El Imperio colonial italiano, o simplemente Imperio italiano, fue la expresión que se acuñó tras la conquista de Etiopía (1936) y que abarcó las posesiones coloniales controladas por el Reino de Italia en África y el mar Egeo. A diferencia de las otras potencias europeas, Italia no estableció posesiones coloniales en Asia —si se excluye la concesión de la ciudad china de Tianjin— ni en América. El imperio tuvo su máxima expansión en los primeros meses de 1940.
Historia Antecedentes Apenas veinte años después de la Unificación de Italia (1861), los italianos empezaron a tratar de crearse un imperio colonial.
Cuando los egipcios se vieron obligados a retirarse del Cuerno de África en 1884, los diplomáticos italianos firmaron un acuerdo con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda para la ocupación del puerto de Massawa el cual, junto con Assab, formó las llamadas posesiones italianas en el Mar Rojo (desde 1890, denominados colonia Eritrea).
Para el gobierno de Crispi, la ciudad de Massawa se convirtió en el punto de partida para un proyecto que debía desembocar en el control de todo el Cuerno de África. En los inicios de los años 1880, esta zona era habitada por poblaciones etíopes, somalíes y otras más autónomas o sometidas formalmente a diversos estados: Egipto (por toda la costa del mar Rojo), algunos sultanatos (Harar, Obbia, Zanzíbar entre los más importantes), emiratos o protoestados tribales. Diferente es el caso de Etiopía, entonces regida por el Negus Neguesti (Rey de Reyes) Juan IV de Etiopía, pero con la presencia de un segundo Negus (Rey) en los territorios del sur: Menelik II.
A través de la presencia de estudiosos y comerciantes italianos que frecuentaban la zona desde los años 1860, Italia buscó dividir a los dos Negus con el fin de penetrar, primero políticamente y luego militarmente, al interior del altiplano etíope. Entre los proyectos se encontraba la ocupación de la ciudad santa de Harar, la adquisición de Zeila por los británicos y la renta del puerto de Kismaayo, situado en la desembocadura del río Juba, en Somalia. Los tres proyectos no concluyeron positivamente, en particular la toma de la ciudad de Harar por parte de las fuerzas etíopes de Menelik impidió la ejecución de una operación similar por parte de las fuerzas italianas.
En 1889, Italia realiza con una serie de acuerdos por medio del cónsul italiano de Adén con los respectivos Sultanes, los protectorados sobre el Sultanato de Obbia y sobre el de Migiurtina. En 1892, el sultán de Zanzíbar concedió en arrendamiento los puertos del Benadir (entre los que estaban Mogadiscio y Brava) a la sociedad mercantil Filonardi. El Benadir, aunque estaba administrado por una sociedad privada, fue explotado por el Reino de Italia como base de partida para las expediciones de exploración con dirección a las desembocaduras de los ríos Juba y Omo y para la asunción de un protectorado sobre la ciudad de Lugh.
Inicio sin éxito miniatura|izquierda|250px|Ferrocarril de Eritrea construido por los italianos.
Poco después de la derrota y muerte del emperador Juan IV de Etiopía en una guerra contra los derviches sudaneses, el ejército italiano establecido en Massawa ocupó una parte del altiplano etíope, incluida la ciudad de Asmara, sobre la base de previos acuerdos ambiguos realizados con Menelik II el cual, con la muerte del rival, había logrado hacerse reconocer Negus Neguesti. Con el tratado que siguió, Menelik II aceptó la presencia de los italianos sobre el altiplano y reconoció utilizar a Italia como canal de comunicación de preferencia con los países europeos. Este reconocimiento fue interpretado por los italianos (y traducido del idioma amárico, por consiguiente) como la aceptación de un protectorado, y por cinco años sería fuente de discordias entre ambos países.
La política de progresiva conquista de Etiopía se concretó con la Primera Guerra Ítalo-Etíope y terminó en los hechos con la derrota de Adua el primero de marzo de 1896. Una de las peticiones italianas durante la redacción del Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial fue la de recibir la Somalia Francesa y el Somalilandia en cambio de la renuncia a la participación en la repartición de las colonias alemanas. Fue el último intento por parte del estado liberal de perseguir la política de penetración al Cuerno de África.
El segundo intento: El Chad El segundo intento de crear un Imperio Colonial se ponía como objetivo el control de una zona de territorio que fuese desde el mar Mediterráneo al golfo de Guinea. El proyecto no fue nunca explicitado públicamente, pero fue estratégicamente claro durante las negociaciones para el Tratado de Versalles y causó fricciones diplomáticas con Francia. Para realizar este proyecto, teniendo casi posesión formal sobre Libia, el cuerpo diplomático italiano pidió tener la colonia alemana de Camerún y buscó obtener, como compensación por su participación en la guerra mundial, el traspaso de Chad de Francia al Reino de Italia. El proyecto fracasó cuando Camerún fue asignado a Francia e Italia obtuvo solamente el Jubaland (la región que comprende el curso del río Juba al este y el límite con Kenia al oeste), además de una redefinición de los límites entre Libia y Chad.
La conquista de Etiopía y el nacimiento del imperio miniatura|220px|Mapa del Imperio colonial italiano.
El fascismo buscó sobre todo presentarse en manera diferente en los límites de Etiopía, intentó realizar un tratado amistoso con la gestión del emperador Haile Selassie. Dicho acuerdo se concretó en 1928. En esta fase la colonia eritrea, bajo la administración del gobernador Jacopo Gasparini intentó obtener un protectorado sobre Yemen y crear una base para un imperio colonial sobre la península árabe, pero Benito Mussolini no quería enemistarse con el Reino Unido y detuvo el proyecto.
Poco después de la completa conquista de Libia, ocurrida a finales de los años 20, Benito Mussolini manifestó la intención de dar un Imperio a Italia y el único territorio que permanecía libre de injerencias extranjeras era Abisinia (Etiopía), que no obstante era miembro de la Sociedad de Naciones. El proyecto de invasión inició al día siguiente de la conclusión de los acuerdos sobre el tratado amistoso y concluyó con el ingreso del ejército italiano en Adís Abeba el 5 de mayo de 1936.
thumb|right|470px|En el Palazzo Venezia (Roma), el Gran Consejo Fascista proclama el nacimiento del imperio.
Cuatro días después, fue proclamado el nacimiento del Imperio italiano y se llevó a cabo la coronación de Víctor Manuel III como emperador de Etiopía.
Con la conquista de gran parte de Etiopía se procedió a una reestructuración de las colonias del Cuerno de África. Somalia, Eritrea y Abisinia se reunieron en el virreinato del África Oriental Italiana (AOI).
Muchas obras fueron hechas por los italianos en el AOI, especialmente viales (como la carretera entre Asmara, Addis Abeba y Mogadiscio). Inclusive se enviaron muchos miles de colonos italianos a desarrollar las áreas agrícolas.
El proyecto colonial concluyó con la ocupación británica de los territorios sujetos al dominio italiano en el AOI en 1941 (durante la Segunda Guerra Mundial).
En 1943 también Libia fue ocupada por los Aliados y fue privada de todas sus posesiones coloniales con el Tratado de París de 1947. En 1950 las Naciones Unidas reconocieron a Italia la administración fiduciaria de la Somalia italiana hasta 1960.
Posesiones coloniales italianas África Abisinia
Abisinia (actualmente Etiopía de 1.127.127 km²) fue conquistada por las tropas italianas, comandadas por el General Pietro Badoglio después de la segunda guerra ítalo-etíope (1935–1936). La victoria fue anunciada el 9 de mayo de 1936, el Rey de Italia Víctor Manuel III asumió el título de Emperador de Etiopía, Mussolini el de Fundador del Imperio, y a Badoglio fue concedido el título de Duque de Adís Abeba. Con la conquista de Etiopía, las posesiones italianas en África oriental (Etiopía, Somalia y Eritrea italiana) fueron unificadas bajo el nombre de África Oriental Italiana (A.O.I.), y sometidos al gobierno de un Virrey.
Desde entonces inició el proyecto de Mussolini de enviar millones de campesinos italianos a Etiopía para transformar el territorio en un importante centro económico. Sin embargo, como miembro de la Sociedad de Naciones, Italia recibió la condena internacional por la ocupación de Etiopía. Abisinia dejó de ser italiana tras la derrota a manos de los británicos en 1941.
Eritrea italiana
miniatura|Posesiones italianas en 1919. La Eritrea italiana, poseía 121.320 km² para 1936, fue establecida en paralelo a la penetración en Somalia, en 1889, y fue objeto de largos episodios sangrientos (Batalla de Dogali, Batalla de Adua) con la vecina Etiopía. Durante el fascismo, la colonia fue objeto de un ambicioso proyecto de modernización y de «occidentalización», y todavía hoy la capital, Asmara, presenta diversos edificios y monumentos como testimonios de la obra italiana. La colonia de Eritrea dejó de ser italiana en 1941.
Libia
La Libia italiana tuvo en su máxima extensión 1.759.840 km² (1938), y comenzó a constituirse en colonia —después de la breve guerra ítalo-turca contra el Imperio otomano en 1911— cuando Italia adquirió el control de Tripolitania y de Cirenaica, obteniendo el reconocimiento internacional después de los acuerdos del Tratado de Lausana. Imágenes de la Libia italiana
Las miras italianas sobre Libia, fueron apoyadas por Francia, que veía con buenos ojos la ocupación de aquel territorio por su actitud antibritánica. Con el fascismo, a Libia se le atribuyó el apelativo de cuarta orilla, pero durante gran parte de los años 1920 estuvo sumida en una sangrienta pacificación (durante la cual se hizo uso de algunos gases asfixiantes y varias deportaciones en masa en Cirenaica).
En 1934, Tripolitania y Cirenaica fueron reunidas por el gobernador Italo Balbo para formar la colonia de Libia, nombre utilizado mil quinientos años antes por Diocleciano para designar esos territorios.
Balbo hizo prosperar a su colonia asentando muchos colonos italianos en villas y ciudades construidas para ellos. En 1940 había casi ciento veinte mil Italianos en Libia, o sea el 13 % del total de la población. Balbo creó nuevas pequeñas ciudades para el desarrollo agrícola del norte de Libia por parte de estos colonos italianos (y algunas también para los árabes locales).Las colonias agrícolas de Balbo (en italiano)
Italia perdió el control sobre Libia cuando las fuerzas ítalo-alemanas se retiraron de Túnez en 1943. Después del final de la guerra, Libia fue devuelta al protectorado italiano brevemente, y obtuvo definitivamente su independencia en 1951.
Somalia