Según la clasificación DSM-IV de los trastornos mentales, la traumatofobia es una fobia específica a las heridas. Es un miedo anormal y patológico a sufrir una lesión. "Oxford Textbook of Psychopathology" by Theodore Millon, Paul H. Blaney, Roger D. Davis (1999) , p. 82

Traumatofobia, viene del griego τραῦμα (trauma), "herida, daño" y φόβος (phobos), "miedo". Se asocia con fobia a BII (sangre, lesiones e inyecciones). Los afectados presentan una ansiedad irracional o excesiva y un deseo de evitar objetos y situaciones específicos que les generan miedo, hasta el punto de evitar procedimientos médicos que podrían salvarles la vida. Según un estudio, es más común en mujeres.

Se asemeja con una crisis de pánico dada su preocupación por sufrir alguna lesión.

Lo que distingue a la traumatofobia es que cuando una persona se expone a sangre, una lesión o una inyección, comienza a experimentar sensaciones extremas de terror, como falta de aire, sudoración excesiva, boca seca, sensación de malestar, temblores, palpitaciones del corazón, incapacidad de hablar o pensar con claridad, miedo a morir, volverse loco o perder el control; una sensación de desapego de la realidad o un ataque de ansiedad en toda regla. Cabe destacar que la dentofobia es distinta de la traumatofobia.

Los tratamientos disponibles son en su mayoría terapias conductuales y cognitivas, siendo la más común la conductual. Una forma de terapia conductual para la traumatofobia es exponer al paciente a los estímulos, en este caso la exposición a sangre, lesiones e inyecciones, y repetir el proceso hasta que las reacciones del cliente disminuyan y/o se curen. La hipnoterapia es otra opción.

Referencias

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