El retablo del Santo Cristo de la Esperanza es una obra anónima realizada entre 1770 y 1771. Está ubicado en la Iglesia de Santa Eufemia de Orense (Galicia, España).

Historia Iglesia de Santa Eufemia Este templo fue en sus orígenes la iglesia del Colegio jesuita del Buen Nombre de Jesús, cuya fundación tuvo lugar en junio de 1615 con la muerte de Pedro de Mondragón y Azcarreta, indiano oriundo de Guipúzcoa que falleció en Potosí, en aquel entonces perteneciente al Virreinato del Perú. Mondragón dejó dicho al orensano Alonso de Santana que fundase un colegio o convento dedicado a la Compañía de estudiantes en alguna ciudad o aldea relevante de España o Perú; Santana informó en 1621 al rector del colegio jesuita de Potosí de su deseo de ayudar a la instauración en Orense de la orden, si bien una serie de inconvenientes dificultaron en gran medida el proceso, no siendo hasta 1652 cuando llegaron los primeros jesuitas a la ciudad, donde en 1683 inauguraron la primera iglesia ex novo, de planta circular. La construcción del actual templo, de cruz latina dispuesta de manera rectangular y asignada originalmente a fray Plácido Iglesias, monje lego benedictino, comenzó probablemente hacia 1733 con el fin de reemplazar el edificio anterior, si bien para 1767, año en que tuvo lugar la expulsión de los jesuitas del Imperio español, tanto el presbiterio como el crucero estaban aún por finalizar. El 27 de mayo de 1770 se produjo un acontecimiento de especial relevancia: la Parroquia de Santa Eufemia, situada en la Catedral de San Martín, fue reubicada en el antiguo templo jesuita, convirtiéndose el anterior emplazamiento parroquial en la hoy conocida como Capilla de San Juan, mientras que de 1804 en adelante el seminario y la parroquia se vieron obligados a compartir el uso de la iglesia debido a que el seminario se hallaba ocupado temporalmente por los franceses con motivo de la Guerra de la Independencia Española (el seminario sería reinaugurado en 1818). Hasta comienzos de 1897 una pared de mampostería de grandes dimensiones a la altura del primero de los arcos torales mantuvo divididas las naves del espacio abierto en el crucero; en marzo de ese año el obispo Pascual Carrascosa ordenó concluir la cabecera en el mismo estilo que el resto de la edificación, terminando las obras en 1899 y siendo estas inauguradas el 30 de noviembre, pocos días después de la finalización del traslado y montaje del retablo del Santo Cristo de la Esperanza, el cual originalmente «cubría el frontis del brazo izquierdo de la cruz en la Iglesia de la primera órden de San Francisco de esta Ciudad» según consta en el Archivo Histórico Diocesano de Orense.Según el deán de la catedral Tomás Portabales, el retablo ocupaba en realidad el extremo derecho.

Retablo Elaboración thumb|Lado de la epístola del transepto de la Iglesia de San Francisco de Orense, donde estuvo emplazado originalmente el retablo. El retablo, de autor desconocido y elaborado entre 1770 y 1771 (aunque Begoña Juan Franco sostiene que fue realizado en 1735 por el vecino de Orense José González, autor de los retablos catedralicios de Santa Eufemia y los santos Facundo y Primitivo), fue destinado inicialmente a la iglesia del Convento de San Francisco, donde ocupaba el extremo de la epístola en el transepto hasta que en marzo de 1899 Carrascosa dispuso su retirada y traslado a la Iglesia de Santa Eufemia, donde pasó a fungir como retablo mayor. Tal y como informó en su momento el franciscano Doroteo Calonge, quien recabó datos sobre el retablo y el Santo Cristo de la Esperanza a partir de un libro de gastos del Convento de San Francisco relativo al periodo 1763-1835 conservado en el Archivo Histórico Provincial de Orense, en noviembre de 1770 figura la anotación «Obra. Más di zed.ª de tres mil ocho reales y veinte y quatro maravedís para un retablo», mientras que en los meses de diciembre de 1770 y enero de 1771 aparece escrito «Retablo. Más di zed.ª de quatro mil seiscientos quarenta y dos reales y doze maravedís para Retablo […] y su conduc.n [texto tachado] y el Cruzifijo», constando un poco más adelante «Escultor. Más di zed.ª de mil reales para un Retablo». Después del mes de septiembre de 1771, en el folio 18r se puede leer «Retablo. Otra de quinientos reales para el retablo» y «Escultor. Otra de quinientos reales al escultor», figurando en el folio 20v, en las cuentas relativas al periodo inmediatamente anterior al mes de mayo de 1772: «Clavazón i moscovia. Otra de setecientos i onze reales de clavazon para la obra de el retablo y otras obras y para una moscovia». Teniendo en cuenta estas cantidades, el coste del retablo podría situarse en 10 261 reales y 36 maravedís.

Respecto a la policromía, la original dataría de entre los años 1793 y 1794, constando en el mismo libro de gastos las siguientes notas: «Retablos. Para ciento trece libros de oro, hieso y más pinturas y jornales deel pintor; tres mil doscientos tres reales 14 maravedís»; «Pintor. Para jornales deel Pintor y pinturas un mil veintitrés»; y «Pintor. Para acabar de pagar el Pintor, ochocientos cinquenta reales». No obstante, entre los años 1833 y 1834 figura «Obras. Más dio para pintar el altar del Santísimo Cristo, y sacras seis mil trescientos y veinte reales», no siendo esta la policromía hoy conservada ya que el retablo fue nuevamente policromado en 1899 por orden de Carrascosa, quedando oculto el tono claro que tenía entonces (es aproximadamente desde mediados del siglo cuando empiezan a pintarse los retablos con tonos blancos, azules y dorados acordes con los gustos rococós). Del mismo modo que los gastos de fabricación, las cifras citadas en los libros permiten situar el coste de las diversas policromías en 9523 o 10 546 reales y 14 maravedís.En las cuentas no queda claro si los 1023 reales forman parte de los 3203 o si se trata de un pago a mayores.

Desamortización Tras la desamortización del Convento de San Francisco en 1835, la iglesia quedó sin culto aunque todavía en posesión del obispado por deseo de la reina regente María Cristina. Por su parte, el ayuntamiento de la ciudad, propietario del cenobio, cedió las instalaciones el 25 de abril de 1843 al Ejército, que ese mismo año las convirtió en cuartel de infantería (tras lo cual el edificio pasó a denominarse Cuartel de San Francisco), trasladándose en 1844 desde La Coruña un batallón al mando del teniente coronel Ángel Martín Mouriño.El cuartel dejaría de funcionar en 1984 y sería definitivamente cerrado el 31 de diciembre de 1987, entregando el coronel Isidoro Formoso las llaves al ayuntamiento el 18 de junio de 1993. En 1883 se procedió a la redacción de un proyecto firmado por el coronel, comandante y capitán Gerardo Dorado y Gómez destinado a restaurar el cuartel, procediéndose a elaborar hacia 1905 un memorándum firmado por el comandante Bonifacio Menéndez Conde en el cual se detallan las obras necesarias para la reparación de las instalaciones, efectuadas con el fin de poder albergar un batallón de infantería que se instaló en el cuartel ese mismo año. Por su parte, la Venerable Orden Tercera, sita en la calle Ervedelo, se ocupó de la Iglesia de San Francisco desde 1867 hasta 1920, tras lo cual quedó abandonada durante casi una década, siendo trasladada en 1928 a su ubicación actual, si bien para entonces gran parte de sus bienes habían sido desperdigados por diversas zonas de la capital.

Traslado y evolución thumb|Retrato de Pascual Carrascosa, por José María Mendiguchía. Respecto al traslado, hay constancia de una intervención del deán Tomás Portabales en una sesión discretorial oficiada el 30 de abril de 1899, en la que se da cuenta «de la Orden, y del traslado del retablo del brazo de la epístola en la iglesia de la 1ª, llamado del Santo Cristo de la Esperanza, para la iglesia de Santa Eufemia del Centro». La desinstalación de la estructura empezó el 2 de abril de 1899 y en ella tomaron parte el carpintero Manuel Suárez, dos operarios y tres jornaleros; para el día 5 quedó completamente desmontado «sin hacer desperfecto alguno», siendo las piezas ordenadas sobre el pavimento del templo, tras lo cual fueron cuidadosamente limpiadas para después ser trasladadas a la Iglesia de Santa Eufemia bajo la dirección del carpintero Ramón Picouto. Pese a que sus dimensiones (aproximadamente 14,65 × 9,59 metros) ayudan a cubrir casi por completo el testero, lo que podría hacer pensar que fue instalado en Santa Eufemia por este motivo, en realidad su tamaño era considerablemente menor según el registro de las obras que a finales del siglo motivaron su traslado; en sus orígenes el retablo contaba con una «base» (sotabanco) de 1,30 metros de alto, un «segundo cuerpo» y «otro tercero que el mismo que hoy conserva, pero que tenía un metro, diez centímetros menos de altura, y el mismo remate que hoy se vé representando la resurrección». Se conoce que inicialmente la estructura poseía una altura de 11,45 metros desde la mesa de altar hasta la cima y 7,33 metros de anchura sin contar unos festones acoplados en los extremos que con su altura total cubrían por completo la pared a la que estaba adosada en el transepto de la iglesia franciscana. Tanto la mesa de altar como un «zócalo» de idéntica altura «sobre el cual gravitaba todo el retablo» estaban realizados en piedra, mientras que sobre el altar destacaba un templete el cual terminó convirtiéndose en expositor tras la reubicación del retablo, siendo colocado sobre la escalinata y emplazándose en la zona central el sagrario, el cual fue situado en medio de los dos primeros peldaños (en el registro consta la existencia de una imagen del Niño Jesús coronándolo, si bien dicha pieza ya estaba ausente al momento del traslado).