alt=1901 illustrated depiction of the moment Leon Czolgosz shot President William McKinley.|miniaturadeimagen| Ilustración de Achille Beltrame del asesinato del presidente William McKinley (1901)Los complots e intentos de magnicidio contra el presidente de los Estados Unidos han sido numerosos, rondando desde inicios del hasta el presente. Este artículo lista aquellos magnicidios, o intentos de magnicidios que ocurrieron sobre presidentes en ejercicio o aquellos electos, más no sobre candidatos que no habían sido todavía elegidos como tal.

El 30 de enero de 1835, Andrew Jackson fue el primer presidente en padecer un intento de asesinato cuando Richard Lawrence intentó efectuarle dos disparos en el pórtico Este del Capitolio mientras Jackson se retiraba de un funeral en la Cámara de Representantes. El intento se frustró debido a que ambas armas de Lawrence fallaron en disparar.

Cuatro presidentes en ejercicio fueron asesinados: Abraham Lincoln (1865, por John Wilkes Booth), James A. Garfield (1881, por Charles J. Guiteau), William McKinley (1901, por Leon Czolgosz), y John F. Kennedy (1963, por Lee Harvey Oswald).

Ronald Reagan (1981, por John Hinckley, Jr.) es el único presidente estadounidense en ejercicio en ser herido en un intento de asesinato y sobrevivir. Dos expresidentes, Theodore Roosevelt (1912, por John Schrank) y Donald Trump (2024, por Thomas Matthew Crooks) también fueron heridos durante ataques.

En todos los casos el atacante utilizó un arma de fuego. Solo Gerald Ford experimentó intentos de asesinatos perpetrados por una mujer, los cuales sucedieron en ocasiones separadas.

Muchos intentos de asesinatos, tanto efectivos como infructuosos, fueron motivados por un deseo de cambiar las políticas del gobierno estadounidense.. Sin embargo, no todos los ataques tenían razones políticas. Muchos de estos atacantes experimentaban una estabilidad mental cuestionable, e incluso algunos fueron declarados legalmente insanos. El historiador James W. Clarke sugiere que la mayoría de los atacantes estaban sanos y políticamente motivados, mientras que el manual legal del Departamento de Justicia alega que la gran mayoría estaban mentalmente inestables. Algunos asesinos, especialmente aquellos mentalmente inestables, actuaron por sí mismos, mientras que a aquellos que perseguían una agenda política se les encontraron en varios casos conspiradores que los apoyaban. La mayoría de estos conspiradores fueron arrestados y castigados, ya fuera ejecutándolos o confinándolos en una cárcel o institución mental.

El hecho de que el sucesor de un presidente sea el vicepresidente, y que todos los vicepresidentes desde Andrew Johnson sean del mismo partido político que el presidente puede desalentar dichos ataques, al menos aquellos movidos por razones políticas.. Sin embargo, la tercera persona en la línea de sucesión, el Presidente de la Cámara de Representantes, suele ser del partido opuesto, como dicta el Acta de Sucesión Presidencial.

La mayoría de las amenazas de muerte o violencia en contra del presidente suelen ser retóricas o humorísticas en naturaleza, careciendo de toda seriedad, mientras que aquellas realizadas de manera creíble se consideran un delito federal grave desde 1917.

Presidentes asesinados

Abraham Lincoln alt=Image of Lincoln being shot by Booth while sitting in a theater booth.|miniaturadeimagen|John Wilkes Booth asesinando a Abraham Lincoln en el teatro Ford. Abraham Lincoln, el décimo-sexto presidente de los Estados Unidos, fue el primer presidente en ser asesinado (aunque no el primero en morir en el ejercicio del cargo). El asesinato tuvo lugar durante un Viernes Santo, el 14 de abril de 1865, en el teatro Ford de Washington D. C., alrededor de las 10:15 PM. El magnicida, John Wilkes Booth, era un reconocido actor y simpatizante confederado de Maryland; aunque nunca se afilió al ejército confederado, tenía contactos dentro del servicio secreto de la Confederación. En 1864, Booth formuló un plan (muy similar al de Thomas N. Conrad, previamente autorizado por la Confederación) para secuestrar a Lincoln a cambio de la liberación de prisioneros confederados. Tras asistir el 11 de abril de 1865 a una conferencia en la que Lincoln promovió el derecho a voto de las personas de color, Booth decidió en su lugar asesinarlo. Luego de enterarse de que el presidente asistiría al teatro Ford, Booth formuló un plan junto a otros conspiradores para asesinar a Lincoln en el teatro, como también al vicepresidente Andrew Johnson y al secretario de estado William H. Seward en sus hogares. Lincoln asistiría a una obra en el teatro Fordllamada "Our American Cousin" ("Nuestro Primo Americano"). Mientras el presidente estaba sentado en su palco del teatro junto a su esposa Mary y otros dos invitados, el mayor Henry Rathbone y su prometida Clara Harris, Booth se escurrió por detrás. Apuntó su pistola Derringer calibre 44 a la parte posterior de la cabeza de Lincoln y disparó, hiriéndolo mortalmente. Rathbone intentó contenerlo pero Booth lo apuñaló y logró escapar. Lincoln fue examinado por doctores mientras yacía inconsciente y luego fue trasladado a un edificio frente al teatro. Luego de permanecer en coma por nueve horas, Lincoln murió el 15 de abril a las 7:22 AM.

Mientras expiraba, su respiración se aquietaba y su semblante se calmó. De acuerdo a algunos testigos, durante las primeras horas de la mañana esbozó una sonriza y luego murió. Algunos historiadores, en particular Lee Davis, han enfatizado la apariencia pacífica de Lincoln durante y antes de su muerte: "Era probablemente la primera vez en cuatro años que una expresión de paz cruzó por su rostro." Field escribió una carta al New York Times: "no hubo un sufrimiento aparente, ni convulsiones, ni secreciones respiratorias...[solo] un mero cese de su respiración'... nunca había visto sobre el rostro del presidente una expresión tan pacífica y reconfortante." El secretario presidencial, John Hay, dijo ver "una indescriptible paz que cayó sobre su semblante".

Más allá del asesinato de Lincoln, el plan fracasó: Seward solo fue herido, y el conspirador que debía atacar a Johnson se acobardó. Luego de darse a la fuga durante 12 días, Booth fue perseguido y hallado el 26 de abril de 1865 por soldados del ejército de la Unión en una granja en Virginia, a unos 112,7 km (70 millas) al sur de Washington. Luego de rehusarse a rendirse, Booth fue mortalmente herido por un disparo del soldado de caballería de la Unión, Boston Corbett. Cuatro conspiradores más fueron ahorcados después por su participación en los ataques.

James A. Garfield  alt=A black-and-white drawing of a crowd of people, some of whom are angry, the two foremost of whom are bearded and wearing top hats|miniaturadeimagen| El presidente James A. Garfield con James G. Blaine después de recibir un disparo de Charles J. Guiteau El asesinato de James A. Garfield, el vigésimo presidente de los Estados Unidos, ocurrió en la estación de trenes de Baltimore y Potomac en Washington D. C., el sábado 2 de julio de 1881, a las 9:20 de la mañana, a menos de cuatro meses después de asumir sus funciones. Mientras el presidente llegaba a la estación, el escritor y abogado Charles J. Guiteau le efectuó dos disparos con un revólver British Bull Dog Webley calibre 442; una de las balas rozó el hombro del presidente y la otra perforó su espalda. Durante las siguientes 11 semanas, Garfield soportó el dolor y sufrimiento del disparo y finalmente murió el 19 de septiembre de 1881 a las 10:35 PM debido a complicaciones causadas por infecciones iatrogénicas, que contrajo debido a la mala praxis de los doctores que le manoseaban constantemente la herida con las manos o con instrumentos sin esterilizar. Sobrevivió un total de 79 días luego del atentado.

Guiteau fue arrestado inmediatamente. Luego de un juicio altamente público que se extendió desde el 14 de noviembre de 1881 hasta el 25 de enero de 1882, fue hallado culpable y sentenciado a muerte. Una apelación subsecuente fue rechazada y se lo ejecutó por ahorcamiento el 30 de junio de 1882, en el distrito de Columbia, dos días antes del primer aniversario del asesinato. Guiteau fue evaluado durante el juicio y en su autopsia como una persona mentalmente inestable o aquejada de neurosífilis. Alegó haberle disparado a Garfield luego de sentirse defraudado por no haber sido nombrado embajador de Francia. Atribuía la victoria del presidente en las elecciones a un discurso a favor de Garfield escrito por él.

William McKinley alt=A black-and-white drawing of a crowd of people, one of whom is being watched by all the others, all standing under a draped banner|miniaturadeimagen| Leon Czolgosz dispara al presidente William McKinley con un revólver escondido debajo de un trapo de tela. Recorte de un dibujo lavado de T. Dart Walker. El asesinato del presidente de los Estados Unidos William McKinley ocurrió a las 4:07 PM del viernes 6 de septiembre de 1901, en el Templo de la Música en Buffalo, Nueva York. McKinley, que se encontraba asistiendo a la Exposición Panamerican, sufrió dos disparos a quemarropa en el abdomen realizados por Leon Czolgosz, un anarquista, armado con un revólver Iver Johnson calibre .32 que mantenía oculto bajo un pañuelo. La primera bala rebotó en un botón o una medalla en el abrigo de McKinley y se alojó en la manga; el segundo disparó le perforó el estómago. Aunque inicialmente McKinly parecía estar recuperándose de sus heridas, su estado se deterioró rápidamente debido a una gangrena que apareció alrededor de la herida y murió el 14 de septiembre de 1901 a las 2:15 AM.

Algunos miembros del público, encabezados por James Benjamin Parker, sometieron y capturaron a Czolgosz. Un poco después, intervinieron tanto la 4.ª Brigada de la Guardia Nacional como efectivos policiales, golpeando a Czolgosz tan severamente que en un principio se pensó que no sobreviviría para ser enjuiciado. El 24 de septiembre, luego de un juicio que duró 2 días y en el cual el acusado rechazó defenderse a sí mismo, Czolgosz fue condenado y luego sentenciado a muerte. Fue ejecutado en la silla eléctrica en la prisión de Auburn el 29 de octubre de 1901. Las acciones de Czolgosz estaban motivadas políticamente, aunque se desconoce cuál es el desenlace que él creía que el asesinato iba a provocar.

Luego del asesinato del presidente McKinley, el Congreso ordenó al Servicio Secreto proteger al presidente como parte de sus tareas.

John F. Kennedy miniaturadeimagen| El presidente John F. Kennedy, su esposa Jacqueline y los Connally en la limusina presidencial minutos antes del asesinato.