La congregación de Saint-Pierre, fundada en Malestroit en Morbihan (Francia), es una congregación religiosa que duró desde 1828 hasta 1834. Constaba de un seminario, un noviciado y una casa de estudio. El trabajo consistía en estudiar las ciencias teológicas y filosóficas. Era también un lugar de encuentro para muchos clérigos e intelectuales laicos. Se hablaba de todo lo que se refería al cristianismo en su definición, a otras religiones y a la evolución de la creencia frente a los cambios del mundo.

Una congregación de sacerdotes

Misioneros de Rennes Los principios de la congregación entran en una tendencia general, marcada por el desarrollo de los equipos de misioneros-predicadores en todos los sitios de Francia. En efecto, la Revolución de 1789 define el lugar de la religión. El concordato con la Santa-Sede, firmado en París el 15 de julio de 1801, permite la reapertura de las iglesias, la restauración del culto, la libertad y la protección otorgada a la Iglesia. En este contexto se crean las misiones de evangelización en Francia, con la convicción de que es un deber restaurar la fe y un lugar para la religión.

En noviembre de 1821, el obispo, Mgr Mannay, funda en Rennes un grupo de sacerdotes misioneros. No hay ningún lazo formal entre los miembros. Es una sociedad libre de sacerdotes consagrados a las misiones y a los ejercicios espirituales de la diócesis. Los párrocos conservan su cargo de párroco. La sociedad reside en una parte de la casa y la capilla de los Carmelitas descalzos, calle de Fougères en Rennes.

Entre los miembros fundadores se encuentran el padre Pierre Louis François Coëdro (superior de los misioneros y párroco de Montauban-de-Bretagne), el padre Jean-François Corvaisier (párroco de Tinténiac), el padre Beaulieu (párroco de Saint-Sulpice en Fougères), el padre Hoguet (canónigo honorario), el señor Gouyon (recién ordenado sacerdote desde el 15 de marzo de 1823) y el padre Hérisson (párroco de Saint-Hilaire-des-Landes) que incorporó el grupo en 1825.

Congregación de los sacerdotes de Saint-Méen miniaturadeimagen|Mgr de Lesquen, obispo de Rennes de 1825 à 1841 En 1822, Mgr Mannay funda un pequeño seminario en Saint-Méen-le-Grand, en sustitución del pequeño seminario de Rennes por ser demasiado viejo. El nuevo seminario se instala en los edificios del antiguo monasterio que lleva el mismo nombre. El padre Tanguy Debreuil, en aquel entonces sacerdote y director del colegio de Fougères, es nombrado superior. A causa de problemas financieros, el padre Bouteloup, administrador de la casa, le aconseja que busque a colegas que acepten trabajar sin sueldo. En cambio, la escuela se encarga de su mantenimiento. Son cuatro los que aceptan pero las condiciones materiales siguen difíciles. Poco a poco, el proyecto de formar una asociación religiosa se presenta como una necesidad.

En 1825, el padre Dubreil encuentra al padre Juan-María de la Mennais, en aquel entonces vicario general de la diócesis y superior general de los Hermanos de la Instrucción Cristiana y que conoce bien al nuevo obispo de Rennes, Mgr de Lesquen. Así se hace el proyecto de pasar a ser asociación religiosa. El obispo acepta la creación de la congregación y pide a Juan-María de la Mennais que redacte los estatutos y las reglas y que la dirija como superior general. Los sacerdotes asociados a la creación de esta congregación son: Joseph Tanguy Debreuil, Jean-Baptiste Bouteloup, Alexandre-Victoire-Fidèle Nogues.

La Congregación de los sacerdotes de Saint-Méen, creada en 1825, fue la base de ella y cambió en tres años para ser la Congregación de Saint-Pierre.

Reunificación de los misioneros de Rennes y los sacerdotes de Saint-Méen El obispo, Mgr de Lesquen, pide a los misioneros que se reúnan con la congregación de los sacerdotes de Saint-Méen. Durante el retiro constituyente de 1825, Juan-María de la Mennais es confirmado como superior general. Este escoge al señor Coëdro como primer asistente y superior de los misioneros, al señor Dubreil, como segundo asistente y superior del pequeño seminario de Saint-Méen. El padre Bouteloup conserva su puesto de administrador.

Forman una sociedad universal de bienes pero con solo un voto: el de obediencia. En eso, la congregación se distingue de las demás órdenes religiosas. Es un instituto con un funcionamiento centralizado, muy similar a las demás congregaciones del : mucha importancia acordada a la autoridad del superior general, responsable hasta en los detalles del conjunto de la vida cotidiana de los religiosos que le han confiado.

Hay hermanos también en la congregación pero con un estatuto inferior al de los sacerdotes. Tienen un papel de asistencia en la administración de las cosas temporales del instituto. Por su dedicación, liberan a los sacerdotes de la sociedad de las tareas materiales y les permiten dedicarse enteramente al ministerio sacerdotal. Los hermanos no pueden comer con los sacerdotes. Por consiguiente, la calidad de vida de esos hermanos depende antes de todo del estado de espíritu del superior local.

La noticia de la fundación de la congregación de Saint-Méen se difunde rápidamente en toda la diócesis de Rennes. Varios miembros del clérigo se presentan al noviciado para intentar vivir en la vida religiosa. En 1826, son quince miembros: ocho misioneros y siete sacerdotes. El padre Tanguy Dubreil, superior del pequeño seminario de Saint-Méen es igualmente encargado por Mgr de Lesquen de la parroquia de Saint-Méen.

El proyecto de una sociedad de eclesiásticos

Colaboración entre los hermanos de la Mennais y Philippe Gerbet miniaturadeimagen|Retrato de Juan-María de la Mennais en 1827 miniaturadeimagen|Félicité Lamennais La idea de la congregación empieza con reflexiones llevadas por los dos hermanos de la Mennais. Durante una estancia en París, de enero a mayo de 1806, Juan-María estudia en el seminario de San-Sulpicio, dirigido por el señor Garnier y el señor Emery, mientras tanto, Felicidad sigue los cursos en el Collège de France con los cursos del padre Frayssinous. Después de este viaje a París, los dos hermanos empiezan un período escribiendo y estudiando en la Chênaie, residencia familiar situada en Côtes-du-Nord, durante un año y medio, reuniendo una gran cantidad de libros y de escritos.

Durante los veinte años que siguen, piensan en la manera de adaptar los institutos religiosos a las necesidades del tiempo, en cómo mejorar la formación del clérigo, renovar los estudios, permitir el acceso a la educación a todos sin los límites de lo arbitrario o de la fortuna. El seminario de San-Sulpicio es considerado por los dos hermanos como un modelo de lugar de estudio de las ciencias eclesiásticas. Del mismo modo, los jesuitas aparecen como una organización eficiente que aprecian como modelo.

En los años 1810, mediante los estudios, el padre Félicité de la Mennais y el padre Philippe Gerbet se conocen y esa amistad es la que inicia la asociación de Félicité con la congregación de Saint-Méen de la cual Juan-María es el superior general.

En 1818, el padre Antoine de Salinis, un amigo común, encontrado en San-Sulpicio, presenta Philippe Gerbet al padre de la Mennais, ya famoso por la publicación de su obra Ensayo sobre la indiferencia en materia de religión, un éxito de librería. El padre de Salinis y el padre Gerbet son ordenados sacerdotes en 1822 y son nombrados capellanes en el liceo Henri-IV. Durante sus estancias en París, Félicité los visita muy a menudo y participa también en las reuniones de jóvenes de élite que tienen lugar en aquella época en el salón del padre de Salinis. Son reuniones durante las cuales los participantes discurren y critican los nuevos libros, hablan de ciencias, de historia, de filosofía, de literatura y como objeto principal, la defensa de la religión. Es un grupo de jóvenes estudiantes creyentes.

Félicité propone sus proyectos de futuro, o sea: la creación de una sociedad (comunidad) de eclesiásticos que tendría como vocación estudiar y escribir, para responder a las necesidades de adaptar los textos a la sociedad actual. Va y viene regularmente entre la Chênaie, su lugar de trabajo donde compone sus escritos, y París, adonde va sobre todo por los asuntos de venta de sus libros en las librerías, y también para visitar a sus colaboradores.

El padre Gerbet, muy animado por el proyecto del padre Félicité de la Mennais, deja su puesto de capellán y lo acompaña a la Chênaie, con la intención de poner en obra este proyecto, juntos. El padre de Salinis, en cambio, no los acompaña. Llegan a la Chênaie en enero de 1825, después de pasar por Versailles, el Orne y Rennes.

La idea inicial, para fundar esta reunión o comunidad de eclesiásticos, es reunir a cuatro o cinco personas que pudieran dedicarse al estudio, la composición y la redacción de libros, para venderlos y sacar de eso un sueldo suficiente para permitir ampliar el grupo de trabajo y sus medios. El inicio necesita buscar donaciones. En los escritos que hablan de este proceso y en particular la carta dirigida al padre Gerbet, se nota: "como parece obvio que es nombre de la comunidad religiosa que convence al donador más que el don mismo, le podrá presentar el establecimiento como una comunidad de eclesiásticos que se forma para responder a las grandes necesidades de la religión". No se emplea la palabra 'congregación". Por eso, en su tesis, André Dargis propone la hipótesis siguiente: el proyecto inicial es una forma de comunidad sin votos que pudiera acoger indiferentemente a laicos libertad, compatible con las exigencias de la vida en común y la coordinación de los trabajos individuales.

Félicité, por su búsqueda de fondos, ha dejado testimonios epistolarios de la descripción del proyecto. Ambiciona fundar una orden religiosa moderna. Escribe también al papa León XII para comunicarle su proyecto. Recibe una respuesta positiva y alentadora.

La búsqueda de fondos es muy difícil y no da frutos. Sin embargo, la necesidad de actuar se hace urgente: en junio de 1828, el rey firma dos ordenanzas pidiendo cerrar los colegios de jesuitas. El padre Gerbet, por su integración en la red parisiense, como periodista en el Memorial católico, y como antiguo capellán del liceo Henri IV, está al tanto de todo y lo describe en detalles a Felicité de la Mennais. Esa agitación política preocupa a Félicité de la Mennais que siente la necesidad de actuar cuanto antes. Supera sus vacilaciones y su rechazo de participar en una congregación y acepta el principio de ser superior general de la Congregación de Saint-Méen.

Juan-María conserva la gobernanza efectiva mientras Félicité de la Mennais desea tomar la dirección intelectual de los estudios. René François Rohrbacher, a la vez amigo de Félicité y primer colega en tomar parte como novicio en la congregación de Saint-Méen, dirige los estudios filosóficos et teológicos de los jóvenes eclesiásticos de dicha congregación.

Eligen el nombre de "Congregación de Saint-Pierre" en septiembre de 1828.

Al mismo tiempo, el padre Gerbet propone crear una asociación de caridad, con la intención de movilizar y organizar a los lectores del Memorial católico en todas las regiones de Francia, para recaudar fondos. En 1830, en el momento de la fundación del diario l'Avenir, la asociación se organiza y se amplia para ser la Agencia por la defensa de la libertad religiosa.

Una organización compleja con cuatro pueblos y una fundación