Leonor Sala Ruiz de Andrés (Zaragoza, 29 de mayo de 1876-Zaragoza, 13 de noviembre de 1962) fue una mecenas y filántropa española que, junto con su marido, realizó numerosas donaciones y obras sociales. La más relevante fue la que permitió edificar entre 1949 y 1961 dos de las torres de la Catedral Basílica del Pilar de Zaragoza.

Biografía Nacida en Zaragoza en 1876, fue la primogénita de entre los diez hijas e hijos del matrimonio formado por María Dolores Ruiz de Andrés, que pertenecía a una influyente familia aragonesa, y Alejandro Sala y Santanac, tres veces alcalde de la ciudad, senador real y presidente de la Real Sociedad Económica Aragonesa. La familia tenía un importante patrimonio que incluía numerosas fincas e inmuebles, y una de las hermanas de Leonor estaba casada con un alto mando militar de Franco.

Leonor fue educada hasta los 16 años en el desaparecido internado del Sagrado Corazón de Jesús, conocido popularmente como el de las francesitas. Su formación estuvo encaminada a obtener las habilidades que en aquella época se consideraban las apropiadas para una muchacha de familia burguesa y llegar a un matrimonio adecuado a su estatus social.

Matrimonio Contrajo matrimonio el 8 de mayo de 1896 con Francisco de Borja Urzaiz, nacido en 1870 en Lucena del Puerto (Huelva) en el seno de una familia aristocrática. La ceremonia fue oficiada por el entonces arzobispo de Zaragoza, Vicente Alda y Sancho. Durante un año, el matrimonio residió en Barcelona hasta que se instaló definitivamente en la capital aragonesa. El 8 de mayo de 1946 la pareja celebró solemnemente sus Bodas de Oro, primero en el templo de Nuestra Señora del Pilar y por la noche con una brillante reunión de sociedad. No tuvieron descendencia.

Vida social Tanto ella como su marido fueron asistentes habituales a fiestas, eventos de la alta sociedad y reuniones de las asociaciones benéficas a las que prestaban su patrocinio. A ambos les gustaba estar presentes en todos los acontecimientos sociales de relieve, tanto profanos como religiosos. Fueron amigos íntimos del general Franco que por aquel entonces vivía con su esposa en Zaragoza mientras preparaba la reapertura de la Academia General Militar, de la que había sido nombrado director en 1928. Por la casa de la familia Sala-Urzaiz pasó lo más selecto de la aristocracia y la burguesía local, así como grandes figuras de la cultura como Pastora Imperio, Lola Membrives, María Guerrero, los hermanos Álvarez Quintero o Miguel Fleta.Fue presidenta de honor de la Asociación de la Prensa.

Era propietaria junto con su marido de una finca en el barrio rural de Movera, donde habían instalado una plaza de toros y en la que se realizaban capeas y fiestas muy afamadas. Muy vinculados al mundo de los toros, llegaron a tener su propia ganadería. En los días de toros en la plaza de la Misericordia, era habitual verles recorrer el centro de la ciudad en su coche de caballos camino del coso en donde les esperaba su propio palco.

Profundamente creyente, cuando el 13 de febrero de 1932 los periódicos locales difundieron la noticia de que la imagen de la Virgen del Pilar que desde 1870 presidía el salón de sesiones municipal había sido llevada a un almacén por orden del alcalde, se presentó en la Casa Consistorial y expuso una queja formal. Cinco días después volvió al Ayuntamiento con treinta mil firmas de protesta. El alcalde le hizo entrega de la imagen, que fue llevada a la sacristía mayor de la catedral.

Mecenazgo Ella y su marido dedicaron buena parte de su rico patrimonio al mecenazgo. Muy culta y amante de la poesía, acudía y organizaba actos culturales de diversa índole. Tal y como quedó reseñado en la prensa de la época, abrió su casa para organizar actividades intelectuales y benéficas en las que se reunían tanto aristócratas y miembros de la burguesía local como poetas y artistas de reconocido prestigio o noveles.

Patrocinó los estudios de muchas zaragozanas y zaragozanos con pocos recursos económicos. Fue presidenta de la Cruz Roja zaragozana y el 12 de diciembre de 1926 colocó personalmente la primera piedra del Hospital Victoria Eugenia de esta institución en representación de la reina Victoria Eugenia. Apoyó asimismo activamente el patronato de la Obra antituberculosa, iniciativa del médico Ricardo Royo Villanova.

Construcción de las torres de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar miniaturadeimagen|Templo de Nuestra Señora del Pilar. Grabado de 1806. Durante generaciones, la población de Zaragoza convivió con una basílica inacabada, con una sola torre que se alzaba junto a las cúpulas del templo y que había sido terminada en 1715. Entre la construcción de esta primera torre y la inauguración de las dos últimas transcurrieron cerca de 170 años, marcados por interrupciones de las obras debidos a problemas estructurales y cambios de las empresas promotoras. La declaración de la basílica como Monumento Nacional en 1904 proporcionó un nuevo impulso a las obras. miniaturadeimagen|Basílica del Pilar de Zaragoza hacia 1910 miniaturadeimagen|Vista del Pilar desde el río Ebro en 2017 Una vez inaugurada la segunda torre en 1909, rematar el conjunto con otras dos en el lado del río Ebro constituía un auténtico desafío tanto para las instituciones públicas como para entidades privadas. Leonor y su marido decidieron tomar la iniciativa de asumir económicamente la construcción de las que faltaban. Con el permiso del entonces arzobispo Rigoberto Doménech Valls, encomendaron el trabajo al arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro, que estuvo dispuesto a llevarlo a la práctica sin cobrar ningún tipo de honorarios. El proyecto fue aprobado por la Academia de Bellas Artes de San Luis. El 26 de julio de 1947, apenas planteada la iniciativa, se produce el fallecimiento de Francisco Urzaiz , pero la viuda resolvió seguir con el proyecto.

En agosto de 1950 se inició la construcción. Comenzadas las obras de la última torre, el cemento estaba racionado y era muy difícil su obtención en cantidad suficiente; Leonor aprovechó su amistad con Franco y le pidió el material: al poco tiempo recibió lo solicitado. A finales de 1961 la inversión había requerido ya setenta mil jornales, con un coste total de 25 millones de pesetas. La torre situada correspondiente a la esquina noroeste del templo, la llamada posteriormente de San Francisco de Borja, fue terminada el 10 de octubre de 1959 y la otra, la de Santa Leonor, el 21 de noviembre de 1961. El 25 de noviembre de 1961 se bendijeron las dos nuevas torres ya terminadas: Leonor eligió esa fecha como homenaje a Juan XXIII con motivo de su octogésimo aniversario, que iba a tener lugar el siguiente 22 de diciembre.

Leonor falleció el 13 de noviembre de 1962 y sus restos fueron sepultados junto con los de su esposo en un sencillo oratorio ubicado al pie de la última torre construida. Posteriormente fueron trasladados ambos a la cripta del Pilar. Al fallecer, Leonor legó el resto de su ya menguada fortuna al Cabildo catedralicio para ultimar las obras del Pilar. Reconocimientos Con ocasión de la inauguración de las torres cuya construcción había costeado, el Nuncio papal le notificó la concesión de la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice, máxima distinción otorgada a clérigos y laicos por un servicio excepcional y prolongado a la iglesia católica o al Pontífice.miniaturadeimagen|200x200px|Medalla Pro Ecclesia et PontificeEl 9 de octubre de 1961, siendo alcalde Luis Gómez Laguna, el Ayuntamiento de Zaragoza le concedió la Medalla de Oro de la ciudad.

El Cabildo Metropolitano le otorgó el título de Bienhechora Insigne del Pilar y acordó que las torres se llamaran de San Francisco de Borja y de Santa Leonor, como homenaje al matrimonio donante. Los funerales del matrimonio fueron unas impresionantes manifestaciones de duelo ciudadano.

Referencias

Enlaces externos Documentales pilaristas. Personajes ilustres: Doña Leonor Sala.

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