Hace más de tres mil años que la civilización llegó a la isla de Chipre. Desde entonces los hititas, fenicios, griegos, asirios, persas, egipcios, romanos, árabes, católicos, bizantinos, otomanos, y luego los británicos conquistaron la isla.
Antigüedad hasta la conquista del Imperio Romano thumb|255x255px|Terracota de entre los siglos y (Louvre).|alt= Chipre, fue sucesivamente invadida ya que su situación estratégica es un punto de encuentro entre Europa, Asia y África. Se conocen más de cien yacimientos arqueológicos que datan entre 3000 a. C. y 2500 a. C. La primera noticia histórica se encuentra en los archivos comerciales de Mari (ciudad estado en el Éufrates) que registran envíos de cobre procedentes de Chipre a fines del a. C. o inicios del .
Durante los siglos y mantuvo estrecha relación con los semitas de Ugarit (costa de Siria), los hititas (indoeuropeos en el centro de la actual Turquía) y los egipcios. Fue afectada por otras civilizaciones cuando, sobre la región, se abatieron los Pueblos del Mar, entre ellos los primeros griegos hacia el 1200 a. C. Durante estos contactos albergó colonias fenicias y conoció las dominaciones asiria, egipcia y persa.
Entre 333 a. C. y 325 a. C., Alejandro Magno derrota a Persia, y Chipre pasa a formar parte de su imperio. Después de las luchas por la sucesión entre los generales de Alejandro, integró el reino de los Ptolomeo de Egipto hasta que, a mediados del ], pasó a dominio romano.
Durante el , estuvo San Pablo en Chipre. Éste y San Bernabé (Hechos 13:4-14), considerado el fundador de la Iglesia en Chipre, introdujeron el cristianismo en la isla.
El Imperio Bizantino miniaturadeimagen|El Imperio Bizantino, Tomado En El Año 1998. Tras la división del Imperio Romano en dos mitades, oriental y occidental, Chipre estuvo bajo el dominio de Bizancio, o Imperio Romano de Oriente. Las ciudades de Chipre fueron destruidas por dos terremotos sucesivos en el 332 y 342 d. C. y esto marcó el fin de una era y, al mismo tiempo el comienzo de una nueva, más conectada con la vida moderna en Chipre. La mayoría de las ciudades no fueron reconstruidas, salvo Salamina que fue reconstruida en una escala más pequeña y renombrada Constantia en honor del emperador romano Constancio II, hijo de Constantino el Grande, que residía en Constantinopla. La nueva ciudad se convirtió en la capital de la isla. Fue principalmente cristiana y debido a esto algunas alteraciones se hicieron durante la reconstrucción. La palestra fue convertida en un lugar de encuentro y muchos elementos arquitectónicos fueron utilizados para construir amplias iglesias decoradas con murales, mosaicos y mármoles de colores.
El evento principal en Chipre en este período fue la difusión de la fe cristiana. En ese momento, su obispo, aun sujeto al Papado, se hizo autocéfalo por el Concilio de Éfeso. Las personas se volcaron en materia de fe, especialmente en la lucha contra los esfuerzos del Patriarca de Antioquía por poner a la Iglesia de Chipre bajo su control. Esta lucha fue finalmente un éxito, cuando en 488 el arzobispo Antemio guiado por un sueño descubrió la tumba de Bernabé con el cuerpo del santo en un ataúd y en su pecho una copia del Evangelio de Mateo escrito por el propio Bernabé. Con las reliquias, Antemio corrió a Constantinopla y las presentó al emperador Zenón. Este último quedó muy impresionado y no sólo confirmó la independencia de la Iglesia de Chipre, pero también le dio al arzobispo a perpetuidad tres privilegios que son tan vivos hoy como lo fueron entonces, a saber, llevar un cetro en lugar de un equipo pastoral , firmar con tinta roja y de llevar un manto púrpura durante los servicios. Tal fue el peso que adquirió la Iglesia de Chipre que a principios del siglo séptimo, el patriarca de Alejandría era Juan el Misericordioso de Amathus. Otro chipriota importante de la época es el escritor eclesiástico Leoncio de Neápolis.
Las Cruzadas En 1191 fue conquistada por Ricardo Corazón de León, cuya flota se dirigía a Tierra Santa durante la Tercera Cruzada. Posteriormente, la vendió por cien mil denarios a los caballeros Templarios que la revendieron al mismo precio al caballero cruzado Guy de Lusignan.
Así se estableció un reino cristiano (Reino de Chipre) y la Iglesia católica reemplazó a la ortodoxa, pero las anteriores costumbres se siguieron practicando. La dinastía Lusignana terminó cuando la última reina, Caterina Cornaro, cedió la isla a la República de Venecia en 1489.
Chipre pasó a ser uno de los centros comerciales más activos del Mediterráneo, perteneciendo entre 1489 y 1571 a los venecianos, hasta que fueron expulsados por Lala Mustafa Pasha, súbdito del Imperio otomano.
A partir de la conquista del Imperio otomano Durante el período veneciano, los otomanos intentaron conquistar la isla de Chipre varias veces. En 1489, durante el primer año del control veneciano, los otomanos atacaron la península de Karpas, saqueándola y tomando rehenes para su venta como esclavos, práctica común en todo el Mediterráneo en esa época. En 1539, la flota turca atacó y destruyó Limassol. Ante tal situación, los venecianos fortificaron Famagusta, Nicosia y Kyrenia.
En el verano de 1570, los otomanos iniciaron una invasión con unos 60.000 hombres bajo el comando de Lala Mustafa Pasha, desembarcando el 2 de julio de 1570 en Limassol y sitiando luego Nicosia. La ciudad cayó el 9 de septiembre de ese año: murieron veinte mil griegos y las iglesias y edificios públicos fueron saqueados. Posteriormente, Mustafa tomó Kyrenia sin oposición; sin embargo Famagusta resistió entre septiembre de 1570 y agosto de 1571.
La caída de Famagusta indica el inicio del período otomano en Chipre. Dos meses después, las fuerzas navales de la Liga Santa, compuesta por buques venecianos, españoles y papales, bajo el comando de Juan de Austria, derrotaron a la flota turca en la batalla de Lepanto, una de las más decisivas de la Historia. Sin embargo esto no modificó la situación de Chipre, que se mantuvo bajo el dominio otomano por tres siglos.
Con la ocupación turca, Lala Mustafa Pasha pasó a ser el primer gobernador otomano de Chipre. En 1573, los venecianos se retiraron totalmente, finalizando así la influencia de la Iglesia católica en la isla.
El dominio turco La ocupación otomana trajo dos cambios radicales en Chipre: la composición de un nuevo grupo étnico y la consolidación de la influencia de la Iglesia ortodoxa.
El Imperio otomano concedió timars —concesiones de tierra— a los soldados turcos bajo la condición de que ellos y sus familias permanecieran en el lugar. Estos grupos pasaron a ser el núcleo de los turco–chipriotas y provocó que durante el la población turca creciera rápidamente. Dicha población permaneció en su mayoría cuando la administración pasó a manos británicas en 1878. Para 1970, los turco-chipriotas representaban solo el 18% de la población total (el resto, junto a las pequeñas minorías maronita y armenia era greco-chipriota.
Simultáneamente, la comunidad griega fue autorizada a adquirir y trabajar la tierra. Los otomanos también aplicaron el Sistema Millet (nación) en Chipre, la cual permitía a las autoridades religiosas gobernar sus propias comunidades no musulmanas. Este sistema reforzó la posición de la Iglesia Ortodoxa y la cohesión de la comunidad griega.
Gradualmente, los arzobispos se transformaron no solamente en líderes religiosos sino étnicos. La Iglesia pasó a ser, también, un guardián del legado griego, algo que mantiene hasta el día de hoy aunque algo mitigado desde la independencia.
Con el comienzo de la ocupación se iniciaron movimientos de liberación. Entre 1572 y 1668, ocurrieron unos 28 levantamientos sangrientos, sin el esperado resultado. En 1660, para finalizar con el descontento griego, el sultán reconoció al arzobispo y a los obispos como “los protectores del pueblo”.
En 1670, Chipre dejó de ser un "pasaliki" para el Imperio otomano pasando a la jurisdicción del Almirante de la Flota Turca. Este envió un oficial para su gobierno. En 1703, pasa a jurisdicción del Gran Vizier que mandó a la isla un administrador civil y militar.
Durante la larga presencia otomana, los turcos dejaron unas pocas obras arquitectónicas: el pequeño puerto de Pafos que data de fines del , el acueducto construido por Pasha Abu Bekr en 1747 para transportar el agua a Lárnaca, etc. En Nicosia, se construyó un albergue en el llamado Khan y la mezquita de Ahmet Pasha en el .
Dominio británico miniaturadeimagen|250x250px|Monumento de la Guerra de Independencia (Nicosia). Muchos chipriotas apoyaron la guerra de independencia de Grecia, la que tuvo muchas consecuencias en Chipre. La administración otomana, con autorización del Sultán Mahmut II, bajo el gobierno de Hacı Salih Pasha, ejecutó a 486 cristianos el 9 de julio de 1821, acusados de conspirar junto a los rebeldes de Grecia. Ellos incluían el Arzobispo Kyprianos, obispos, sacerdotes y civiles.
Desde las primeras revueltas griegas contra los otomanos en 1821 y con mayor fuerza a partir de la independencia de Grecia en 1829, se inicia el reclamo de unión (enosis) con dicho país.
En 1869 se finalizó la construcción del canal de Suez por lo que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda comenzó a tener un mayor interés en la isla. Estos y el Sultán firman secretamente el 4 de junio de 1878 la Convención de Chipre por la que la administración de Chipre era cedida al Reino Unido. Como contraprestación, ésta apoyaría al Imperio Otomano en la guerra ruso-turca de 1877–1878.
El hecho de que a principios del , Creta se uniera a Grecia, generó un movimiento en pos de una acción similar en Chipre. La Iglesia Ortodoxa Griega tomó el partido político a favor de la unión.
Esta idea, que se había formado y existido clandestinamente durante la ocupación otomana, se expresó abiertamente durante la ocupación británica pues fue permitida por la libertad de expresión otorgada por las autoridades británicas. Maduró así la idea de enosis.
En 1925 se le otorgó el estatuto de colonia, y el Alto Comisario fue sustituido por un gobernador.
En 1933 se constituyó un consejo asesor, compuesto por los miembros del Consejo Ejecutivo, cuatro miembros oficiales, otros dos particulares y otros seleccionados anualmente entre la población. El poder ejecutivo quedaba en manos del Consejo Ejecutivo, mientras que el poder legislativo lo ejercía el gobernador.
En la Segunda Guerra Mundial, estallaron motines que obligaron a los británicos a declarar el estado de emergencia y comenzó a crecer la agitación a favor de la enosis. En 1951 se realizó un plebiscito clandestino, dando opinión favorable a la anexión. Los greco-chipriotas consideraron siempre a Grecia como su madre patria.
Contrariamente, los turco-chipriotas, preferían la partición (Taksim) de la isla, antes que ser considerados minoría bajo un gobierno greco-chipriota.
El arzobispo Makarios III, que en 1951 se había sucedido a Makarios II como arzobispo y primado de la Iglesia Ortodoxa Chipriota, se convirtió consecuentemente en etnarca (jefe religioso y civil de la comunidad). Partidario de la enosis, fundó el 1952 la Organización Juvenil Panchipriota. En 1956 fue acusado por los británicos por incentivar el terrorismo y por lo que lo confinaron a las islas Seychelles siendo liberado al año siguiente.
Mientras tanto, se conformó un elemento clandestino con componentes griegos, la Organización Nacional de Combatientes Chipriotas (EOKA), bajo la conducción del coronel Georgios Grivas con el objeto de recurrir al uso de la fuerza para persuadir a los ingleses a retirarse de la isla.