Entre las religiones del mundo, las perspectivas sobre la masturbación varían ampliamente. Mientras que algunas religiones la ven como una práctica espiritualmente nociva, no es así para otras, y otras más asumen una perspectiva situacional. Entre estas últimas religiones, algunas consideran a la masturbación permisible en tanto se use como un medio para el autocontrol sexual o como parte de una autoexploración saludable, pero la rechazan si se hace por los motivos equivocados o como una adicción.

Según el teólogo Björn Krondorfer, de la Universidad del Norte de Arizona, «el sexo autoerótico empezó a ser concebible como una entidad distinta entre los pecados sexuales solo con la aparición del yo autónomo». Cita a Laqueur, escribiendo que: «Solo después de la revolución freudiana ... ocurrió un cambio cultural. La masturbación fue a partir de entonces valorada como una actividad placentera adulta y no patológica. A partir de la década de 1950, ganando energía con el feminismo de la década de 1960 y principios de la de 1970, con las subsiguientes guerras del sexo y con el movimiento gay mundial del último cuarto de siglo, se convertiría en una arena de política sexual y para el arte a lo largo de un amplio espectro de la sociedad. ... Debido a este cambio cultural a través del espectro, se hicieron posibles incluso reevaluaciones teológicas sobre la masturbación como una práctica sexual positiva, si bien son, hay que admitirlo, raras».Un artículo de 2016 publicado en la revista de divulgación Psychology Today afirmó que cuanto más religiosas son las personas, más probable es que restrinjan sus fantasías sexuales, que tengan menos parejas sexuales, que usen menos pornografía y que expresen una mayor desaprobación hacia el uso de juguetes sexuales.

Religiones abrahámicas

Estudios bíblicos La historia bíblica de Onán (Génesis 38) es vinculada tradicionalmente como una referencia a la masturbación (de ahí el nombre popular de «onanismo») y a su condena, si bien el acto sexual descrito en esta historia es de hecho el coitus interruptus y no la masturbación. (official Catholic tract declared free from error by a book censor and approved by a bishop.) Quote: «The Bible mentions at least one form of contraception specifically and condemns it. Coitus interruptus, was used by Onan to avoid fulfilling his duty according to the ancient Jewish law of fathering children for one's dead brother.»Confirmado por The Web Bible Encyclopedia en http://www.christiananswers.net/dictionary/onan.html cita: «Algunos han supuesto erróneamente que el pecado de Onán fue la masturbación. Sin embargo, parece claro que este no es el caso. Onán se estaba retirando prematuramente del coito con su nueva esposa, Tamar. Esta es una forma de control de la natalidad que todavía se practica hoy en día (coitus interruptus)».El padre de la iglesia Epifanio de Salamina concuerda, según No hay ninguna afirmación explícita en la Biblia acerca de que la masturbación sea pecaminosa.

Sin embargo se menciona a la fornicación (tener ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio. Usado también como transitivo)como un pecado hacia su propio cuerpo. «Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?» 1 Corintios 6:18-19 Cómo podemos ver en este versículo se menciona al cuerpo como el templo del Espíritu Santo, por lo tanto es un pecado fornicar contra su propio cuerpo.

De acuerdo con James Nelson, hay tres aproximaciones interpretativas sobre las razones por las que se condena el acto de Onán: la historia de Onán refleja el firme acento «procreador» de la interpretación hebrea en relación con la sexualidad, una constante de la «mente precientífica» a considerar que los niños están contenidos dentro del esperma de la misma manera que una planta está contenida en su semilla, y que en la tradición judeocristiana tanto la masturbación como los actos homosexuales entre hombres han sido condenados de manera más energica que cuando estos mismos actos son llevados a cabo por mujeres.

La académica judaica Ilona N. Rashkow afirma que: «es cuestionable el si la masturbación es considerada una categoría de actividad sexual 'negativa' en la biblia hebrea» y que el pasaje en Levítico 15:16 «se refiere a la eyaculación más que a sus circunstancias». Los autores cristianos Jones y Jones comparten la perspectiva bíblica del también cristiano James R. Johnson sobre la masturbación, según la cual: «una experiencia sexual solitaria, sea un sueño húmedo o masturbación, [es tratada] como un asunto puramente ceremonial de limpieza y no como un asunto moral». Señalan que: «Johnson sugiere que Levítico 15: 16-18 debería establecer las pautas acerca de cómo se aborda la masturbación. Los versículos 16 y 17 dicen que cuando un hombre tiene una secreción de semen debe lavarse y mantenerse ceremonialmente impuro hasta el anochecer. El versículo 18 continúa diciendo que las mismas reglas de limpieza aplican si un hombre y una mujer tienen relaciones sexuales. Al mencionar el coito por separado, este pasaje implica ciertamente que la emisión de semen mencionada en los versículos 16 y 17 ocurrió individualmente para el hombre. El pasaje puede referirse a una emisión nocturna o sueño húmedo, y no a la masturbación, pero no es específico. Johnson sugiere que este pasaje del Levítico es significativo por tratar una experiencia sexual solitaria, sea sueño húmedo o masturbación, como una cuestión puramente de limpieza ceremonial y no como un asunto de moralidad. El pasaje tampoco parece desaprobar más la experiencia solitaria que el coito. En tanto los cristianos contemporáneos comúnmente consideran que la ley ceremonial del Antiguo Testamento ya no es válida, este autor sugiere que la masturbación no es en sí misma una preocupación moral desde una perspectiva bíblica, como tampoco es ya una preocupación ceremonial».

Respecto al asunto de lo que la biblia dice o no realmente, T. J. Wray argumenta que: «Volviendo a la lista de tabúes sexuales en el Levítico, curiosamente ausente en la lista está cualquier mención a la masturbación». En su discusión de Génesis 38 y Levítico 15 concluye: «Sin embargo, nada de esto representa una condena clara a la masturbación».

Asimismo, Carl L. Jech afirma que «la masturbación nunca se menciona en la Biblia», y M. K. Malan y Vern Bullough afirman que «en ninguna parte de la Biblia aparece una clara referencia indiscutible a la masturbación» y que «la masturbación no se menciona ni en la Biblia ni en el Libro de Mormón».

Según The Oxford Handbook of Theology, Sexuality, and Gender, algunos académicos sugieren que la palabra 'mano' en Mateo 5: 29-30, Marcos 9: 42-48 y Mateo 18: 6-9 podría implicar masturbación, como ocurre en la Mishná (m. Nid. 2.1 ). Con respecto a tales pasajes bíblicos, The Oxford Encyclopedia of the Bible and Gender Studies describe la perspectiva de Will Deming: «Pecar con el ojo, la mano o el pie puede provenir de una tradición de advertencias formulaicas en contra de lanzar miradas lujuriosas (el ojo), la masturbación (la mano) y el adulterio (en tanto 'pie' sería un eufemismo hebreo para referirse a los genitales)». Deming sostiene que, además del ojo, «la mano juega también un papel importante en la lujuria por medio de la masturbación».

Cristianismo Las iglesias cristianas tienen perspectivas diferentes respecto a la masturbación. En la actualidad, los católicos (incluyendo a los católicos orientales), ortodoxos y algunos protestantes consideran que la masturbación es un pecado. En contraste, muchas iglesias protestantes en el norte y occidente de Europa y algunas iglesias protestantes en América del Norte, Australia y Nueva Zelanda no ven a la masturbación como tal.

Iglesia primitiva El padre de la Iglesia griega egipcia Clemente de Alejandría (c. 150 - c. 215) escribe en su Paedagogus, o El pedagogo que:En tanto fue instituida por Dios para la propagación del hombre, la simiente no debe ser eyaculada en vano, ni debe ser dañada o desperdiciada.Académicos como Raj Bhala o Kathryn M. Kueny arguyen que la declaración de Clemente incluye tanto al coitus interruptus como a la masturbación entre los actos que causan «daño a la naturaleza». Según Kueny, esto incluye también «el uso de pociones espermicidas». John G. Younger ha escrito que Clemente habla de la masturbación, así como de «mujeres masculinas y hombres afeminados» en su Paedagogus, haciendo mención a que violar la naturaleza significa «tener sexo con cualquier otro propósito distinto al de tener hijos».

Sin embargo, el teólogo moral católico disidente Charles E. Curran afirmó que «los padres de la Iglesia se mantienten prácticamente en silencio respecto a la simple cuestión de la masturbación». Autores como James A. Brundage (tal y como es descrito por Arthur J. Mielke) han señalado que «los asuntos de la masturbación y la fantasía sexual no fueron importantes para autores paganos o cristianos sino hasta los siglos o » (coincidiendo con el surgimiento del monasticismo).Mielke (1995: 60) No obstante, Brundage mismo afirma en su libro que aquellos autores no le habían «prestado mucha atención a estos asuntos»,Brundage (2009), p. 174. y «solo le prestaron escasa atención a la masturbación y las prácticas homosexuales», sin afirmar que no hayan sido importantes.

El académico católico Giovanni Cappelli, hizo un estudio sobre el problema de la masturbación durante el primer milenio. Entre sus conclusiones se encuentranː (1) Que en ninguna parte del Antiguo o Nuevo Testamento hay un tratamiento explícito sobre el tema de la masturbación. (2) Cappelli no encuentra en los escritos de los padres apostólicos mención alguna de la masturbación. (3) Las primeras referencias explícitos respecto a la masturbación se encuentran los «penitenciales» anglosajones y celtas del , donde el asunto es tratado en una forma práctica y jurídica. (4) Que sería incorrecto interpretar el silencio de los Padres sobre la masturbación como una aprobación tácita de ella, o como una virtual indiferencia. James A. Brundage tiene una perspectiva discrepante respecto al cuarto punto, considerando que ni los autores paganos ni los autores cristianos tempranos le prestaron mucha atención a estos asuntos por «aparentemente considerarlos triviales».

Thomas Laqueur concuerda, comentando que «Al mundo antiguo le preocupaba poco el asunto; era un lugar recóndito dentro de las enseñanzas judías y cristianas sobre la sexualidad. De hecho, el sexo en solitario como un problema moral serio puede fecharse con una precisión poco común en la historia cultural: la publicación del tratado anónimo Onania hacia 1722». Por tanto, para Laqueur, es una creación de la Ilustración, de algunas de sus figuras más importantes y de los cambios más profundos que desató. De acuerdo con Laqueur, fue inicialmente una preocupación moderna, no de los conservadores, sino de los progresistas, y por tanto fue «la primera sexualidad verdaderamente democrática que podía ser de interés ético tanto para las mujeres como para los hombres, para los niños y niñas tanto como para sus mayores». Esto porque Laqueur afirma que la masturbación «solo puede llamarse como tal cuando el 'yo' emergió como un ser autónomo».