thumb|Danza de campesinos, de Pieter Brueghel el Viejo, h. 1568, óleo sobre lienzo, 114 × 164cm, Kunsthistorisches Museum, Viena. Pintura de género es un tipo de obra artística, principalmente pictórica, en la que se representan escenas cotidianas en interiores o exteriores. Algunos autores las mencionan como espejo del costumbrismo generado por el Romanticismo y precedente del Realismo surgido en el siglo XIX.

El origen del término se encuentra en Denis Diderot, que en sus Essais sur la peinture (1766) calificó de genre la pintura de paisajes, bodegones y escenas de la vida cotidiana. Poco más tarde se extendió y generalizó con Quatremère de Quincy, quien reservó el concepto peinture de genre para las escenas de la vida cotidiana.Vergara, Alejandro, Vermeer y el interior holandés, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2003, ISBN 978-84-848-0049-1, pp. 17-19.

thumb|Antonio Rotta, El caso desesperado, 1871. Colección particular. Valoración

Tradicionalmente ha estado considerada como un género menor en oposición al gran género que era la pintura de historia. La representación artística de temas cotidianos se consideraba una actividad artística inferior en el Renacimiento y el Barroco, cuando se asumía que el arte tenía un contenido intelectual y creativo que debía volcarse en temas cultos y en ensalzar a personajes de categoría, de las clases altas, o ejemplos nobles del pasado histórico, religioso o mitológico. Por ello la pintura de historia se consideraba el género superior y, en cambio, representar a campesinos y demás población modesta sin un pretexto argumental o moraleja era impropio de los grandes maestros.

thumb|left|Diego Velázquez: Vieja friendo huevos, h. 1618, óleo sobre lienzo, 105 × 119cm, Galería Nacional de Escocia, Edimburgo, escena de género del Siglo de Oro español. Ya en la Grecia clásica se valoraba más la tragedia, esto es, la representación de una acción noble ejecutada por dioses o héroes, que la comedia, que se entendía como las acciones cotidianas de personas vulgares. En este sentido, Aristóteles, en su Poética, acaba dando prevalencia a la ficción poética, pues narra lo que podría suceder, lo que es posible, verosímil o necesario, más que lo realmente sucedido, que sería el campo del historiador. A partir del se empezó a valorar más la representación de aquello que el arte clásico consideraba «comedia»: lo cotidiano, las historias menores de gente vulgar. No por casualidad, las representaciones que hizo Hogarth de sus contemporáneos fueron llamadas por este comic history painting («pintura de historia cómica»).

La finalidad de este tipo de pintura, de cualquier forma, puede suscitar dudas. No se sabe con seguridad si se trata de la simple representación de la realidad con un propósito de mera distracción, a veces cómico, o bien se buscaba una finalidad moralizante a través de los ejemplos cercanos al espectador. Las escenas de género barrocas, aparentemente cotidianas, pueden ocultar con frecuencia temas alegóricos. Así, las escenas de grupos de personas divirtiéndose y músicos borrachos permite la representación iconográfica de los «cinco sentidos». El sentido oculto de estas escenas de la vida cotidiana aleccionarían así a un observador atento. Por tanto, hay dos modos de interpretar estos cuadros: o bien son una iconografía críptica que encubre un aspecto didáctico, o bien son una mera anécdota de género para entretenimiento del público burgués. No cabe duda de que, en el cuadro de género ya del , sí que estaban presentes la intención satírica o moralizante en obras como las de Hogarth o Greuze.

Aunque en el sur de Europa se realizó pintura de género a partir de Caravaggio, lo cierto es que se cultivó y apreció principalmente en los países nórdicos. Los grandes comitentes (la nobleza, el clero) no estaban interesados en este tipo de obras, normalmente de pequeño formato, que tuvieron, en cambio, una gran fortuna y difusión entre la burguesía, la clase media y los comerciantes, debido a su tema familiar y frecuentemente sentimental. Eran cuadros que no exigían un esfuerzo especial a la hora de valorarlos, pues no había mensajes crípticos que desentrañar a través de símbolos, como ocurría con frecuencia en la pintura de historia. No es por lo tanto casualidad que los primeros grandes pintores de escenas de género surgieran en los Países Bajos, con un fuerte componente mercantil.

La escena de género es un tipo de obra artística, principalmente pictórica, en la que se representa a personas normales en escenas cotidianas, de la calle o de la vida privada, contemporáneas al autor. Lo que distingue a la escena de género es que representa escenas de la vida diaria, como los mercados, interiores, fiestas, tabernas y calles. Tales representaciones pueden ser realistas, imaginarias o embellecidas por el artista. Algunas variaciones del término «trabajo» u «obra de género» especifican el medio o tipo de obra visual como «pintura de género», «láminas de género» o «fotografías de género». En todas estas expresiones se usa el término «género» en una traducción un tanto forzada del inglés «genre». En español se ha utilizado también el término pintura costumbrista o cuadro de costumbres.

Historia

Antes del Renacimiento

thumb|Hermanos Limbourg: Febrero, miniatura del libro Las muy ricas horas del duque de Berry, 1408-1416, 15,4 x 13,6cm, Museo Condé, Chantilly. Representación de una escena de género campesina dentro de un libro de horas medievales. Los temas de género aparecen en casi todas las tradiciones artísticas. Las decoraciones murales de las tumbas egipcias a menudo representan banquetes, actividades de ocio y escenas agrarias. Igualmente, en los vasos griegos o etruscos se pueden encontrar a menudo escenas de mercado o de caza que se parecen a las escenas de género, así como en ciertos mosaicos y pinturas romanas.

En la Edad Media, que produjo esencialmente un arte de vocación religiosa, la escena de género quedó recluida a los márgenes y las letras historiadas de los libros de oración como los Libro de horas (véase Las muy ricas horas del Duque de Berry). Aparecen decorados con escenas «campesinas» de la vida cotidiana. No regresó sino tímidamente en ciertos frescos del Trecento como las Alegorías del Buen y del Mal Gobierno de Lorenzetti, pero aun así se relacionan a un tema moral o religioso, una alegoría que no es sino un subgénero dentro de la pintura de historia.

Es con Van Eyck y los primitivos flamencos que la escena de género parece realmente renacer. El matrimonio Arnolfini es, ciertamente, un retrato, pero presenta a los personajes en un interior burgués, separados del mundo religioso, y podría en este sentido considerarse la primera escena de género. Otras composiciones de Van Eyck, hoy perdidas, como una Mujer arreglándose, confirmarían esta interpretación. Es interesante constatar que es en Flandes donde se inicia realmente esta práctica: serán sobre todo las escuelas septentrionales las que desarrollaron este género.

El Renacimiento

Con el retroceso progresivo de la religión en el arte, en particular en el Norte de Europa tras la reforma protestante, la escena de género comenzó a desarrollarse en el Renacimiento, en particular en Flandes. El cambista y su mujer, de Quentin Massys, es un ejemplo perfecto, aunque deba leerse de manera simbólica. En este primer momento (, principios del ) de la pintura de género los temas de la realidad en el norte europeo se referían a temas relacionados con el dinero, como los cambistas o los recaudadores de impuestos.

thumb|277px|left|Pieter Brueghel el Viejo: Los ciegos avanzando, 1568, óleo sobre lienzo, 86 × 154cm, Galería Nacional de Capodimonte, Nápoles. Se trata como una escena de género lo que es una escena moralizante, la llamada Parábola de los ciegos: cuando un ciego guía a otro ciego, solo puede esperarse la desgracia.. El Bosco y Brueghel el Viejo no dudaron en explotar las escenas de género, para ilustrar los proverbios y las historias, hoy a menudo perdidas, que dieron una apariencia laica a la obra religiosa. Brueghel, en particular, hizo de los campesinos y sus actividades el tema de muchas de sus pinturas. Las representaciones de campesinos y de pobres elaboradas por Brueghel son muchas veces irónicas. Es el nudo que enlaza la imaginativa creatividad del Bosco con la pintura de género del .

En la segunda mitad del se observa un cambio en los temas de los Países Bajos, pues se dedican a la taberna y al mercado. En cuanto a lo primero, son frecuentes las escenas de borracheras, ambientadas en una taberna o en un prostíbulo, en cuadros del tipo «las alegres compañías». De la segunda clase cabe citar las escenas que se relacionan con la preparación de la comida, que muchas veces acaban siendo también un bodegón por el detalle con el que se representan los diversos productos alimenticios. En este momento las escenas de género siguen teniendo una excusa narrativa, pues si se observan con detalle obras como las de Jan Sanders van Hemessen, Pieter Aertsen o Joachim Beuckelaer, se aprecia que el pretexto para la escena representada es muchas veces un tema religioso, como la parábola del hijo pródigo, bien de sus francachelas, bien de la preparación del banquete a su regreso. La escena religiosa en sí (Cristo en Emaús, o en casa de Marta y María) se desarrolla en el fondo, prácticamente escondida.

thumb|148px|Pieter Aertsen: La cocinera, 1559, tabla, 127 × 82cm, Museos reales de Bellas Artes de Bélgica. En Italia como en Francia, el tema fue poco tratado. Sí puede apreciarse que el veneciano Jacopo Bassano y sus hijos tratan muchas veces la escena religiosa como Aertsen o Beuckelaer: enfatizan la representación de los detalles cotidianos, de manera que más parece una escena de género, o un bodegón, que un cuadro verdaderamente religioso. En Francia, el tema de las «mujeres en el baño» propio de la Escuela de Fontainebleau, es de género, pero por lo demás, generalmente se recurría a la pintura mitológica, un subgénero de la pintura de historia, más que a la escena de género propiamente dicha.

El

thumb|left|236px|Caravaggio: La buenaventura, h. 1594, óleo sobre lienzo, 99 × 131cm, Museo del Louvre, París. La ampliación del campo temático de la pintura a temas como el bodegón, el paisaje o esta pintura de género es un fenómeno típicamente barroco. Las cosas que se estiman dignas de ser reproducidas en pintura ya no son solo las historias nobles, sino también lo cotidiano, incluso lo vulgar. Caravaggio, a principios del , elaboró escenas de género representando a músicos y jugadores, además de escenas de taberna. Destacó sobre todo por sus grandes cuadros religiosos que, en su afán por tomar modelos del natural, muchas veces trató como auténticas escenas de género (véase La vocación de San Mateo). Sus seguidores realizaron este tipo de escenas. Esta «escuela» de pintura de género italiana se vio estimulada por la llegada a Roma del pintor holandés Pieter van Laer en 1625. Le pusieron el mote de Il BamboccioBamboccio es una palabra italiana que quiere decir «monigote». y sus seguidores por lo tanto fueron llamados bamboccianti (los «bambochantes»), cuyas obras inspirarían, entre otros, a Eberhard Keil, Giacomo Ceruti, Antonio Cifrondi y Giuseppe Maria Crespi. Se trataba de escenas callejeras en las que aparecían tipos populares como mendigos, actores o vagabundos. En este tipo de cuadro de género se representaban particularmente grupos de personas divirtiéndose y músicos borrachos. A través de la escuela de Utrecht influyeron en los tenebristas franceses y los Países Bajos. Georges de La Tour, el más destacado de los pintores franceses de la época, recibió esta influencia y realizó toda una serie de obras referentes a las tabernas, a modo de advertencia contra los jóvenes imprudentes, como El tahúr.