La ermita o ermitorio de la Magdalena es un templo cristiano ubicado en el municipio español de Castellón de la Plana. La ermita forma parte del Castell Vell, un castillo de origen islámico asentado sobre restos del neolítico, junto al que hasta mediados del se encontraba la población de Castellón. Cuando el castillo se despobló, tiempo después lo ocupó un fraile eremita que con la ayuda de los vecinos habilitó una parte como ermita dedicada a Santa María Magdalena, que en el sería renovada hasta alcanzar su aspecto actual.

La zona es objeto de peregrinaciones desde la Edad Media. En 1375 se documenta la primera rogativa al Castell Vell cuando todavía no existía la ermita. Estas romerías penitenciales en tiempos de Cuaresma fueron cada vez más comunes hasta que entre 1562 y 1570 las autoridades locales y el clero establecieron un voto de celebrar anualmente una para demandar ayuda material y espiritual a la Santa. Durante el la romería se secularizó y pasó a conmemorar el traslado de los habitantes de Castelón desde aquella montaña a la Plana que se produjo a mediados del . Esta romería posteriormente dio origen a las fiestas de la Magdalena que la ciudad celebra cada año.

La ermita se sitúa sobre el cerro del mismo nombre en las estribaciones del Desierto de las Palmas, declarado parque natural y que se extiende como exclave alrededor de este monte. Así mismo, también hace parte del paraje natural municipal de la Magdalena, cuyo ámbito de protección es más extenso que el exclave. Igualmente se la considera como una de las ermitas del Caminás, un camino rural de origen prerromano sobre el que se asientan ocho de las ermitas del término de Castellón, y una de las más antiguas junto a la de San Jaime de Fadrell y Nuestra Señora del Lledó.

Junto al castillo anexo, desde 1996 está declarada Bien de interés cultural con el número de inscripción ministerial R-I-51-0009255 y código en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano 12.040-9999-000018.

Historia

La historia y el simbolismo de la ermita de la Magdalena está ligada a la del castillo en el que se ubica.

Historia del Castell Vell

miniatura|Castell Vell y ermita de la Magdalena Construido por los almohades en la segunda mitad del , el Castell Vell se levanta en un cerro a sobre restos de un poblado de la Edad del Hierro y de otro íbero. La zona fue abandonada con la romanización de Hispania y no volvió a ser ocupada hasta el periodo andalusí. Junto al castillo medieval existió un arrabal donde residía la población civil y en el que se cree se situarían los principales edificios públicos. Este castillo era la cabecera de un Ḥiṣn o distrito castral cuyo principal núcleo de población era la alquería de Fadrell situada en la llanura.

En 1233, en su campaña para la conquista de Valencia, las tropas cristianas lideradas por el rey Jaime I de Aragón conquistan Castellón. A partir de este momento, los diverrsos señores feudales que tuvo Castellón en los primeros años tras la conquista intentaron trasladar el centro del poder a la Plana. Pero no fue hasta 1247 con la expulsión de los musulmanes de la comarca tras la revuelta de Al-Azraq que la llanura quedó deshabitada y el rey comenzó a repartir las primeras propiedades de la alquería de Benirabe entre los nuevos pobladores. Finalmente, el 8 de septiembre de 1251 Jaime I dictó el Privilegio del Traslado que autorizó a su lugarteniente Ximén Pérez de Arenós a trasladar la villa de Castellón de la Plana al lugar dentro del término de su castillo que considerase más adecuado. Con este documento se procedió a trasladar las administraciones de la villa de su antiguo aposento en el Castell Vell a su nueva localización en la Plana, con toda probabilidad al lugar donde ya residía prácticamente toda la población que de ellas dependía. La costumbre sitúa el traslado de Castellón en la noche del tercer fin de semana de Cuaresma de 1252, creando alrededor de este hecho una leyenda que ha constituido el mito fundacional de Castellón.

El castillo podría haber quedado abandonado en 1250, unos años antes de producirse el traslado traslado, ocupado únicamente por una guarnición de cinco soldados. Entre 1320 y 1339 los restos del castillo supuestamente pertenecieron a Jaume Trulló y Jaume Pedriça que intentaron repoblarlo sin éxito, ya que existe documentación de 1326, comprobado mediante excavaciones arqueológicas, la presencia de campos de cultivo en lo alto del cerro.

Un documento fechado el 10 de abril de 1375 que autorizaba pagar al síndico la harina con la que se hicieron las Hostias de la misa o los rollos que se entregaron como limosna a los pobres, es la primera noticia de la «professó del Castell Vell», una más de las rogativas de la religiosidad medieval propias de las épocas de grandes crisis como la peste, o la sequía.

Historia de la ermita

El actual lugar de culto se remonta a 1451 un monje eremita procedente del monasterio catalán de Santes Creus llamado Antoni, apodado el frare barbut, se instaló en el lugar. Posiblemente se tratara de un hermano lego al que se le encomendó el cuidado de los restos del viejo castillo. Allí comenzó la tarea de adaptar el aljibe más grande de los excavados en la roca y abandonados de la fortificación en un espacio sagrado dedicado a Santa María Magdalena y San Bernardo. Pronto las autoridades castellonenses solicitaron a la Archidiócesis de Tarragona y a la Diócesis de Tortosa la concesión de indulgencias y perdones a quienes contribuyeran con sus limosna a las obras del templo.

En 1453 finalizaba la estancia del monje en Castellón sin que se hubiese concluido la ermita. El Consejo de la villa escribió en enero al abad del monasterio para evitar su marcha. El 3 de marzo del mismo año, se volvió a solicitar indulgencias para quien contribuyera a finalizar la construcción. Es de destacar que esta carta se remitiría el posible «día de la Magdalena» ya que esa fecha fue el tercer sábado de Cuaresma de 1453. Finalmente Antoni no abandonó Castellón, y para ayudarlo en sus tareas en el mes de abril se nombró como administrador a un hombre apellidado Egual. Existe constancia de que desde ese año se celebraba misa en el templo. En 1454 se nombra sacristán y en 1455 ermitaño a Jacme Alquecer. En estos años se dotó a la ermita de retablo, y se edificaron las caballerizas y las instalaciones de la hospedería a cargo del municipio. En 1455 comenzó la construcción del porche. Para 1456 Antoni ya dabía de haber abandonado Castellón, y las autoridades locales le escriben para que regrese a terminar las obras de la iglesia de la cual es «inventor». Precisamente ese año finalizó la construcción de la ermita de Santa María Magdalena del Castell Vell.

En 1472 se nombró a Bertomeu Guardiola sacristán y albañil de la Magdalena. Cuatro años después, el fraile Joan Cocorella se propuso como ermitaño y gestor de las limosnas a cambio de construir un establo. En 1482 se colocó un nuevo retablo. En 1493 se nombró ermitaño a Bernat Estellés con el objetivo de que recogiera donaciones para la ermita procedentes de otras poblaciones del entorno. En 1528 se realizó el primer inventario de bienes, incluyendo la ropa y las joyas atesoradas. En 1590 se realizan nuevas obras en la hospedería, y se deja constancia de la existencia de un albergue, una cocina y un comedor y un depósito de agua de lluvia. En 1605 el ermitaño Pasqual Cebriá construyó un nuevo depósito de agua para consumo humano. En 1614 se reparó la edificación por presentar peligro de derrumbe. Y cuatro años después se construyó una nueva cocina.

En 1745 la ermita estaba en ruinas y el Ayuntamiento carecía de los fondos para la rehabilitación, por lo que se decidió suspender la romería que todos los años acudía a la ermita el tercer sábado de Cuaresma. Las obras tardaron cuatro años en completarse, y para la edición de 1750 se recuperó la romería, que se secularizó pasando a celebrarse en conmemoración de la translación de la villa desde el cerro a la Plana.

En 1758 el maestro de obras Vicente Pellicer reconstruyó el ermitorio y le dio su aspecto actual de ermita con hospedería y una torre adosada.

Para el VII centenario de la fundación de la ciudad, en 1952, se realizan obras de mantenimiento y en 1988 se restaura nuevamente los muros exteriores del edificio.

El Ayuntamiento de Castellón organiza actividades culturales en la ermita y su entorno como el ciclo de conciertos “Nits d’estiu a l’ermita”.

Arquitectura

miniatura|Altar dedicado a Santa María Magdalena El edificio se encuentra sobre el cerro al que da nombre, y se accede a él a través de un camino zigzagueante que desemboca en la pequeña plaza construida en el para acoger a los romeros. Su estampa enmarcada por la vegetación que la rodea frente al perfil de la sierra del Desierto de las Palmas es un importante referente paisajístico de la ciudad.

La fachada del ermitorio forma parte de la muralla más exterior del castillo. Presenta un pórtico de entrada con un arco rebajado, y sobre él los tres balcones de la hospedería. Desde este espacio se accede al templo a través de un gran arco de medio punto con dovelas regulares y también a la hospedería después de subir una escalera.

El interior de la ermita cuenta con 100 m² y presenta dos naves de longitud desigual separadas por tres arcos de herradura que se apoyan en los extremos sobre dos pilares y en el centro sobre dos columnas de mampostería y hormigón de cal. La cubierta es de bóveda de cañón. En el interior se conservan pinturas murales datadas entre 1320 y 1337 que representan una cruz con el monograma IHS. En una de las paredes se observan las catas realizadas que muestran los colores con los que se han pintado hasta catorce veces el templo, desde el marrón del hasta el blanco del , en la actualidad los muros presentan el color almagre con el que se decoraron en el . En la nave principal, el altar está presidido por una copia de un cuadro de 1940 obra de Juan Bautista Porcar que imita un panel cerámico. En la nave lateral, un panel cerámico de José Luis Estanislao representa a San Bernardo, y a su lado un cuadro naif obra de Matilde Salvador con el mismo motivo. Enfrente, se sitúa el pequeño altar dedicado a Nuestra Señora del Lledó.

A la hospedería se entra por un patio que hace de zaguán y que separa a la izquierda los servicios y los establos del salón y la cocina que quedan a mano derecha. En este salón se abre un balcón hacia el interior del templo.

La torre formaba parte de la muralla sudeste de la fortificación, en la zona de la albacara. Se trata de una torre circular que conserva una contraventana con forma de arco de herradura. Sobre ella se construyó una espadaña en la que se dispone la campana que los romeros hacen sonar cada tercer domingo de Cuaresma.

Entorno

El cerro en el que se sitúa la ermita y el Castell Vell fue declarado paraje natural municipal. El entorno se encuentra cubierto por un pinar con un sotobosque mediterráneo formado principalmente por el pino carrasco, la especie dominante de la zona (Pinus halepensis). También es abundante otro tipo de flora como el palmito, el lentisco, el romero, etc. En la zona, formada por antiguos bancales de cultivo, también se encuentran ejemplares de olivos y algarrobos. Respecto a la fauna, encontramos ejemplares de especies protegidas. Se encuentra entre la herpetofauna los sapos y ranas comunes, lagarto ocelado y culebra bastarda; también se encuentra el de galápago europeo (especie vulnerable). Entre las aves destacan la alondra común, el arrendajo y el triguero; y en cuanto a los mamíferos se hallan varias especies: la musaraña gris,el lirón careto,el erizo europeo, el tejón, la garduña, la ardilla roja y la comadreja.

Véase también

Ermita de la Font de la Salud Ermitorio de Sant Roc de Canet Museo de la Ciudad de Castellón Bienes de interés cultural de Castellón de la Plana Arquitectura en Castellón de la Plana

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Castellón Magdalena