miniaturadeimagen|Cabeza de Júpiter en una imago clipeata. Museo Arqueológico Nacional de Florencia. miniatura|Júpiter y Tetis, por Jean Auguste Dominique Ingres (1811).
Júpiter, también Jove (en latín: Iuppĭter o Iovis), es el principal dios de la mitología romana, padre de dioses y de hombres (pater deorum et hominum).Cicerón: De natura deorum II 1, 4 (2): «Júpiter, como 'padre de las deidades y de los hombres' —según el mismo Ennio—, como 'dios omnipresente y omnipotente'». Su equivalente griego es Zeus (en griego antiguo: Ζεύς), aunque esta deidad latina no fue tomada de la mitología griega, como sí ocurrió en otros casos. Los antiguos lo veneraron como un dios supremo del cielo y se convirtió en soberano del Olimpo. Sus símbolos incluyen el rayo de tres partes, la encina y el águila es su ave protectora.Boccaccio: Genealogía deorum gentilium, XI, 1
Júpiter era hijo de Éter, del Cielo o de Saturno. En la versión más común, bajo el prisma de la interpretatio graeca, era hijo de Saturno y Ops.Higino: Fabulae, prefacio Fue la deidad suprema de la tríada capitolina, integrada además por su hermana y esposa, Juno, y por su hija, Minerva. Los filósofos usaron “Júpiter” para designar el fuego del aire, esto es, el ‘cielo luminoso’ o el día.
El culto a Júpiter, de probable origen sabino, fue introducido en Roma por Numa Pompilio. En el mayor templo romano, construido en su honor en la colina Capitolina, fue venerado como Iuppiter Optimus Maximus (‘Júpiter, el mejor y más grande’), protector de la Ciudad, de quien emanan la autoridad, las leyes y el orden social. Cicerón le llama numen praestantissimae mentis, «la sobrecogedora presencia de una mente suprema».
Durante la República, era la divinidad a la que el cónsul dirigía sus plegarias al iniciar su mandato. En el Imperio, con la introducción del culto imperial, Júpiter dejó de ser la única personificación de la máxima grandeza, aunque varios emperadores le hicieron su dios tutelar, o bien se incorporaron a sí mismos sus atributos. César Augusto decía tener sueños enviados directamente por Júpiter. Calígula se hizo llamar Optimus Maximus, y comunicó, mediante un puente, su palacio, en el monte palatino con el Templo de Júpiter Capitolino.
En la actualidad, el dios Júpiter es adorado por grupos religiosos de reconstruccionismo pagano como el Camino romano a los dioses, Nova Roma, entre otros, que buscan la renovación de la religión romana antigua.Página web de Nova Roma. DECLARATIO RELIGIONIS ROMANAE ("Declaración de la religión romana").
Etimología La palabra latina Iuppiter (Júpiter) proviene de las raíces indoeuropeas dyu-, que significa «luz», y piter, que hace referencia a pater, y que significa «padre»; es decir: El padre de la luz. En cuanto a la palabra latina deus («dios»), así como su variante divus («divino», o «divinidad»), que están ambas en la base de la palabra castellana «dios», significan literalmente «ser de luz», puesto que se entendía que los dioses estaban hechos de la misma materia que la luz. Este origen también está en la base de la palabra Iovis («Jove», otro nombre para Júpiter, de donde proviene la palabra castellana «jovial»). Por otra parte, la palabra griega Zeus también procede de una raíz indoeuropea: dyeuis.Etimologías / Etimología de DIOS.
Varrón, siguiendo a Ennio, dice que «ese es el Júpiter que digo, a quien los griegos llaman Aire, quien es Viento y Nube, después Lluvia y se hace Frío. A causa de esto son Júpiter (Jupiter) esas cosas porque ayuda (iuvat) a los mortales y a todas las ciudades y bestia». Se le llama Padre (pater), porque pone de manifiesto (patefacit) la simiente, pues que ha habido concepción queda patente (patet) en el momento en que sale de ahí lo que nace. Esto mismo muestra mejor el nombre más antiguo de Júpiter, pues en otro tiempo recibió el de Diovis y el de Diespiter, esto es, Dies Pater «Padre Día». Y a partir de esto recibieron el de dei «dioses» quienes proceden de él, y se dijo dais «dios» y divum «cielo», donde tenemos sub divo «a cielo descubierto» y Dius Fidius «Dio Fidio».Varrón: De lingua Latina, V, 65
Papel en el Estado Los romanos creían que Júpiter les había concedido la supremacía porque le habían honrado más que ningún otro pueblo. Júpiter era «la fuente de los auspicios sobre los que descansaba la relación de la ciudad con los dioses». Personificaba la autoridad divina de los más altos cargos, la organización interna y las relaciones exteriores de Roma. Su imagen en la Roma republicana, imperial y capitolina portaba la regalia asociada a los reyes antiguos de Roma y los más altos honores imperiales y consulares.Orlin, en .
Los cónsules juraban su cargo en nombre de Júpiter y le rendían honores en el feriae anual del Capitolio en septiembre. Para agradecerle su ayuda, y asegurarse su continuo apoyo, sacrificaban un buey blanco (bos mas) con cuernos dorados.Scheid, en ; citando a Jean Bayet Les annales de Tite Live édition G. Budé vol. III 1942 Apéndice V p. 153 y n. 3. Una ofrenda sacrificial similar hacían los generales triunfales, que entregaban las muestras de su victoria a los pies de la estatua de Júpiter en el Capitolio. Algunos estudiosos han considerado que el triumphator encarnaba (o personificaba) a Júpiter en la procesión triunfal.: cf. Servius Eclogae X 27 «“”unde etiam triumphantes habent omnia insignia Iovis, sceptrum palmatamque togam“”» «por lo que también los comandantes triunfantes tienen todas las insignias de Júpiter, el cetro y la toga palmata'». Sobre la interpretación de la vestimenta triunfal y del triunfo, Larissa Bonfante ha ofrecido una interpretación basada en documentos etruscos en su artículo : «Roman Triumphs and Etruscan Kings: the Changing Face of the Triumph» en Journal of Roman Studies 60 1970 pp. 49-66 y tablas I-VIII. Mary Beard ensaya varias visiones del triumphator como dios o rey en The Roman Triumph (Harvard University Press, 2007), pp. 226-232, y expresa su escepticismo.
La asociación de Júpiter con la realeza y la soberanía se reinterpretó a medida que cambiaba la forma de gobierno de Roma. Originalmente, Roma estaba gobernada por reyes; tras la abolición de la monarquía y el establecimiento de la República, las prerrogativas religiosas fueron transferidas a los patres, la clase dominante patricia. La nostalgia de la realeza (affectatio regni) se consideraba traición. Los sospechosos de albergar ambiciones monárquicas eran castigados, independientemente de su servicio al Estado. En el , el triunfador Camilo fue enviado al exilio tras conducir un carro con una yunta de cuatro caballos blancos (cuadriga), un honor reservado al mismísimo Júpiter. Cuando Marco Manlio, cuya defensa del Capitolio contra el invasión de los galos le había valido el nombre de Capitolino, fue acusado de pretensiones regias, fue ejecutado como traidor y arrojado desde la Roca Tarpeya. Su casa en la colina Capitolina fue arrasada, y se decretó que ningún patricio pudiera volver a vivir allí. citando a Livio V 23, 6 y VI 17, 5. Júpiter Capitolino representaba una continuidad del poder real desde el Período Regio, y confería poder a los magistrados que le rendían pleitesía.
Mitología Como ocurre con gran parte de la mitología romana, el mito de Júpiter se ajusta en buena medida al de Zeus, de la mitología griega, con préstamos de la mitología etrusca y con elementos nativos latinos. Originariamente se consideró a Júpiter un dios del cielo, del clima y los ciclos agrarios. Después fue protector de la confederación de ciudades latinas, hasta que con el tiempo adoptó atributos acordes al Estado romano, la justicia, el derecho y la autoridad de las leyes, aunque conservó elementos de su anterior concepción, como el de ser portador del rayo al igual que Zeus en la mitología griega; y, al igual que él, finalmente se convirtió en el dios de los dioses. Familia Cicerón aclara que «en primer lugar, los llamados teólogos cuentan hasta tres dioses Júpiter»: El primer Júpiter nació en Arcadia, su padre fue Éter (Aether) y fue a su vez padre de Proserpina (Líbera) y Líber. Del segundo Júpiter su padre fue el Cielo (Caelus); y engendró a Minerva, inventora de la guerra y las primeras Musas, cuatro en número. El tercer Júpiter tiene como padre al cretense Saturno y su sepulcro se muestra en Creta. Este Júpiter engendró con Leda a Cástor y Pólux, y con Mnemósine a las nueve Musas (jóvenes).Cicerón: De Natura Deorum, III 21, 53
Higino, siguiendo una tradición más griega, dice que Júpiter había nacido de Saturno y Ops, siendo sus cinco hermanos: Vesta, Plutón, Ceres, Juno y Neptuno. El autor nos da una lista con su descendencia divina. De su cabeza nació Minerva. Con Dione engendró a Venus. Con Juno a Marte, Juventas, Libertas y también Vulcano.Cicerón: De ratura deorum 22, 55 Con Eurínome a las Gracias. Con Temis a las Estaciones. Con Ceres a Proserpina. Con Moneta a las Musas. Con Luna a Pandía. Con Maya a Mercurio. Y con Latona a Apolo y Diana. Otros autores romanos citan otras filiaciones que no cuentan con pararelos exactos en la mitología griega. Así con Venus tuvo a Cupido,Virgilio: Ciris, 134 con Proserpina a Liber,Higino: Fábulas, 155 con Clímene a Mnemósine y la Eternidad (Aeternitas) también se dice hija de Júpiter.Marciano Capella: Las nupcias de Filología y Mercurio I 4, 13
Los Mitógrafos Vaticanos nos dicen que los tres hijos de Saturno fueron Júpiter, Neptuno y Plutón.Primer Mitógrafo Vaticano, 101 (La historia de Saturno y sus hijos) Cuando Saturno salió cierto día a ejercitar su cuerpo, el joven Júpiter le cortó los testículos con un cuchillo que había traído. Los arrojó al mar, y de su espuma nació Venus. Pronto Júpiter expulsó a su padre de su reino.Primer Mitógrafo Vaticano, 104 (La historia de Júpiter, Saturno y Venus) Después los tres hermanos dividieron el mundo entero por sorteo entre ellos: Júpiter tomó posesión del el cielo, Neptuno el mar y Plutón el inframundo. Hay indicios de que los hermanos individuales tienen poder en el reino: Júpiter tiene un rayo hecho de tres partes, Neptuno un tridente y Plutón un sabueso de tres cabezas.
Pasada la Antigüedad los literatos seguían elaborando curiosas filiaciones en cuanto a Júpiter. Dice Isidoro de Sevilla que las Musas nacieron de la unión entre Júpiter y Minerva.Isidoro de Sevilla: Orig. III, 14 Natalis Comes que el Genio es hijo de Júpiter y la Tierra.Natalis Comes: Mitología IV, 3 (Sobre el Genio) En el se llegó a decir que el hijo de Júpiter y Tetis no fue otro que Demogorgón, un espíritu oscuro, informe y sin sexo definido.Demogorgón, como hijo de Júpiter y Tetis, es mencionado en el Prometeo liberado de Percy Bysshe Shelley.
Fábulas En las Fábulas de Higino se narran los acontecimientos carácterísticos de Júpiter. Después de que Ops hubo engendrado por obra de Saturno a Júpiter, Juno le preguntó si se lo entregaba, puesto que Saturno había arrojado a Plutón al Tártaro, y a Neptuno al mar, ya que sabía que uno de sus hijos varones podría robarle el poder. Juno se llevó a Júpiter a la isla de Creta, y Amaltea, la nodriza del niño, lo colgó en una cuna bajo un árbol. Los curetes, coribantes o lares protegían la cuna.Higino: Fábulas, 139 Las nodrizas de Júpiter e hijas de Meliseo fueron Idía, Altea y Adrastea.Higino: Fábulas, 182 Cuando Saturno estaba intentando dar caza a Júpiter por toda la tierra, asumió la forma de caballo y así yació con Fílira. Después de que Fílira hubiese visto que había engendrado a Quirón, una especie mixta, le pidió a Júpiter que le diese otra forma, y fue metamorfoseada en el árbol del tilo.Higino: Fábulas, 138