miniaturadeimagen|La flauta de ónix de Arturo Borja. Poemario publicado de manera póstuma. El modernismo en Ecuador fue una corriente estética con protagonismo en la literatura donde destacaron varios escritores. Primeramente, la "Generación Decapitada" estuvo conformada por cuatro poetas jóvenes: Arturo Borja, Medardo Ángel Silva, Humberto Fierro y Ernesto Noboa y Caamaño, cuyas vidas estuvieron marcadas por la melancolía y la muerte prematura. Borja, líder del grupo, introdujo la influencia francesa y el opio en su obra, y su suicidio en 1912 conmocionó a la sociedad. Silva, conocido por su profunda melancolía y obsesión con la muerte, dejó un legado literario significativo a pesar de su corta vida, que terminó en suicidio a los 21 años. Fierro, de sensibilidad extrema y conexión con el simbolismo francés, vivió una vida bohemia y murió a los 39 años. Noboa y Caamaño, influenciado por los poetas malditos franceses, abordó temas de melancolía y drogas en su obra, falleciendo a los 38 años. Además de la "Generación Decapitada", otros autores importantes del modernismo ecuatoriano fueron Alfonso Moreno Mora y José María Egas. Moreno Mora, de sensibilidad y lirismo notables, exploró temas de nostalgia y naturaleza en su poesía. Egas, con una obra que abarca amor, pérdida y trascendencia, dejó un legado de poemas musicalizados que enriquecen la cultura ecuatoriana. En la prosa modernista y la crítica literaria, destacan Isaac J. Barrera y Gonzalo Zaldumbide. Barrera, crítico literario y cofundador de la revista "Letras", consolidó su reputación en el mundo literario ecuatoriano y amplió su campo de estudio a la historia. Zaldumbide, también crítico literario y narrador, exploró temas de identidad latinoamericana y dejó un legado de prosa modernista y ensayos críticos.

Historia y principales exponentes

Antecedentes: el parnasianismo César Borja Lavayen fue un médico, investigador, escritor, poeta parnasiano y político, nació en Quito en 1851, pero desarrolló la mayor parte de su vida en Guayaquil. Su formación clásica, adquirida en el Colegio Particular del señor Echanique, le permitió cultivar una poesía elegante y propia, aunque su obra no ha sido ampliamente difundida entre las nuevas generaciones. Su producción literaria, recogida principalmente en "Flores Tardías y Joyas Ajenas" (1909), muestra una influencia parnasiana, pero también rasgos románticos y modernistas. Además de sus composiciones originales, Borja realizó traducciones de poetas franceses como Baudelaire y Verlaine. Su obra poética, sin embargo, es solo una parte de su legado, ya que también incursionó en la política, ocupando cargos como diputado, alcalde de Guayaquil y ministro, en una época de intensa agitación política en el país. A pesar de su relevancia, la obra de Borja ha sido poco difundida, debido a la escasez de ediciones.

Francisco Falquez Ampuero fue un destacado poeta, abogado y escritor guayaquileño, nacido el 17 de abril de 1877. Desde joven, mostró un gran interés por la literatura, fundando la "Sociedad Amante de la Ciencia" y editando el semanario "El Pensamiento". Su prolífica producción literaria abarcó diversos géneros, incluyendo poesía, teatro y periodismo, con obras como "Rondeles Indígenas y Mármoles Lavados" y "Gobelinos", esta última aclamada por la crítica. Falquez Ampuero recibió numerosos homenajes a lo largo de su carrera, incluyendo una "Corona de Laureles de Oro" otorgada por la Reina de los Universitarios en 1930. Su legado literario incluye una extensa obra poética, con títulos como "Telas Aureas", "Hojas de Acanto" y "Cajas de Cromos", convirtiéndolo en uno de los poetas. Fálquez Ampuero, en la transición hacia el modernismo a principios del . A pesar de su relevancia, estos autores han sido en gran medida ignorados por la crítica literaria, con excepciones notables como Isaac Barrera y Augusto Arias. En colaboración con poetas colombianos como Gustavo Ruiz y Juan Ignacio Gálvez, fueron pioneros en introducir la nueva métrica y sensibilidad modernista en Ecuador, no solo en Guayaquil, sino en todo el país. Participó de reuniones literarias en Guayaquil, donde se recitaban poemas modernistas, como "El leproso" de Juan Ignacio Gálvez

A estos dos escritores se debe mencionar también a Gallegos del Campo, Nicolás Augusto González, Rafael Pino Roca, Víctor Hugo Escala, Wenceslao Pareja, Miguel E. Neira, Eleodoro Avilés Minuche, Modesto Chávez Franco que representaron el movimiento lírico modernista que llegó a su apogeo en Guayaquil con la publicación de El Telégrafo Literario. Por otro lado, en la ciudad de Quito, Aurelio Falcón y Luis F. Veloz, cultivaron esta estética con la revista que fundaron, Altos Relieves.

La generación decapitada

miniaturadeimagen|Los poetas de la Generación decapitada: Arturo Borja, Medardo Ángel Silva, Humberto Fierro y Ernesto Noboa y Caamaño. El pionero de la Generación Decapitada fue Arturo Borja poeta ecuatoriano modernista, nació en Quito en 1892. De ascendencia noble, viajó a París en su adolescencia, donde descubrió la literatura francesa y el opio, influyendo profundamente en su obra. A su regreso a Ecuador, lideró un grupo de jóvenes poetas modernistas y publicó en la revista "Letras", donde promovió la renovación literaria y la influencia francesa. La revista "Letras" fue un espacio clave para Borja y otros modernistas como Ernesto Noboa y Caamaño, donde contrastaron la modernidad urbana con la tradición rural ecuatoriana. Borja abogó por una estética influenciada por autores franceses y modernistas como Rubén Darío, y por una postura política liberal, en un contexto de cambios sociales tras la revolución liberal ecuatoriana. Casado a los 20 años, Borja se suicidó un mes después, en 1912, causando conmoción en la sociedad ecuatoriana. Su muerte prematura marcó a la Generación decapitada, cuyos miembros también tuvieron vidas truncadas. Su obra, publicada póstumamente como "La flauta de ónix", es considerada un hito del modernismo ecuatoriano, y su legado perdura en homenajes y reconocimientos. Es importante destacar también a Medardo Ángel Silva, nacido en Guayaquil en 1898, fue un destacado poeta, escritor, músico y compositor ecuatoriano, considerado el mayor exponente del modernismo en la poesía de su país y miembro de la Generación decapitada. A pesar de su corta vida, dejó un legado literario significativo, que abarca poesía, novela, ensayos y crónicas. Su obra se caracteriza por una profunda melancolía y una obsesión con la muerte, temas recurrentes en sus poemas y escritos. Silva comenzó a escribir versos desde temprana edad y logró publicar sus trabajos en periódicos locales y revistas literarias. A diferencia del resto de la generación, sus orígenes eran humildes. Su obra más conocida incluye el poemario "El árbol del bien y del mal" y la novela "María Jesús". Además de su producción literaria, Silva también se destacó como cronista de la vida nocturna de Guayaquil, describiendo tanto la bohemia como el lado marginal de la ciudad. Su poema "El alma en los labios" se convirtió en un famoso pasillo, popularizado por el cantante Julio Jaramillo. La vida de Silva terminó trágicamente a los 21 años, cuando se suicidó en presencia de su ex-enamorada. A pesar de su prematura muerte, su obra ha sido objeto de numerosos homenajes, incluyendo la publicación de sus "Obras Completas" y la creación de una película sobre su vida. En Guayaquil, se erigió un monumento en su honor, consolidando su lugar como una figura importante en la literatura ecuatoriana. Por otro lado, Ernesto Noboa y Caamaño fue un poeta ecuatoriano modernista, perteneciente a la "Generación decapitada". Procedente de una familia acomodada, su poesía estuvo influenciada por los poetas malditos franceses y su viaje a Europa. Su obra se caracteriza por la melancolía, el pesimismo y la predilección por las drogas, aunque también mostró un dominio magistral de la forma poética y una sensibilidad única. Publicó "Romanza de las horas" en 1922, donde destaca el poema "Emoción vesperal". Noboa y Caamaño murió a los 38 años, víctima de su adicción a las drogas, dejando un legado poético que lo sitúa como una de las figuras más importantes del modernismo hispanoamericano. Por su parte, Humberto Fierro fue un poeta ecuatoriano nacido en Quito en 1890, perteneciente a la Generación Decapitada, un grupo de poetas de principios del . Proveniente de una familia acomodada, recibió una educación esmerada y se dedicó desde joven a la lectura, especialmente de poetas franceses simbolistas y parnasianos. Su pasión por la literatura lo llevó a entablar amistad con otros miembros de la Generación Decapitada, como Arturo Borja y Ernesto Noboa y Caamaño. Sus principales obras se encuentran en los poemarios "El Laúd en el Valle" y "La Velada Palatina", donde destacan poemas como "Tu Cabellera" y "Hojas Secas". Su poesía se caracteriza por una sensibilidad extrema y una profunda conexión con el simbolismo francés. A diferencia de otros miembros de su generación, Fierro no tuvo una muerte temprana, sino que trabajó como amanuense y llevó una vida bohemia, frecuentando bares de Quito con sus amigos poetas. Fierro falleció repentinamente en 1929 a los 39 años. Las causas de su muerte no están claras, aunque se barajan la caída accidental y el suicidio. Su legado poético fue reconocido en la revista Grupo América, donde se destacó su verso simbolista y su capacidad para fusionar el sentimiento con la reminiscencia literaria. La poesía modernista de Moreno Mora y José María Egas

Otro autor importante, aunque no fue parte de la "generación decapitada" fue sin duda Alfonso Moreno Mora, nacido en Cuenca en 1890, reconocido por su sensibilidad y lirismo. A diferencia de otros poetas de su época, no formó parte de la "Generación Decapitada", aunque compartió con ellos el espíritu de la época. Su poesía se caracterizó por la nostalgia, el romanticismo y una profunda conexión con la naturaleza, influenciada por su infancia en Cuenca y Tarqui. Moreno Mora dejó un importante legado en la literatura ecuatoriana. Fundó la revista "Páginas Literarias" y promovió la obra de otros poetas modernistas. Su influencia se extendió a través de su enseñanza y sus colaboraciones en diversos medios escritos. Sus poemas, como "Jardines de Invierno" y "Elegías", exploran temas de soledad, belleza y la fugacidad de la vida, reflejando su visión única del mundo. A pesar de su reconocimiento, Moreno Mora llevó una vida personal marcada por la melancolía y el desencanto, temas recurrentes en su obra. Falleció en 1940, dejando un legado poético que sigue siendo celebrado en Ecuador, especialmente en su ciudad natal, Cuenca, donde su influencia perdura en festivales literarios y discusiones sobre su obra.