thumb|Toga (gown) histórica de la Universidad de Cambridge.
La ciudad y la toga es una expresión aplicada en un principio, por la literatura histórica anglosajona (town and gown) que identifica y yuxtapone, mediante una metáfora, dos componentes comunitarios principales que animan una ciudad universitaria en un complejo sistema de relaciones sociales, económicas y políticas que, desde sus inicios en la Edad Media, siempre han exhibido aspectos críticos pero que, por otra parte, ha sido un elemento crucial tanto en la historia de la universidad como en los acontecimientos y el desarrollo de las ciudades individuales afectadas por la presencia de comunidades académicas.
En una ciudad universitaria, las relaciones entre dos comunidades distintas, "los de la ciudad" y "los de la toga", son las que existen entre los residentes de la ciudad (población no académica) y la población universitaria (corporación que forma parte de los orígenes del clero secular, que en el pasado se distinguía por vestir togas). La metáfora se utilizó primero, y especialmente, en los antiguos lugares de enseñanza británicos como Oxford, Cambridge, Durham o Edimburgo.Kofo A. Aderogba, The Town and Gown Relationship and Sustainable Community Development in Nigerian Contemporary Universities, Summerianz Journal of Education, Linguistics and Literature, 2018, p. 2 ss. Consultado el 11 de diciembre de 2023.
Aunque la expresión tiene connotaciones históricas desde la Edad Media, sigue utilizándose en la literatura y el lenguaje cotidiano en las ciudades universitarias modernas. Estas relaciones a veces no fueron amistosas.
Origen thumb|upright|Toga y capucha usadas modernamente en la graduación de licenciatura en Cambridge. thumb|Mapa de Universidades medievales en Europa Occidental. thumb|Oxford: Torre de Carfax (testigo de la revuelta de Santa Escolástica de 1279). thumb|Universidad de Salamanca. Patio de Escuelas y fachada. Fundación: 1218 (Studium generale) y 1252 (como universidad). Durante la Edad Media, los estudiantes admitidos en las universidades europeas solían tener un estatus social de clérigo menor, y por tanto, vestían atuendos similares a los del clero. Esta vestimenta evolucionó hasta convertirse en la toga académica larga y negra, que se llevaba con capucha y birrete. La toga resultaba cómoda para estudiar en edificios sin calefacción y con corrientes de aire, por lo que se convirtió en una tradición en las universidades. La toga también servía como símbolo de estatus social, ya que era poco práctica para el trabajo físico manual. La capucha se adornaba a menudo con los colores de las universidades y designaba la afiliación universitaria del joven estudiante. De esta forma, con su indumentaria distintiva, los estudiantes se diferenciaban y distinguían de los ciudadanos de la ciudad; de ahí la expresión "los de la ciudad y los de la toga".
Edad Media La universidad como santuario La idea de una escuela de enseñanza de rango superior como institución distinta y autónoma en un entorno urbano se remonta a la Academia, fundada por Platón hacia el año 387 a. C. La Academia se estableció como un santuario sagrado para el aprendizaje fuera de las murallas de la ciudad de Atenas. Sucesores de la Academia existieron durante nueve siglos hasta que el emperador Justiniano cerró la última, junto con otras escuelas paganas, en el año 529 a. C.
En el , cuando surgieron las primeras universidades medievales tempranas como tales, previo paso por los studia generalia (primero en Italia, como la de Bolonia y luego en toda Europa), como las de París, Oxford, Palencia o Salamanca, se fundaron sin campus físicos. Los docentes simplemente alquilaban salas para utilizarlas como aulas en las ciudades. Al principio, había pocos edificios de campus identificables (aparte de los colegios residenciales que se establecieron en algunas universidades). La mayoría de los estudiantes se alojaban en las ciudades universitarias. Los escolares a menudo se congregaban en áreas identificables de las ciudades, como la más famosa, en la orilla izquierda (Rive gauche) del Sena en París, lo que terminó conociéndose como el Barrio Latino, debido al uso del latín allí hablado.
De este modo, estas instituciones medievales estaban más integradas en las ciudades que en el caso de la Academia. No es casualidad que la mayoría de las universidades medievales se fundaran dentro de las ciudades. Esto significaba que estaban conectados a la infraestructura necesaria de la ciudad y al suministro de bienes de consumo.Suzanne Wrightfield White. Town and gown, analysis of relationships: Black Hills State University and Spearfish, South Dakota, 1883 to 1991, Iowa State University, 1991. Cnsultado el 11 de diciembre de 2023. La existencia de las escuelas requería una población permanente y una infraestructura que incluyera una plaza de mercado vibrante y un sistema de gobierno, pero su dependencia de las ciudades anfitrionas era limitada. En la mayoría de los casos, la dotación de las universidades medievales procedía en su mayor parte, si no enteramente, de los ingresos de la Iglesia católica. En consecuencia, las universidades eran independientes de los ingresos municipales y, en gran medida, de la autoridad civil. El studium medieval siguió siendo un santuario en su condición de beneficiario de la Iglesia católica y en la exención de los escolares del derecho civil. Estas jurisdicciones especiales no eran en absoluto infrecuentes en la Edad Media. La ley aplicable variaba mucho según la persona, la organización y la zona: las propias ciudades tenían sistemas legales totalmente diferentes a los del campo circundante, e incluso dentro de la ciudad, cada gremio solía tener sus propios privilegios y derechos especiales. La jurisdicción independiente de las universidades formaba esencialmente parte de este sistema.
Anatomía de una relación conflictiva La relación inicial entre las universidades medievales y la ciudad de acogida estuvo llena de conflictos y generó tensiones crecientes a medida que las universidades se volvieron cada vez más independientes, privilegiadas y aisladas.Laurence Brockliss: Gown and town: The university and the city in Europe, 1200–2000, Kluwer Academic Publishers, Luxemburgo, 2000 Adicionalmente, la invasión constante de las zonas vecinas por parte de las universidades creó un punto de discordia entre "la ciudad y la toga", que, en muchos casos, continúa en la actualidad.
Las universidades medievales se formaron como gremios de maestros (profesores) y/o estudiantes siguiendo el modelo establecido por los gremios de artesanos. Una vez que los eruditos conseguían una carta de concesión (charte), iniciaban negociaciones con las autoridades municipales para obtener alquileres justos por las aulas y otras concesiones. Como no invertían en un campus físico, podían amenazar con emigrar a otra ciudad si no se satisfacían sus demandas. No era una amenaza vana: los académicos de la Universidad de Lisboa (Portugal), por ejemplo, emigraron a Coímbra y, más tarde, en el , volvieron a Lisboa. Los eruditos también podían declararse en huelga, abandonar la ciudad anfitriona y no regresar durante años. Esto ocurrió en la Universidad de París tras una revuelta en 1229 (iniciada por los estudiantes). Luego de este conflicto, la universidad no volvió a París durante dos años.
Muchos estudiantes universitarios eran extranjeros, con modales y vestimenta exóticos que hablaban y escribían en latín, la lengua franca de la enseñanza superior medieval en Europa Occidental. A menudo, los estudiantes no hablaban el dialecto local, y la mayoría de la gente sin educación no hablaba latín. La barrera lingüística y las diferencias culturales no contribuyeron a mejorar las relaciones entre estudiantes y ciudadanos. El tenor de las relaciones entre las ciudades y las togas se convirtió en una cuestión de arrogancia, por un lado, y de resentimiento, por otro.
Los estudiantes de las universidades medievales gozaban de ciertas exenciones de la jurisdicción de los tribunales civiles ordinarios. Estos privilegios eran salvaguardados normalmente por un conservador apostólico, generalmente un obispo o arzobispo nombrado por el papa. Por la bula Parens scientiarum ("Padre de las ciencias"),"En el sentido original e ilimitado de 'ciencia' (del latín scientia: 'conocimiento') como 'conocimiento' o 'disciplinas de estudio', utilizado en este caso por las ciencias de la teología, la filosofía, el derecho y la medicina, incluido el sentido más restringido que tomaría la palabra durante la Revolución científica, denotando las disciplinas que entonces fueron llamadas con el nombre de 'filosofía natural'". charta dirigida a la Universidad de París en 1231, el papa Gregorio IX autorizó a los maestros, en caso de ultraje cometido por cualquier persona contra un académico y no reparado en el plazo de quince días, a suspender sus clases. Este derecho a suspender las clases se utilizó con frecuencia en los conflictos entre la ciudad y la toga. En varias ocasiones, los propios papas intervinieron para proteger a los escolares contra las intrusiones de las autoridades civiles locales. En 1288, el papa Nicolás IV amenazó con interrumpir el studium de Padua si las autoridades municipales no revocaban en un plazo de quince días las ordenanzas que habían dictado contra los escolares. Se hizo bastante común que la universidad presentara sus quejas contra el gobierno de la ciudad ante la Santa Sede, y su apelación solía tener éxito.
Así, los estudiantes medievales estaban bajo la protección legal del clero, que los protegía de cualquier daño físico. Sólo podían ser juzgados por delitos ante un tribunal eclesiástico en virtud del derecho canónico. La protección frente al derecho civil daba a los estudiantes rienda suelta en el entorno urbano para infringir las leyes seculares con casi total impunidad. A menudo, esto dio lugar a abusos y a comportamientos abiertamente delictivos entre los estudiantes, que se daban cuenta de que gozaban de inmunidad frente a las autoridades civiles. La anómala situación jurisdiccional no hizo sino exacerbar las tensiones entre la ciudad y la toga.Robert F. Seybolt, 1921, 1927, 1933.
La ciudad contra la toga thumb|Inscripción en el lugar de la taberna Swindlestock (1250-1709).
Los conflictos fueron inevitables en las ciudades universitarias medievales, donde dos cuerpos gobernados por separado, con diferentes prioridades y lealtades, compartían el mismo espacio restringido. Además, la violencia era habitual en la vida medieval, no sólo entre escolares y ciudadanos, sino también entre ciudadanos de a pie, así como entre escolares de distintas regiones de Europa que acudían a las universidades.
Los enfrentamientos violentos entre la ciudad y la toga eran recurrentes. Uno de los más famosos fue la batalla de Santa Escolástica, ocurrida el 10 de febrero de 1355 en la universidad de Oxford. En la histórica taberna Swindlestock, surgió una fuerte discusión sobre la calidad de las bebidas entre dos estudiantes, Walter Spryngeheuse y Roger de Chesterfield, y el tabernero, John Croidon, que derivó en una prolongada batalla de dos días en la que ciudadanos locales armados con arcos atacaron la villa académica, matando y mutilando a decenas de escolares. Los alborotadores fueron severamente castigados y, a partir de entonces, el alcalde y los bailíos (bailiffs) tuvieron que asistir a una misa por las almas de los difuntos cada día de Santa Escolástica y jurar anualmente respetar los privilegios de la universidad. Durante 500 años, Oxford guardó un día de luto por aquella tragedia.