miniaturadeimagen|Primer tomo del libro "Curso de Filosofía Escolástica" por Manuel J. Proaño. La neoescolástica en Ecuador inició a partir del retorno de los jesuitas después de su expulsión durante el gobierno de José María Urbina y tuvo una importante influencia en el desarrollo de la filosofía y ciencia en dicho país, como una medida para el impulso de la educación durante la época garciana. Con la fundación del a Escuela Politécnica se llevó a cabo la llegada de jesuitas europeos como Joseph Kolberg, Joseph Epping, Luis Dressel, Emilio Mullendorff y Armando Wenzel quienes impulsaron la educación y la ciencia. Estos científicos introdujeron conocimientos avanzados en matemáticas, física, química, geología y mecánica, y dejaron un legado de textos y estudios que sentaron las bases para el desarrollo científico del país. Tras la muerte de García Moreno y la disolución de la Politécnica, la mayoría de científicos salieron de Ecuador, quedando Juan Bautista Menten, Franz Theodor Wolf y Luis Sodiro solamente. Sin embargo su labor, fue destacado en astronomía, geología y botánica, respectivamente. Además, se deben destacar figuras ecuatorianas como Manuel J. Proaño y Julio Matovelle quienes influyeron decisivamente en la filosofía y política, defendiendo el neotomismo y el tradicionalismo católico. Por su parte Miguel Febres Cordero destacó en lingüística y pedagogía, mientras que Federico González Suárez sentó las bases de la historiografía y arqueología ecuatorianas.
Inicios de la neoescolástica en Ecuador
La fundación de la Escuela Politécnica Nacional miniaturadeimagen|Fundadores de la Escuela Politécnica Nacional, 5 de junio de 1869.|izquierda Durante la época garciana para la fundación de la Escuela politécnica nacional se contó con la colaboración de varios jesuitas entre los que destacan: Joseph Kolberg, Joseph Epping, Ludwig Dressel, Emili Mullendorff, Armando Wenzel, Luis Sodiro, Theodor Wolf y Juan Bautista Menten. De ellos, salvo los tres últimos el resto se irían a otros países después del fin del gobierno de García Moreno, que terminaría con su muerte, todos tendrían un aporte importante para mejorar el ámbito científico en Ecuador. Joseph Kolberg por ejemplo, fue un jesuita alemán del , destacado por su labor como matemático y geógrafo. Su trayectoria académica lo llevó a enseñar en prestigiosas instituciones jesuitas en Alemania, antes de responder a una llamada para contribuir al desarrollo educativo en Ecuador. En Ecuador, Kolberg asumió el desafío de enseñar física y matemáticas avanzadas en la naciente Escuela Politécnica Nacional de Quito. Su dedicación a la educación se reflejó en la publicación de un libro de texto de aritmética en español, aunque otros proyectos sobre ingeniería ferroviaria y geotecnia quedaron inconclusos debido a la inestabilidad política del país. Asimismo sería importante para las matemáticas el alemán Joseph Epping, quien se unió a la Compañía de Jesús antes de finalizar sus estudios en filosofía y matemáticas. Su carrera lo llevó a enseñar matemáticas en el colegio de María Laach y, posteriormente, en la Escuela Politécnica de Ecuador, donde impartió matemáticas y mecánica teórica. Sus conocimientos quedaron plasmados en textos como "Geometría plana y del espacio", "Análisis Algebraico" y "Mecánica teórica". Continuando con las contribuciones en la mátimática se debe destacar a Emilio Mullendorff, nacido en Luxemburgo en 1838, fue un jesuita destacado por su habilidad en mecánica teórica y práctica. Su formación académica lo llevó a enseñar matemáticas y maquinaria en Ecuador, específicamente en la Escuela Militar y la Politécnica, donde dejó un tratado sobre construcción de máquinas. Tras su regreso a Europa debido a problemas de salud, Mullendorff continuó su labor docente en la misma área de conocimiento. Sin embargo, la pérdida de audición lo obligó a abandonar la enseñanza. En sus últimos años, ejerció como censor de publicaciones de la provincia alemana de la Compañía de Jesús, sin abandonar sus estudios de mecánica. miniaturadeimagen|Ludwig Dressel izquierda|miniaturadeimagen|Armando Wenzel En el caso de la geología se debe destacar a Ludwig Dressel, nacido en Alemania en 1840, quien fuera un importante químico y geólogo y que destacó por su contribución a la ciencia en Ecuador. Su formación científica en la Universidad de Bonn, con maestros como August Kekulé, le permitió introducir las modernas teorías químicas en la Escuela Politécnica de Quito, donde impartió clases y realizó investigaciones. Dressel no solo se dedicó a la enseñanza, sino que también publicó importantes trabajos científicos. Sus investigaciones geológicas sobre las formaciones basálticas del Rin y su tratado sobre los volcanes de la región de Laacher fueron reconocidos por la comunidad científica europea. En Ecuador, sus estudios sobre aguas minerales y petróleo, así como su labor divulgativa, dejaron una huella imborrable. Por otro lado en la lingüística se debe mencionar a Armando Wenzel, nacido en Alemania en 1837, y quien fuera un jesuita y políglota que destacó por su labor educativa en Ecuador. Impartió clases de mecánica e idiomas en la Escuela Politécnica y el Colegio Nacional de Quito, así como matemáticas, francés e historia natural en el Colegio de Guayaquil. El abandono de Ecuador por parte de los Jesuitas se daría de manera distinta en cada uno. Por ejemplo, tras su regreso a Europa, Kolberg continuó su labor educativa y científica en Feldkirch, Austria. Sus escritos sobre geografía y geología, así como sus contribuciones a la revista "Stimmen aus Maria Laach" fueron importantes en esta época. Por otro lado, tras el cierre de la Politécnica, Epping regresó a Europa y continuó su labor docente en Holanda, enseñando matemáticas y astronomía a jesuitas. Durante este periodo, también se dedicó a la investigación y publicación de artículos sobre astronomía asiria y babilónica, así como a su obra principal, "Kreislauf in Kosmos" (Evolución en el Mundo). La influencia de Epping trascendió sus propias obras, como se evidencia en el reconocimiento que le otorgó el Padre Daniel Quijano en su "Tratado de aritmética elemental". Epping falleció en Holanda en 1894, dejando un legado significativo en el ámbito de las matemáticas y la astronomía. Además, el jesuita Dressel debió regresar a Europa en 1876. Allí continuó su carrera docente y científica, especializándose en electricidad y vulcanología. Asimismo. Mullendorff falleció en Holanda en 1911, dejando un legado como un experto en mecánica y un dedicado educador. Por último, tras la salida de los jesuitas del Colegio de Guayaquil, Wenzel se trasladó a San Francisco, California, donde continuó su carrera como profesor de física y química. Un trágico accidente durante una de sus clases, en la que una retorta explotó, le causó la pérdida de un ojo y daño significativo en el otro.
Menten, Sodiro y Wolf miniaturadeimagen|Juan Bautista Menten
Con el asesinato de Gabriel García Moreno y el cambio de gobierno, la Escuela Politécnica sería disuelta y muchos de los jesuitas que habían llegado se regresaron ya sea a Europa o a otros países de la región. Con excepción de Menten, Sodiro y Wolf que continuarían con sus investigaciones en Ecuador, a lo que se sumarían más religiosos de origen ecuatoriano que destacarían durante la segunda mitad del durante la época progresista y los inicios de la revolución liberal. Empezando por Juan Bautista Menten, nacido en Alemania en 1838, fue un astrónomo y profesor que destacó por su importante labor en Ecuador. Inició sus estudios en su ciudad natal y posteriormente se formó en diversas instituciones, incluyendo la Universidad de Bonn, donde estudió astronomía bajo la tutela del célebre Friedrich Argelander, y Roma, donde colaboró con el reconocido jesuita y astrónomo Angelo Secchi. En 1870, Menten fue designado a Quito como decano y director de la Facultad de Ciencias de la Escuela Politécnica Nacional, gracias a la iniciativa del presidente Gabriel García Moreno, quien buscaba impulsar la educación y el desarrollo científico en el país. Menten impartió clases de astronomía, geodesia, hidrotecnia y alemán, demostrando su amplio conocimiento en diversas áreas. Además, fue el primer director del Observatorio Astronómico de Quito, supervisando su construcción y convirtiéndolo en un importante centro de investigación científica. Durante su estancia en Ecuador, Menten realizó importantes contribuciones a la ciencia y la educación. Publicó diversos estudios astronómicos, textos de trigonometría y logaritmos, y un informe sobre el camino de Manabí. También escribió la "Historia y descripción del Observatorio Astronómico de Quito" y realizó estudios sobre el mapa del Ecuador y el paso de Venus. Menten, junto a otros científicos como Theodor Wolf y Luis Sodiro, dejó un legado significativo en la historia científica de Ecuador. Sus últimos años los vivió en Colombia.miniaturadeimagen|Franz Theodor Wolf|izquierda Por otro lado en la geología el jesuita Franz Theodor Wolf jugó un papel importante. Por su educación Wolf fue un geólogo y botánico, que destacó por sus investigaciones científicas en las Islas Galápagos, donde una isla y el volcán más alto llevan su nombre en su honor. Wolf formó parte de la Compañía de Jesús, pero renunció en 1874 debido a sus dudas sobre el dogmatismo del catolicismo y los límites que la religión imponía a la ciencia, especialmente al darwinismo. Wolf fue un científico prolífico que exploró diversas partes del mundo y realizó importantes contribuciones a la geología y la botánica. Fue profesor de Geología y Mineralogía en la Escuela Politécnica Nacional de Quito desde su fundación en 1870, donde compartió conocimientos con otros científicos destacados como Luis Sodiro y Juan Bautista Menten. Su estancia en Ecuador se vio interrumpida por su renuncia a la orden religiosa y por problemas de financiamiento en la universidad tras la muerte del presidente Gabriel García Moreno. A pesar de las dificultades, Wolf continuó sus investigaciones y fue nombrado "geólogo oficial de Ecuador" en 1875. Sus estudios sobre las Islas Galápagos fueron especialmente relevantes, y publicó varios artículos sobre el archipiélago. Wolf regresó a Alemania a los cincuenta años y pasó el resto de su vida en Dresde, donde falleció en 1924. Su legado científico perdura en las numerosas especies animales y vegetales que llevan su nombre.miniaturadeimagen|Luis Sodiro Por último, de suma importancia el trabajo de Luis Sodiro, un religioso y botánico italiano, llegó a Ecuador en 1870 como parte de un grupo de jesuitas traídos por García Moreno para impulsar la ciencia en el país. Sodiro se dedicó a la recolección y clasificación de plantas, especialmente en los alrededores de Quito, y se convirtió en una figura clave de la "edad de oro de la botánica ecuatoriana". Su trabajo sentó las bases para el conocimiento de la flora ecuatoriana. Sodiro fue profesor en la Escuela Politécnica Nacional y en la Universidad Central de Quito, donde compartió sus conocimientos y formó a futuras generaciones de científicos. A lo largo de su carrera, recolectó y catalogó miles de especímenes, los cuales donó a la Universidad Central y al herbario del colegio San Gabriel. Su trabajo se basó en la clasificación de Augustin Pyrame de Candolle, y publicó numerosas monografías y artículos científicos en revistas de renombre. Además de su labor científica, Sodiro fue el primer director del Jardín Botánico de Quito y recibió el título de "Botánico de la Nación" en reconocimiento a sus contribuciones. Su conocimiento y filantropía lo convirtieron en una figura respetada en Ecuador, y su legado perdura en las numerosas especies de plantas que llevan su nombre.
La filosofía y los cursos miniaturadeimagen|Manuel J. Proaño|izquierda