El término testimonio (del latín: testimonĭum) hace referencia a un prueba, justificación y comprobación de la certeza o verdad de algo.
Contexto histórico de la aparición del testimonio
Antigüedad Etimología de la palabra testigo:
La palabra testimonio viene del griego mártir («μάρτυρας», «testigo») que hace referencia a quien da fe de algo debido a que lo ha vivido o presenciado. Es importante mencionar que, para los griegos, la palabra mártir no tenía un significado de sufrimiento o sacrificio (parecido al del cristianismo) sino que denotaba ser «fuente de primera mano».Achugar en Blair Trujillo, Elsa (2008).
Falso testimonio Al hablar de falso testimonio se hace referencia a aquel testimonio que se expresa de una manera no verosímil, es decir, que puede ser fantasioso, contradictorio y tergiversado.
En la Antigüedad, muchas culturas como los egipcios, babilonios, persas y asirios mostraron rechazo hacia el falso testimonio. Uno de los diez mandamientos dictados por Dios en las tablas que entrega a Moisés prohíbe levantar falso testimonio. Asimismo, el código Hammurabi contiene un capítulo dedicado a este, en la academia aún se discute la veracidad de esta afirmación.
En la época del imperio romano se imponían castigos a quienes sobornaran al testigo, asimismo, la Ley de las XII Tablas condenaba a los testigos falsos con la pena de muerte.
Jurídicamente se considera falso testimonio al delito contra la administración de justicia cometido por un testigo o perito, el cual falta a la verdad en su testimonio durante un procedimiento judicial. Alterar la verdad de manera parcial, modificando hechos o datos relevantes para una investigación es también un delito llamado "falso testimonio parcial". Ambos son considerados y de autoría directa.
Testimonio en la navegación
miniaturadeimagen|derecha| Placa conmemorativa del desembarco Fitz Roy en isla Hornos Se le considera testimonio a los pergaminos, monedas, actas, botones u otros objetos dejados por geógrafos, marinos, comerciantes, entre otros, durante sus viajes de exploración en la Edad Moderna y Contemporánea dentro de envases para protegerlos del tiempo. Dichos testimonios fueron dejados para dar fe de haber estado en aquellos lugares. Los navegantes que encontraran algún testimonio dejado por otro, generalmente retiraban para sí el original y dejaban una copia o indicación de haberlo retirado junto a uno propio.
Algunos de los testimonios encontrados en el continente americano son: Testimonio dejado por el comandante Pringle Stokes en el monte De la Cruz en 1827 Testimonio dejado por el teniente W.G. Skyring en la isla Skyring en 1829 Testimonio dejado por el comandante Robert Fitz Roy en caleta Donkin en 1829 Testimonio dejado por el comandante Robert Fitz Roy en la isla Hornos en 1830
Testimonio en la religión thumb|300px| «¿Qué es la verdad». Inscripción estilizada en catalán ubicada en la entrada de la Sagrada Familia, Barcelona. El testimonio es un elemento que se ha utilizado en la religión para dar a ésta un sentido de veracidad. Este puede ser abordado de distintas maneras; para la religión católica, por ejemplo, toda persona tiene derecho de confesar los pecados que ha cometido. Los sacerdotes son los responsables de mediar entre los creyentes y Dios, se recurre a ellos para confesar los pecados cometidos, de esta manera se intercede para ser perdonado por Dios y salvar su alma.
De esta manera, quien realiza los pecados es testigo de los mismos, por tanto, al momento de confesar da testimonio de sus actos. Es decir, aquí el testimonio obedece a un carácter confesional que tiene como objetivo la presentación y el juicio de los actos de quién lo enuncia.
Los testigos de Jehová, por otro lado, han hecho del testimonio uno de sus principales medios de propagación religiosa, su nombre es una autodenominación basada en el pasaje bíblico:
El fin del testimonio en la religión es convencer a los no creyentes -o creyentes de otras religiones- sobre la existencia de una religión única y "verdadera", así como la reafirmación de la fe de quienes ya participan de ella. Por ello es común que en algunas religiones se lleven a cabo reuniones donde se hace uso del testimonio como un discurso capaz de generar credibilidad acerca de los sucesos que narra, haciendo referencia muchas veces no solo a la divulgación de pasajes bíblicos, sino también a experiencias individuales consideradas "cercanas a dios" (encuentros, sueños, visiones, señales, revelaciones, etc.) en las que el individuo da fe de un acontecimiento singular, generalmente espiritual, del que ha sido objeto y por tanto único testigo.Testimonio completo de la Dra. Gloria Polo.
Principios del siglo XX thumb|izquierda|Heinrich Buscher (oficial de las Schutzstaffel) dio su testimonio durante los Juicios de Núremberg. Después de la Segunda Guerra Mundial y en especial por lo sucedido durante el Holocausto, el testimonio adquirió una relevancia y credibilidad importante para reconstruir los hechos ocurridos.
Varios autores consideran que Auschwitz tiene un papel muy importante debido a que es un símbolo de la memoria y de la posibilidad de testimoniar. (Jelin, 2002, A. Wieviorka, 1998, Cohen, 2006, M. Wieviorka, 2004 en Blair, 2008).
Durante la Guerra Fría, el testimonio era visto como una forma narrativa relacionada con movimientos de liberación nacional y/o de otras luchas sociales inspiradas por el marxismo. Sin embargo, los escépticos y adversarios al testimonio recurrían al red-baiting, es decir, descalificaban las ideas de una persona considerándolas como comunistas o simpatizantes del comunismo (haciendo excepciones a los testimonios que siguieran su agenda ideológica).
El testimonio guerrillero aparece con los levantamientos revolucionarios en Centroamérica (Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Cuba), el cual es diseñado para ganar apoyo y/o reclutas para las causas que perseguían, es decir, tenían objetivos políticos sin ninguna pretensión académica o literaria. Dicho testimonio tenía como modelo los Pasajes de la guerra revolucionaria de Ernesto el "Che" Guevara.
Para Enzo Traverso la figura del testigo surge en la década de los sesenta, cuando se comienza a mirar al testimonio como un proceso terapéutico donde quien pudo regresar, es decir, aquel que vivió los hechos y sobrevivió, puede relatar su historia. thumb|Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz de 1992.
Segunda mitad del Según Raymond Williams la manera en que el testimonio surge es a partir de que se escriben relatos sobre la vida laboral de la clase obrera.
En un principio, los relatos de los trabajadores se leían con las características de las novelas; con el paso de los años los trabajadores cambiaron la manera en que escribían centrándose, por ejemplo, en el "yo" y relatando de manera singular, lo que volvía estos relatos más creíbles y, además, permitió que se convirtieran en autobiografías; éstas siguieron con la tradición del testigo, por ejemplo, a la hora de confesar la historia de su vida o en el momento de decir quiénes eran y qué habían hecho en la apología de un juicio.
En Latinoamérica el testimonio se conoce como texto narrativo, este en algún momento estaba constituido cuando los sujetos hablan por ellos mismos en vez de que otros hablaran o escribieran a nombre de ellos.
El testimonio como género narrativo se consolidó en los años setenta del , en tiempos de los movimientos de liberación nacional y radicalismo cultural, "pero su canonización estuvo más ligada a la fuerza militar, política y económica de la contrarrevolución en los años posteriores a 1973". El testimonio ha ido cobrando importancia para mantener y fomentar la práctica de los movimientos internacionales de derechos humanos y de solidaridad, persuadiendo a los demás de la trascendencia de un hecho. Es por eso que, para Barbara Harlow, el testimonio es visto como una literatura de resistencia.
Esther Cohen considera que no es sino hasta finales de los años setenta que surge conscientemente la figura del testigo, pues es hasta ese momento cuando toma un lugar indiscutible en la historia. Posteriormente, en los años ochenta, el dar testimonio de hechos traumáticos adquiere una fuerza muy importante debido a todos los estudios sobre memoria en los que se trabajaba (guerras, genocidios, desapariciones, etcétera). En América Latina la Institucionalización del testimonio se da después de la Revolución cubana (años sesenta), debido a que se le considera como una herramienta que da voz a diferentes actores en la lucha por el poder en la esfera pública.
Más adelante, en la década de los noventa comienza un debate entre el testimonio y la relación con la literatura en el sentido de que aparece la figura del mediador quien ayuda al testimoniante a relatar los hechos. Por ejemplo, el caso del testimonio de Rigoberta Menchú (1982), quien cuenta lo acontecido en la guerra de Guatemala y es escrito por la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos.
El testimonio en Latinoamérica también tuvo importancia en los textos narrativos no ficticios, es decir, en dónde las cosas que se escribían eran a partir de hechos reales, por ejemplo las crónicas coloniales, las biografías románticas, los diarios de campaña y hasta las historias de vida, que con el paso del tiempo los antropólogos y sociólogos hicieron tan populares (historias de vida de personas que habían participado en los movimientos armados, militancias revolucionarias, etc). La literatura que surgió después de tomar a la historia de vida como parte del texto narrativo fue una literatura que incluía a los participantes y testigos presenciales y tenía la finalidad de dar a conocer las causas, atraer reclutas y reflexionar sobre todo de los éxitos y fracasos de la lucha.
Mientras se daba la institucionalización del testimonio, la literatura carcelaria poco a poco comenzó adquirir importancia ya que “los testimonios carcelarios narran como pocos el fracaso de los diversos proyectos políticos que han querido plantar en Latinoamérica”. Estos documentos no oficiales, ilegales, que expresan voces castigadas “ desde la misma celda, a escondidas y en medio de la intolerante sociedad incivil o en el exilio”, Samuel E.Rafael P.499 sirven como fuente para la historiografía oficial.
Testimonio y las comisiones de verdad Las comisiones de verdad según Amnistía Internacional son “organismos de investigación oficiales, temporales, no judiciales, encargados de investigar sobre abusos contra los derechos humanos, incluidos los crímenes contra el derecho internacional, y de determinar la verdad”
En este tipo de comisiones los testimonios son fundamentales, ya que las investigaciones se llevan a cabo por medio de la recopilación de relatos de las víctimas (o de familiares de víctimas) que sufrieron violaciones o ataques a sus derechos humanos; esto con la finalidad de que se pueda saber las razones por las cuales se cometieron esos crímenes, al igual que conocer el paradero de personas desaparecidas y para hacer reconocimiento público del sufrimiento de dichas víctimas. La recopilación de los testimonios puede efectuarse mediante entrevistas individuales o asambleas públicas, en estos espacios las víctimas pueden contar lo que les pasó en frente de autoridades y de su comunidad; esta forma de recopilación se implementó debido a que el trabajo individual toma mucho tiempo, además es una manera eficaz de que personas de diferentes lugares del país en conflicto puedan ser partícipes de esta comisión contando lo que les sucedió
Veracidad del testimonio La evaluación de la veracidad del testimonio en el contexto de la justicia penal implica considerar una serie de elementos cruciales. Para determinar la autenticidad de un testimonio, se deben tener en cuenta factores como la exactitud de los detalles proporcionados, la credibilidad del testigo y el nivel de confianza en la narrativa presentada.