La batalla del Portete de Tarqui o batalla de Tarqui se libró el 27 de febrero de 1829 en el denominado Portete de Tarqui, a pocos kilómetros de Cuenca, Colombia (actual Ecuador), entre tropas de la República Peruana (comandadas por José de La Mar y Agustín Gamarra) y de la República de Colombia (comandadas por Antonio José de Sucre y Juan José Flores). Si bien las tropas grancolombinasEl nombre «Gran Colombia» es el término historiográfico utilizado para referirse a la unidad geopolítica extinta con nombre oficial «República de Colombia» (1819–1830), con el fin de distinguirla del actual país con el mismo nombre. El artículo, en general, utiliza los términos «Gran Colombia» como el nombre del país y «grancolombino(a)» como gentilicio, salvo casos excepcionales donde se emplea el nombre oficial. lograron la victoria táctica sobre la división peruana de vanguardia obligando al repliegue del resto de sus fuerzas; los grancolombianos sufrieron fuertes pérdidas en su caballería por la carga de la caballería peruana, lo que dificultó la continuación de la campaña y ocasionó la estabilización del frente.
Por ello, Sucre y La Mar firmaron un armisticio en Girón, preludio para la negociación del fin de las hostilidades y la fijación de los límites entre ambos países. Sin embargo, el incumplimiento del acuerdo y los agravios mutuos empujaron a un reinicio de la guerra, evento que se evitó por la inestabilidad política en el Perú que condujo a la deposición de La Mar por Agustín Gamarra. El nuevo presidente peruano negoció la firma del tratado de paz con Colombia, conocido como tratado de Guayaquil (22 de septiembre de 1829). Al mismo tiempo, sin embargo, se sucedían los eventos que conducirían a la disolución de la Gran Colombia.
La guerra grancolombo-peruana, a la larga, conduciría a los conflictos limítrofes del Perú con los países sucesores de la Gran Colombia, Colombia (1821–1934) y Ecuador (1830–1998).
Generalidades El 28 de julio de 1821 se declaró la independencia política del Perú, proclamada por José de San Martín en la Plaza de Armas de Lima. Sin embargo en los Andes centrales y el sur peruanos, los realistas mantuvieron su presencia durante tres años más. La victoria definitiva de las fuerzas patriotas se consiguió en 1824, tras las batallas de Junín (6 de agosto) y Ayacucho (9 de diciembre). En estas acciones intervino el ejército grancolombino, al mando de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, debido a la necesidad de asegurar la independencia de lo que fue el virreinato de Nueva Granada (constituido en ese momento ya como la República de Colombia) mediante la eliminación de la presencia realista en el Perú.
Tras el triunfo independentista, el Perú continuó siendo gobernado por Simón Bolívar con el título de «dictador del Perú». Durante ese tiempo, dictó una Constitución Vitalicia, promulgada en el segundo aniversario de la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1826). En ella se le concedían a Bolívar amplios poderes, tales como una Presidencia vitalicia (es decir, de por vida), la posibilidad de elegir a su sucesor, etc. El fuerte presidencialismo establecido por el Libertador, inicialmente justificado por la guerra, y la posibilidad de imponer su proyecto vitalicio también en la Gran Colombia originó una reacción antibolivariana en ese país, la que le obligó a dejar Lima para dirigirse a Bogotá a fines de 1826. Tras su salida, los opositores peruanos anularon la Constitución Vitalicia, eliminando el régimen bolivariano, y enviaron a las tropas grancolombinas (que se amotinaron ese mismo día) aún acantonadas en el Perú de regreso a su país (26–28 de enero de 1827). El 9 de junio, el Congreso peruano proclamó como presidente de la República al Mariscal José de La Mar.
El gobierno de La Mar, sin embargo, vio como una amenaza el hecho de que el Perú se encontraba rodeado por los gobiernos bolivarianos de la Gran Colombia y de Bolivia (en ese momento, gobernada por Sucre, considerado como un títere de Bolívar). Además, las tensiones con ambos países aumentaron, debido al proyecto de reunificar ambos «Perúes» (el Bajo y el Alto Perú; este último, Bolivia) bajo la República Peruana, los conflictos sobre la posesión de Tumbes, Jaén y Maynas y la oposición a la anexión colombiana de Guayaquil.
Guerra grancolombo-peruana
Antecedentes: Intervención peruana en Bolivia
thumb|200px|Agustín Gamarra dirigió la intervención peruana en el país altiplánico, evento que contribuyó al estallido de la guerra entre Gran Colombia y el Perú. Tras la caída del régimen bolivariano en el Perú, la principal acción del gobierno de La Mar fue solicitar permanentemente la retirada de las tropas grancolombinas (alrededor de 2000) de Bolivia. A inicios de 1827, el general peruano Agustín Gamarra comenzó a reunir tropas en Puno, pero negó que sus intenciones fueran invadir el país altiplánico. Para diciembre de 1827, en vista de las acciones de Gamarra, Sucre movilizó a su ejército cerca de la frontera con el Perú. Al mismo tiempo, sin embargo, el descontento entre los bolivianos comenzaba a aumentar, principalmente por las políticas bolivarianas, desembocando en el motín de Navidad (24 de diciembre) que, si bien fracasó, ocasionó el compromiso del presidente de Bolivia para convocar elecciones parlamentarias.
La oposición boliviana comenzó a hacer campaña activa a favor de la retirada de Sucre y los grancolombinos del país, que desembocó en el conflicto que estalló en Chuquisaca (18 de abril de 1828). En la sublevación, Sucre resultó herido y tuvo que asumir el poder José María Pérez de Urdininea. La revuelta, inicialmente de tropas grancolombinas del batallón Voltígeros, comprometió a varios generales y políticos bolivianos, entre ellos Casimiro Olañeta, quien solicitó la intervención de Gamarra. El 1 de mayo, el ejército peruano cruzaba el río Desaguadero y, con el apoyo de tropas bolivianas, terminaba con el régimen bolivariano. El 6 de julio, los representantes de Gamarra y Sucre firmaban el tratado de Piquiza, que acordó la retirada de las tropas grancolombinas de regreso a su país. Tras ello, Gamarra retiró a las tropas peruanas (8 de septiembre de 1828).
Preludio: Colombia le declara la guerra al Perú thumb|left|200px|José de La Mar organizó la movilización de la Marina y el Ejército peruanos durante la guerra con la Gran Colombia, logrando la ocupación de Guayaquil y la invasión del sur de ese país. El derrumbe de la influencia bolivariana en Bolivia ahondó la rivalidad entre el Perú y Bolívar. Bolívar y Sucre se encontraban resentidos con el proceder de Gamarra y de su ejército; y aún más, consideraban peligrosa la influencia peruana en Bolivia. La Mar, ante las tensiones entre ambos países y en previsión a una declaratoria de guerra de la Gran Colombia, ordenó la movilización del Ejército y la Marina peruanos (20 de mayo de 1828).
Ante el agravamiento de la situación, se llevaron a cabo negociaciones diplomáticas entre los representantes peruanos y grancolombinos, las cuales fracasaron porque Bolívar exigió insistentemente lo siguiente: (1) Pago de los gastos de la independencia por la suma de pesos; (2) reemplazos peruanos de las bajas colombianas sufridas en las batallas contra los realistas; y (3) entrega de Tumbes, Jaén y Maynas. Dichas exigencias fueron rechazadas por el gobierno peruano, que las consideraba completamente exorbitantes e inaceptables. A su vez, tras recibir las noticias procedentes de Bolivia y la expulsión del diplomático colombiano Armero, Bolívar lanzó una proclama (3 de julio), que señalaba: «Armaos colombianos del sur. Volad a las fronteras del Perú y esperad allí la hora de la vindicta. Mi presencia entre vosotros será la señal del combate». El conflicto entre la facción antibolivariana peruana y la facción bolivarista de Colombia se encontraba a punto de estallar. El 15 de julio de 1828, Colombia declaró oficialmente la guerra al Perú.
En consecuencia, La Mar (nombrado director general de las Operaciones de Guerra, como presidente de la República) movilizó al ejército peruano hacia el norte, organizado en 3 divisiones compuestas por 4500 soldados. A estos debía unirse Gamarra (nombrado como Comandante en jefe del Ejército) con 3100 soldados.El ejército peruano se organizó inicialmente en tres Divisiones: la 1.ª (Norte), la 2.ª (Sur) y la 3.ª División (Reserva). Esta disposición varió en enero de 1829, cuando se ordenó al ejército en 3 Divisiones de infantería: la 1.ª (Batallones Ayacucho 1.º de la Guardia Nº 1 y Nº 8), la 2.ª (Batallones Pichincha Nº 1 y Zepita Nº 2), la 3.ª (Batallones Ayacucho 1.º de la Guardia Nº 2 y Callao Nº 2), junto con la reserva (Batallones Callao Nº 1 y las Compañías de Cazadores de los Batallones: Ayacucho 1.º de la Guardia Nº 2, Callao Nº 2, Pichincha Nº 1 y Zepita Nº 2); 1 División de caballería (Regimientos Glorioso Húsares de Junín Nº 1, Lanceros del Callao y Dragones de Arequipa); y una Batería de Artillería de Campaña (4 piezas). Por su parte, las fuerzas grancolombinas se dividieron en dos: Bolívar se dirigió hacia la región del Cauca para enfrentar la rebelión de los generales José María Obando y José Hilario López; a su vez, Sucre y Juan José Flores desplegaron sus tropas, compuestas por 4600 efectivos, en el distrito Sur de Colombia.
La campaña naval
La Mar ordenó a la escuadra peruana, al mando del almirante Martín Guise, dirigirse hacia el norte, para hostilizar las costas grancolombinas. La Marina peruana estaba compuesta por las fragatas Presidente y Monteagudo, la corbeta Libertad, el bergantín Congreso, las goletas Arequipeña, Peruviana y ocho lanchas cañoneras. Más tarde, contó también con el bergantín Rápido. El primer combate naval de la guerra ocurrió en Punta Malpelo (31 de agosto de 1828). El 18 de septiembre, Guise partió del Callao junto a La Mar y llegó a Paita el 22. El 2 de octubre, la flota peruana realizó desembarcos sobre varios pueblos, especialmente en el de Naranjal, causando en todas partes daños considerables.
El 22 de noviembre, la Marina peruana obtuvo una victoria decisiva en las costas de Guayaquil, estableciendo el bloqueo del puerto, el bombardeo de la ciudad y la destrucción de sus defensas costeras. El 24 de noviembre, tras el bombardeo peruano, las tropas grancolombianas comandadas por Juan Illingworth Hunt comenzaron a evacuar Guayaquil. El 19 de enero de 1829, la ciudad se rindió, siendo ocupada por el ejército peruano el 1 de febrero. Asimismo, la escuadra peruana bloqueó toda la costa pacífica grancolombina.
La batalla Preludio: campaña terrestre
thumb|right|200px|Antonio José de Sucre dirigió la campaña terrestre y organizó al ejército grancolombino para enfrentar a las tropas peruanas. El avance peruano El 28 de noviembre de 1828, La Mar penetró en territorio grancolombino y ocupó Loja y prácticamente todo el departamento de Azuay. Las fuerzas de Gamarra, que venían desde Bolivia, se unieron a él en enero de 1829. El ejército peruano continuó avanzando hacia el norte, hasta Oña. Ante la situación, Sucre (entonces ya de vuelta en Quito tras renunciar a la presidencia de Bolivia) y Flores reunieron el ejército grancolombiano del sur en la provincia de Cuenca (28 de enero de 1829). Sucre, siguiendo órdenes de Bolívar, inició negociaciones de paz con La Mar (2 de febrero) que, si bien fracasaron, le dieron un valioso tiempo para concentrar sus fuerzas. El 10 de febrero, el comandante peruano Pedro Raulet, al mando de 300 hombres, ocupó la ciudad de Cuenca. El 11 y 12 de febrero, los representantes de ambos ejércitos se reunieron nuevamente, pero tampoco lograron alcanzar un acuerdo.
Sorpresa de Saraguro