thumb|alt=Varias personas sentadas a una mesa |Situación social. La competencia social permite comportarse adecuadamente en situaciones sociales.
La competencia social consiste en habilidades sociales, emocionales, cognitivas y conductuales necesarias para desenvolverse en sociedad. La competencia social también refleja la capacidad de adoptar la perspectiva de otra persona respecto de una situación, aprender de experiencias pasadas y aplicar ese aprendizaje a los cambios en las interacciones sociales. Es importante resaltar que en la expresión «competencia social» la palabra «competencia» se emplea en la acepción de «destreza, pericia», no en la de «disputa, competición». Para la segunda acepción, véase Lucha de clases.
La competencia social de un individuo es la base sobre la cual se construyen sus expectativas de interacción futura con otros y se desarrollan las percepciones de su propio comportamiento. La competencia social con frecuencia abarca las habilidades sociales, la comunicación social y la comunicación interpersonal. La competencia social está directamente relacionada con el comportamiento social, como los motivos sociales, las habilidades, las destrezas, los hábitos y el conocimiento. Todos estos factores contribuyen al desarrollo del comportamiento social de una persona.
La competencia social es más que las habilidades sociales. Una persona puede tener algunas habilidades sociales (escuchar, dar las gracias), pero no competencia social (porque no consigue ejercitar correctamente determinadas habilidades sociales esenciales para la sociedad en la que se mueve). En cambio, una persona con competencia social necesariamente tiene habilidades sociales.
Historia El estudio de la competencia social se inició a principios del con investigaciones sobre cómo los niños interactúan con sus compañeros y se desenvuelven en situaciones sociales. En la década de 1930, los investigadores comenzaron a estudiar los grupos de pares y cómo las características de los niños afectaban a su consideración dentro de estos grupos. En las décadas de 1950 y 1960, las investigaciones establecieron que la competencia social de los niños estaba relacionada con la salud mental futura (como los resultados desadaptativos en la edad adulta), así como con problemas en los entornos educativos.
A partir de ese momento, la investigación sobre la competencia social se amplió enormemente, a medida que una cantidad cada vez mayor de evidencia demostraba la importancia de las interacciones sociales. La competencia social comenzó a ser vista en términos de habilidades y estrategias para resolver problemas en situaciones sociales, y fue conceptualizada en términos de funcionamiento social eficaz y procesamiento de información.
En las décadas de 1970 y 1980, la investigación comenzó a centrarse en el impacto del comportamiento de los niños en las relaciones, lo que influyó en el estudio de la eficacia de enseñar a los niños habilidades sociales específicas para su edad, género y contexto.
En un esfuerzo por determinar la razón de la falta de habilidades sociales de algunos niños en ciertas interacciones, se han desarrollado nuevos modelos de procesamiento de información social para explicar la dinámica de la interacción social. Estos modelos se centran en factores como el comportamiento, la forma en que las personas se perciben y evalúan entre sí y el procesamiento de las señales sociales. También tienen en cuenta la selección de objetivos sociales, los procesos de toma de decisiones y la implementación de las respuestas escogidas. Estudios como estos frecuentemente examinaron la correlación entre la cognición social y la competencia social.
Un destacado investigador de la competencia social a mediados de la década de 1980 fue Frank Gresham. Identificó 3 subdominios de la competencia social: comportamiento adaptativo, habilidades sociales y aceptación de los pares (la aceptación de los pares se utiliza a menudo para evaluar la competencia social). Las investigaciones durante este período frecuentemente se centraron en niños que no mostraban habilidades sociales, en un esfuerzo por identificar y ayudar a estos niños potencialmente en riesgo de sufrir resultados negativos a largo plazo.
Gresham propuso que estos niños podrían tener uno de 4 déficits:
déficit de habilidadesː les faltaban el conocimiento o las capacidades cognitivas para llevar a cabo un determinado comportamiento déficit de desempeñoː conocían un comportamiento, pero no les salía llevarlo a cabo déficit de habilidades de autocontrol déficit de desempeño del autocontrol, en los que los niños tenían una ansiedad o impulsividad excesiva que les impedía la ejecución adecuada de los comportamientos de autocontrol que sin embargo conocían
A pesar de todos los avances y cambios en la conceptualización de la competencia social a lo largo del , durante la década de 1980 subsistía una falta general de acuerdo sobre la definición y medición de la competencia social. Las definiciones de la década de 1980 eran menos ambiguas que las anteriores, pero a menudo no reconocían la especificidad de edad, situación y habilidades implícitas en el complejo constructo de la competencia social.
Enfoques y teorías
Enfoques de consideración del individuo entre sus pares Estos enfoques definen la competencia social en función de la popularidad que uno tiene entre sus paresː cuanto más popular sea una persona, mayor será su competencia social.
La incorporación al grupo de pares, la resolución de conflictos y el mantenimiento del juego son 3 objetivos interpersonales relevantes para la evaluación de la consideración del individuo entre sus pares y la posible intervención en esa consideración.
Enfoques de habilidades sociales Estos enfoques utilizan los comportamientos como guía. Las conductas que demuestran habilidades sociales se compilan y se identifican colectivamente como competencia social.
Enfoques relacionales Según estos enfoques, la competencia social de un individuo se evalúa por la calidad de las relaciones que establece y su capacidad para establecerlas. Se debe tener en cuenta que las diferentes personas con las que el individuo establece (o intenta establecer) relaciones tienen, a su vez, diferentes niveles de competencia social, por lo que le resultará más fácil establecerlas con personas de alta competencia social. Los comentaristas de algunas comunidades incel (hombres involuntariamente célibes) en línea han abogado por programas públicos en los que se ayude a los hombres socialmente torpes o se incentive a las mujeres para tener citas con ellos.
Enfoque funcional El enfoque funcional es específico del contexto y se ocupa de la identificación de objetivos y tareas sociales. Este enfoque también se centra en los resultados del comportamiento social y los procesos que conducen a esos resultados. En este enfoque, la importancia de los modelos de procesamiento de información de las habilidades sociales se basa en la idea de que la competencia social resulta de procesos sociocognitivos.
Modelos Para que el constructo de la competencia social sea operativo, es decir, explique la realidad (aunque sea de modo imperfecto), los primeros modelos de competencia social destacan el papel del contexto y la especificidad de la situación. Estos modelos también permiten la organización e integración de los diversos componentes de habilidades, comportamientos y cogniciones asociados con la competencia social.
Mientras que las definiciones globales se centran en los "fines" más que en los "medios" mediante los cuales se logran dichos fines, varios modelos atienden directamente a los procesos que teóricamente subyacen en la competencia social. Estos modelos de proceso son específicos del contexto y buscan identificar objetivos y tareas sociales críticas asociadas con la competencia social. Otros modelos se centran en la distinción, a menudo pasada por alto, entre la competencia social y los índices (es decir, habilidades y capacidades) utilizados para medirla.
Modelo analítico-conductual Goldfried y D'Zurilla desarrollaron un modelo analítico-conductual de 5 pasos que define la competencia socialː
Análisis de la situación: una situación crítica se define según ciertos criterios, como: ocurre con cierta frecuencia presenta una decisión de respuesta difícil da como resultado una gama de posibles respuestas en una población determinada. La identificación y el análisis de la situación pueden realizarse por varios métodos, como la observación directa por uno mismo o por otros, entrevistas y encuestas. Enumeración de respuestas: se obtienen posibles respuestas a cada situación. Los procedimientos para generar alternativas de respuesta incluyen observación directa, juegos de roles y simulaciones en video o escritas. Evaluación de la respuesta: las posibles respuestas son evaluadas en función de su eficacia por "otros importantes" en el entorno. Un elemento importante es que debe surgir un consenso, o de lo contrario el tema en particular se elimina de futuras consideraciones. Desarrollo de una medida para valorar la competencia social Evaluación de esta medida
Modelo de procesamiento de información social El modelo de procesamiento de información social se utiliza frecuentemente para explicar la competencia social. Este modelo se centra en los procesos cognitivos subyacentes a la selección, ejecución y evaluación de respuestas. Utilizando una metáfora informática, el modelo reformulado de procesamiento de información social detalla un proceso no lineal de 6 pasos con varios circuitos de retroalimentación que vinculan la cognición y el comportamiento social de los niños. Si en cualquiera de las etapas surge alguna dificultad, esto generalmente se traslada a déficits de competencia social.
Estos pasos son:
Observación y codificación de estímulos relevantes: atención a señales sociales verbales y no verbales, tanto externas como internas, y su descodificación. Interpretación y representación mental de estas señales: comprensión de lo que ha sucedido durante el encuentro social, así como la causa y la intención subyacentes a la interacción. Aclaración de objetivos: determinar cuáles son los objetivos del individuo para la interacción y cómo expresar una comprensión de esos objetivos. Representación de la situación, que requiere acceso a la memoria de largo plazo: la interacción se compara con situaciones anteriores almacenadas en la memoria de largo plazo y los resultados anteriores de esas interacciones. Selección de la respuesta Ejecución del comportamiento y evaluación
Modelo de 3 componentes Otra forma de describir la competencia social es considerarla formada por 3 componentes jerarquizados.
Adaptación social Desempeño social Habilidades sociales
La cima de la pirámide es el nivel más avanzado, la adaptación social, que se define como el grado en el que un individuo alcanza los objetivos de desarrollo apropiados para una sociedad. Esos objetivos se conciben como diferentes estatus que deben alcanzar los miembros de una sociedad (por ejemplo, estatus sanitario, legal, académico u ocupacional, socioeconómico, social, emocional, familiar y relacional).
El siguiente nivel, por debajo, es el desempeño social –o grado en que las respuestas de un individuo a situaciones sociales relevantes son consideradas socialmente válidas.
El nivel más bajo de la jerarquía son las habilidades sociales, que se definen como capacidades específicas que permiten un buen desempeño en tareas sociales.
El modelo de tres componentes es útil para médicos e investigadores que buscan cambiar, predecir o elaborar el funcionamiento social de los niños.
Modelo cuatripartito Según este modelo, la competencia social se explica mediante 4 conjuntos (divisibles a su vez) de habilidades, capacidades y competencias: