thumb||350px|Conspiración de 1814; Primer Plano Manuel Jose Arce, Domingo Antonio Lara, Presbítero Dr Matías Delgado, Al fondo Los Hermanos Aguilar y Juan Manuel Rodríguez.
El Segundo movimiento independentista de San Salvador de 1814, conocido también como el segundo grito de independencia, fue la segunda de las sublevaciones ocurridas en la ciudad de San Salvador, con el objetivo de lograr la autonomía con respecto a las autoridades de la corona española.
Este movimiento estaría liderado por el ayuntamiento de San Salvador (donde se encontraban como alcaldes ordinarios Juan Manuel Rodríguez y Pedro Pablo Castillo, y como síndico Santiago José Celis), junto con Manuel José Arce y los presbíteros hermanos Aguilar. Desde el último cuarto del , en El Salvador, la celebración oficial de este segundo movimiento ha caído en desuso.
Antecedentes
thumb|Busto de Jose Matías Delgado, líder del primer movimiento independentista de San Salvador,. No se encontraba en El Salvador en el momento de la segunda insurrección en 1814, y no participó en ella. thumb|José María Peinado, intendente de San Salvador para el momento del segundo movimiento independentista
El coronel José Alejandro de Aycinena había sido nombrado como intendente interino de San Salvador por el ayuntamiento de Guatemala, con el fin de negociar con los alzados del primer movimiento independentista de 1811, pacificar a la población y asumir el gobierno de la intendencia de San Salvador. Pero para mayo de 1812, el Supremo Consejo de Regencia (que se encargaba del gobierno español en sustitución del rey durante la guerra contra los franceses de Napoleón Bonaparte) lo nombró como consejero de estado; por lo que el ayuntamiento de San Salvador y el de Guatemala solicitaron que José María Peinado (quien era alcalde de primer voto de San Salvador ese año) fuese designado como intendente, lo que fue aceptado por el presidente-gobernador y capitán general de Guatemala José de Bustamante, y posteriormente ratificado por la Regencia.
El 16 de septiembre de 1812 sería recibida la Constitución de Cádiz, así como las reales cédulas del 18 de marzo y 23 de mayo que ordenaban la publicación de la constitución, y el indulto a los participantes del primer movimiento independentista que no habían cometido alguna atrocidad. El 8 de octubre sería jurada la constitución, y ese mismo día el presbítero José Matías Delgado predicaría un sermón acerca de ese suceso. Con la entrada en vigencia de dicha carta magna, los miembros de los ayuntamientos serían electos popularmente, y también quedaría bajo la jurisdicción de los ayuntamientos las cárceles de corte y ciudades; asimismo, se harían elecciones para elegir a los vocales de la diputación provincial de Guatemala, quedando electo por la intendencia de San Salvador el presbítero José Matías Delgado y por la alcaldía mayor de Sonsonate el presbítero José Simeón Cañas, quienes por lo tanto tenían que asentarse en Guatemala para ejercer dicho cargo, quedando instalada la diputación el 3 de septiembre de 1813.
Desde el movimiento independentista de 1811 la situación en la ciudad de San Salvador, y en la Intendencia, era inestable. Para 1813 la tensión se vivía en las calles de los barrios y se manifestaba periódicamente en los pasquines soltados por los independentistas, debido a la cercanía de las elecciones de las autoridades municipales. Entre los organizadores para alcanzar las sillas edilicias estaban Manuel José Arce (quien más adelante sería electo diputado a las cortes en España, pero no podría realizar ese viaje por falta de fondos) y Pedro Pablo Castillo, junto a otros ciudadanos de los diferentes barrios.
En San Salvador, alrededor del cabildo, se encontraban los cuarteles de Banderas, Dragones, Caballería, y de Voluntarios de Fernando VII; siendo este último organizado luego de los sucesos de 1811, que era un cuerpo paramilitar (es decir que estaba conformada por personas reclutadas, a quienes se les daba entrenamiento militar para sofocar cualquier intento de rebelión contra la monarquía), y cuya organización estuvo a cargo de José Guillermo Castro (quien sería su comandante).
Especial indignación causaba el apresamiento del padre Manuel Aguilar, desde 1811, por las autoridades de la corona bajo el mando del presidente-gobernador y capitán general de Guatemala José de Bustamante. Era tanta la presión popular que al fin lo dejó en libertad en enero de 1813. A pesar de esto, el sacerdote aún mantenía una actitud rebelde. Su pensamiento se expresó plenamente en un duro sermón en la iglesia parroquial, el 5 de marzo, ante la feligresía y las autoridades civiles y militares. Entre sus palabras destacaron las siguientes : «Si las autoridades que son las llamadas a hacer respetar las leyes, son las primeras en violarlas inicuamente ¿qué puede exigírsele al pueblo que presencia tales tropelías? De allí viene necesariamente como lógica consecuencia, la revolución; la lucha sangrienta con todo su séquito de horrores, la persecución , la anarquía.» Ante el sermón las autoridades abandonaron el recinto.
«La efervescencia es incesante» fueron las palabras del intendente de San Salvador José María Peinado, dirigidas por correspondencia, a las autoridades de la Capitanía General, describiendo las acciones dirigidas hacia su autoridad y la del odiado Cuerpo de Voluntarios. Por otro lado, mientras los independentistas mantenían correspondencia con el General en jefe del Ejército Independiente Mexicano, José María Morelos, el capitán general ordenaba la vigilancia sobre Manuel Aguilar por su encendido discurso.
En diciembre se comenzaría a desencadenar la agitación, hubo elecciones de alcaldes de barrios, electores y ayuntamiento, las cuales ganaron los independentistas. De esa forma el ayuntamiento de San Salvador quedó constituido por: los alcaldes ordinarios Juan Manuel Rodríguez (alcalde de primer voto) y Pedro Pablo Castillo (alcalde de segundo voto); los regidores Crisógono Pérez, Felipe Herrera, Manuel José Arce, Tomás Carrillo, Manuel Delgado, Mariano Miranda, y Mariano Zúñiga; y como síndico Santiago José Celis; mientras que como alcaldes de barrio resultaron electos: como alcalde del barrio de la Concepción, Simón Antonio Miranda; del barrio de San Esteban, Albino Berdugo; del de Candelaria, José Cleto Zaldaña; de San José, José Manuel Funes; y de Remedios, Domingo Ramos. El intendente Peinado apeló las elecciones ante el capitán general por no estar conforme. La victoria fue celebrada en la iglesia parroquial por el cura Vicente Aguilar en un solemne tedeum.
Acontecimientos
thumb|Correo de El Salvador, con la imagen de los independentistas: Pedro Pablo Castillo (alcalde segundo de San Salvador en 1814), Domingo Antonio de Lara y Dr. Santiago José de Celis (síndico en 1814), líderes y participantes del movimiento independentista. thumb|Monumento de los próceres cual contiene los nombres de varios de los partícipes del segundo movimiento independentista. thumb|Juan Manuel Rodríguez, alcalde primero de San Salvador en 1814 y uno de los líderes del movimiento independentista
A inicios de enero de 1814, el nuevo cabildo pidió al intendente Peinado que se pusieran bajo su cuidado las armas del Cuerpo de Voluntarios, y las que se hallaban en poder del sargento de Banderas. Lo que alertaría al intendente Peinado, quien se negaría a realizar dicha petición.
El 16 de enero se reunirían varios de los que apoyaban una nueva insurrección, en la casa de los presbíteros Aguilar (donde posteriormente estaría el cine Libertad), para planificar el modo de llevar a cabo la nueva insurrección y de como quitar las armas al cuerpo de voluntarios.
El 21 de enero el cabo de dragones Pedro Pablo Colorado le avisaría al comandante de ese cuerpo y de las milicias el teniente coronel José Rosi, sobre que se tenían noticias de que se estaba planificando una nueva insurrección. Acto seguido Rosi le comunicaría esa información al intendente Peinado; quien el sábado 22 le ordenó al comandante de banderas el sargento Argote que se pusiese de acuerdo con Rosi, para que con el pretexto de hacer pruebas de fuego sacase 30 fusiles de la sala de armas y las condujese a su cuartel.
El domingo 23 de enero, debido a la inconformidad del intendente por las elecciones de barrios, se volverían a realizar elecciones en algunos de estos; resultando como alcalde del barrio de la Candelaria José Clemente Belloso; del barrio de la Vega, Clemente Mixco; y de San Esteban, Albino Monterroso. Aun así, el intendente Peinado no estuvo conforme con esos resultados; por lo que ese mismo día el intendente ordenaría a Argote que se mantuviera acuertelado, y que el cuerpo de voluntarios sacase sus armas de la sala y las depositase en el cuartel de banderas. Ese mismo día haría concurrir a su casa a los miembros del cabildo, a quienes les prevendría que sabía que estaban planeando una nueva insurrección; despachándoles de su residencia en la medianoche, a la vez que mandaría dos patrullas lideradas por oficiales del cuerpo de voluntarios.
En la noche del día 23, el alcalde del barrio de los Remedios Domingo Ramos había enviado al comisario Francisco Campos para que reuniese a los vecinos del barrio de Candelaria, para que armados con armas blancas estuviesen en el puente de la Vega a la medianoche, pero dicha acción no prosperaría.
Sucesos del 24 y 25 de enero thumb|Left|Monumento a Manuel Jose Arce en San Salvador. El día lunes 24 de enero, en Mejicanos, se reunirían los instigadores en la casa del cura Nicolás Aguilar, entre ellos estaban sus hermanos Manuel y Vicente; Pedro Pablo Castillo, Bernardo José y Manuel Arce, Domingo Antonio de Lara, Juan Manuel Rodríguez, Juan Aranzamendi, Leandro Fagoaga, Santiago José Celis y Juan de Dios Mayorga. A su vez, Peinado ordenaría la captura del comisario Francisco Campos y de varias personas del barrio de Candelaria; y haría comparecer al alcalde de barrio Domingo Ramos, a quien le despojaría de su barra y lo enviaría a la cárcel; asimismo, ordenaría que se apresara al alcalde segundo Castillo y a José Obispo Campo (quien había sido alcalde de San Salvador en 1813).
Los apresamientos causarían gran conmoción, por lo que la gente acudiría a la ciudad desde el campo y pueblos vecinos. A las cuatro de la tarde, el alcalde primero Juan Manuel Rodríguez se presentaría ante el intendente para solicitarle que se celebrase cabildo abierto con su asistencia, para afrontar los últimos hechos; más adelante, a las 5 de la tarde, Manuel José Arce pediría la libertad de los presos, petición que no sería concedida.
Castillo, quien habría logrado evadir el arresto, haría un llamado general en el ayuntamiento, con lo que la gente se aglutinaría formando grupos en diferentes sectores de la ciudad: frente a la parroquia (hoy iglesia el Rosario), frente al convento de San Francisco (hoy mercado ex cuartel), en la plazuela de la Presentación (actualmente parque Arce), en la plaza de Santo Domingo (hoy Plaza Barrios), y en el puente del río Acelhuate (donde luego estaría la administración de rentas); mientras que los principales insurgentes concurrirían a la sacristía de la parroquia, y para defenderla Castillo haría llamar (por medio de Eucebio Mena) al comisario Silverio de la Tovilla para que con su gente estuviese de guardia.
En la sacristía estaban presentes: los alcaldes Castillo y Rodríguez, Domingo Antonio de Lara, Juan Aranzamendi, Manuel José Arce, y Miguel Delgado; quienes se dispusieron a realizar una junta en el cuarto de los sacristánes, a la que posteriormente se les añadirían Santiago Rosales y Juan Isidoro Hoyos; siendo este último quien se encargaría de escribir lo dictado en esa junta, que sería enviado a las demás poblaciones.