thumb|300px|Uno de los primeros esbozos para la planta urbana de Brasilia, elaborado por la Comisión para la Localización de la Capital Federal en 1954, cuando existía la propuesta de llamarla Vera Cruz La historia de Brasilia, la capital de Brasil, ubicada en el Distrito Federal, comenzó con las primeras ideas de establecer una capital brasileña en el centro del territorio nacional. La necesidad de trasladar la capital al interior del país parece haber sido sugerida por primera vez a mediados del , ya sea por el Marqués de Pombal o por el cartógrafo italiano a su servicio Francesco Tosi Colombina. La idea fue retomada por los inconfidentes, y se reforzó poco después de la llegada de la corte portuguesa a Río de Janeiro en 1808, cuando esta ciudad era la capital del Brasil.
La primera mención al nombre de Brasilia para la futura ciudad apareció en un folleto anónimo publicado en 1822, y desde entonces surgieron sucesivos proyectos que proponían la interiorización. La primera Constitución de la República, de 1891, fijó legalmente la región donde debería instalarse la futura capital, pero fue solo en 1956, con la elección de Juscelino Kubitschek, cuando comenzó la construcción efectiva de la ciudad, inaugurada aún incompleta el 21 de abril de 1960 tras un apretado cronograma de trabajo, siguiendo un plan urbanístico de Lúcio Costa y una orientación arquitectónica de Oscar Niemeyer. Los edificios más complejos, como los palacios y la catedral, siguieron los proyectos estructurales elaborados por el ingeniero Joaquim Cardozo.
A partir de esa fecha se inició la transferencia de los principales órganos de la administración federal a la nueva capital, y a comienzos de la década de 1970 ya se encontraba en pleno funcionamiento. En el transcurso de su corta historia, Brasilia, como capital nacional, ha sido escenario de una serie de acontecimientos importantes y de grandes manifestaciones populares. Planeada para recibir 500 mil habitantes en el año 2000, según datos del IBGE en esa fecha contaba con 2,05 millones, de los cuales 1,96 millones vivían en el área urbana y unos 90 mil en la zona rural. Este es solo uno de los muchos contrastes que marcan la historia de Brasilia. Concebida como un ejemplo de orden y eficiencia urbana, como una propuesta de vida moderna y optimista, que debería ser modelo de convivencia armoniosa e integrada entre todas las clases, Brasilia sufrió en la práctica importantes distorsiones y adaptaciones respecto de su proyecto idealista original, lo que permitió un crecimiento desordenado y explosivo, segregando a las clases bajas hacia la periferia y reservando el Plano Piloto para el uso y residencia de las élites. Además, su organización urbana no se mostró tan favorable para una convivencia social espontánea y familiar como imaginaron sus idealizadores, al menos para los primeros habitantes, acostumbrados a tradiciones distintas.
Controvertida desde el inicio, costó a las arcas públicas una fortuna, nunca calculada con exactitud, lo que estuvo probablemente entre las causas de las crisis financieras nacionales en los años posteriores a su construcción. El proyecto fue criticado como una insensatez por muchos, mientras que otros lo aplaudieron como una respuesta visionaria y grandiosa al desafío de la modernización brasileña. La construcción de Brasilia tuvo un impacto importante en la integración del Centro-Oeste a la vida económica y social del país, pero enfrentó —y, como todas las grandes ciudades, aún enfrenta— graves problemas de vivienda, empleo, saneamiento, seguridad y otros más. Por otro lado, pese a las polémicas que la rodearon, consolidó definitivamente su función como capital y se convirtió en el verdadero centro de la vida nacional. Asimismo, se transformó en un ícono internacional tras su consagración como Patrimonio de la Humanidad en 1987, siendo reconocida por muchos autores como uno de los proyectos urbanístico-arquitectónicos más importantes de la historia. __TOC__
Idealización A partir de un relato verbal de Capistrano de Abreu sobre escritos y mapas adquiridos por la Biblioteca Nacional de Brasil y por el Archivo Público Mineiro en el remate de la biblioteca del Conde de Linhares, parece que la originalidad de la idea de interiorizar la capital se debe a Francesco Tosi Colombina, cartógrafo italiano al servicio de la Corona portuguesa, quien visitó Goiás en 1749 y elaboró un mapa de Brasil en el contexto de las negociaciones del Tratado de Madrid de 1750.Pimentel, Antônio Martins de Azevedo. Histórico da mudança da capital federal. En: Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. Río de Janeiro, tomo LXXIII, parte 1, 1910, p. 280 Sin embargo, hay indicios de que el Marqués de Pombal fue el verdadero mentor de la idea, habiendo Colombina realizado la expedición por encargo suyo.Costa, Graciete Guerra da & Medeiros, Valério Augusto Soares de. [http://www.ufmg.br/rededemuseus/crch/costa_medeiros_a-cartografia-do-distrito-federal.pdf A Cartografia do Distrito Federal]. En: Anais do III Simpósio Luso-Brasileiro de Cartografia Histórica. Ouro Preto: Universidade Federal de Minas Gerais, 10 a 13 de novembro de 2009. p. 3 El marqués también fue responsable en 1763 de la transferencia de la primera capital de Brasil, hasta entonces Salvador, a Río de Janeiro.Gouvêa, Maria de Fátima Silva. [http://74.125.155.132/scholar?q=cache:5jzRb55eE1gJ scholar.google.com/+transferencia+pombal+capital+salvador+%22rio+de+janeiro%22&hl=pt-BR&as_sdt=2000 Poder Político e Administração na Formação do Complexo Atlântico Português (1645-1808)]. En: Congress 2001 Papers, Latin American Studies Association, 2001. p. 28
Documentadamente, la primera propuesta de trasladar la capital al interior provino de los inconfidentes de Minas Gerais, que pretendían instalarla en São João del-Rei, «por estar mejor situada y ser abundante en víveres», vinculando la mudanza con la implantación de un régimen republicano.Buchmann, Armando José. [http://books.google.es/books?hl=pt-BR&lr=lang_pt&id=G1_0_mDohxkC&oi=fnd&pg=PA9&dq=Estranho+Perfil+do+Rio+Descoberto:+Ensaios%27%27&ots=QHJT6zDknd&sig=DgoII8cEkrmPK0On4LKQ8yG500E#v=onepage&q=farta%20em%20mantimentos&f=false O Estranho Perfil do Rio Descoberto: Ensaios]. Thesaurus Editora, s/d. p. 109
Años después, tras el establecimiento de la corte portuguesa en Brasil en 1808, el almirante británico Sidney Smith recomendó al príncipe regente Dom João trasladar la sede del gobierno al interior, alegando motivos estratégicos. En la misma época, su compatriota, el diplomático Strangford, sugirió mover la capital hacia el sur, buscando un clima más ameno y saludable. En 1809 la Imprenta Real difundió un documento atribuido a William Pitt, primer ministro del Reino Unido, donde se proponía la construcción de una “Nueva Lisboa” en el Brasil central. Sin embargo, muchos investigadores lo consideran apócrifo. Al año siguiente, el desembargador Antônio Rodrigues Veloso de Oliveira presentó un memorial al príncipe aconsejando la mudanza, y desde 1813 Hipólito José da Costa, en repetidos artículos de su Correio Braziliense, defendió la interiorización de la capital en el Planalalto Central.Brasília. En: Benton, William (ed). Enciclopédia Barsa. Río de Janeiro/São Paulo: Encyclopædia Britannica Editores Ltda., 1969. p. 368
En 1821 José Bonifácio de Andrada e Silva incluyó en una minuta de reivindicaciones de la bancada brasileña ante la Corte Constituyente en Lisboa la necesidad de construir una capital en el centro del país. Sus propuestas fueron incorporadas en el Parecer de la Comisión Encargada de la Redacción de los Artículos Adicionales a la Constitución Portuguesa Referentes a Brasil de 1822. Ese mismo año, un diputado publicó anónimamente un folleto donde sugería el nombre «Brasilia, o cualquier otro» para la futura capital. En el Manifiesto del Fico, atribuido a José Clemente Pereira, se percibe implícito el compromiso con la interiorización. Tras la Independencia de Brasil, José Bonifácio presentó en la sesión de 7 de junio de 1823 un memorando proponiendo la instalación de la capital en la comarca de Paracatu, con el nombre de «Brasilia o Petrópolis».Benton, pp. 368-369
En torno a 1839 el tema fue retomado en tono de campaña por el historiador Francisco Adolfo de Varnhagen, quien inicialmente consideraba a São João del-Rei como la ubicación ideal, pero luego se inclinó por el Planalto Central. En 1877 viajó a Goiás para inspeccionar el área y eligió la actual Formosa como futura sede de la capital.Benton, p. 369 Aun con apoyos, el proyecto no prosperó, aunque recibió el impulso de un sueño profético de Dom Bosco en 1883, la más célebre de las varias profecías sobre Brasilia, que hablaba de una futura Tierra Prometida en el Planalto Central donde correrían ríos de leche y miel. Según Holston y Magnoli, este folclore expresaba la idea de fundar primero una capital que irradiara su soberanía civilizadora sobre todo el territorio. La distancia de los centros coloniales era vista como ventaja, al permitir un lugar “sin pasado”, libre de la herencia portuguesa, capaz de simbolizar una nueva identidad nacional.Magnoli, Demétrio. [http://books.google.com/books?id=xp0jEi9VGpsC&pg=PA285&dq=brasilia+sonho+%22dom+bosco%22&lr=&as_drrb_is=q&as_minm_is=0&as_miny_is=&as_maxm_is=0&as_maxy_is=0&as_brr=3&hl=pt-BR&cd=8#v=onepage&q&f=false O corpo da pátria: imaginação geográfica e política externa no Brasil, 1808-1912]. Editora da Universidade do Estado de São Paulo, 1997. p. 285
thumb|izquierda|250px|Gustave Hastoy: Firma del proyecto de la Constitución de 1891, c. 1891. Fundación Casa de Rui Barbosa, Río de Janeiro thumb|izquierda|250px|Henrique Morize: Campamento de la Comisión Exploradora a orillas del río Paranaíba, 1894.
Con la proclamación de la República la cuestión volvió a cobrar fuerza, y estaba tan arraigada en el espíritu nacional que la Constitución de 1891, en su artículo 3º, estableció de forma casi consensual: «Pertenece a la Unión, en el Planalto Central de la República, una zona de km², que será oportunamente demarcada para instalar en ella la futura capital federal».[http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Constituicao/Constituicao91.htm Constituição da República dos Estados Unidos do Brasil, 24 de fevereiro de 1891]. Página oficial de la Presidencia de la República Federativa do Brasil[http://books.google.com/books?id=xp0jEi9VGpsC&pg=PA285&dq=brasilia+sonho+%22dom+bosco%22&lr=&as_drrb_is=q&as_minm_is=0&as_miny_is=0&as_maxm_is=0&as_maxy_is=0&as_brr=3&hl=pt-BR&cd=8#v=onepage&q&f=false Magnoli, pp. 285-286]
El presidente Floriano Peixoto dio pasos concretos en 1892 creando la Comisión Exploradora del Planalto Central, dirigida por Luís Cruls, entonces director del Observatorio Astronómico de Río de Janeiro. Sus informes definieron una zona de 90 × 160 km, llamada Rectángulo Cruls, con detalladas descripciones geográficas, morfológicas, climáticas y topográficas. Desde entonces figuró en todos los mapas publicados en la República Vieja.[http://books.google.com/books?id=xp0jEi9VGpsC&pg=PA285&dq=brasilia+sonho+%22dom+bosco%22&lr=&as_drrb_is=q&as_minm_is=0&as_miny_is=0&as_maxm_is=0&as_maxy_is=0&as_brr=3&hl=pt-BR&cd=8#v=onepage&q&f=false Magnoli, pp. 285-287]
La propuesta se justificaba en términos de defensa estratégica, cohesión territorial y creación de una identidad nacional auténtica. Según Jens Andermann, delimitar un espacio concreto significaba “visualizar” el interior, antes visto como sertón inhóspito, y convertirlo en símbolo de modernidad y emancipación republicana.Andermann, Jens. [http://books.google.com/books?id=3lb0-snrrfMC&pg=PA226&dq=bras%C3%ADlia+%22hist%C3%B3ria+de+bras%C3%ADlia%22&lr=&as_drrb_is=q&as_minm_is=0&as_miny_is=0&as_maxm_is=0&as_maxy_is=0&as_brr=3&hl=pt-BR&cd=16#v=onepage&q=bras%C3%ADlia&f=false