thumb|right|upright=2|Ubicación de Licia en el suroeste de Asia Menor, junto con el resto de regiones de la península en la Antigüedad. Licia (licio 𐊗𐊕𐊐𐊎𐊆𐊖 Trm̃mis, , ; ) es una antigua región del sudoeste de Asia Menor, en las actuales provincias turcas de Antalya y Muğla.
A lo largo del I milenio a. C. desarrolló una cultura particular, con lengua, escritura y cultos propios, aunque subsiguientemente se desarrolló un marcado proceso de helenización. Fue conquistada sucesivamente por los aqueménidas, Alejandro Magno, los romanos y los turcos, y ocasionalmente formó confederaciones independientes o autónomas.
Geografía Aspecto de la región y situación aproximada de algunas de sus principales ciudades, junto con las regiones vecinas.|miniatura|upright=2.5 Licia es una península escarpada y boscosa. Limitaba con Caria al oeste, con Pisidia al noreste y con Panfilia al este. Su núcleo lo constituía el valle del río Janto y los territorios adyacentes, hasta unos 50 km río arriba desde su desembocadura en el Mediterráneo. Fuera del valle, muchas ciudades fueron consideradas según la época como pertenecientes a Licia o a las regiones vecinas. El límite natural con Panfilia se situaba en el monte Bey Daglar. De Caria la separaban los montes Crago y Anticrago; la zona de Cauno, entre Caria y Licia, conformaba una cultura muy influenciada por ambas.
El río Janto nace en las montañas en Araxa y desemboca en Patara. En sus orillas se hallaba Janto, la principal ciudad de Licia, a unos 7 km del mar. Caminos recorrían el valle, y el cruce del río pasaba por Janto, lo que le daba importancia estratégica. A lo largo del valle, las ciudades por lo general ocupaban las pendientes montañosas.
Historia política La Licia temprana
Durante la Edad del Bronce tardía, un pueblo llamado lukka, posiblemente identificable con los licios posteriores, es mencionado en textos hititas, egipcios (los lukki, uno de los Pueblos del mar) y de Ugarit. De todos modos, la localización de los lukka ha dado fruto a mucho debate, y no necesariamente coincidía con Licia. Según Heródoto, el pueblo licio es originario de la isla de Creta. Se ha intentado además identificar ciudades bien conocidas de la Licia clásica (c. 550 a. C. en adelante) con algunas mencionadas por los hititas (c. 1450-1180 a. C.), aunque la arqueología solo ha descubierto en Licia restos datables desde los siglos tempranos del I milenio a. C.Bryce 1974; Bryce 1986, pp. 3-4, 6-8; Keen 1998, pp. 27-28.
El nombre que daban los licios a su propia tierra era Trm̃misa. La forma griega Lykia (Λυκία) proviene posiblemente del hitita lukka, aunque los griegos conocían la denominación local, atestiguada en Hecateo de Mileto y Heródoto bajo la forma del gentilicio Termiloi. La mitología griega explica el origen del nombre por medio de un héroe epónimo, llamado Lico. Heródoto recoge además tradiciones legendarias, según las cuales los licios habrían sido originarios de la isla de Creta. En la Ilíada, los licios, mandados por Sarpedón y Glauco, son el grupo más importante de los que acuden en ayuda de Troya, a pesar de la gran distancia geográfica.Keen 1998, pp. 20-21, 30.
En los siglos y ,se establecieron colonos griegos de Rodas en la costa licia (Rodiápolis), iniciando el largo proceso de helenización. Una de las mayores influencias rodias se daría más adelante en la escritura licia, basada en la griega traída por los colonos.
Desde el hasta la conquista aqueménida en el 546 a. C., Lidia fue la potencia hegemónica de Asia Menor, aunque Licia conservó su independencia incluso durante el reinado de Creso (560-546 a. C.), el rey lidio más poderoso. Bryce 1983, p. 33; Bryce 1986, p. 99. El dato es proporcionado por Heródoto, Historias 1.28, quien dice que Creso gobernaba sobre toda Asia Menor excepto Licia y Cilicia. No se sabe si Creso fue derrotado por los licios o si de hecho no envió ningún ejército por falta de interés. Cabe destacar que Lidia era un imperio terrestre, mientras que el valor estratégico de Licia residía en su control de la entrada al mar Egeo. La Licia de la primera mitad del es poco conocida. La escritura licia no existía todavía, las referencias de historiadores griegos (como Heródoto, que escribe cerca del 425 a. C.) son pocas y el material arqueológico solo es relativamente significativo en Janto. Resulta improbable la existencia de una organización política comprendiendo toda Licia en épocas tempranas, si bien el principal centro es claramente Janto. Por el contrario, sí constituía una unidad gentilicia y, del mismo modo, la resistencia licia a la colonización griega y su independencia con respecto a Lidia podrían haber contribuido al desarrollo de una identidad nacional.Bryce 1983, p. 32-33, con bibliografía anterior.
La conquista persa y la dinastía de Janto thumb|right|El Imperio persa en el año 490 a. C.
El rey persa Ciro II derrotó a Creso y conquistó Lidia hacia el 545 a. C., regresando a Persia al poco tiempo. La conquista de las demás regiones de Asia Menor fue encomendada al general Harpago, quien en los años siguientes conquistó Jonia y Caria, dirigiendo finalmente su ejército contra Licia. El ejército persa probablemente entró en el país por el noroeste, a través del monte Anticrago en las cercanías de Telmeso. Heródoto (Historias, 1.174-178) cuenta que los jantios fueron derrotados en una batalla por Harpago, tras lo cual regresaron a Janto, donde quemaron los edificios de la acrópolis. Luego de ello tomaron a sus mujeres, hijos y esclavos y salieron a enfrentarse por segunda vez a Harpago, quien los exterminó. Es así que, en la época de Heródoto, los jantios eran advenedizos llegados posteriormente, con excepción de ochenta familias, que formarían la aristocracia de Janto. Se ha especulado que las ochenta familias se habrían salvado por encontrarse pastoreando en las montañas,Bryce 1986, pp. 99, 170; Keen 1998, pp. 21, 71-73. aunque también se ha señalado que la conformación de la aristocracia de Janto difícilmente pudo haber sido consecuencia de un hecho puntual, sino más bien de un proceso amplio. Gygax 1991, pp. 126-127.
Según Heródoto (Historias 3.90), durante el reinado de Darío I Licia fue incluida en la «primera satrapía», junto con Jonia, Eolia, Caria, Magnesia, Milia (a veces considerada parte de Licia) y Panfilia; en tal caso, la capital de la satrapía se situaría en Caria.Bryce 1983, p. 33; Keen 1993, p. 77. De todos modos, es igualmente posible que tanto Licia como las regiones vecinas dependieran directamente de la satrapía de Lidia, con capital en Sardes, y que no constituyeran una satrapía propia.Weiskorpf 1987, p. 760. Janto fue repoblada, y presumiblemente cumplía la función de centro administrativo local. Los persas se caracterizaban por dejar cierto grado de autonomía en los asuntos internos de los pueblos conquistados. En el caso de Licia, no hay evidencia de guarniciones persas permanentes hasta el ;Sekunda 1991, pp. 107, 143; Keen 1998, p. 84. por el contrario, se valían de la colaboración de dinastas locales para garantizar el tributo y el orden interno. De estos dinastas se tiene constancia desde principios del , aunque posiblemente su particular sistema dinástico ya existía desde antes de la conquista persa. Bryce 1983, pp. 33-34, sugiere que el sistema dinástico podría haber sido una innovación persa, pero Keen 1998, pp. 39-40, 78-79, señala que los persas no solían alterar las estructuras políticas locales.
El primer dinasta de Janto conocido es Kuprlli, el cual, según evidencia su acuñación, mantuvo el poder desde c. 485 hasta c. 440 a. C. y lo extendió incluso hasta Limira, en el área más oriental de Licia. Es posible que la dinastía de Janto estuviera emparentada con el conquistador Hárpago, aunque no hay acuerdo sobre ello.Bryce 1987, p.46. El vínculo de sangre entre la Dinastía de Janto y Hárpago es criticado duramente por AG Keen (1998, pp. 76-77).
La Liga de Delos thumb|right|200px|La Estela de Janto, que informa sobre la victoria licia sobre los atenienses. En cuanto a su relación con Grecia, Licia aparentemente no tomó parte en la Revuelta de Jonia (495 a. C.), y más tarde aportó una flota a la expedición contra Grecia de Jerjes I (480-479 a. C.). Tras las derrotas persas en Grecia, el general ateniense Cimón emprendió una campaña naval que llevaría a la anexión de Licia a la Liga de Delos (junto a otras regiones de la costa de Asia Menor) y a su gran victoria en la batalla del Eurimedonte (c. 460 a. C.) (Diodoro Sículo, Biblioteca histórica XI.60). Es así que Licia figura en una lista de tributos (phoros) de los miembros de la Liga en el 446/445 a. C., siendo obligada a pagar 10 talentos, una cifra relativamente alta. Resulta significativo que Licia, con excepción de Telmeso y Fasélide, sea considerada como una unidad, al contrario de lo que sucedía en el caso de la vecina Caria.Bryce 1983, pp. 34-35; Keen 1993.
La hegemonía de Atenas sobre Licia duraría poco tiempo, ya que esta última no aparece en la lista de miembros de la Liga en el momento de estallar la guerra del Peloponeso proporcionada por Tucídides.Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso II.9.4; Bryce 1983, pp. 35-36; Keen 1993. Solamente Fasélide, Fenice y tal vez Limira y Tlos permanecerían fieles a Atenas durante algunos años más. En el 429 a. C., Atenas envió a Caria y Licia una flota para recaudar tributo y derrotar a piratas carios y licios que actuaban en acuerdo con su enemiga Esparta, pero fue derrotada en Licia por una coalición de dinastas locales.
Últimos dinastas locales y la hegemonía de Caria
thumb|left|200px|Guerreros luchando. Detalle de un bajorrelieve del Monumento de las Nereidas de Janto (c. 390-380 a. C.), Museo Británico.
La derrota de la Liga de Delos en Licia significó el regreso al ámbito político del Imperio persa, con Janto como centro local, al menos en un primer momento. De este modo, se puede ver a los dinastas de Janto colaborando para reprimir rebeliones durante el reinado de Darío II de Persia, observándose así una marcada tendencia pro persa. Bryce 1983, pp. 36-37; Keen 1998, pp. 136-138. Aun así, en la Estela de Janto, erigida para conmemorar la victoria sobre los atenienses, no solo aparecen los dinastas de Janto (Kheriga y Kherei, de la dinastía de Kuprlli), sino que cobran importancia los de otras ciudades. En las décadas siguientes, se viviría en Licia un estado de guerra abierta entre dinastas locales, significando la caída de la dinastía de Kuprlli el desplazamiento de Janto a un segundo plano. Hacia 380, Pericles de Limira rompió con los persas y se impuso militarmente sobre toda Licia, implantando una suerte de «dictadura militar» y llegando a proclamarse rey. Es probable que Pericles haya sido el artífice de la participación licia en la rebelión de los sátrapas occidentales (366-360 a. C.).
Las evidencias numismáticas de Pericles finalizan hacia el 360 a. C. Desde entonces, Licia entró en la esfera de influencia de la Dinastía Hecatómnida de sátrapas de Caria. Mausolo, uno de sus miembros, participó en la rebelión de los sátrapas, pero luego regresó al lado del rey, siendo tal vez premiado con la anexión de Licia a sus dominios. En una estela trilingüe (licio, griego y arameo) hallada en el Letoon (santuario de Leto) de Janto, Pixódaro, denominado «sátrapa de Caria y Licia», interviene en los asuntos religiosos locales.
El período helenístico thumb|left|200px|Licia bajo el dominio de los Ptolomeos de Egipto, c. 200 a. C.