miniaturadeimagen|El libro de hadas violeta (1906) Elementos de lo sobrenatural y lo fantástico han sido un elemento de la literatura desde sus inicios. El género moderno de la fantasía se distingue de los cuentos y el folclore que contienen elementos fantásticos, en primer lugar, por la naturaleza reconocidamente ficticia de la obra y, segundo, porque se conoce el nombre del autor o autora. Obras en las que los sucesos fantásticos no eran necesariamente creíbles, o sólo lo eran parcialmente, como los libros de caballerías europeos o los cuentos de Las mil y una noches, evolucionaron lentamente hasta convertirse en obras con tales rasgos. Autores como George MacDonald (1824-1905) crearon las primeras obras explícitamente fantásticas.
Posteriormente, en el , la publicación de El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien tuvo una enorme influencia en la literatura fantástica, estableciendo la forma conocida como fantasía épica (o alta fantasía). Este hecho también fue de mayor importancia a la hora de establecer el género de la fantasía como un género comercialmente distinto y viable. Actualmente, la fantasía continúa como un medio expansivo en múltiples capas y que abarca muchos subgéneros, incluida la alta fantasía tradicional, la espada y brujería, el realismo mágico, la fantasía de cuentos de hadas y la fantasía oscura, que tiene tintes de terror.
Hay más discusión sobre la historia de la fantasía en otros idiomas en " Fuentes de la fantasía " y la historia de la literatura fantástica francesa se cubre con mayor detalle en " Fantastique ".
Diferencias entre la fantasía y trabajos fantásticos más tempranos izquierda|miniaturadeimagen| Ilustración de Orlando furioso de Gustave Doré, que muestra el hipogrifo, un monstruo que de hecho nunca aparece en el folclore. Incluso los mitos, leyendas y cuentos de hadas más fantásticos se diferencian del género moderno de la fantasía en tres aspectos:
El género moderno de la fantasía postula una realidad diferente, bien sea un mundo de fantasía separado del nuestro, o bien un lado fantástico y oculto del mundo real. Además de esto, las reglas, geografía, historia y demás de tal mundo tienden a ser definidas, incluso cuando no son descritas directamente. En cambio, los cuentos fantásticos tradicionales tienen lugar en nuestro mundo, con frecuencia en el pasado o en lugares lejanos y desconocidos. Solo muy rara vez se describe el lugar o la época con alguna precisión, y a menudo solo se afirma que los hechos sucedieron "hace mucho tiempo y en un lugar muy lejano". Un análogo moderno y racionalizado de estas historias puede apreciarse en los cuentos del Mundo Perdido de los siglos y .
La segunda diferencia estriba en que lo sobrenatural en la fantasía es deliberadamente ficticio. En comparación, en los cuentos tradicionales, el grado al cual el autor o autora consideran que lo sobrenatural es real puede abarcar el rango que va desde leyendas que son tomadas como realidad hasta mitos de los que se entiende describen una realidad más complicada en términos comprensibles, e incluso hasta obras literarias tardías intencionalmente ficticias.Michael Moorcock, Wizardry & Wild Romance: A Study of Epic Fantasy pp 24-25
Finalmente, los mundos fantásticos de la fantasía moderna son creados por un autor o autora o grupo de autores, a menudo usando elementos tradicionales, pero por lo general arreglándolos de manera novedosa y con una interpretación individual.Michael Moorcock, Wizardry & Wild Romance: A Study of Epic Fantasy pp 24-25 Los cuentos tradicionales con elementos de fantasía, en cambio, empleaban mitos y folclore conocidos, y cualesquiera diferencias que existieran con respecto la tradición eran consideradas variaciones sobre un mismo tema. Nunca hubo la intención de que los cuentos tradicionales estuvieran separados del folclore sobrenatural local. Se pueden evidenciar transiciones entre los modos tradicional y moderno de la literatura fantástica en las primeras novelas góticas, en los cuentos de fantasmas tan de moda en el y en las novelas románticas, todas las cuales usaban motivos fantásticos ampliamente tradicionales, pero sujetas a los conceptos de los autores.
Según un estándar en particular, ninguna obra creada antes de que estuviera definido el género fantástico podría considerarse como parte de él, independientemente de qué tantos elementos fantásticos incluya. Según otro estándar, el género incluye toda la gama de literatura fantástica, tanto el género moderno como sus antecedentes tradicionales, en tanto muchos elementos que eran tratados como verdaderos (o al menos no evidentemente falsos) por autores anteriores son ahora totalmente ficticios y fantásticos para los lectores modernos. Sin embargo, incluso apegándose a la definición más estrecha, se requiere de un examen completo de la historia de lo fantástico en la literatura para poder mostrar los orígenes del género moderno. Las obras tradicionales contienen elementos significativos en los que los autores de fantasía modernos se han basado extensamente para inspirarse en sus propias obras.
Desarrollo de la fantasía
Romances de caballerías izquierda|miniaturadeimagen| La damisela del Santo Grial, de Dante Gabriel Rossetti: libro de caballerías medieval. Con el crecimiento de la educación y el alfabetismo en la era medieval europea, la ficción literaria empezó a unirse con los mitos y leyendas anteriores. Entre los primeros géneros en aparecer estuvo el romance de caballerías. Este género adoptó abiertamente la fantasía sin dedicarse simplemente a seguir los mitos y fábulas tradicionales, sino que, en su forma final, agregó nuevos elementos fantásticos.Colin Manlove, Christian Fantasy: from 1200 to the Present p 12 Los libros de caballerías trataban inicialmente sobre temas tradicionales, en particular tres ciclos temáticos de cuentos, recopilados en la imaginación en una fecha tardía con los nombres de Materia de Roma (centrada en héroes militares como Alejandro Magno o Julio César), Materia de Francia (Carlomagno y Rolando, su paladín principal) y Materia de Bretaña (las vidas y hazañas del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, dentro de las cuales se incorporó la búsqueda del Santo Grial), aunque varios romances de caballerías "no cíclicos" también alcanzaron gran popularidad.Laura A. Hibbard, Medieval Romance in England, New York Burt Franklin,1963 p iii
Los romances de caballerías mismos eran ficticios, si bien cuentos como Valentine et Orson, Guillaume de Palerme o Queste del Saint Graal fueron solo el comienzo del género fantástico, combinando realismo y fantasía.
Durante el Renacimiento, el romance de caballerías siguió siendo popular. La tendencia en esta época era hacia una ficción más fantástica. El Le Morte d'Arthur, inglés, de Sir Thomas Malory (c.1408-1471), estaba escrito en prosa. Esta obra domina la literatura artúrica, y es a menudo considerada como la versión canónica de la leyenda. Motivos arturianos han aparecido constantemente en la literatura desde su publicación, aunque tales obras han sido una mezcla de obras fantásticas y no fantásticas.John Grant and John Clute, The Encyclopedia of Fantasy, "Arthur" p 60-1, Para ese momento, esta obra, así como la española Amadís de Gaula (1508), (también en prosa) dieron origen a muchos imitadores, y el género recibió una buena acogida popularmente, resultando en obras maestras de la poesía renacentista como el Orlando furioso de Ludovico Ariosto o la Jerusalén libertada de Torquato Tasso. El cuento de Ariosto, con sus personajes que deambulan interminablemente, sus muchas maravillas y aventuras, ha sido un texto fuente para muchas fantasías de aventuras.John Grant and John Clute, The Encyclopedia of Fantasy, "Ariosto, Lodovico" p 60-1, El género de la fantasía claramente tuvo su inicio en obras como Amadís de Gaula o Palmerin of England, en tanto que se describen maravillas para asombrar y sorprender a los lectores.Michael Moorcock, Wizardry & Wild Romance: A Study of Epic Fantasy pp 24-25 derecha|miniaturadeimagen| Retrato de Isabella Saltonstall como Una, personaje de La reina hada, de George Stubbs . Un romance de caballerías inglés es La reina hada de Edmund Spenser. Este poema es profundamente alegórico y lleno de alusiones. Sin embargo, ignorando por un momento la alegoría, la acción que en él transcurre es la de un típico romance de caballerías, incluyendo duelos entre caballeros y combates contra gigantes y hechiceros. Es probablemente la primera obra en la que la mayoría de los personajes no son seres humanos, sino elfos (si bien la diferencia entre unos y otros parece ser pequeña). También se mencionan las guerras entre goblins y elfos que estarían destinadas a tener un gran futuro en la ficción fantástica.
La historia de Don Quijote de Miguel de Cervantes, satirizó profundamente las convenciones del romance de caballerías y ayudó a provocar el fin de esta época de romances, aunque recibió en esto la ayuda de otras tendencias históricas en la ficción.L. Sprague de Camp, Literary Swordsmen and Sorcerers: The Makers of Heroic Fantasy, p 9-11 Con todo, grandes subgéneros del campo de la fantasía han surgido del género de caballerías, bien directamente o bien a través de que hayan sido imitadas por el autor posterior de fantasía William Morris.L. Sprague de Camp, Literary Swordsmen and Sorcerers: The Makers of Heroic Fantasy, p 26
La Ilustración izquierda|miniaturadeimagen| Ilustración de Gustave Doré para la Cenicienta de Perrault Cuentos de hadas literarios, como los escritos por Charles Perrault (1628 - 1703) o por Madame d'Aulnoy (aprox. 1650 - 1705), se hicieron muy populares a principios de la Ilustración. Muchos de los cuentos de Perrault habrían de convertirse en parte esencial de los cuentos de hadas y como tal influyeron en la fantasía posterior. En efecto, al llamar Madame d'Aulnoy a sus obras contes de fée (cuentos de hadas), inventó el término que ahora se usa generalmente para referirse al género, distinguiendo de esta forma a tales cuentos de aquellos que no involucran aspectos maravillosos.Jack Zipes, The Great Fairy Tale Tradition: From Straparola and Basile to the Brothers Grimm, p 858, Esto iba a influir en escritores posteriores, quienes retomaron los cuentos de hadas populares de la misma manera, en la era romántica.L. Sprague de Camp, Literary Swordsmen and Sorcerers: The Makers of Heroic Fantasy, p 9-11
Varias obras de fantasía dirigidas a lectores adultos se publicaron también en la Francia del , entre las que se encuentran el contes philosophique "La princesa de Babilonia" (1768) y "El toro blanco" (1774), ambas de Voltaire, y la novela fáustica de Jacques Cazotte El diablo enamorado.Brian Stableford, The A to Z of Fantasy Literature, p xx, Scarecrow Press, Plymouth. 2005.
Esta época, sin embargo, fue notablemente hostil hacia la fantasía. Escritores de los nuevos tipos de ficción como Defoe, Richardson o Fielding eran de estilo realista, y muchas de las primeras obras realistas eran críticas sobre el uso de elementos fantásticos en la ficción.Lin Carter, ed. Realms of Wizardry p xiii-xiv Doubleday and Company Garden City, NY, 1976 Aparte de unos pocos cuentos sobre brujería o historias de fantasmas, muy poca fantasía se escribió durante esta época.L. Sprague de Camp, Literary Swordsmen and Sorcerers: The Makers of Heroic Fantasy, p 9-11 Incluso en la literatura infantil se vio poca fantasía, pues se tenía como objeto edificar, y en consecuencia los cuentos de hadas eran deplorados como mentiras.Marion Lochhead, Renaissance of Wonder p1
En al menos un sentido, esta etapa fue esencial para el desarrollo de la fantasía como género: El desarrollo de un género realista determinó que, en contraste, la fantasía pudiera también ser definida como un tipo distinto.
Romanticismo derecha|miniaturadeimagen| Manfredo de Lord Byron