas EF-18 Hornet del Ejército del Aire colisionaron en el espacio aéreo de la zona de maniobras Delta 69 a unas 60 millas al suroeste de Gran Canaria, en la jurisdicción del MACOM (Mando Aéreo de Combate) durante un ejercicio de entrenamiento de Guerra electrónica.

Plan de la misión La misión formaba parte de un ejercicio de guerra electrónica avanzada. Este tipo de entrenamiento simula escenarios de combate en los que los pilotos practican la interceptación de señales electrónicas (SIGNT) y la defensa contra ataques Radar. El plan de vuelo estaba diseñado para que los cazas se enfrentaran a situaciones complejas en un entorno controlado, dentro de un espacio aéreo militar llamado Delta 79, en la jurisdicción del MACAN (Mando Aéreo de Canarias).

El ejercicio involucraba a un total de seis EF-18M, que volaban en formación o realizando maniobras de intercepción y evasión. Los aviones estaban equipados con sistemas electrónicos de guerra electrónica, que permiten simular enfrentamientos contra Misiles y radares enemigos. En la misión, los aviones debían realizar maniobras precisas a gran altitud, dentro de una zona de entrenamiento sobre el mar, donde el riesgo de impacto se minimiza gracias a la amplitud del Espacio aéreo.

El plan de vuelo consistía en realizar una serie de maniobras de evasión y ataques simulados con el objetivo de poner a prueba las capacidades de los aviones y sus sistemas de defensa electrónica. A lo largo del ejercicio, los pilotos debían volar en formaciones separadas y realizar movimientos rápidos y coordinados para simular un Combate aéreo real.

Accidente Los aviones involucrados fueron dos McDonnell Douglas EF-18 Hornet pertenecientes al Ala 46 del Ejército del Aire español. La formación de cazas volaba a una altitud aproximada de 10.000 metros (FL290) cuando, durante una maniobra táctica, los dos aparatos se cruzaron en trayectoria convergente. Minutos después, el líder de la escuadrilla notificó la desaparición simultánea de ambos aviones de los sistemas de radar, lo que confirmó la hipótesis de una colisión en vuelo.

El impacto fue lo suficientemente violento como para desintegrar a las aeronaves en el aire. Los restos de los cazas se precipitaron al Océano Atlántico, hundiéndose rápidamente en la zona designada de entrenamiento. Las primeras informaciones oficiales descartaron causas meteorológicas adversas, señalando en cambio un posible Fallo humano durante la ejecución de las maniobras como origen más probable del siniestro.

Rescate Tras la confirmación de la colisión, el 802 Escuadrón SAR del Ejército del Aire de la Base Aérea de Gando activó de inmediato un helicóptero Aerospatiale AS332B Super Puma de búsqueda, que llegó a la zona en menos de quince minutos. Los pilotos de ambos F-18 habían logrado eyectarse a tiempo y descendieron en paracaídas hasta el océano Atlántico, donde fueron localizados poco después gracias a las Radiobaliza de emergencia y al contacto visual de las tripulaciones de rescate.

Los dos aviadores fueron izados a bordo del helicóptero mediante grúas y trasladados en primera instancia a la Base Aérea de Gando para un reconocimiento médico preliminar. Posteriormente fueron enviados al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín para completar la evaluación sanitaria. Ambos resultaron con lesiones leves y contusiones menores derivadas de la eyección, pero se encontraban en buen estado general.

En paralelo, embarcaciones de la Armada española y de Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima se unieron a las operaciones con el objetivo de localizar y recuperar restos de las aeronaves, aunque gran parte de los fragmentos se hundieron rápidamente tras el impacto.

Investigación Tras el siniestro, el Ejército del Aire constituyó una Comisión de investigación con el objetivo de esclarecer las causas de la colisión. Los trabajos iniciales se centraron en el análisis de los restos recuperados en el mar y en las declaraciones de los pilotos supervivientes, así como en los registros de las comunicaciones de la misión.

Las primeras conclusiones señalaron que las condiciones meteorológicas eran óptimas, descartando factores externos como la visibilidad o la turbulencia. El foco de la investigación se dirigió a la ejecución de las maniobras tácticas en formación, ya que los dos EF-18 realizaban un entrenamiento de combate aéreo avanzado a gran altitud. La hipótesis más sólida apuntó a un fallo humano en la coordinación de trayectorias, que habría provocado la intersección de los aviones durante un viraje de ataque simulado.

El informe interno destacó que ambos pilotos contaban con más de 700 horas de vuelo en el EF 18, lo que reducía la posibilidad de un error por inexperiencia, aunque no descartaba una descoordinación puntual en la dinámica de la maniobra. No se hallaron evidencias de fallos mecánicos graves en ninguno de los aparatos antes de la colisión.

El caso fue cerrado atribuyendo el accidente a una pérdida de separación en vuelo durante un ejercicio de adiestramiento complejo, considerando el factor humano como la causa más probable.

Véase también

Colisión aérea de Charkhi Dadri Vuelo 5022 de Spanair

Referencias

Categoría:Accidentes e incidentes aéreos de 2009 Categoría:Accidentes e incidentes aéreos en España Categoría:España en 2009 Categoría:Colisiones en el aire Categoría:Accidentes e incidentes aéreos con colisión en el aire