Villares de Yeltes es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca de Vitigudino y la subcomarca de la Tierra de Vitigudino. Pertenece al partido judicial de Vitigudino.

Su término municipal está formado por las localidades de La Estación, Pedro Álvaro y Villares de Yeltes, ocupa una superficie total de 40,54 km² y según los datos demográficos recogidos en el padrón municipal elaborado por el INE en el año , cuenta con una población de habitantes.

Símbolos

izquierda|120px|Representación heráldica del blasón aprobado

Escudo

El escudo heráldico que representa al municipio fue aprobado con el siguiente blasón:

Bandera

El ayuntamiento no ha adoptado aún una bandera para el municipio.

Geografía El nombre de Villares de Yeltes alude a la existencia de asentamientos antiguos en los alrededores de dicho núcleo de población. Algunos de ellos son de época romana; otros, en cambio, se remontan a la época alto-medieval. Se conocen además, varios yacimientos de la época prehistórica, aunque estos últimos no son los que han dado origen al nombre de la citada localidad. Villares de Yeltes se asienta a 728 m de altitud, sobre un altozano, a la margen derecha del río con cuyo nombre ha formado el gentilicio. El primitivo núcleo de población debió de ocupar el terreno delimitado por el espolón rocoso, enfrentado a varias eminencias que se extienden al otro lado del río, y sobre algunas de las cuales, fueron construidas, en época prerromana, otras tantas fortalezas. Una de ellas se denomina, elocuentemente, Las Cercas, ya dentro del término de Villavieja de Yeltes. Geológicamente, gran parte de los terrenos pertenecientes a Villares de Yeltes, son de naturaleza pizarrosa, presentándose, no obstante, algunos afloramientos y berrocales graníticos en el sector noroeste, sobre los cauces de los ríos Yeltes y Huebra. En ciertas áreas, hay suelos salitrosos, como ya lo señala un topónimo: El Salmurial o Samurial. Puede decirse que, prácticamente, los citados cursos de agua van delimitando el término de Villares de Yeltes. Con dicha localidad, confinan, por el norte y el este, Pozos de Hinojo; por el este, El Cubo de Don Sancho; por el sur, Retortillo y Boada, y por el oeste, Villavieja de Yeltes. El término de Villares de Yeltes viene a quedar configurado por el espacio delimitado por dos ríos; uno de ellos, es el Yeltes, ya mencionado; el otro, es el Huebra. A este respecto, conviene observar que, desde la Edad Media hasta épocas recientes, ha sido el Yeltes el que ha seguido conservando su nombre, después de recibir las aguas del Huebra. Todavía en el último cuarto del , se consideraba que era el Yeltes el que desembocaba en el Duero: "El Yeltes entra por Villares de Yeltes, y, pasando por Cerralbo y Belmellar, se precipita... en el Duero". También Larruga lo consideraba así, al aludir a Pedro Álvaro, lugar de señorío en el : "el Yeltes desagua en el Duero, pasa cerca de Fuenterroble de Abajo y va al Hebra (Huebra) cerca de Pebro Álvaro". Los modernos criterios geográficos sostienen, en cambio, que es el hidrónimo Huebra, a lo largo de todo su recorrido, el que permanece inalterable y que dicho río es el que recibe las aguas del Yeltes. Los ríos Yeltes y Huebra aparecen, por cierto, en un documento del año 1174, con los nombres de Heltes y Opera, respectivamente.

Extensión y límites A mediados del , la extensión del término de Villares de Yeltes era de 36 yugadas; medido en leguas y según el Catastro de Ensenada; "tres cuartos de legua de este a oeste y una legua y media de norte a sur, por dos leguas de circunferencia". En dicho Catastro se indicaba que Villares de Yeltes limitaba al norte con Ituero, al oeste con Villavieja de Yeltes, al norte con Pedro Álvaro y al sur con Retortillo. El término municipal de Villares de Yeltes tiene una extensión de 40,54 kilómetros cuadrados. Siete son los pueblos con los que hoy limita Villares de Yeltes, a saber: Boada, Retortillo, Villavieja de Yeltes, Yecla de Yeltes, Moronta, Pozos de Hinojo y El Cubo de Don Sancho. De todos ellos, es el municipio de Villavieja de Yeltes el que comparte, con el de Villares de Yeltes, los límites más extensos; siendo, por el contrario, los compartidos entre Villares de Yeltes y Escuernavacas, sobre el curso del río Huebra, los de menor extensión, apenas medio kilómetro. Esta es la razón por la que, en las descripciones geográficas al uso, no suele figurar la localidad de Escuernavacas, como limítrofe de la de Villares de Yeltes.

La razón comarcal Geográficamente, Villares de Yeltes integra la comarca de Vitigudino, que, a su vez, forma parte de La Charrería, cuyo núcleo más representativo se configura, según algunos autores, en torno al curso medio del Yeltes; según otros, como García Boiza, habría que extenderla a toda la Tierra de Vitigudino, incluyendo, además, las comarcas de Ciudad Rodrigo, Alba de Tormes, Ledesma, y, también, un sector del Campo de Salamanca. En relación con los límites de la Tierra de Vitigudino, cabe señalar que es, precisamente, Villares de Yeltes, junto a El Cubo de Don Sancho, el punto más meridional de dicha comarca. En la Baja Edad Media, Villares de Yeltes perteneció al alfoz de Ledesma. Fernando II repobló, en el año 1161, esta última localidad, estableciendo, además, los límites de dicho alfoz, entre los cuales se mencionan los nombres del arroyo del Asno y del río Yeltes. El referido arroyo todavía existe en la toponimia local y atraviesa parte del término de Villares de Yeltes, hasta desembocar en el antedicho río. Villares de Yeltes formó parte de la roda de Cipérez. Hoy, aquel forma parte de la Tierra de Vitigudino, que, hasta el , perteneció al Ducado de Alburquerque. El propio Llorente Maldonado, tras hacer las oportunas consideraciones, en relación con el caso, se refiere a la delimitación de la Tierra de Vitigudino, y lo hace en estos términos: "por el oeste, La Ribera; por el suroeste, el Yeltes; por el sur, el límite meridional de los términos de Villares de Yeltes y El Cubo de Don Sancho, y por el este y nordeste, los confines de la Tierra de Ledesma...".

La roca y el agua Refiriéndose a las formaciones rocosas del occidente salmantino que se hallan constituidas por materiales ordovícico-silúricos, el profesor García Figueroa anota la presencia de: "pizarras, grauvacas, microconglomerados y conglomerados en cantos de cuarzo bien trabajados...", al sur y al este de Villares de Yeltes. El mismo autor menciona la existencia de calizas en la ribera derecha del río Yeltes, destacando, por el contrario, la ausencia de tal clase de rocas en la zona del arroyo de Valdelagoda, y creyendo hallar alguna similitud, en este aspecto, entre las características petrológicas de dicha zona y la de Tamames. Son abundantes los manantiales, lagunas y fuentes en el término de Villares de Yeltes. Citaremos, entre otros, los siguientes: Manantial de Najarros y de Valgallego, La Fontanica, la fuente del Moro, la del Nogal, la de Regidores, la del Espino, la de las Pernículas, la de las Merinas, la de los Picones, fuente Gorda, fuente Pozal, fuente de la Roda, del Sapo, Charca de la Pellejera, Charca Nueva, Charca de las Lagunillas y Laguna Lengua. Historia

El Paleolítico Inferior El hombre prehistórico pobló las riberas del Yeltes y el Huebra. Los hallazgos arqueológicos se remontan al Paleolítico Superior y, hasta ahora, se han localizado en las inmediaciones de Villares de Yeltes, concretamente, en el pago de La Ribera y en los alrededores del cementerio municipal, donde don Eduardo Martín ha recogido varios bifaces y otros artefactos líticos, algunos de los cuales se conservan en el recién creado museo arqueológico de Lumbrales. Se trata de piezas de cuarcita talladas. Cronológicamente, se hallan encuadradas en el período llamado Achelense, con unos 100.000 años de antigüedad. Se han efectuado varios descubrimientos de naturaleza similar, en los alrededores de Pedro Álvaro. Allí, se han recogido diversos restos, consistentes en chopper, núcleos y lascas de cuarcita, todos ellos, en las márgenes del río Yeltes. Aparecieron en abrigos rocosos, formados por grandes berruecos graníticos. En conjunto, los yacimientos paleolíticos de Villares de Yeltes, se hallan considerados como algunos de entre los más importantes que han sido clasificados, hasta la fecha, en la provincia de Salamanca. Se sitúan, cronológicamente, en el período comprendido entre el Pleistoceno Medio y el Pleistoceno Superior, y corresponden, tipológicamente, a industrias líticas del Achelense y el Paleolítico Medio. El río Yeltes atraviesa en nivel paleozoico, que se halla oculto, a través de la fosa tectónica de Ciudad Rodrigo, pero dicho nivel vuelve a resurgir en la zona de San Giraldo y Villares de Yeltes, presentando, las riberas del citado río, interesantes sedimentos de tipo aluvial, con acusada presencia de cuarcitas, material, este, que fue utilizado por el hombre prehistórico para fabricar, en el período Achelense, artefactos diversos. Villares de Yeltes, junto con Castraz de Yeltes, son las únicas, de entre las localidades cuyos terrenos surcan el referido curso fluvial, en donde se han producido diferentes hallazgos de piezas prehistóricas, correspondientes a los períodos antedichos.

Neolítico y Edad de los Metales (3500-300 a. C.) A la Edad de los Metales pertenece un menhir, que, tiempo atrás, estuvo erigido junto a la ermita de Huebra, sobre la orilla izquierda del río del mismo nombre. Desde allí, dicho monolito fue trasladado hasta Villares de Yeltes y emplazado dentro de una propiedad particular, donde hoy se conserva. El referido menhir, de tipo fálico, constituye uno de los escasos ejemplares de su clase que existen en la provincia de Salamanca. Tan sólo se conoce otro, similar al anterior y que ha sido localizado en las inmediaciones de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, sita en el término de Buenamadre. El monolito de Villares de Yeltes presenta fragmentado el extremo superior, intencionadamente: la cristianización de antiguos ritos y símbolos, imponía la eliminación o transformación de los elementos paganos. Lo más probable es que el susodicho menhir de Villares de Yeltes fuese mutilado en la época en que se construyó la ermita. Primeramente, aquel fue un monumento erigido en honor de las divinidades de la fertilidad, en un lugar donde, existe una sugerencia natural de aguas termales que, sin duda, recibiría culto en los tiempos prehistóricos, siguiendo la tradición, mantenida, igualmente, en otros diversos lugares. Hasta la fecha, no son muchos los ejemplares, de esa clase, localizados en el occidente de España. Aparte la provincia de Salamanca, es en la de Zamora, en donde también han sido descubiertos algunos de ellos. De otra parte, la divinización de las aguas de los ríos Yeltes y Huebra, se concretaría en la construcción de santuarios, de los que no han llegado, hasta nosotros, más que vagas referencias. A este respecto, hay que decir que, años atrás, existió una estela votiva, que fue colocada entre los pasiles que cruzaban el río, a la altura del ya citado lugar de Pedro Álvaro. No se puede asegurar se la antedicha estela se hallaba dedicada a las ninfas del medio acuático, el Yeltes, en este caso concreto. Hay que recordar que, en el balneario de Retortillo, fue hallada, décadas atrás, una estela con inscripción, dedicada a las "aguas del Yeltes" (aquas eletesibus). Este río era sagrado en época romana.