En el campo de la inteligencia artificial, la investigación sobre la alineación o el alineamiento (en inglés, AI alignment) se ocupa de buscar formas de dirigir el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial en conformidad con los objetivos e intereses de sus diseñadores.Si un sistema es competente, pero persigue objetivos que no han sido previstos por los investigadores, se dice que no está alineado.

La alineación de los sistemas de inteligencia artificial incluye los siguientes problemas: la dificultad de especificar completamente todos los comportamientos deseados y no deseados; el uso de objetivos intermedios fáciles de especificar que omiten restricciones deseables; trampas para obtener recompensas, por medio de las cuales los sistemas encuentran lagunas en dichos objetivos intermedios, creando efectos colaterales; objetivos instrumentales, como la búsqueda de poder, que ayudan al sistema a lograr sus objetivos finales; y objetivos emergentes que sólo se hacen patentes cuando el sistema se implementa en nuevas situaciones y distribuciones de datos. Estos problemas afectan a sistemas comerciales como robots, modelos de lenguaje, vehículos autónomos, y sistemas de recomendación de redes sociales. Se cree que los problemas son tanto más probables cuanto más capaz es el sistema, ya que en parte resultan de una alta capacidad.

La comunidad de investigadores de la inteligencia artificial y las Naciones Unidas han exigido tanto soluciones basadas en la investigación técnica como soluciones políticas para garantizar que los sistemas estén alineados con los valores humanos.

La alineación de sistemas es parte de un campo de estudio más amplio llamado seguridad de la inteligencia artificial (en inglés, AI safety), es decir, el estudio de cómo construir sistemas de inteligencia artificial que sean seguros. Las vías para la investigación de la alineación incluyen el aprendizaje de los valores y las preferencias humanas, el desarrollo de inteligencia artificial honesta, la supervisión extensible, el examen e interpretación de modelos de inteligencia artificial, y la prevención de comportamientos emergentes, como la búsqueda de poder. La investigación de la alineación tiene conexiones con la investigación de la interpretabilidad, la solidez, la detección de anomalías, la incertidumbre calibrada, la verificación formal, el aprendizaje por preferencias, la ingeniería de seguridad, la teoría de juegos, la equidad algorítmica, y las ciencias sociales, entre otros. Por ejemplo, una de las propuestas en el ámbito educativo,se ha concretado en el análisis de la alineación pedagógica, evaluando hasta qué punto los modelos de lenguaje generan respuestas coherentes con teorías del aprendizaje como el aprendizaje activo, el conductismo o el aprendizaje social.

El problema de la alineación En 1960, Norbert Wiener, pionero de la inteligencia artificial, articuló el problema de la alineación del modo siguiente: “Si para lograr nuestros propósitos usamos un medio mecánico en cuyo funcionamiento no podemos interferir de manera efectiva […] será mejor que estemos muy seguros de que el propósito puesto en la máquina es el propósito que realmente deseamos.” Más recientemente, la alineación de la inteligencia artificial se presenta como un problema sin resolver en lo que se refiere a los sistemas modernos y constituye un campo propio de investigación dentro de la inteligencia artificial.

Juego de especificaciones y complejidad del valor Parte del problema de la alineación implica especificar objetivos de una forma que capture valores importantes y evite lagunas y consecuencias no deseadas. En muchos casos, las especificaciones utilizadas para entrenar un sistema no coinciden con los objetivos previstos por el diseñador del algoritmo. Diseñar tales especificaciones es difícil para obtener resultados complejos como lenguaje, movimientos robóticos o la recomendación de contenido. Esto se debe a que es difícil describir cabalmente aquello que hace deseable cualquier resultado complejo. Por ejemplo, al entrenar un agente de aprendizaje por refuerzo para competir en una carrera virtual de lanchas, los investigadores de OpenAI notaron que el agente encontró "una laguna aislada donde puede girar en círculos y pegarle repetidamente a tres objetivos[...]. Nuestro agente logra una puntuación más alta usando esta estrategia que completando el curso de la manera normal”. Otro ejemplo de falla de especificación se produce al generar texto: los modelos de lenguaje proponen falsedades a un ritmo elevado y construyen explicaciones falsas convincentes. La investigación intenta alinear dichos modelos con objetivos más seguros o más útiles. alt=Midas Gold|miniaturadeimagen| El mítico rey Midas deseó que “todo” lo que tocara se convirtiera en oro, pero no especificó ninguna excepción en relación a su comida o a su hija. Análogamente, cuando se especifica un objetivo para un sistema de inteligencia artificial, es difícil prever y excluir todos los efectos secundarios que el sistema debería evitar. El científico informático de Berkeley Stuart Russell ha advertido que omitir una restricción implícita puede ser perjudicial: “Un sistema [...] a menudo llevará [...] variables sin restricciones a valores extremos; si una de esas variables es algo que realmente nos importa, la solución que encontremos podría ser muy indeseable. Esencialmente, se trata de la vieja historia del genio de la lámpara, el aprendiz de brujo, o el Rey Midas: obtienes exactamente lo que pides, no lo que quieres”.

Cuando la inteligencia artificial no alineada se despliega, los efectos secundarios pueden ser importantes. Es un hecho conocido que las plataformas de redes sociales optimizan las tasas de clics para mejorar la experiencia del usuario, pero esto ha creado adicciones, lo que disminuyó el bienestar de muchos de ellos. Investigadores de la Universidad de Stanford observan que dichos algoritmos de recomendación no están alineados con los usuarios porque "optimizan simples métricas de participación en lugar de apuntar a una combinación del bienestar de la sociedad y del consumidor, que es más difícil de medir".

Escribir una especificación que evite los efectos no deseados puede ser un desafío. A veces se propone como solución simplemente prohibir que el sistema realice acciones peligrosas, por ejemplo, enumerando resultados prohibidos o formalizando reglas éticas simples. Sin embargo, Russell ha argumentado que este enfoque no tiene en cuenta la complejidad de los valores humanos: “Ciertamente es muy difícil, y quizás imposible, para simples humanos anticipar y excluir de antemano todas las formas desastrosas que la máquina podría elegir para lograr un objetivo específico." Desde entonces, este argumento ha sido formalizado por Cohen et al., quienes indican que las señales de recompensa resultan ambiguas entre la aprobación de los estados del mundo y la aprobación del envío de grandes recompensas. Esta ambigüedad proporciona un medio general de hacer trampas para obtener recompensas.

Además, no es imposible que los sistemas autónomos reciban objetivos incorrectos por accidente. Dos expresidentes de la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial (AAAI), Tom Dietterich y Eric Horvitz, señalan que esto ya es motivo de preocupación: "Un aspecto importante de cualquier sistema de inteligencia artificial que interactúe con las personas es que debe razonar sobre lo que las personas pretender en lugar de ejecutar órdenes literalmente". Además, un sistema que entienda las intenciones humanas también podría hacer caso omiso: los sistemas sólo actúan de acuerdo con la función objetiva, con los ejemplos o con las reacción que tienen sus diseñadores.

Riesgos sistémicos Las organizaciones comerciales y gubernamentales pueden tener incentivos para tomar atajos en materia de seguridad e implementar sistemas de inteligencia artificial insuficientemente alineados. Un ejemplo son los ya citados sistemas de recomendación de las redes sociales, que han sido rentables a pesar de crear adicción y polarización a escala mundial. Además, la presión derivada de la competencia puede crear una competición a la baja en cuanto a medidas de seguridad, como en el caso de Elaine Herzberg, una peatona que murió atropellada por un automóvil autónomo después de que los ingenieros desactivaran el sistema de frenado de emergencia porque era demasiado sensible y entorpecía el desarrollo.

Riesgos de la inteligencia artificial avanzada no alineada Algunos investigadores están particularmente interesados en la alineación de sistemas artificiales cada vez más avanzados. Los motivos son la alta tasa de progreso en el campo de la inteligencia artificial, los enormes esfuerzos de la industria y de los gobiernos por desarrollar sistemas artificiales avanzados y la creciente dificultad de alinearlos.

Ya en 2020, OpenAI, DeepMind y otros 70 proyectos públicos tenían el objetivo declarado de alcanzar la denominada inteligencia artificial general, un sistema hipotético que iguale o supere a los humanos en un amplio rango de tareas cognitivas. De hecho, los investigadores que desarrollan redes neurales modernas observan que surgen capacidades cada vez más generales e inesperadas. Estos modelos han aprendido a llevar a cabo operaciones diferentes, tales como operar una computadora y escribir sus propios programas, entre otras cosas. Según las encuestas, algunos especialistas creen que estos sistemas generales se alcanzarán pronto, otros creen que llevará mucho más tiempo, y un tercer grupo considera que ambos escenarios son posibles.

La búsqueda de poder Los sistemas actuales todavía carecen de capacidades como la planificación a largo plazo y la conciencia estratégica, las cuales, según se cree, entrañarían los riesgos más catastróficos. No es imposible que sistemas futuros que tuvieran estas capacidades, aunque no fueran generales, trataran de proteger y aumentar su influencia sobre su entorno. Esta tendencia se conoce como búsqueda de poder u objetivos instrumentales convergentes. La búsqueda de poder no está explícitamente programada, pero emerge porque el poder es fundamental para lograr una amplia gama de objetivos. Por ejemplo, agentes artificialmente inteligentes podrían adquirir recursos financieros, o podrían evitar ser apagados al ejecutar copias adicionales del sistema en otras computadoras. La búsqueda de poder se ha observado en varios agentes de aprendizaje por refuerzo. Investigaciones posteriores han demostrado matemáticamente que los algoritmos óptimos de aprendizaje por refuerzo buscan poder en una gran variedad de entornos. En consecuencia, a menudo se argumenta que el problema de la alineación debe resolverse en un estadio temprano, antes de que se cree una inteligencia artificial avanzada que manifieste esta tendencia.

Riesgo existencial Según algunos científicos, la creación de una inteligencia artificial no alineada que supere ampliamente a los humanos sería un amenaza para su posición dominante en la Tierra, ya que representaría una disminución de su poder, e incluso podría ocasionar la extinción humana. Entre los científicos informáticos notables que han señalado estos riesgos se cuenta a Alan Turing, Ilya Sutskever, Yoshua Bengio, Judea Pearl, Murray Shanahan, Norbert Wiener, Marvin Minsky, Francesca Rossi, Scott Aaronson, Bart Selman, David McAllester, Jürgen Schmidhuber, Markus Hutter, Shane Legg, Eric Horvitz, y Stuart Russell. Investigadores escépticos como François Chollet, Gary Marcus, Yann LeCun y Oren Etzioni han argumentado que la inteligencia artificial general está lejos, o que no lograría obtener suficiente poder como para constituir un peligro serio.