La lámina basal es una fina capa de matriz extracelular que separa el tejido epitelial y muchos tipos de células, como las fibras musculares o las células adiposas, del tejido conjuntivo. Suele confundirse con la membrana basal, pero en realidad forma parte de ella junto a la lámina reticular. Se encuentra constituida por proteínas fibrosas (elastina, colágeno, fibronectina), proteoglicanos y glicosaminoglucuronanos. Es de vital importancia en señalización celular la interacción que establece a través de la laminina con las integrinas.
Cuando aparece rodeando fibras musculares o adipocitos se la denomina lámina externa.
La lámina basal solo es observable con detalle a microscopio electrónico y está compuesta por una matriz electrodensa de entre 50 y 100 nm que consta a su vez de lámina lúcida y lámina densa. La lámina lúcida es menos electrodensa y es la primera capa en contacto con la membrana plasmática del tejido epitelial supradyadente. La lámina densa, más electrodensa, presenta unos delgados y pequeños filamentos de colágeno tipo IV. Esta es la más gruesa de las láminas.
Cuando hay una alteración en el crecimiento del tejido epitelial que produce la infiltración y rotura de la lámina basal se llama tumor invasivo o cáncer.
Funciones Sostén del epitelio. Filtración molecular pasiva, deja pasar determinadas moléculas, lo que adquiere especial importancia en los riñones. Compartimentación de tejidos y filtro celular. Los linfocitos sí pueden atravesarla pero es capaz de retener la metástasis de tumores invasores 0. Adhesión celular. Influye sobre la diferenciación de las células y sobre la reparación de tejidos desde sus células madre. Si cultivamos el epitelio en Placas de Petri tienden a formarse células planas a las que añadiendo membrana basal en el sustrato de la Placa de Petri se les induce la diferenciación. Encargado de filtrar las hormonas celulares a los riñones
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