La destrucción de la presa de Kajovka ocurrió el 6 de junio de 2023 en la parte oriental del óblast de Jersón, Ucrania, mientras estaba bajo ocupación militar en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, amenazando a la región con «inundaciones devastadoras».
Las indicaciones de una explosión a principios del 6 de junio incluyeron sonidos similares a explosiones en la central hidroeléctrica según fuentes ucranianas y rusas, señales sísmicas recibidas por el sistema NORSAR y una firma de calor infrarrojo de una gran explosión detectada por satélite. Las inundaciones y los daños en la presa se confirmaron visualmente rápidamente. Expertos en ingeniería y municiones consultados por el New York Times dijeron que la causa más probable fue una explosión desde adentro. El Instituto para el Estudio de la Guerra dijo que «el balance de evidencia, razonamiento y retórica» sugiere que las fuerzas rusas volaron la presa. Las fuerzas rusas fueron acusadas por Ucrania y sus aliados de volar la presa para obstaculizar la contraofensiva ucraniana planeada, mientras que Rusia señaló a Ucrania como culpable del ataque.
Los niveles de agua en el embalse de Kajovka, controlado por Rusia, habían estado subiendo durante meses y estaban en su punto más alto en 30 años cuando la presa falló.
Miles de residentes río abajo fueron evacuados y las inundaciones sumergieron varias aldeas en áreas controladas por ambos bandos. Se informó que entre 41 y 58 personas habían muerto a 21 de junio del 2023, al igual que muchos animales. Las fuerzas armadas de Rusia no cesaron su bombardeo de objetivos civiles durante las evacuaciones de la población, por lo que se estiman más víctimas.
Se cree que las inundaciones río abajo, mezcladas con desechos humanos e industriales han creado la mayor crisis ecológica en Ucrania desde el accidente de Chernóbil de 1986. La pérdida de agua del embalse ha causado una gran sequía en la región de Dnipró —controlada por Ucrania— y podría amenazar el suministro de agua a largo plazo de la central nuclear de Zaporiyia y la península de Crimea, si bien no existe un riesgo inmediato para estas zonas invadidas por Rusia
Antecedentes thumb|Un mapa que destaca la tierra recuperada por Ucrania (amarillo) y la tierra ocupada por Rusia (rojo). A partir del 6 de junio de 2023, el río Dniéper es la primera línea. Durante la Segunda Guerra Mundial ya hubo en Ucrania dos voladuras de embalses; en la presa del Dniéper, 600 km al norte de Nueva Kajovka. La primera de ellas fue causada en agosto de 1941 por las fuerzas de la NKVD soviética en retirada ante el avance de las tropas de la Alemania nazi en la Operación Barbarroja, resultando en la muerte de entre 20 000 y 100 000 civiles, además de soldados del Ejército Rojo. La segunda causada por la retirada de los ocupantes nazis en 1943, tras la contraofensiva soviética en la batalla de Kursk.
La presa de Kakhovka fue construida en 1956, mientras Ucrania formaba parte de la Unión Soviética.
Las fuerzas rusas tomaron la presa en febrero de 2022, durante los primeros días de la invasión rusa de Ucrania ocurrida ese año.
En los meses siguientes de ataques rusos contra la infraestructura ucraniana, la presa del río Oskol fue destruida las fuerzas terrestres rusas, causando un desastre ecológico en su ribera.
Según trascendió en el Washington Post el 29 de diciembre de 2022, Ucrania consideró atacar la presa durante la contraofensiva de Jersón para impedir el cruce del Dniéper a las fuerzas rusas, pero ante el riesgo de causar inundaciones en zonas civiles, decidió no recurrir al bombardeo de la presa. El general ucraniano Andréi Kovalchuk, comandante inicial de la contraofensiva, lo confirmó en una entrevista con dicho medio, donde explicó que se estudió la rotura controlada de las compuertas de la presa mediante misiles HIMARS para impedir el cruce ruso al tiempo pero sin causar la inundación de aldeas próximas. Para ello se realizó un ataque de prueba a una de las compuertas, que resultó exitoso, pero debido al peligro de inundaciones que un bombardeo de la presa podría suponer para las zonas aguas abajo, se detuvo la intentona.
Ante el éxito de la contraofensiva ucraniana, el 21 de octubre de 2022 el Presidente de Ucrania apareció en televisión y acusó a Rusia de planear romper la presa usando explosivos en represalia. Sin embargo, según Associated Press las fuerzas rusas solo destruyeron la carretera a Nueva Kajovka y su tramo en la coronación de la presa para impedir un avance ucraniano, aunque dañando algunas de las compuertas.
El 12 de noviembre de 2022, las fuerzas armadas rusas cortaron en su huida diversos cruces sobre el Dniéper, según las acusaciones del gobierno ucraniano y la población local. Entre esas acusaciones, se afirmó que Rusia habría destruido completamente la carretera que atraviesa la presa por su coronación, lo cual podría haber causado más daños a las compuertas, y trascendió en redes sociales un vídeo que mostraría dicha supuesta destrucción.
Antes del incidente, el nivel de las aguas del embalse había oscilado peligrosamente, alcanzando mínimos y máximos récord desde que se iniciaron los registros, hace 30 años.
El 10 de febrero, tanto las autoridades ucranianas como Ukrhydroenergo —la compañía hidroeléctrica de Ucrania— denunciaron que, tras la voladura del puente de la coronación de la presa en noviembre, los rusos habrían abierto las compuertas del embalse con objetivo de inundar el área aguas abajo del embalse para evitar que las fuerzas ucranianas cruzaran el Dniéper y alertaron del posible peligro que más reducciones supondrían a la central nuclear de Zaporiyia. En otra dirección apuntó David Helms, meteorólogo estadounidense, que afirmó que el drenado del embalse se debería al transvase de sus aguas para el relleno de 23 embalses en la Península de Crimea, controlada por Rusia. Esta reducción de las aguas, corroborable mediante imágenes por satélite, puso al embalse en los niveles más bajos desde que se tiene memoria y abocó a las zonas ribereñas a cortes de suministro.
En los meses posteriores la situación se revirtió, siendo visible en las imágenes por satélite que las aguas subían amenazadoramente. Según el New York Times, la presa controlada por Rusia corría el riesgo de inundarse, pareciendo rebosar sobre la misma. Desde finales de febrero de 2023 el agua embalsada fue incrementándose como parte del periodo de aumento estacional de agua pero, ya fuera de forma deliberada o por negligencia, las autoridades rusas no abrieron las compuertas al llegar de nuevo las aguas a su nivel habitual, continuando el incremento hasta alcanzarse a finales de mayo niveles máximos récord en 30 años y llegando a inundarse islas habitadas. Esta situación hidrológica continuó empeorando hasta la destrucción de la presa.
El 30 de mayo, una semana antes de la ruptura del embalse, el gobierno ruso decretó que no se investigaran los accidentes en instalaciones industriales e hidroeléctricas en la Ucrania ocupada «que ocurrieran como resultado de actos hostiles, sabotaje y actos de terrorismo» hasta 1 de enero de 2028.
Destrucción de la presa El 5 de junio de 2023 las fuerzas armadas de Ucrania comenzaron operaciones ofensivas a lo largo del frente entre Oríjiv y Soledar. El gobierno ruso afirmó haber repelido los ataques y destruido varios blindados cedidos por países occidentales a Ucrania.
thumb|La parte de la presa, cerca de la sala de turbinas de la central, que mostró daños unos días antes de la ruptura. En ese contexto, el 6 de junio, la presa estaba bajo control ruso y con el nivel del agua en máximos históricos. A las 02:50 de la mañana, se produjo una «explosión interna de las estructuras» de la presa, según el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy. La sección central de la presa de 3,2 km (2,0 millas) de ancho fue efectivamente destruida, lo que provocó inundaciones generalizadas río abajo.
Las imágenes satelitales obtenidas por BBC News indicaron que la condición de la presa se había estado deteriorando desde el 1 de junio o antes, y que la carretera que cruza la presa por su coronación sufrió más daños el 2 de junio. El sistema de detectores sísmico NORSAR (incluido uno en Rumanía, a de la presa), detectó señales que los científicos interpretaron como un evento sísmico débil en la dirección del presa a las 02:35, y una señal más fuerte de magnitud 1-2, que representaría una explosión, a las 02:54.
Análisis occidental Expertos consultados por The New York Times dijeron que la causa más probable fue una explosión desde el interior, y agregaron que un ataque desde el exterior o un fallo estructural, aunque posible, eran menos plausibles. Según The Economist, se pudo escuchar una gran explosión hasta a 80 km de la presa.
Según Chris Binnie, investigador en ingeniería de mareas y ciencias ambientales de la Universidad de Exeter, parecía haber dos brechas en la presa, «a ambos lados de una estructura». Argumentó que un exceso en el nivel del agua aguas arriba solo habría creado una única brecha y, por lo tanto, fue excluido. Excluyó los bombardeos de Ucrania como explicación debido a la improbabilidad de que los bombardeos pudieran haber llevado «explosines masivas cerca de los cimientos».
Acusaciones mutuas Se discutió la atribución de la destrucción de la presa. Según Reuters, ninguna de las partes proporcionó evidencia pública inmediata para respaldar sus acusaciones. Acusaciones por parte de Ucrania contra Rusia Las autoridades ucranianas afirmaron que las fuerzas rusas destruyeron la presa. La agencia estatal de energía hidroeléctrica de Ucrania, Ukrhydroenergo, dijo que la presa quedó «totalmente destruida» después de una explosión desde el interior de la sala de máquinas. Funcionarios ucranianos dijeron que Rusia destruyó la represa «en pánico» para frenar la contraofensiva planeada por Ucrania.
Ucrania culpó a la 205.º Brigada Independiente de Fusileros Motorizados de Rusia, con base en Nueva Kajovka, por volar la presa. El canal de Telegram de la brigada advirtió en octubre de 2022 que la presa estaba minada y que explotaría si las fuerzas ucranianas intentaban cruzar el Dniéper, y también dio consejos a las tropas rusas para que se mantuvieran a salvo.
Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Rusia tenía un «mayor y más claro interés en inundar la margen izquierda», ya que ensancharía el Dniéper y dificultaría el paso de Ucrania, a costa de inundar algunas de sus propias posiciones. A principios de junio, Rusia vació el agua del embalse para obligar a los grupos de reconocimiento ucranianos a abandonar las islas río abajo.
El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmitró Kuleba, criticó a los medios internacionales por presentar las afirmaciones de Ucrania y Rusia como igualmente creíbles, argumentando que esto «pone los hechos y la propaganda en pie de igualdad».
Acusaciones por parte de Rusia contra Ucrania El alcalde asignado por Rusia a Nueva Kajovka dijo inicialmente que la presa no estaba dañada, pero luego culpó a Ucrania. Dmitri Peskov, secretario de prensa de Vladímir Putin, negó la participación rusa y lo llamó sabotaje ucraniano. Los medios estatales rusos culparon al fuego de artillería ucraniano de un lanzacohetes múltiple Vilkha.
La presa suministró previamente el 85% del agua a Crimea controlada por Rusia a través del Canal de Crimea del Norte; según Peskov, la destrucción de la presa fue un «intento ucraniano calculado de cortar el suministro de agua» a Crimea. No obstante, Crimea no depende exclusivamente de la presa para abastecerse de agua; Crimea se abasteció de agua sin recurrir al mismo entre las invasiones rusas de 2014, cuando Ucrania cortó el suministro, y 2022, cuando las fuerzas de ocupación lo reestablecieron.
En su primera reacción, el presidente ruso, Vladímir Putin, culpó a Ucrania y la acusó de «un acto de barbarie que ha llevado a una catástrofe ambiental y humanitaria a gran escala». Víctimas