La batalla de Tlaxcala fue un enfrentamiento armado que tuvo lugar el 5 de septiembre de 1519 entre las fuerzas españolas comandadas por Hernán Cortés y las fuerzas totonacas aliadas a los españoles contra los tlaxcaltecas encabezados por Xicohténcatl, hijo del tlatoani de Tizatlan. Esta batalla tuvo lugar en el actual Municipio de Tlaxcala, en el estado del mismo nombre.
Inicios
Unos días después de haber derrotado al grupo de otomíes aliados a la República de Tlaxcallan en la batalla de Tecóac,García Cook Ángel, Tlaxcala a la llegada de los españoles según las evidencias arqueológicas, México, INAH, 2014.Hernán Cortés reanudó la expedición rumbo a Tlaxcala. A pesar de las súplicas de sus hombres de regresar a la costa de Veracruz, el capitán se resistió a esta propuesta e insistió en que mostrar flaqueza con una retirada sólo los haría más vulnerables a los ataques tlaxcaltecas, además perderían el apoyo de sus recientes aliados totonacos.
Durante este lapso de tiempo se mandaron embajadas para evitar los enfrentamientos y las tropas se mantenían alertas para efectos de estar a la defensiva de cualquier operación enemiga. Las respuestas del príncipe Xicohténcatl eran siempre hostiles y retadoras. En algún punto, los tlaxcaltecas mandaron espías hacía el campamento de Cortés, pero estos fueron descubiertos y sus manos cortadas para enviárselas a Xicohténcatl como advertencia.
Dado lo inevitable de la batalla, Cortés preparó a sus tropas con lo que se desarrollaron planteamientos tácticos para enfrentar dicha calamidad, es decir, caballerías al frente, los de espada y rodela, ballesteros y arcabuceros listos para repeler los ataques en la retaguardia. Se habla de tener las lanzas terciadas, es decir colocadas al brazo para acometer y alancear con el caballo. Del lado tlaxcalteca se habla de cuatrocientos efectivos, quienes comenzaron a arrojar todo tipo de proyectiles, las infanterías acometían con macuahuitl y otros tipos de armas cuerpo a cuerpo.
Batalla
La estrategia de Cortés consistía en mantener el escuadrón con formación cerrada. A pesar del éxito de la estrategia, los tlaxcaltecas a partir de choques frontales en varias ocasiones estuvieron a punto de romper las formaciones hispanas. Es de importancia decir que existían algunas discordias dentro de los mandos tlaxcaltecas, las cuales impidieron una mayor coordinación y apoyo. Probablemente esto le ayudó a Cortés para evitar ser destruido por completo, ya que algunas tropas de Tlaxcala no combatían dadas las rencillas mencionadas.
Se mencionan las bajas hispanas y heridos entre los que se cuentan, caballos, a más de sesenta de infantería, y el mismo Bernal fue herido con una honda en la cabeza y una punta de proyectil en la pierna. Referente a los pocos casos de aliados indígenas se menciona la baja de tres indígenas. Las nuevas embajadas de paz enviadas por Cortés después de algunas escaramuzas más, terminaron con la consecuente alianza con los tlaxcaltecas que irá rindiendo frutos en las posteriores campañas de Hernán Cortés. La enemistad entre tlaxcaltecas y mexicas representaba un importante valor estratégico para Cortés, que inmediatamente buscó capitalizar a su favor.
Los tlaxcaltecas rechazaron varias veces la alianza propuesta por los españoles (a quienes veían como aliados de Moctezuma) y esta no se dio hasta que fueron contundentemente derrotados en una serie de duros combates, en donde se volvieron decisivas las armas de fuego, la caballería, así como el contraste en la concepción de la guerra entre los contendientes.
Previo a la llegada de los castellanos, en Tlaxcala ya se tenía noticia de la aplastante victoria española sobre los mayas de Centla. Desde su cuartel en Jalacingo (o Zacotlán, según López de Gómara), Cortés les envió una embajada de indígenas cempoaltecas para pedir su amistad, pero el senado de Tlaxcala, sabiendo que venía escoltado por escuadrones de ciudades sujetas a México, decidió ponerse en armas para resistirles. Primera batalla A principios de septiembre 1519, Cortés y su ejército, junto con tres mil auxiliares de Cempoala y Zocotlán, cruzaron la muralla de Tlaxcala, que extrañamente encontraron desocupada. Poco después, la avanzadilla se encontró con un pequeño grupo de guerreros en huida y fueron en su persecución. Pronto fueron emboscados por un ejército de tres mil tlaxcaltecas dirigidos por Xicoténcatl (el joven). Se trabó un primer combate en el que murieron un español y dos caballos, además de algunos heridos. Finalmente, la llegada de la artillería, escopetas y ballestas (armas desconocidas en Tlaxcala), provocó la retirada ordenada de las tropas tlaxcaltecas. Segunda batalla Después de ver rechazada otra oferta paz, el 2 de septiembre, los castellanos reanudaron la marcha en formación de ataque hasta encontrarse con una columna de mil guerreros. Se leyeron los requerimientos y comenzó el combate. Como en el encuentro anterior, ante la acción devastadora de la artillería, los tlaxcaltecas se retiraron en orden, pero esta vez Cortés decidió perseguir su retirada hasta una estrecha cañada, cerca de Tzompantepec, en donde nuevamente fue emboscado por Xicoténcatl, que lo esperaba con un ejército tlaxcalteca que Cortés y Cervantes de Salazar cifraron en 100 mil hombres (Bernal lo reduce a 40 mil y Prescott a 30 mil), sobre un terreno desfavorable para la artillería y la caballería. Con grandes esfuerzos, los españoles consiguieron llevar el combate hacia un terreno llano donde pudiera maniobrar la artillería, a cambio de verse completamente rodeados por las fuerzas de Xicoténcatl.Los españoles consiguieron resistir en esta situación crítica durante varias horas, hasta que, inesperadamente, los tlaxcaltecas se retiraron ordenadamente poco antes del atardecer. Esto debido a que, en la concepción de la guerra que tenían los pueblos del Anáhuac, estaban arraigadas costumbres que les representaron grandes pérdidas al enfrentarse con fuerzas europeas, como no combatir durante la noche, ofrecer comida al rival para no pelear en desventaja desleal, o retirar del campo de batalla a los muertos y heridos. Tras esta batalla resultó muerto el reputado jinete Pedro Morón junto con su caballo, que sería posteriormente descuartizado y sus restos enviados como trofeo a diferentes regiones de Tlaxcala, para desmitificar la idea sobrenatural de los guerreros europeos que Cortés buscaba difundir.
Tercera batalla
Con varios heridos entre sus filas, Cortés volvió a enviar una oferta de paz a Tlaxcala, pero nuevamente fue rechazada en tono desafiante. En respuesta, Cortés quemó varias poblaciones capturando prisioneros civiles y, el 5 de septiembre, marchó sobre Tlaxcala, hasta encontrarse al paso con un ejército de tlaxcaltecas, otomíes y huejotzingas, dirigidos por Xicoténcatl y Chichimecatecuhtli (50 mil según Bernal Díaz y hasta 150 mil según Cortés y Cervantes de Salazar).
Comenzó la batalla en campo abierto y rápidamente los españoles volvieron a quedar rodeados. Pese a la complicada situación de los castellanos, por la gran inferioridad numérica, el combate en terreno llano les ofreció la ventaja de poder hacer un mejor uso de la artillería, que provocaba enormes bajas tlaxcaltecas a cada disparo.
Durante la lucha, una rencilla interna entre los Xicoténcatl y Chichimecatecutli derivó en que la mitad de sus tropas abandonaran el campo de batalla. Reducidas sus fuerzas, y ante la enorme cantidad de bajas que le estaban infligiendo, Xicoténcatl no pudo prolongar más el combate y ordenó la retirada, obteniendo Cortés una victoria decisiva. Esa misma noche, Cortés volvió a acometer contra la población civil, arrasando diferentes asentamientos en la región.
División en el Senado tlaxcalteca Tras la derrota, el senado tlaxcalteca se dividió en dos facciones opuestas: la de Maxixcatzin, que apostaba por la rendición y la de Xicoténcatl el joven, que quería continuar la guerra. Ante la indecisión, se consultó a los sumos sacerdotes, quienes concluyeron que los españoles, aunque no eran dioses, obtenían su fuerza del sol, por lo que recomendaron tomar una medida contraria a sus usos militares: combatir a los españoles por la noche. Se decidió enviar una embajada de 50 principales pidiendo paz a Cortés, pero éste, al estar advertido de que los tlaxcaltecas planeaban combatirlo de noche, respondió cortándoles las manos a todos los emisarios, el 6 de septiembre.
Efectivamente, poco después el campamento español fue asaltado durante la noche, pero los encontró prevenidos y con centinelas puestos, por lo que el ataque fue repelido. En represalia, Cortés intensificó los ataques nocturnos sobre la población civil. Arrasó Tzompantepec y otros pueblos, que se encontraban sin guarniciones militares.
Rendición tlaxcalteca y sello de la alianza thumb|Capitulación de Xicotencatl ante Cortés en el lienzo de Tlaxcala|alt=File:Xicotencatl-Cortes.jpgLa presión terminó por inclinar la balanza en el senado tlaxcalteca a favor de la rendición, con excepción de Xicoténcatl el joven, que permanecería firme en la idea de mantener la resistencia hasta su ejecución en mayo de 1521, por orden de Cortés. Finalmente, 23 de septiembre de 1519, a las diez de la mañana, Xicoténcatl el viejo se presentó ante Cortés junto con 50 principales para capitular; aceptando la obediencia y vasallaje del pueblo tlaxcalteca a la corona española y entregando a como rehenes a los hijos de varios principales, sellando con ello una alianza clave con los con los conquistadores que, aunque con cierta intermitencia, se mantendría hasta después de la caída de Tenochtitlan y durante las conquistas posteriores.
Referencias
Categoría:Batallas de la conquista de México Categoría:México en 1519 Categoría:Historia de Tlaxcala