thumb|Sepulcro del obispo Luis de Acuña en la Capilla de Santa Ana o de La Concepción de la Catedral de Burgos (Diego de Siloé, 1519).

Luis de Vázquez de Acuña y Osorio (Cuenca, 1426 – Burgos, 14 de septiembre de 1495) fue un aristócrata, clérigo y político castellano. Fue administrador y obispo de la diócesis de Segovia y obispo de Burgos entre 1456 y su muerte; consejero y oidor real de Enrique IV y miembro del Alto Consejo del pretendiente al trono Alfonso de Castilla.Luis de Vázquez de Acuña y Osorio en Historia Hispánica - Real Academia de la Historia. Su nombre también se registra como Luis de Acuña o de Acuña y Osorio.

Familia Fue hijo de Juan Álvarez Osorio, señor de Villatugo (de la casa de Osorio y la casa de Acuña, emparentado con Alfonso Carrillo de Acuña, arzobispo de Toledo), y de su segunda esposa, María Manuel (bisnieta del infante don Juan Manuel -casa de Manuel de Villena- y emparentada con Alfonso Téllez Girón y Vázquez de Acuña y sus hijos, que lideraban el clan nobiliario en su época: Juan Pacheco, marqués de Villena, y Pedro Girón, maestre de Calatrava -casa de Pacheco, casa de Girón-). Hermanos de Luis (hijos de un segundo matrimonio de su madre) fueron Pedro Girón, arcediano de Valpuesta, y Antonio Sarmiento, alcalde mayor de Burgos.

Luis, a pesar de su carrera eclesiástica (lo que no era un obstáculo social determinante en la época), tuvo dos hijos bastardos con Aldonza de Guzmán, hija de los señores de Cespedosa (casa de Dávila) y cuñada de Álvar Pérez Osorio, marqués de Astorga.Álvar era hijo de Pedro Álvarez Osorio, I conde de Trastámara, que también fue padre de un bastardo, Luis Osorio de Acuña, obispo de Jaén. Fueron Diego de Osorio, para quien fundó un mayorazgo en 1494 (con los bienes obtenidos de Enrique IV y las villas de Abarca, Villarramiro y Villahán de Cerrato, compradas en 1479 -por un millón y medio de maravedíes- a Inés de Osorio, hermana del obispo y esposa de Álvaro de BracamonteÁlvaro de Bracamonte en Historia Hispánica - Real Academia de la Historia.); y Antonio de Acuña (1453-1523), cuya carrera eclesiástica patrocinó, llegando a ser obispo de Zamora y líder del bando comunero en la Guerra de las Comunidades de Castilla.

Actividad

Incorporado a la corte del principe de Asturias (futuro Enrique IV), Luis fue nombrado canciller mayor de su esposa, Blanca de Navarra (casados en 1440 con 11 y 12 años respectivamente), con unos ingresos anuales de 34.000 maravedíes. En 1443 fue canónigo de la catedral de Ávila y en 1449 pasó a serlo de la catedral de Segovia; siendo elegido para ser obispo al producirse la vacante de esa sede (7 de abril del mismo año), aunque no pudo ejercer el cargo sino como administrador por su corta edad (23 años). Todos esos beneficios eclesiásticos los ocupó sin abandonar la corte. El 11 de mayo de 1453 fue él quien dictó la sentencia de divorcio de Enrique y Blanca.

Dos años después de la subida al trono de Enrique (22 de julio de 1454) se suscitó una fuerte discrepancia por la vacante al obispado de Burgos a la muerte de Alfonso de Cartagena (12 de julio de 1456). Para cubrirla el rey proponía a Alfonso Vázquez de Acuña (entonces obispo de Mondoñedo), mientras que el clero de Burgos, cuya propuesta fue sancionada por el papa Calixto III (posiblemente inclinado a ello por las gestiones del marqués de Villena), prefirió al obispo de Segovia (que pasó a su nueva sede el 12 de noviembre de 1456). El de Mondoñedo fue compensado con una renta de 100.000 maravedíes que saldrían de las del de Burgos. El total de estas llegaba a 7.200 florines de oro. Restablecida así la amistad entre rey y obispo, a finales de 1457 Luis de Acuña fue nombrado consejero del Consejo Real y oidor de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. En 1458 es citado, además, como capellán mayor de Enrique IV.

thumb|Grabado del donde se ven la catedral de Burgos y los edificios posteriormente derribados en su lado sur (donde estaba el antiguo palacio episcopal), hasta el Arco de Santa María (construido en 1531).

Luis de Acuña llegó a Burgos acompañado de una "pléyade de familiares, clérigos y servidores, algunos llegados desde el anterior destino, como su secretario, Fernando Díaz de Fuentepelayo... un abultado séquito que no tenía dónde instalarse, pues el palacio episcopal estaba en obras, por lo cual el prelado solicitó al cabildo el uso del... pontido [sic, quizá puntido -"descansillo o meseta de las escaleras"-]... el palacio de la Llana [que] se encontraba en el casco antiguo, al noreste de la catedral, junto a la San Lorenzo... El sobreclaustro, que el Colegio de canónigos le dejó utilizar desde el 7 de abril de 1457, va a acoger a servidores del prelado, capellanes, cantores, criados, trojero, escuderos e incluso un laboratorio de alquimia... En la documentación del ACB [Archivo de la Catedral de Burgos] se ve la importancia del grupo que rodeaba al prelado y que, desde 1457 hasta su muerte en 1495, se integró en la vida de la Iglesia burgalesa desde todas las áreas de actuación. Así, se nombra a la madre, hermanos, hijos, sobrinos, fiscal, secretario, escuderos, despensero, mayordomo, criados o al mismo obispo, cuando debe pagar por las honras fúnebres de su madre, en 1465".

El 1 de julio de 1460 (por la muerte de Rodrigo de Luna)Rodrigo de Luna en Historia Hispánica - Real Academia de la Historia se volvió a producir una vacante episcopal de gran peso, la de Santiago de Compostela, para la que el partido de los Pacheco volvió a proponer a Luis de Acuña, siendo en esta ocasión elegido por el papa el candidato apoyado por el rey: Alfonso de Fonseca y Acevedo, sobrino del arzobispo de Sevilla Alfonso de Fonseca y Ulloa.

thumb|Ciudad de Burgos en 1572, un siglo después del periodo protagonizado por el obispo Luis de Acuña. En el cerro, a la izquierda, la iglesia de Santa María la Blanca, a la derecha, el castillo. En medio de la ciudad amurallada se destaca la catedral.

Entre 1461 y 1463 se produjeron enfrentamientos armados en Burgos; primero entre tres facciones: las milicias del obispo, las del concejo (lideradas por del regidor Pedro de Cartagena, hermano del anterior obispo) y las del canónigo y protonotario Juan Manrique; luego entre las tropas coaligadas de obispo, cabildo y concejo contra las del conde de Plasencia (Álvaro de Zúñiga y Guzmán, alcaide del castillo de Burgos). El rey y el Consejo Real lograron una tregua y la disolución de las milicias en noviembre de 1463.

En el prolongado y fluctuante conflicto por la sucesión de Enrique IV de Castilla, en el que intervino militarmente (en 1467 construyó la fortaleza de San Cristóbal o castillo de Rabé de las CalzadasFicha en la web de la Asociación española de amigos de los castillos.) el obispo Luis de Acuña tomó partido por los bandos perdedores, siguiendo a la red clientelar de los poderosos clanes familiares a los que pertenecía, pero supo congraciarse con los ganadores, en el complejo contexto de violentas relaciones entre bandos nobiliarios, ciudades y monarquía autoritaria en construcción.Yolanda Guerrero Navarrete, Nobleza media, clientelismo y violencia en la ciudad bajomedieval: los Sarmiento, Burgos y el perdón real de 1479, Edad Media. Revista de Historia, 2018, nº 19, pp. 16-46.

Así, se opuso al valido Beltrán de la Cueva y en septiembre de 1464 impulsó el llamado "manifiesto de Burgos", que terminó consiguiendo sus propósitos en la jura como heredero de Alfonso de Castilla (hermanastro de Enrique) y la Sentencia Arbitral de Medina del Campo (enero de 1465), que otorgaba un importante papel al obispo de Burgos en la resolución de conflictos. En mayo del mismo año, Enrique IV ordenó confiscarle sus bienes y las rentas del obispado; y en julio intentó infructuosamente que el papa le depusiera de su sede episcopal. El obispo Luis de Acuña consiguió sumar a la ciudad de Burgos al bando de Alfonso, pero a la muerte de este, en 1468, se reconcilió con Enrique IV y volvió a formar parte de su consejo. Fue recompensado con múltiples mercedes y con la dirección de la casa de la princesa Isabel (la futura Isabel la Católica). Cuando en 1469 esta se fugó para casarse con el príncipe aragonés Fernando (el futuro Fernando el Católico), pasó a apoyar a Juana la Beltraneja. Entre tanto, apoyado por los Pacheco, compitió contra el obispo de Sigüenza, Pedro González de Mendoza, por la obtención del capelo cardenalicio que finalmente fue concedido al Mendoza (7 de mayo de 1473). Procuró instalar en los cargos institucionales de la ciudad Burgos a personas de su confianza, como su hermano Antonio Sarmiento, que fue nombrado alcalde mayor. Sus intentos de reformar el clero de su diócesis fueron recibidos con resistencia por el cabildo y apoyados por franciscanos y dominicos (convento de San Pablo). En 1474 celebró un sínodo, en el que se reforzó la escuela de gramática dependiente del cabildo, y se exigía un examen para recibir las órdenes sagradas.

Poco después de la muerte de Enrique IV (11 de diciembre de 1474) estalló la guerra civil castellana en la que cada bando consiguió su propio apoyo internacional (Aragón el de Isabel y Portugal el de Juana). El castillo de Burgos, en el bando de Isabel, fue cercado por las tropas del obispo (cuya plaza fuerte era el castillo de Rabé) y las de su hermano el alcalde mayor (desde Santa María la Blanca), con episodios de extrema violencia que se extendió por toda la comarca, sometida a prestaciones señoriales que los vasallos consideraban abusivas. Terminada la guerra y derrotado el bando portugués (batalla de Toro -1 de marzo de 1476-, paz de Alcaçovas -4 de septiembre de 1479-), obtuvo el perdón de los Reyes Católicos y pudo volver a Burgos en 1481 (su hermano, un año antes, en ambos casos con gran descontento de sus enemigos). Se reincorporó a la corte y apoyó el cobro de los impuestos que se requerían a la Iglesia para la Guerra de Granada. Sus relaciones con las autoridades municipales de Burgos y con el propio cabildo de su sede catedralicia (dividido entre sus opositores y sus partidarios -parientes y allegados que había ido introduciendo-) se volvieron todavía más problemáticas, llegando a necesitar una intervención de los reyes en 1487.

thumb|Arco y reja de acceso a la capilla de Santa Ana de la catedral de Burgos, con el escudo episcopal que también aparece esculpido en otras partes de la catedral que se construyeron en su época. Dentro de la capilla, se incluyó en la cabecera de la tumba de Luis de Acuña y en el calvario del retablo mayor. thumb|Detalle de la cabecera de la tumba. thumb|Retablo mayor de la capilla. En la escena inferior de la calle izquierda se representa al propio obispo junto con su secretario (Fernando Díaz de Fuentepelayo, que también tiene una notable tumba en la capilla),R. Pérez Barredo, La restauración del sepulcro de Fuentepelayo costará 190.000 €, Diario de Burgos, 13 de abril de 2025. otros clérigos y con San Huberto, del que era particularmente devoto.Retablo de la Capilla de la Concepción o Santa Ana - Curiosidades de la Catedral de Burgos, 27 de noviembre de 2022. Es significativo que se represente en ese lado (que es el de la derecha de Cristo) y en el que también se incluye a una figura que representa a la Iglesia, mientras que en el lado derecho (que es el de la izquierda de Cristo) frente a la Sinagoga (cegada y con vara rota). Se ha propuesto que tal composición iconográfica es una alusión a los anteriores obispos de Burgos (Pablo de Santa María y Alonso de Cartagena), de una de las más notables familias judeoconversas.Emilio Jesús Rodríguez Pajares y María Isabel Bringas López, El arte gótico en el territorio burgalés, 2006, pg. 200.

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