miniatura|Plaza del 29 de Mayo en 1886
La historia de Ocaña cubre tres grandes periodos, prehispánico, colonial y republicano. El primero finaliza en 1570 con la fundación de Ocaña; el segundo desde 1570 hasta 1810; y el último desde 1810 hasta el presente. Ocaña hoy es la segunda ciudad más importante del departamento de Norte de Santander, posición que alcanzó tras superar a Pamplona, que durante buena parte de la historia de Colombia fue la ciudad más importante del nororiente del país. Ocaña es una ciudad que desde su fundación ha servido como conexión entre la costa Caribe y el nororiente, funcionado como puerto seco y nodo comercial entre la frontera con Venezuela y el interior de Colombia.
Toponimia Ocaña recibió el nombre de su homónima ibérica, ciudad natal de Pedro Fernández del Busto, gobernador de la Provincia de Santa Marta en 1570. Ocaña sería parte de esta provincia durante todo el periodo colonial, La toponimia de la Ocaña ibérica es incierta, no obstante, se presume que tiene la base olca- de origen celtibérico con el significado de «campo fértil, vega», con la probable evolución siguiente: Olcania > Ocania > Ocaña. Existen no obstante otras teorías, como la de Nieto Ballester, quien afirma que «Ocaña» es un término prerromano, de aspecto indoeuropeo, pero no celta.
Mitos historiográficos Un mito historiográfico es un hecho ficticio o semificticio que se presenta como verdadero y es perpetuado tanto en libros publicados como en las escuelas y colegios. La historiografía ocañera cuenta con varios de ellos, siendo los siguientes los más relevantes:
Año de fundación: La fundación se realizó en 14 de diciembre de 1570, pero la fecha fue siempre controvertida. Fray Pedro Simón ya la atribuía a 1561, dato que fue perpetuado hasta el ."Fundación de Ocaña” del Boletín de Historia y Antigüedades de julio de 1940. Traslado de la ciudad: Desmentido por Luis Eduardo Páez Courvel en 1940 el Boletín de Historia y Antigüedades. Aun así, el supuesto traslado se menciona en numerosos sitios web como en el imaginario de las personas.Ídem Indígenas hacaritamas: Popularizados en la obra Los Genitores, no hay constancia de ellos en ningún documento colonial. Leonelda y los indígenas búrburas: La leyenda esta ligada al Cerro de la Horca o Alto del Hatillo en Ocaña y a la Loma de González, a finales del .
Periodo prehispánico (indet.-1570)
Carates y hacaritamas: Controversias e inexactitudes Existe gran controversia en torno al periodo prehispánico de la ciudad de Ocaña, producto de una tradición historiográfica deficiente que combina fuentes documentales con ficciones literarias, dando origen a numerosos mitos historiográficos. El más extendido de ellos es el pueblo hacaritama, una supuesta tribu indígena que habitaba la zona donde hoy se ubica la ciudad; sin embargo, dicho nombre no se menciona en ningún documento colonial, siendo inventado en el tras los primeros intentos de escribir la historia ocañera y popularizada por el médico Alejo Amaya en su obra Los Genitores.
Los indígenas que habitaban la región eran los carates, exónimo que les dieron los conquistadores españoles. Y si bien la ubicación exacta de los mismos es incierta, estos habitaban la región que hoy se conoce como la provincia de Ocaña. El modelo de poblamiento español se basaba no en construir ciudades y villas en el mismo lugar de los asentamientos indígenas, sino en reubicar a los indígenas en pueblos (obligándolos a sedentarizarse) aledaños a las mismas ciudades y villas. En el caso de Ocaña, esta fue fundada en donde hoy se ubica la catedral, mientras que los indígenas fueron reubicados en Otaré (llamado entonces Brotaré), Teoreama (llamado entonces Taqueorama), González (llamado entonces La Loma) y muchos otros lugares que hoy tienen el estatus de municipios o corregimientos.
Aun así, el historiador colombiano Hermes Tovar Pinzón recoge en Relaciones y visitas a los Andes los pocos registros en torno a los carates, donde se encuentra el nombre de Argutacaca, topónimo que erróneamente es atribuido como el nombre prehispánico de Ocaña. Argutacaca es entonces un topónimo sin relación jurídica con Ocaña, pero que junto a los demás vocablos rescatados por Tovar Pinzón, permite afirmar que los carates hablaban una lengua chibcha. Por tanto, los carates estarían emparentados no solo con los barí (llamados motilones durante el periodo colonial) sino también con los muiscas del Altiplano Cundiboyacense, descartando la supuesta filiación caribe de los hacaritama, que también se le atribuye a los barí.
Restos arqueológicos miniatura|Urnas funerarias de la Cultura Mosquito (Sur del Cesar, Colombia)
Los hallazgos arqueológicos encontrados cerca de Aguachica, en la vereda Los Ángeles, hacen parte de la Cultura Mosquito o bajomagdelenense, por lo que no pertenecen a la Ocaña contemporánea. No obstante, la ciudad colonial tenía jurisdicción al sur del actual departamento del Cesar.
Por tanto, los indígenas de dicha zona hacen parte de la historial colonial de Ocaña y son mencionados en las fuentes documentales. Dicho esto, se entiende que periodo prehispánico en Ocaña no siempre hace referencia a la zona donde se ubica el municipio moderno, sino toda la jurisdicción del cabildo colonial.
La Cultura Mosquito era de filiación caribe y constituía un grupo separado de los carates. Pero al estar bajo la jurisdicción de Ocaña, que se extendía hasta Tamalameque y San Alberto, algunos autores confunden a los carates con los mosquitos, e incluso a los actuales barí, quienes en ocasiones son documentados como un pueblo de lengua caribe.
También se han hallado petroglifos y otros restos arqueológicos dentro de la jurisdicción del actual municipio de Ocaña, correspondiendo estos a los carates y las etnias surgidas tras la cosmogénesis, el cual consistió en que los pueblos indígenas reducidos a una vida sedentaria, abandonaban su identidad previa y adoptaban la impuesta por las autoridades coloniales.
Así pues, las distintas tribus mencionadas por la historiografía local corresponden a las que habitaban los pueblos de indios (Brotaré, Taqueorama, La Loma de González) creados por los españoles en lugar de etnias antiquísimas, emperentadas o no, con los carates.
Periodo colonial (1570-1810)
Fundación Al igual que en el resto de Hispanoamérica, la fundación de Ocaña siguió el modelo de la república de indios y la república de españoles. Este sistema planteaba la segregación de los españoles e indígenas; siendo los españoles los habitantes de las ciudades y villas, y los indígenas los habitantes de los pueblos. El fin último de dicha segregación era que por medio del sistema de encomiendas, los indígenas trabajasen y tributasen para un encomendero español que a cambio se comprometía a evangelizarlos y vestirlos. Y, al igual que en toda Hispanoamérica, dicho modelo terminó fracasando por el mestizaje, al estar los mestizos libres de dicho sistema.
Ocaña entonces fue fundada por una expedición que partió de la ciudad de Pamplona y su objetivo era establecer una conexión con el río Magdalena. No obstante, la Real Audiencia de Santafé retrasó durante años la propuesta de Francisco Fernández de Contreras (también llamado Francisco Hernández) de fundar una ciudad en el territorio de los indígenas carates. Esto implica que antes de la fundación de Ocaña, Francisco Fernández ya había pacificado a los indígenas, necesitando únicamente el permiso de la Real Audiencia para la fundación. miniatura|Jurisdicción del cabildo de Ocaña en 1764 Tras la fundación, la ciudad quedó bajo la jurisdicción de la Pronvincia de Santa Marta, gobernada en ese entonces por Pedro Fernández del Busto, natural de Ocaña (Toledo). Y si bien hoy está comprobado que la ciudad se fundó el 14 de diciembre de 1570, es notoria la ausencia de un relato unificado que abordase al fundación de la ciudad, ya desde las crónicas coloniales. Las divergencias mencionan distintos años de fundación (1561, 1571, 1572) o bien, que esta se realizó un 26 de julio, día de Santa Ana, patrona de la ciudad. Por ejemplo, el célebre fray Pedro Simón afirmaba que la ciudad se fundó en 1561:Por todo lo cual tuvo el gobierno de justicia mayor de esta ciudad desde este tiempo por más de veinte años continuos, en los cuales se fueron descubriendo otras nuevas provincias circunvecinas y poblando en ellas villas y ciudades, como fue la de Mérida en las Sierras Nevadas, el año de mil y quinientos y cincuenta y ocho y la villa de San Cristóbal el de setenta y la ciudad de Santa Ana de Ocaña el mil y quinientos y sesenta y uno, como iremos diciendo sus lugares.Un mito historiográfico involucra un supuesto traslado del cual no existe constancia documental,Páez Courvel, Luis Alberto. Fundación de Ocaña. Boletín de Historia y Antigüedades. Julio de 1940. pero que es perpetuado por la historiografía local, pese a haber sido desmentido por Luis Eduardo Páez Courvel en 1940, en el Boletín de Historia y Antigüedades. Así pues, Ocaña fue fundada en 1570 y la confusión en torno a la fecha surge por los intentos fallidos de fundar una ciudad en la zona durante le década de 1560. Una prueba de ello es el juicio realizado contra Antonio de Orozco, vecino de Ocaña y marañón, donde se da constancia que en 1561 esta çiudad y provinçia al tiempo q[ue] contra el se proçedio no estava descubierta ni conquistada.Antonio de Horozco por marañones”. Archivo General de la Nación (Bogotá), CRIMINALES-JUICIOS:SC.19,50,D.8, F. 125 R.
La sociedad colonial miniatura|Sofá colonial, colección del Museo Antón García de Bonilla (Ocaña). Si bien el modelo de república de indios y república de españoles fracasó, los indígenas permanecieron en los pueblos bajo el sistema de encomiendas. En Ocaña, este sistema se rigió según las Leyes Nuevas, promulgadas en 1542 con el objetivo de limitar el poder de los encomenderos y acabar los abusos contra los indígenas. Luego, el poder de los encomenderos en la ciudad nunca fue muy grande, así mismo, como la región no estaba muy poblada antes de la Conquista, las encomiendas eran pequeñas a comparación de las del Altiplano Cundiboyacense y más aún, comparadas con las encomiendas de Nueva España y Perú.
La sociedad colonial, como todas las del Antiguo Régimen giraban en torno a la religión y al derecho. La Iglesia Católica se mantuvo como la única religión oficial, moldeando la mentalidad de los indígenas conversos y de los mestizos, perpetuando así el modelo aristotélico-tomista vigente en España, un sistema de pensamiento que perduró hasta las Reformas Borbónicas, cuando el pensamiento ilustrado lo reemplazó con las ideas propias del y luego con las ideas revolucionarias y democráticas durante la Independencia.
En las ciudades como Ocaña, el poder recaía en el cabildo, institución que estuvo vigente durante todo el periodo colonial. Estos eran la representación legal de la ciudad o villa, el órgano mediante el cual los vecinos velaban por los problemas judiciales, administrativos, económicos y militares. Su estructura y composición fue semejante a la que tuvieron los concejos de España, pero sus atribuciones variaron y también su importancia política, debido a las condiciones especiales que tuvo la sociedad de los reinos y provincias de ultramar.
En Ocaña, el cabildo autorizaba las pacificaciones contra los indígenas, las cuales no cesaron tras la fundación de la ciudad, sino que se mantuvieron durante todo el periodo colonial. Aún en el , el cabildo autorizaba pacificaciones contra los motilones, expandiendo la frontera en la actual región del Catatumbo y fundando los pueblos que hoy constituyen buena parte de los municipios y corregimientos de la región (Hacarí, Aspasica, Teorama, El Tarra).
Clases sociales