La quimioterapia es una técnica terapéutica que consiste en la administración de sustancias químicas para el encogimiento de distintas afecciones, comúnmente asociada a la terapia contra el cáncer.
En la actualidad es uno de los métodos terapéuticos más empleados, usando para ello una amplia variedad de fármacos antineoplásicos. Por lo general, actúan impidiendo que las células cancerosas crezcan, se dividan y produzcan más células. Debido a que las células cancerosas generalmente crecen y se dividen más rápido que las células normales, la quimioterapia tiene más efecto sobre las células cancerosas. Sin embargo, los medicamentos que se usan para la quimioterapia son poderosos y pueden causar daño a las células sanas. Este daño causa los efectos secundarios relacionados con la quimioterapia.
La quimioterapia se administra de forma que el equipo de atención médica pueda administrar quimioterapia en la clínica, el consultorio del médico o el hospital. Algunos tipos de quimioterapia se administran por vía oral, y se pueden tomar en el hogar.
Reseña histórica El término quimioterapia se refiere de forma general al tratamiento del cáncer aunque su significado histórico es más amplio. En un sentido más simple, la quimioterapia hace referencia al uso de fármacos antineoplásicos o medicamentos quimioterapéuticos para combatir el cáncer. Como tal, el término también ha sido usado para el uso no oncológico, como el uso de antibióticos (quimioterapia antibacteriana). En ese sentido, el primer agente quimioterapéutico moderno fue la arsfenamina, un compuesto de arsénico descubierto en 1909 y usado para tratar la sífilis. Más tarde, le siguieron las sulfamidas y la penicilina. Otros usos que han sido denominados quimioterapia son el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, tales como la esclerosis múltiple, dermatomiositis, polimiositis, lupus, artritis reumatoide y la supresión de rechazo de trasplantes (véase inmunosupresión).
La quimioterapia específica para el cáncer se inició en la década de 1940, con los primeros usos del gas mostaza y drogas antagónicas al ácido fólico como agentes antineoplásicos.
Terapia contra el cáncer Los fármacos empleados en la quimioterapia antineoplásica por lo general, actúan impidiendo que las células cancerosas crezcan, se dividan y produzcan más células. Los principales medicamentos se conocen como citostáticos o citotóxicos. La quimioterapia se usa de distintas maneras en diferentes momentos. Esto incluye lo siguiente:
Para el cáncer que se desplaza por medio del sistema vascular o linfático y forma nuevos tumores, es el propósito de cáncer metastásico. Después de una cirugía o la radioterapia, se eliminan las células microscópicas cancerígenas que pueden haber viajado a otras partes del cuerpo, se nombra quimioterapia adyuvante. Como único tratamiento. Por ejemplo, para tratar cánceres de la sangre o el sistema linfático, como la leucemia y el linfoma. El cáncer que después de un tratamiento vuelve a aparecer, se nombra cáncer recurrente; por ejemplo el cáncer de mama recurrente. Antes de la cirugía o radioterapia, para reducir los tumores se necesita la quimioterapia neoadyuvante.
Usos de la quimioterapia La quimioterapia no suele ser el único tratamiento del cáncer, ya que se suele combinar con cirugía y radioterapia, modalidad que se llama tratamiento combinado o multidisciplinar.
Según la finalidad y la combinación farmacológica, se distinguen los siguientes tipos de quimioterapia: Curativa: su objetivo es curar la enfermedad, cuando esta se encuentra en una fase apta para ello.
Paliativa: su intención es controlar los síntomas producidos por el tumor, el cual se encuentra ya en una fase avanzada e inoperable. Por ello, se busca mejorar en la medida de lo posible la calidad de vida del enfermo así como aumentar su supervivencia.
Adyuvante: se administra generalmente después de un tratamiento principal como es la cirugía, para disminuir la incidencia de la metástasis.
Neoadyuvante o de inducción: se inicia antes de cualquier tratamiento quirúrgico o de radioterapia, con la finalidad de evaluar la efectividad del tratamiento. Disminuye el estadio tumoral, pudiendo mejorar los resultados de la cirugía y de la radioterapia y, en algunas ocasiones, la respuesta obtenida al llegar a la cirugía es factor pronóstico.
Monoquimioterapia: administración de un solo fármaco antitumoral. Consiste en una juiciosa rotación de los fármacos disponibles (monoquimioterapia secuencial), en ciclos en los que se administra un único compuesto hasta lograr el control de la patología o hasta demostrar evidencia clínica de su ineficacia. Con monoquimioterapia, las neoplasias que mejor responden (leucemias y linfomas) difícilmente superan el 30 por ciento de remisión, mientras que en los tumores sólidos, tratados incluso con fármacos más eficaces y en las condiciones más favorables, no hay respuesta adecuada más allá del 10-15 por ciento. Por dicha razón, la aplicación de la monoquimioterapia secuencial halla hoy día aplicación restringida en el tratamiento de las neoplasias.
Poliquimioterapia: combinación de varios citotóxicos que actúan con diferentes mecanismos de acción, sinérgicamente, con el fin de disminuir la dosis de cada fármaco individual y aumentar la potencia terapéutica de todas las sustancias juntas. Suele estar definida según el tipo de fármacos que forman la asociación, dosis y tiempo en el que se administra, formando un esquema de quimioterapia.
Radioquimioterapia concomitante: se administra de forma concurrente o a la vez con la radioterapia, con el fin de potenciar el efecto de la radiación o de actuar espacialmente con ella, es decir, potenciar el efecto local de la radiación y actuar de forma sistémica con la quimioterapia.
Tanto en la mono como en la poliquimioterapia, y de acuerdo tanto con las guías de manejo como de las condiciones clínicas del paciente, puede administrarse, de manera concomitante con los antineoplásicos, medicamentos para el manejo de los síntomas secundarios, como son el ondansetrón (antiemético), la amifostina (nefroprotección), el dexrazoxano (cardioprotección), la mesna (usado para reducir la irritación vesical) o la dexametasona.
Mecanismo de acción El objetivo esencial de la quimioterapia es destruir las células del tumor, con el fin de lograr la desaparición, detención o reducción de la enfermedad. Los fármacos empleados en este tipo de tratamiento son denominados antineoplásicos o quimioterápicos.
El proceso de división de las células sanas está estrictamente regulado por unos mecanismos de control, que le indican a la célula cuándo dividirse. Los tumores malignos se caracterizan precisamente por lo contrario, ya que están formados por células alteradas capaces de multiplicarse descontroladamente e incluso de invadir y afectar a órganos colindantes o a distancia, lo que se denomina metástasis. Así, la quimioterapia actúa en la fase de división de la célula tumoral, impidiendo su multiplicación y finalmente destruyéndolas. Con el tiempo, si la quimioterapia funciona, se conseguirá una disminución o desaparición del tumor maligno.
Los fármacos anticancerosos llegan prácticamente a todos los tejidos del organismo, sin diferenciar las células malignas de las sanas. Esto provoca en el paciente una serie de efectos secundarios, que en general desaparecen una vez finalizado el tratamiento. Las células sanas que con más frecuencia son dañadas implican las células de la médula ósea, del tracto digestivo y del folículo piloso, lo que da lugar a los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia, que son: inmunosupresión, astenia, mucositis y alopecia, entre otros. Tales efectos suelen ser transitorios, aunque si no llegan a ser controlados o tolerados por el paciente pueden producir toxicidad y llevar a suspender, como consecuencia, el tratamiento quimioterápico temporalmente.
Por ello, en un intento de mitigar los efectos secundarios, en los últimos años se han diseñado medicamentos contra el cáncer que actúan directamente contra las proteínas anormales de las células cancerosas, lo que se denomina terapia dirigida, comúnmente conocida como inmunoterapia.
Tipos de fármacos antitumorales miniaturadeimagen|Seis botellas de diferentes tipos de medicamentos contra el cáncer. En el sentido de las agujas del reloj desde el centro: Blenoxane (bleomicina), Oncovin (vincristina), DTIC-Dome (dacarbazina), Cytoxan (ciclofosfamida), Adriamycin (doxorrubicina) y VePesid (etopósido). Existen más de cien fármacos antineoplásicos, que se suelen clasificar en los siguientes grupos: Agentes alquilantes: su mecanismo de acción general, es el daño inducido al ADN celular (tanto neoplásico como sano) al incorporar grupos alquilo, y de esta manera alterar o evitar la duplicación celular. Ejemplos: clorambucil, melfalán. Antimetabolitos: sustancias análogas a componentes naturales: Análogo del ácido fólico: metotrexato. Análogo de la purina: 6-mercaptopurina. Análogos de la pirimidina: 5-fluorouracilo, ara-c. Alcaloides de la vinca: etopósido, tenipósido, vincristina, vinblastina. Derivados del platino. thumb|Administración intravenosa de doxorrubicina. Este medicamento se utiliza a menudo en quimioterapia combinada para combatir diferentes tipos de cáncer, usualmente como componente de diversos regímenes de tratamiento. La doxorrubicina presenta un color rojo característico. Algunos de los principios activos citostáticos son los siguientes: Aldesleukina. Se emplea para el tratamiento del carcinoma metastásico de células renales. Bexaroteno. Se utiliza en el tratamiento de linfomas cutáneos como la micosis fungoide. Bleomicina. Se emplea para el tratamiento de linfoma de Hodgkin. Capecitabina. Se emplea para el tratamiento de cáncer de colon, cáncer de mama. Carboplatino. Se emplea en carcinoma de ovario, pulmonar, epidermoide de cabeza y cuello y tratamiento neoadyuvante de carcinoma de vejiga. Cisplatino. Se emplea para el carcinoma metastásico testicular, de ovario y avanzado de vejiga, así como el carcinoma refractario de células escamosas de cabeza y cuello. Docetaxel. Agente antimicrotúbulo indicado en el tratamiento del cáncer de mama avanzado (1.ª y 2.ª línea), cáncer de mama adyuvante, cáncer de pulmón no microcítico (1.ª y 2.ª línea), cáncer de próstata metastásico, cáncer gástrico y cáncer de cabeza y cuello. Su nombre comercial es Taxotere. Doxorrubicina. Antibiótico antitumoral, su nombre comercial es Adriblastina. Epirrubicina. Es un antibiótico citostático del grupo de las antraciclinas. Fludarabina. La fludarabina fosfato se utiliza en el tratamiento de pacientes con leucemia linfocítica crónica de células B (LLC). Gemzar. Nombre comercial de la gemcitabina, que suele usarse en el tratamiento del cáncer pancreático. Irinotecan. Se receta para el tratamiento de cáncer colorrectal avanzado y también se integra en esquemas de poliquimioterapia como FOLFIRINOX. Metotrexato. Se utiliza además de para la quimioterapia antineoplásica, en artritis reumatoide, psoriasis, poliomielitis, sarcoidosis y artritis reactiva. Mitoxantrona. Se emplea en el tratamiento del carcinoma de mama metastásico y linfoma no hodgkiniano. Oxaliplatino. Está autorizado para el tratamiento de primera línea del cáncer colorrectal metastásico en asociación con 5-fluorouracilo y leucovorina, y para el tratamiento adyuvante del cáncer de colon en estadio III. Asimismo, se integra dentro del esquema FOLFIRINOX para el cáncer pancreático. Paclitaxel. Es un medicamento que se emplea para el tratamiento de ciertas enfermedades de ovario, mama y pulmón. Asimismo, se ha generalizado en la actualidad su uso en combinación con nanopartículas de albúmina y gemcitabina, lo que se comercializa con el nombre de Abraxane. Rituximab. Se usa en el tratamiento del linfoma de Hodgkin.