Un gendarme era un jinete de caballería pesada de noble cuna, que servía fundamentalmente en el ejército francés entre la Baja Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna. Herederos de los caballeros de los ejércitos feudales medievales franceses, los gendarmes franceses también disfrutaban de una reputación estelar y eran considerados como la mejor fuerza de caballería pesada en toda Europa hasta que el declive de los ideales caballerescos que se debió en gran medida a los avances en constante evolución en la tecnología de la pólvora. Los gendarmes proporcionaban a los reyes de Francia una potente fuerza regular de lanceros acorazados con la cual, cuando fueron empleados adecuadamente, dominaron los campos de batalla de finales de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna. La Batalla de Pavía es considerada generalmente como el suceso que produjo, al menos simbólicamente, su desaparición, suceso que de manera inversa se considera como confirmación del ascenso de los Tercios españoles como la nueva fuerza militar dominante en Europa. miniaturadeimagen| Gendarmes franceses de principios del . Nótese la armadura de placas muy completa tanto para jinete como para caballo, la lanza extremadamente pesada y las faldas militares, llamadas "bases", usadas de manera casi universal a principios del .
Etimología La palabra gendarme deriva originalmente del francés homme d'armes (hombre de armas), cuyo plural es gens d'armes. El plural fue abreviado más tarde a gendarmes y se hizo un singular de éste, gendarme.
Historia
Origen Como la mayoría de soberanos del , los reyes de Francia buscaban hacerse con ejércitos permanentes de soldados profesionales para librar sus guerras incesantes, la más notable de las cuales fue la Guerra de los Cien Años. Para ese período, se había demostrado ya hacía mucho tiempo que la antigua forma de la tasa feudal era inadecuada y había sido reemplazada por varios métodos ad hoc de pagar a las tropas vasallas que servían a cambio de dinero en lugar de simplemente por obligación feudal, método que era complementado en gran medida con la contratación de grandes números de mercenarios puros. Estos métodos, aunque constituyeron mejoras respecto al antiguo servicio anual de 40 días que debían los caballeros (las élites guerreras tradicionales de la Europa medieval), también estaban sujetos a presiones a raíz de las largas campañas. Durante los períodos de paz, también dieron como resultado una desestabilización social, ya que las compañías de mercenarios—que recibieron durante este período el nombre de routiers—se rehusaban de disolverse hasta que les dieran su pago retroactivo (pagos que estaban invariable e irremediablemente atrasados), y generalmente saqueaban y aterrorizaban a las áreas que ocupaban.
Los reyes franceses buscaron una solución a estos problemas emitiendo ordenanzas (ordonnances) que establecían ejércitos permanentes por medio de los cuales las unidades eran incorporadas, acuarteladas y organizadas permanentemente en formaciones de tamaño determinado. Los soldados de estas unidades firmaban un contrato que los mantenía al servicio de la unidad por períodos de un año o más. La primera ordenanza francesa de este tipo fue emitida por el rey Carlos VII en el parlamento general de Orleans en 1439, y tenía el propósito de reclutar un ejército para aplastar las devastadoras incursiones de los Armagnacs.
Compañías de gendarmes francesas Eventualmente, la declaración de más ordenanzas iba a establecer las pautas generales para la organización de compañías de gendarmes. En consecuencia, las tropas en estas compañías recibirían el nombre de gendarmes d'ordonnance. Cada una de las 15 compañías de gendarmes debía tener 100 lances fournies (escuadrones de lanceros), cada una compuesta por seis jinetes—un jinete noble acorazado y de caballería pesada, un compañero de combate con armas más ligeras (coutillier), un paje (un no combatiente) y tres arqueros montados con el propósito de apoyar a la infantería. Los arqueros debían cabalgar a la batalla y desmontar para disparar sus flechas, lo que hicieron hasta finales del , cuando empezaron a luchar a lomo de caballo como una especie de gendarme más ligero, si bien todavía recibían el nombre de "arqueros." Estos arqueros posteriores llevaban armaduras menos pesadas que las de los gendarmes y una lanza ligera, pero eran capaces de lanzar una carga eficiente cuando era necesario. miniaturadeimagen| Armadura en exhibición en el Museo Metropolitano de Nueva York. Con todo, esta organización era provisional y uno de los arqueros montados solía ser reemplazado por otro no combatiente, un sirviente (valet).
En 1434, la paga para los miembros de la compañía se fijó en 120 libras para gendarmes, 60 para coutilliers, 48 para arqueros y 36 para no combatientes.Journal of the Society for Army Historical Research, 83
La organización de la unidad de gendarmes evolucionó con el tiempo. La retención de la lanza como una relevante formación pequeña de unidades, una reliquia de la época medieval, desapareció gradualmente en el y, en un edicto de 1534, Francisco I declaró que una compañía de gendarmes se compondría de 40 gendarmes pesados y sesenta arqueros montados medianos (cada gendarme con dos asistentes, pajes y/o ayudas de cámara desarmados), acabando así prácticamente con las antiguas proporciones de tipos de tropas que se basaban en el número de lanzas. Para la década de 1550, los avances en la tecnología de las armas de fuego dictaminaban que un cuerpo de 50 jinetes de caballería ligera armados con arcabuces se adjuntara a cada compañía de gendarmes.Potter, War and Government, 159
Los jinetes de caballería pesada de estas compañías eran por lo general hombres de noble cuna, que habrían fungido como caballeros en ejércitos feudales anteriores. En muchos aspectos todavía guardaban gran semejanza con los caballeros, al vestir armadura de placas completa, luchar a lomo de caballo y cargar la pesada lanza.
Era la corona la que conformaba una compañía de gendarmes: el rey nombraba a un magnate para que formara la compañía y fuera su capitán, y le pagaba por su mantenimiento. De esta forma, se mantenían los lazos entre la corona y los magnates, en tanto el patrocinio real esencialmente compraba la lealtad de la nobleza.Carroll, Noble Power, 69 De igual manera, el nombramiento de caballeros particulares para una compañía de gendarmes (un asunto de administración provincial) se conseguía principalmente gracias al patrocinio y las recomendaciones, favoreciendo a aquellos que tuvieran las conexiones familiares adecuadas. Los reclutas preferían puestos en compañías localizadas en sus provincias de origen, pero no siempre los obtenían.Potter, 162
El número total de gendarmes en las compañías variaba a lo largo de las décadas. El punto más alto fue de aproximadamente unas 4.000 lanzas durante los últimos años del reinado de Luis XI, pero el Edicto General de Estados de 1484 lo redujo a 2.200 lanzas, un número que a partir de entonces fue, más o menos, el promedio en tiempos de paz. En tiempos de guerra, esta cifra se incrementaba en otras 1000 lanzas generalmente. Cuando terminaba el conflicto, la reducción ocurría o bien en el número de compañías o en el número de lanzas dentro de las compañías (o mediante una combinación de estos dos métodos). Los capitanes temían reducciones de sus compañías en tanto significaban una disminución de su prestigio e ingresos, y trabajaban duro para evitarlo; por lo general, la influencia de los respectivos capitanes en la corte se veía reflejada en qué compañías se veían reducidas.Potter, 159
Las compañías de gendarmes se emplazaban permanentemente en ciudades de todas las provincias de Francia, sujetas a ser convocadas durante tiempos de guerra y concentradas dentro de los ejércitos reales. Algunas se asociaban estrechamente con las ciudades donde estaban localizadas. Si tales ciudades-guarnición no tenían los suficientes recursos para apoyar a los gendarmes presentes, como solía ser el caso, las soldados a menudo encontraban alojamiento en áreas cercanas. Tal falta de alojamiento podía ocurrir incluso en épocas de paz, cuando muchos de los hombres se retiraban a sus hogares en lugar de permanecer en la guarnición (especialmente durante los inviernos), a pesar incluso del sistema contemporáneo de permisos, que permitía que hasta una cuarta parte de la compañía estuviese ausente en cualquier momento dado. Correspondía a los capitanes traer de regreso a la compañía a aquellos hombres que se ausentaban por tales razones cuando el gobernador provincial así lo ordenara. Las ausencias prolongadas eran un problema crónico en las compañías.Potter, 160-161
Las ordenanzas francesas establecían así mismo fuerzas regulares de infantería, pero estas tenían sustancialmente mucho menos éxito.
Compañías de gendarmes de Borgoña Fue gracias a un ejército cada vez más profesional, incluyendo su caballería pesada de gendarmes, que el rey de Francia derrotó en últimas a los ingleses en la Guerra de los Cien Años para luego buscar afirmar su autoridad sobre los grandes ducados semiindependientes de Francia. Cuando Carlos el Temerario, duque de Borgoña, quiso establecer un ejército para hacerle frente a esta amenaza real francesa, emuló al ejército de ordonnance francés, formando informalmente su propia fuerza de gendarmes en compañías de ordonnance a partir de 1470, y estableciéndolas oficialmente por medio de una ordonnance emitida en 1471, y refinando las compañías en ordonnances adicionales decretadas en 1472, 1473 y 1476. Estas ordonnances crearon doce compañías de artillería, para un total de 1.200 gendarmes.Contamine, War in the Middle Ages, 171
Al igual que las compañías francesas, las compañías de gendarmes d'ordonnance de Borgoña estaban compuestas por 100 lanzas, y se formaban y guarnecían de manera similar, si bien se organizaban de manera diferente, dividiéndose en cuatro escuadrones (escadres), cada uno con cuatro chambres de seis lanzas cada una. Cada lanza de Borgoña contenía aún a los seis jinetes, pero incluía además a tres soldados puramente de infantería: un ballestero, un artillero y un piquero, que en la práctica luchaban en sus propias formaciones en el campo de batalla. Había una vigesimoquinta lanza en el escadre, la del comandante de escuadrón (chef d'escadre).
Las recién establecidas compañías de ordonnance de Borgoña fueron lanzadas casi de inmediato al caldero de las guerras de Borgoña, donde sufrieron bajas atroces en una serie de batallas desastrosas contra los suizos, incluyendo la muerte del mismísimo duque, sin haber dejado un heredero varón. En últimas, sin embargo, Felipe el Hermoso restableció elementos de sus gendarmes d'ordonnance en una menor escala, y estas compañías sobrevivieron para luchar en las tropas de los Habsburgo hasta el .Contamine, 171
Gendarmes en batalla a principios del Francia empezó el con sus compañías de gendarmes como la fuerza de caballería pesada más grande y más respetada de Europa, temida por su poderoso armamento, temerario coraje y esprit de corps. A medida que el llegaba a su fin, lo mismo ocurría con las prácticas tácticas de la Guerra de los Cien Años, y los gendarmes del volvieron a luchar exclusivamente a lomo de caballo, generalmente en una línea muy delgada (en haye), usualmente de dos o incluso una sola fila de profundidad, para maximizar el número de lanzas que se lanzan sobre el objetivo enemigo a la vez. izquierda|miniaturadeimagen| Gendarmes franceses. Como tal, las décadas del comienzo y mediados del pueden parecer a los ojos de los espectadores modernos un período de anacronismo militar: caballería fuertemente acorazada, apareciendo ante todo el mundo como los caballeros de antaño, atravesando el campo de batalla al lado de artillería pesada de rápida modernización y de infantería que cargaba armas de fuego.