En heráldica, el escudo de armas es el soporte físico, situado en el centro de las armerías heráldicas. El blasón, por el contrario, como recoge la RAE, «es el arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona» por lo que, por metonimia, se tiende a confundir ambos conceptos.

El elemento principal de una armería heráldica es la representación del escudo de armas. Todos los demás elementos de una armería heráldica están diseñados para decorar y complementar estas armas, pero sólo se requiere el escudo de armas. El blasón, para Francisco Piferrer «en su acepción más general, significa todo signo, figura o emblema, con que se distinguen unos de los otros los reinos, provincias, ciudades, pueblos, familias e individuos». Debe entenderse como la descripción heráldica de un escudo de armas o armería (palabra esta última que ha llegado a ser sinónimo de heráldica) de una persona perteneciente a la nobleza medieval o a una confesión eclesiástica (heráldica eclesiástica). Esta descripción heráldica puede extenderse a los ornamentos exteriores, elementos paraheráldicos que acompañan al escudo. El escudo representa el escudo que portaban los hombres de armas, como uno de los elementos de su panoplia de combate.

El escudo de armas representa el elemento central de la armería heráldica completa. Tradicionalmente era exclusivo de una persona y su linaje, a la cual se le ha concedido el derecho; por extensión, y evolución posterior, eran propios de un reino o Estado, una organización o una corporación.

Las armas (o cargas) se presentan generalmente sobre un escudo, pero es posible representarlas sobre otros soportes: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico o una bandera (en cuyo caso, la ciencia que estudia estos signos se denomina vexilología). En este caso, la forma del contorno viene determinada por el soporte empleado.

El escudo se caracteriza por su forma geométrica y sus potenciales divisiones, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas de acuerdo con el origen de su representación.

En el Diccionario de la lengua española, editado por la Real Academia Española, blasón se define como el "arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona". Es también un campo de expresión artística, un elemento del Derecho medieval y de las dinastías reales hasta nuestros días. Más recientemente, ha sido admitida dentro de las ciencias anexas de la historia junto con la diplomática, la falerística, la sigilografía y la vexilología.

El blasón o escudo es una palabra de origen oscuro, proveniente quizá de alguna lengua franconia de la palabra blâsjan (antorcha encendida, gloria)Diccionario Larousse en francés para la palabra blason o más probablemente del latín blasus, que significa arma de guerra.Glosario de M. Guerard para el "Polyptique" del abad Irminon (citado en el diccionario heráldico de Charles Grandmaison, 1861

Blasonar significa describir las armerías siguiendo las reglas de la ciencia heráldica. En un estricto sentido, el blasón es, entonces, un enunciado que puede ser oral o escrito. Es la descripción de las armerías hecha en un lenguaje técnico, el lenguaje heráldico. El blasonamiento es la acción que consiste en describir las armerías (y, por tanto, enunciar el blasón que representa). La ciencia del blasón es muy antigua, se funda menos de un siglo después que se estableciera el uso de armerías en la Edad Media.

Arma, escudo, blasón y armerías

Las definiciones siguientes son precisas, aunque está lejos de reflejar su uso real. En la práctica, los términos blasón, armas, escudo y armerías funcionan como sinónimos y son intercambiables, tanto en las obras comunes como en las de los estudiosos de la heráldica.

Las armas son emblemas pintados en un escudo que deben poder ser descritas en la lengua del blasón, y que designan a alguien o a algo. Tienen el mismo rol que una marca, logotipo o nombre propio: son la manera heráldica de identificar, representar o evocar una persona, física o moral (casa o familia, ciudad, corporación...). Las armas son consideradas generalmente como la propiedad (intelectual) de esta persona, que es el titular.

El escudo es el elemento central y principal de las armerías, es el soporte privilegiado sobre el que se representan las armas. Sin embargo, diversas armas pueden ser representadas en un mismo escudo, sin necesariamente representar a una sola persona: puede ser la unión de dos armas representando un matrimonio o la superposición de numerosas armas. Un escudo representa entonces unas armas o una alianza de armas. En todos los casos, el escudo delimita gráficamente el sujeto del que habla la composición y es suficiente para identificar las armas o una alianza.

Las armerías (siempre en plural) son aquellas que están representadas gráficamente sobre un objeto armado (ejemplo: el escudo). Las armerías comprenden el conjunto de la panoplia formada por el escudo, que designa al sujeto, y sus eventuales ornamentos exteriores (soporte, corona, collar de orden...), que dicen algo sobre el sujeto. Algunos ornamentos exteriores (cimeras, tenantes) forman parte de las armas (y están asociadas sistemáticamente), algunos son arbitrarios o fantásticos (lambrequines, símbolos alegóricos o votivos), pero la mayor parte son la representación heráldica de títulos, de cargos o de dignidades: son atribuidos oficialmente y pueden variar según el estado del titular en un momento dado.

Blasonar significa describir las armerías. El blasón es el resultado de hacerlo: es la descripción (en términos heráldicos) de todo lo que es significativo en las armerías, y más específicamente en el escudo. La correspondencia entre un blasón y su representación es el eje de la heráldica: la descripción de un blasón debe permitir representar correctamente las armerías y la lectura correcta de las armerías debe conducir a un blasón que rinda cuentas sobre sus rasgos significativos. Dos representaciones (o armerías) son equivalentes si responden al mismo blasón, son por tanto las mismas armas, aunque puede haber muchas maneras equivalentes de blasonar las armas.

Ciencias heráldicas

La heráldica es lo relativo al lenguaje del blasón, a la ciencia de los heraldos y al diseño de las armerías. Más específicamente, es la disciplina que tiene por objeto el conocimiento y el estudio de las armerías. La heráldica cubre cuatro disciplinas conexas:

El blasonamiento. Históricamente, la heráldica es la ciencia de los heraldos, que en los torneos anuncian a los caballeros describiendo en su lenguaje propio las armerías que portaban en su escudo. Esta disciplina se prolonga hasta la heráldica teórica, que tiene por objeto precisar las reglas del blasón, su vocabulario, su gramática y su semántica. Puede convertirse en un deporte mental consistente en describir en términos de blasón figuras variadas y originales, a veces alejadas de composiciones tradicionales, cuya legitimidad descansa en ser fiel a un genio heráldico. La composición. La rama tradicional de la heráldica se refiere a la creación y a la composición de las armas y blasones para quien desea convertirse en titular. Esta heráldica se apoya en una parte en la genealogía del titular y por otra parte en el simbolismo particular que desea conferirle a sus armas. La heráldica, no teniendo más reglamentos que ella misma (salvo en ciertos países), puede llevar a estas composiciones empujadas por la vanidad del cliente a excesos: la heráldica ha creado numeroso muebles inútiles simplemente por originalidad. La regla fundamental de la nobleza es que es el titular quien debe darle prestigio a sus armas, no a la inversa, y debe haber, por tanto, una prudente sobriedad. La decoración. La rama artística de la heráldica se interesa en la representación gráfica de los blasones en la forma de armas y de armerías, para armar toda clase de soportes. La heráldica histórica es una ciencia auxiliar de la historia. Por un lado, se apoya en los documentos y muebles armados para obtener información particular sobre la historia del titular. Por otro, analiza la composición de esas armas y blasones para estudiar, de manera general, la simbólica social.

Creación y evolución de los blasones Es la creación de armas y funciones y las reglas y, aunque la sanción y la creación de los blasones depende de la iniciativa de sus futuros propietarios, tiene, desde el inicio, reglas más o menos estrictas, con vistas a hacer la identificación eficaz: lectura fácil por el empleo de colores francos sobreponiéndose los unos sobre los otros, motivos de gran tamaño con contornos simplificados fácilmente legibles, y sobre todo la unicidad de las armerías —a menudo no respetada, más por ignorancia que por voluntad de plagio—.

thumb|Blasón de Gonesse

Esta voluntad de identidad se traduce también por el uso de símbolos, recuerdo de hechos marcantes o traducciones de rasgos característicos vinculados al propietario (Armas alusivas), o por figuración del patronímico, juego de palabras (Armas parlantes) —p.e. el “jeroglífico” que constituyen las armas de Gonesse, una comuna del Valle del Oise, el “gozne” (gond en francés) enlazado por una letra S: gond-esse en francés—.

Pero el blasón no está fijado y puede evolucionar en función:

de una alianza en la que los blasones de los aliados se reúnen para no formar más que uno, una reunión codificada por reglas que traducen el tipo de unión (ver más en “partición”); de una herencia, que impone a veces al heredero una modificación (una brisura) del blasón inicial en función del grado de parentela; de una distinción honorífica acordada por un suzerano, que le da a un vasallo el derecho de añadir en su blasón un elemento distintivo del suyo (una aumentación); de una distinción o modificación para distinguir un nuevo blasón de aquel del que se deriva (una brisura).

De igual manera puede desaparecer y ser reemplazado por un blasón de sustitución, cuando el blasón original ha sido “deshonrado” por una acción poco honorable de su propietario o de un ancestro del mismo (ver león, león cobarde, vil, etc.).

Reglas del blasón Escudo de armas de la familia noble húngara Rosty de Barkócz otorgado en 1632|alt=|miniaturadeimagen

No se conoce más que una sola regla que se pueda enunciar en términos indiscutibles —es decir, para la que se pueda determinar con certeza si es respetada o no—: «No metal sobre metal, no esmalte sobre esmalte». Esta es la llamada regla de contrariedad de los esmaltes.

A veces se puede afirmar:

El blasón debe ser regular, completo y breve: esta regla significa esencialmente que debe ser posible blasonar siguiendo las reglas usuales (regulares), y que el blasón debe ser específico —no es posible tener como blasón “de azur con tres muebles de oro” sin especificar los muebles, por ejemplo—. El blasón debe ser breve, es decir poco cargado. Esta regla ha perdido su pertinencia casi totalmente debido a la proliferación de blasones compuestos, de brisuras y otros añadidos. Los muebles que aparezcan varias veces deben ser idénticos en tamaño, forma y color. No se pueden variar los atributos de un mueble respecto a otro igual, pero existe una excepción: los muebles repetidos sobre un campo dividido en dos zonas pueden ser “de uno en el otro”, es decir ser del color del campo sobre el cual no están ubicados. En el caso de que algunos de estos muebles estén ubicados sobre la partición, son particionados de manera idéntica, y cada una de las zonas formadas se colorea del color del campo opuesto. Esta regla está lejos de ser absoluta y se conocen numerosos casos de grupos no homogéneos.

Mesa de espera