El Mar Menor es una albufera del mar Mediterráneo, situada en la Región de Murcia, al sureste de España. Se trata de la albufera española de mayor extensión, disponiendo de valores medioambientales que le hacen contar con numerosas figuras de protección, incluida en la lista Ramsar. Sus especiales características lo convierten en un destino turístico de gran importancia, dentro del turismo de sol y playa. En 2019, el Mar Menor ofertaba casi la mitad de las plazas hoteleras de la región, una mayoría de ellas (60%) situadas en La Manga del Mar Menor.

En el otoño de 2019 y verano de 2021, en el Mar Menor aparecieron toneladas de peces muertos en las orillas, debido a episodios de anoxia asociados al ecocidio o deterioro del estado ecológico de la albufera, que se encuentra gravemente afectada por un proceso de eutrofización, de sopa verde y mancha blanca.

En 2022 le fue reconocida su propia personalidad jurídica gracias a la iniciativa legislativa popular (ILP) que un grupo de juristas, especialistas en medio ambiente y activistas lanzaron desde la Universidad de Murcia con el apoyo de más de quinientas treinta y nueve mil firmas. En 2025 se constituyó la Tutoría del Mar Menor, institución que engloba a los representantes públicos, privados y expertos encargados de garantizar su protección. Se trata, sin embargo, de una medida que ha generado mucha polémica puesto que hay un sector doctrinal que considera que no se trata de una medida útil.

Historia miniatura|izquierda|150px|Collar del yacimiento de Las Amoladeras en el Museo Arqueológico Municipal de Cartagena. La ocupación humana de la zona se remonta al Paleolítico; el enclave prehistórico más significativo, Las Amoladeras (datado de la Edad de Cobre) presenta chozas de planta circular y contaba con la pesca como actividad principal. En Los Nietos se situó un poblado y una necrópolis ibérica y se encontró cerámica griega. Por otra parte, se tiene mayor información sobre los asentamientos romanos y árabes. Durante la época romana el Mar Menor fue llamado Palus y albergó actividad económica centrada en la industria de salazones dedicadas a la producción del garum y el tráfico marítimo. También fue empleado como un puerto de refugio, incluyendo naves pesadas pues en ese momento la profundidad era mayor. Los árabes la denominaron Al-Buhayrat al Qsar (la Albufera del Alcázar) En los asentamientos árabes posteriores se construyeron artilugios de pesca llamadas encañizadas, cuyo único exponente actual del Mediterráneo está en San Pedro del Pinatar. Se colocaban en las golas o canales naturales que comunican el Mar Menor con el Mediterráneo. En el siglo , cuando Alfonso X conquistó el reino de Murcia expulsó a los musulmanes y se incentivó que nobles y caballeros procedentes de Aragón, Cataluña y Murcia se asentaran en la zona. De los nombres de estas familias derivan topónimos de algunos núcleos de población como Torre-Pacheco, Roldán o Lo Pagán.

Los límites definitivos entre las coronas de Castilla y Aragón se establecieron en 1305 con el tratado de Elche, pasando por las proximidades del Mar Menor, dando nombre a la localidad de El Mojón.

Las crónicas de la época, como el Libro de la Montería, narran sobre la riqueza en la fauna y el paisaje del Mar Menor. Se conoce que la fauna era muy numerosa sobre todo cérvidos y jabalíes; la Isla del Ciervo conserva el toponímico del animal que la habitó. Sólo unos pocos pastores y pescadores ocupaban las proximidades de la albufera ante las incursiones frecuentes de los piratas berberiscos procedentes del norte de África. Para enfrentar la situación, Alfonso X dispuso en 1266 que los habitantes de Murcia serían obligados a socorrer a los vecinos del litoral ante un desembarco morisco. Los asaltados realizaban señales de humo desde las torres vigías que iban replicándose hasta llegar a la torre de la iglesia de Santa Catalina, que advertía a los murcianos de los ataques para que acudiesen a la costa. Los corsarios tomaban prisioneros y los empleaban como esclavos. Cuando se trataba de una persona con medios económicos, se pedía un rescate que solía pagarse a través de alguna orden religiosa como los mercedarios. El pirata más conocido en las costas de Murcia fue Morato Arráez.

300px|miniaturadeimagen|izquierda|El Mar Menor, en un mapa del .

Tras la reconquista de Granada los ataques berberiscos continuaron golpeando el litoral, lo que provocó que fuera una zona despoblada por la gran inseguridad para sus habitantes por lo que Carlos V y Felipe II mandaron la construcción de tres torres vigía en La Manga y una adicional en Cabo de Palos. En La Manga levantaron una en la primera mitad del . Actualmente no se conservan restos de esta torre, pero los viejos pescadores todavía recuerdan dos de los cañones de bronce que la defendían de los ataques piratas. Esta torre circular y con aljibe de lluvia se encontraba en El Estacio, fue bautizada con el nombre de San Miguel y se construyó con piedra del camino de San Ginés de Orihuela (entre la Torre de la Horadada y Dehesa de Campoamor). Por su solidez y proporciones sirvió de modelo para las que, años después, se edificaron en el litoral murciano. En 1571 Felipe II quiso construir una fortificación de mayores dimensiones en la Isla Grosa, pero finalmente desistió por la inseguridad de la zona. A cambio se levantó la Torre de la Encañizada, de la que quedan algunos restos. Las torres del Rame (en Los Alcázares) y del Negro (cerca de Los Urrutias) se conservan hoy día.

En las inmediaciones del Mar Menor se levantó el monasterio de San Ginés de la Jara por la orden franciscana en el .

En el acabaron las incursiones berberiscas y la actividad pesquera en la albufera se había convertido en un lucrativo negocio que puso en disputa a los concejos de Cartagena y Murcia por su dominio, hasta el punto que los pleitos entre los pescadores de ambas ciudades tuvieron que resolverse al más alto nivel, llegándose a un límite de enfrentamiento jamás conocido, solo resuelto con la división del Mar Menor en dos zonas delimitadas.

La llegada del supuso la formación de dos de los principales municipios de esta comarca: San Javier y San Pedro del Pinatar; ambos pertenecieron al concejo de la ciudad de Murcia hasta 1836. En 1862 se construyeron los faros de Islas Hormigas y el Estacio, y tres años después, el de Cabo de Palos.

La zona será, a principios del , destino de numerosos habitantes procedentes de otras zonas de Murcia, que acudían para tomar los novenarios (nueve baños) durante el mes de agosto. Por ello se construirá en 1904 el Hotel-Balneario La Encarnación en Los Alcázares, que albergaría unos baños termales. También se construyeron por entonces numerosas residencias veraniegas de la burguesía, como la Quinta de San Sebastián, el Palacio del Barón de Benifayó (ambos en San Pedro del Pinatar), el Chalet Barnuevo en Santiago de la Ribera o la Casa del Barón en plena isla del Barón.

En 1927 se comenzó a construir una base aeronaval en Santiago de la Ribera para proteger estratégicamente a la flota establecida en el puerto de Cartagena. La construcción de la base llevó varios años. En 1943 la base aérea de San Javier se convirtió en sede de la Academia General del Aire. También se puso en marcha en 1929 el Aeropuerto de Murcia-San Javier que es una base aérea militar del Ejército del Aire y del Espacio que estuvo abierta al tráfico civil como aeropuerto público gestionado por Aena hasta el 14 de enero de 2019.

En el se produce la urbanización de La Manga del Mar Menor. En 1956 Tomás Maestre Aznar, abogado y empresario, logró convencer a su tío Tomás Maestre Zapata para que le vendiese el conjunto de sus derechos en La Manga Norte y tras diversos litigios con otros familiares y con José Celdrán, propietario de La Manga Sur, lograría hacerse con la totalidad del cordón litoral.

En 1956, la autarquía había llevado a España a la ruina económica. Para evitar la bancarrota, el régimen franquista dio paso a los llamados ‘tecnócratas’ que impulsaron el Plan de Estabilización de 1959 del cual resultó la promulgación de la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional de 1963.

Una vez consolidado su dominio sobre la zona y con el capital que había logrado reunir, inició las primeras pesquisas urbanísticas en esta franja de terreno. En 1961, Maestre comienza a trabajar en un proyecto que contó con el apoyo de los ayuntamientos de San Javier y Cartagena, a los que pertenece La Manga, y la delegación de Turismo en Murcia. El espaldarazo a su promoción fue la visita, a principios de 1963, del ministro de Turismo, Manuel Fraga. miniatura|Vistas del Mar Menor y la isla del Barón desde La Manga En 1963 la zona pasa a convertirse en Centro de Interés Turístico, pierde cualquier tipo de protección y Maestre, solucionados los aspectos financieros y de suministro de agua, inicia las obras de la urbanización de Los Cubanitos, Hotel Entremares —el primero de los hoteles, construido en 1966— y Galúa, así como búngalos. Gracias a sus contactos en los círculos franquistas, el promotor consiguió que La Manga pasase a ser beneficiaria de créditos blandos del Estado por más de 11.000 millones de pesetas entre 1966 y 1975.

A mediados de la década de los 70 del en el contexto de la crisis económica conocida como la crisis del petróleo de 1973, el modelo turístico concebido no se lleva a cabo ocasionando la partición de las tierras y la atomización de las iniciativas entre numerosos empresarios.

Los Alcázares se segregó de San Javier y Torre Pacheco en 1983.

Con la llegada de la democracia el Congreso de los diputados había aprobado la ley de Costas de 1988, que declaraba “dominio público no urbanizable” los cien metros de costa desde la línea del mar. El conflicto entre promotores, comunidad autónoma y los ayuntamientos de Cartagena y San Javier estaba asegurado.

Al final se ha producido un urbanismo sin control que ha hecho desaparecer playas y que ha tenido nefastas consecuencias en lo medioambiental: se produjeron vertidos de aguas fecales descargados durante años y un aumento de la presión turística. Además entre 1974 y 1975 para que pudieran entrar barcos más grandes al puerto deportivo Tomás Maestre, se amplió el canal del Estacio que provocó la disminución de la salinidad del Mar Menor y que especies del Mediterráneo colonizaran la albufera. También se produjo la desecación de espacios de la albufera y se han perdido espacios pesqueros.

Figuras de protección Convenio de Ramsar La albufera y sus humedales periféricos han sido designados por las Naciones Unidas como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (Convenio de Barcelona). Se trata del humedal RAMSAR número 706.

Espacios protegidos

thumb|Espacios naturales protegidos del Campo de Cartagena y del Mar Menor. Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar: Al norte de La Manga del Mar Menor, en el municipio de San Pedro del Pinatar. Protegido como Parque natural y ZEPA

Espacios abiertos e islas del Mar Menor: Se protegen dentro de este espacio las cinco islas volcánicas de la albufera: La isla Perdiguera, la Isla Mayor o del Barón, la isla del Ciervo, la isla Redonda o Redondella, y la Isla del Sujeto, así como los espacios del saladar de Lo Poyo, el Carmolí (tanto el Cabezo como la marina), la playa de La Hita, el Cabezo de San Ginés y las salinas de Marchamalo. Espacios protegidos como parque natural. Municipios de Cartagena, Los Alcázares y San Javier.

La isla Grosa que comparte el mismo origen volcánico que las islas interiores del Mar Menor, también queda protegida dentro del Parque natural de Islas e Islotes del Litoral Mediterráneo

Geografía

Se trata de una albufera, ya que la diferencia de esta con una laguna costera o laguna litoral se encuentra en que el Mar Menor está en comunicación permanente con el mar Mediterráneo por diversos canales o golas, mientras las lagunas litorales están aisladas.