John Louis William Baumann (Ladybrand, Estado Libre de Orange, 15 de enero de 1873-San Ramón, Santiago del Estero, Argentina, 14 de febrero de 1934), también conocido como Lewis Baumann, fue un pionero patagónico, conocido por ser uno de los líderes de la colonización bóer en Argentina al finalizar la segunda guerra Anglo-bóer. La zona de Cañadón Baumann, al norte de Comodoro Rivadavia, lleva su nombre.

Orígenes Nació en Ladybrand, un pequeño pueblo agrícola ubicado en la actual provincia del Estado Libre. Era hijo de Agnes Amelia Mason y Ove George Frederick Baumann, ambos nativos de Ciudad del Cabo. Su padre se desempeñaba como químico y boticario, habiendo realizado sus estudios en el South African College.Prof W. Ritchie, The History of the South African College Vol 2. (Pag. 851) Su abuela paterna, Johanna Ermina de Moldrup, pertenecía a la nobleza danesa. Era descendiente del Asesor de Cámara Peder Nielsen Mollerup y prima del Gobernador General de las indias occidentales danesas Peter von Scholten y de la condesa Luisa Sofía de Danneskiold-Samsøe, abuela de la emperatriz alemana Augusta Victoria.Vierteljahrsschrift für Wappen-, Siegel- und Familienkunde, Volumen 15. P. 86-96.

Guerra en Sudáfrica y la situación en Argentina El 1 de octubre de 1899, 10 días antes del inicio de la guerra, Baumann se ofreció como voluntario y atestiguo con el rango de burgher en el distrito de Korannaberg, Ladybrand.VAB GS 2113 1520.00; 18887 Baumann L; Burger; Farm: St. Juilian-Moroka; Ward: Korannaberg; District: Ladybrand; Assistant Field Cornet AG Buimnier; Volunteer. Durante la guerra prestó servicio en los comandos del general Christiaan de Wet, al igual que varios sudafricanos que emigraron a Argentina.

La guerra de los bóeres fue un momento propicio para incrementar los contactos entre Argentina y el sur de África. Argentina aprovechó la situación bélica para vender caballos y mulas al ejército británico, además de ganado y cereales. En 1901 Argentina ocupó el tercer lugar en la lista de los países a los que Sudáfrica les compraba, después de Estados Unidos y Alemania.

En Buenos Aires, la población estaba interesada por el tema y no era indiferente a la confrontación. Por ejemplo, la popular revista “Caras y Caretas” publicaba informes de varias páginas sobre el desarrollo de las acciones bélicas en todas sus ediciones semanales, la escritora Victoria Ocampo realizó un artículo en defensa de los bóeres y hasta el mismo Presidente de la Nación comisionó a su ministro de relaciones exteriores, en un viaje a Londres para discutir los términos de la mediación de un arbitraje de límites con Chile en esa ciudad, para que se le enviaran informes telegráficos diarios sobre la guerra. miniaturadeimagen|319x319px|Enrique Storni, cónsul en Ciudad del Cabo. Si bien el país encontraba que la guerra en el sur de África le traía beneficios al crear una demanda para los productos agropecuarios, especialmente para las tropas británicas, las publicaciones porteñas de la época muestran una clara simpatía con la causa Bóer. En el popular seminario antes citado, un sentimiento de solidaridad surgía por el orgullo demostrado por esas “pequeñas repúblicas” que con decisión y  coraje se enfrentaban a la principal potencia de la época. Los argentinos podrían compararse con ellos, ya que ambos eran “criollos”, descendientes de europeos nacidos en otras tierras (americanas en un caso, africanas en el otro) con identidades propias diferentes de las de sus antepasados.

Cuando la guerra empezó a inclinarse por el bando inglés, algunos altos funcionarios argentinos pensaron en invitar y promover la llegada de familias bóeres en condición de colonos, en el marco del fomento general de inmigración “blanca”.

Además de la tarea de difusión de la política inmigratoria argentina desarrollada por el cónsul en Ciudad del Cabo, Enrique Storni, fueron comisionados por su ofrecimiento personal los señores Enrique N. Green (h) y E. Vergara Biedma para hacer propaganda en Sudáfrica a favor de la inmigración a Argentina y de los intereses comerciales nacionales.

Los delegados argentinos en Sudáfrica buscaron interesados en migrar a través de contactos personales y con avisos en la prensa de diferentes ciudades.

Establecimiento de la Colonia Bóer Enterado de las condiciones abiertas de las políticas de inmigración de la República Argentina, Baumann decide visitar el país en 1901 junto al militar italiano Camillo Ricchiardi, quien era marido de Hannah Guttman, nieta del presidente Paul Kruger, además de ser famoso por la captura del joven Winston Churchill que ejercía como corresponsal de guerra en Sudáfrica.

Al llegar a Buenos Aires compró un caballo, una capa española, un revólver y contrató a un guía. Los idiomas de Baumann no incluían el español, por lo que al principio tuvo que hacer señas. Él y el guía se embarcaron en un vapor costero rumbo a la Patagonia y los llevaron a tierra en una playa solitaria. Allí recorrieron y exploraron una zona desértica y casi inexplorada por varios días, comiendo carne de guanaco y bebiendo yerba mate. En Comodoro Rivadavia fueron recibidos por don Francisco Pietrobelli que siguió las instrucciones del director de Tierras y Colonias para que no se limitasen a ver la costa sino que viesen las zonas río Mayo, los Chalias y el Guenguel, ya que parecía que por la costa se habían terminado los campos desocupados.

De regreso en Buenos Aires y luego de varias entrevistas en la Dirección de Tierras y Colonias, y de reuniones con el entonces ministro de Agricultura Dr. Wenceslao Escalante y con el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca, lograron negociar bajo los términos de la Ley de Hogar de 1884, el establecimiento de la Colonia Escalante (nombrada posteriormente así en honor del anterior ministro) en Chubut. Pero luego de visitar personalmente el lugar, decidieron renegociar los términos de extensión de las tierras por familia debido a la gran pobreza de recursos naturales observada. Así, el 28 de abril de 1902, de las 625 hectáreas que la Ley de Colonización de 1876 considera suficientes para la entrega a cada colono, se autorizó por decreto del entonces Presidente de la Nación la concesión de 2500 hectáreas por familia a los colonos bóeres, designándose una superficie inicial para el establecimiento de la Colonia Escalante de 60 leguas cuadradas.Los inmigrantes Boers. Adriana Edwards. De regreso en Sudáfrica mantuvieron una entrevista con el presidente Paul Kruger donde le explicaron la propuesta Argentina, además de comenzar una intensa campaña por lograr la adhesión de potenciales emigrantes hacia el Chubut mediante publicaciones en diarios locales de Bloemfontein, Burgersdorp y Philipstown, en especial la acción de Ricchiardi cuyas descripciones del territorio distan mucho de la realidad, como lo comprobaría el primer grupo de bóeres... “la similitud en el clima, la beneficiosa locación geográfica, la riqueza en aguas y vegetación hacen al sitio perfecto para la cría de animales. Pronto una línea de ferrocarriles se completará, además no hay enfermedades que afecten el ganado que se reproduce de un 100 a un 125 por ciento anualmente....”. En el mismo texto reconoce que el viento sopla fuertemente durante algunas épocas del año, pero que es el sitio ideal en el que puede surgir “en pocos años una Colonia modelo.”

En abril de 1902 partió desde Ciudad del Cabo con destino Buenos Aires el buque argentino ARA Pampa con el primer grupo de familias bóeres para instalarse en la Patagonia. Entre los pasajeros, además de Baumann y Ricchiardi, se encontraban los señores John Coulter, Levingston, N de Marrilac, Callie Verwey, Cornelius Dirk -médico-, Johannes Palm, Eliot Calvert, Willhelm Vogelpootje, Rudolph Krieger -médico-, Harrington Fillmore, Joseph Weber, George De Jager, Margarita Palmer. Contaban aproximadamente con un grupo de dieciocho personas, además de dos sirvientes negros. En Buenos Aires, el 20 de mayo de 1902, a las 2:15PM, zarpo el transporte de la armada argentina ARA 1 de mayo con destino a Comodoro Rivadavia, llegando a dicha ciudad el 4 de junio de 1902, haciendo escala previamente en el puerto de Camarones, donde Baumann realizó la compra de un plantel de vacas y caballos.

El comandante del Primero de Mayo envió un telegrama al Ministro de Agricultura de la Nación expresando:

Los primeros trabajos realizados al llegar al sur fue la apertura de los caminos para facilitar el tránsito de los carros, desde el puerto hasta los campos.

Lord Alfred Milner Mientras tanto, en Sudáfrica, el gobernador Vizconde Alfred Milner mantenía una serie de correspondencia con el Alto Comisionado Británico Sir Hamilton-Gold Adams en la que se debatían sobre si interferir y poner fin al proceso migratorio. Milner era consciente de las actividades llevadas a cabo por Baumann. Tenía espías británicos siguiéndolo a todas partes. El 20 de octubre de 1902, Milner declaró en su carta que ha tomado conciencia de que el presidente de Argentina firmó un decreto en virtud del cual se concederán subvenciones a los colonos sudafricanos recomendados por Baumann y Ricchiardi. En una siguiente correspondencia expresa que duda de que muchos sudafricanos emigren para Argentina y que, por lo tanto, el gobierno británico no tendría intención de frenar dicha actividad. Lo que es interesante es que Milner fue mantenido al día por Sir Walter Hely-Hutchinson sobre las personas que abandonaban Ciudad del Cabo.Memo 331 es una lista de integrantes del Primer Trek, elaborada a pedido del Vizconde británico Milner. Copia proporcionada por el Museo del Voertrekker, Sudáfrica.

En los círculos oficiales de Londres no fue bien recibido el apoyo brindado a los bóeres por parte de Argentina, inclusive el general Louis Botha, en la entrevista que mantuvieron con el diputado Enrique Pérez, expresó su incertidumbre por el asentamiento de sus congéneres en las tierras patagónicas. Consideraba que el lugar no concordaba con el carácter y hábito de ellos ya que estaban acostumbrados a que los negros realizaran las tareas más pesadas y aquí escaseaba la mano de obra.

Cañadón Baumann - Voortrekkersrust miniaturadeimagen|436x436px|Estancia Voortrekkersrust en 1909. Al momento de establecerse, Louis planteó su reclamo para estar cerca de Comodoro Rivadavia, tal vez para estar cerca de las comisiones; o porque en ese momento no se habían despejado los caminos; o tal vez por instigación de su familia. Se estableció en el lote Nro. 24 de la Colonia Escalante. Allí construyó una casa cómoda, dispuesta en un amplio jardín y la llamó “Voortrekkersrust”. Don Conrado Visser registra su visita a la República Argentina en  noviembre de 1902 y nos da una descripción de la estancia: En Sudáfrica, Visser estaba ganando emigrantes y preparándose para una partida de primavera. Cuando llegó el segundo viaje (octubre de 1903), desembarcaron con todo su material de construcción, equipo, herramientas y carros traídos por Visser desde Sudáfrica y una gran cantidad de animales. Louis sirvió de intérprete para negociar con un tal Mariano Rodríguez un carro y mulas para transportar a la mayoría de las familias hasta Cañadón Baumann (conocido actualmente con ese nombre). Aquí se levantaron carpas antes de trasladarse finalmente a sus nuevas ubicaciones. Los Baumann tuvieron la amabilidad de llevar a Lennie van Wyk a su casa, donde nació Pieter van Wyk el 3 de noviembre de 1903.