Juan Carlos Distéfano (Villa Celina, 29 de agosto de 1933-25 de julio de 2026) fue un escultor, pintor y diseñador gráfico argentino. Durante la década de 1960 organizó el Departamento de Diseño Gráfico del Instituto Di Tella y participó en la construcción de su identidad visual.
En su trayectoria artística desarrolló una producción centrada en la figura humana, el dolor, la violencia política y la memoria histórica. En 1982 recibió el Premio Konex de Platino a la escultura figurativa y, en 1992, el Premio Konex de Brillante como la personalidad más relevante de las artes visuales argentinas de la década. En 2015 representó a la Argentina en la 56.ª Bienal de Venecia.
Biografía
Nació en Villa Celina, partido de La Matanza, el 29 de agosto de 1933. Cursó estudios en la Escuela Nacional de Artes Gráficas N.º 9, donde se formó como diseñador gráfico, y posteriormente ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, en Buenos Aires.
En la Escuela Manuel Belgrano tuvo como profesores a Alfredo Gramajo Gutiérrez, Aurelio Macchi y Onofre Pacenza, entre otros. En 1951 comenzó a trabajar como asesor gráfico en la Compañía General Fabril Financiera. Más adelante se desempeñó en imprentas y agencias de publicidad, entre ellas Publimén y De Luca.
En 1955 contrajo matrimonio con la escritora y dramaturga Griselda Gambaro. Ambos viajaron a Italia, donde Distéfano estudió la producción de los artistas del Trecento y del Quattrocento, con especial interés en la obra de Masaccio. Al regresar a Buenos Aires continuó trabajando como diseñador gráfico y desarrolló paralelamente su actividad como pintor.
Diseño gráfico y el Instituto Di Tella
Su relación con el Instituto Di Tella comenzó después de obtener el primer premio en un concurso de afiches organizado con motivo del cincuentenario de la empresa Siam Di Tella. A partir de 1960 trabajó en la comunicación visual de las empresas de la familia Di Tella y comenzó a organizar el área gráfica del Instituto.
El Departamento de Diseño Gráfico fue constituido formalmente en 1963 como una estructura de apoyo para las actividades de los distintos centros del Instituto. Su función era proporcionar una identidad visual común a las comunicaciones institucionales y producir afiches, programas, catálogos y folletos destinados a difundir las exposiciones y los espectáculos.
Distéfano quedó a cargo del departamento e incorporó elementos provenientes del diseño suizo y de la publicidad de la Escuela de Nueva York. De acuerdo con la historia institucional del Di Tella, fue el primer espacio argentino en el que el diseño gráfico se desarrolló de manera profesional.
El equipo estuvo integrado, en diferentes etapas, por Rubén Fontana, Juan Andralis, Humberto Rivas, Roberto Alvarado, Norberto Coppola, Carlos Soler, Juan Carlos Indart y Mariana Romandini. Los trabajos se realizaban manualmente, con presupuestos limitados y plazos breves. Distéfano describió posteriormente al grupo como una organización horizontal, sin una división rígida entre quienes dirigían y quienes ejecutaban los proyectos.
En 1969 obtuvo la Beca Francisco Romero, otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y la Embajada de Italia, y viajó con su familia a Roma, donde permaneció hasta 1970. Durante su ausencia, Rubén Fontana y Carlos Soler quedaron a cargo del departamento. El Departamento de Diseño Gráfico y el Departamento de Fotografía del Instituto cerraron en 1970.
Tras regresar a la Argentina, Distéfano abrió un estudio de diseño gráfico junto con Rubén Fontana. Continuó ejerciendo esa actividad hasta 1976, cuando decidió dedicarse exclusivamente a su producción plástica.
Trayectoria artística
Durante la década de 1960 desarrolló simultáneamente su actividad como diseñador, pintor y escultor. Realizó su primera exposición individual de pintura en 1964, en la Galería Riobóo Nueva. En esos años comenzó a experimentar con el poliéster y la fibra de vidrio, materiales que posteriormente serían centrales en su producción escultórica.
En 1967 fue seleccionado para integrar el envío argentino a la IX Bienal de São Paulo junto con Emilio Renart y David Lamelas. A partir de 1968 se dedicó de manera creciente a la escultura, manteniendo una marcada articulación entre sus pinturas y sus obras tridimensionales.
En 1973, su obra El mudo II ingresó en la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. En 1976 presentó en la Galería Artemúltiple su primera exposición dedicada íntegramente a la escultura.
En 1977, después del golpe militar en la Argentina, se radicó con su familia en España.Arte argentino contemporáneo, Editorial Ameris, ISBN 84-85542-04-5. Distéfano y Griselda Gambaro debieron exiliarse después de que la dictadura militar prohibiera la novela de Gambaro Ganarse la muerte. Vivieron en Barcelona entre 1977 y 1980.Catálogo de la retrospectiva de Juan Carlos Distéfano en el Museo Nacional de Bellas Artes, 1998.
Regresó a la Argentina en 1980. A partir de entonces presentó exposiciones en la Galería Jacques Martínez, la Galería del Retiro, la Fundación San Telmo y la Galería Ruth Benzacar. En 1998, el Museo Nacional de Bellas Artes organizó una retrospectiva de su producción con curaduría de Marta Nanni.
En 2010 se presentó la exposición antológica Distéfano Interior en el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén. En 2015 fue seleccionado para representar a la Argentina en la 56.ª Bienal de Venecia con la muestra La rebeldía de la forma, curada por María Teresa Constantin.
En 2022, el Museo Nacional de Bellas Artes presentó Juan Carlos Distéfano. La memoria residual, una exposición integrada por 36 esculturas, dibujos y estudios realizados entre 1972 y 2022. La muestra incluyó La necesidad del arco iris, una escultura en resina poliéster fechada entre 2020 y 2022 y presentada por el museo como la última obra realizada por el artista.
Exposiciones colectivas
Entre las exposiciones colectivas en las que participó se encuentran:
Museo Nacional de Bellas Artes, 1964. Premio Ver y Estimar, 1964. Galería Van Riel, 1965. Museo de Arte Moderno, 1965. Premio Braque, 1965. Salón de Mar del Plata, 1966. III Bienal Americana de Arte, Córdoba, 1966. Instituto Torcuato Di Tella, 1967. IX Bienal de São Paulo, Brasil, 1967. Museo Nacional de Bellas Artes, 1970. Premio Palanza, 1975. Exposición itinerante en museos de Estados Unidos, 1976. Galería D’Arcy, Nueva York. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. 56.ª Bienal de Venecia, 2015.
Exposiciones individuales
Galería Riobóo Nueva, 1964. Galería Rubbers, 1966. Galería Artemúltiple, 1976. Jacques Martínez-La Galería, 1980. Galería del Retiro, 1987. Galería Ruth Benzacar, 1991. Fundación San Telmo, 1991. Museo Nacional de Bellas Artes, retrospectiva de su obra, 1998. Galería Ruth Benzacar, 2006. Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, Distéfano Interior, 2010. Museo Nacional de Bellas Artes, Juan Carlos Distéfano. La memoria residual, 2022.
Además de la Argentina, expuso sus obras en Lima, San Pablo, Basilea, Lugano, Bonn, Hamburgo, Niza, Roma, Madrid, Barcelona, Texas y Houston.
Obra
Distéfano, junto con Rubén Fontana y otros integrantes del Departamento de Diseño Gráfico, participó en la definición de la imagen gráfica del Instituto Di Tella durante la década de 1960, cuando la institución ocupó un lugar central en la renovación cultural argentina.
La producción plástica de Distéfano comenzó dentro de la pintura y la nueva figuración. Durante los primeros años recibió influencias de Francis Bacon y de los movimientos neofigurativos, aunque desarrolló una trayectoria independiente y no se incorporó de manera estable a ningún grupo artístico.
Según Hugo Monzón:
A comienzos de la década de 1970, los volúmenes con los que experimentaba en sus pinturas se independizaron progresivamente del plano. Ese proceso desplazó su trabajo desde la pintura hacia la escultura y dio lugar a una obra en la que el color permaneció integrado a la construcción de las formas.
El crítico Fabián Lebenglik señaló:
Los temas de sus esculturas incluyen el dolor físico infligido a otras personas, la violencia política, la tortura, la crucifixión, los destinos trágicos y la situación de individuos condenados o privados de libertad. Varias de sus obras contienen referencias a la represión y a las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la última dictadura militar argentina.
La figura humana aparece habitualmente sometida a estructuras que la inmovilizan, la comprimen o la obligan a adoptar posiciones incómodas. Los cuerpos se presentan arrodillados, encogidos, suspendidos, atados o tumbados, en escenas atravesadas por la vulnerabilidad y la falta de libertad.Glusberg, Jorge: El dolor desde el arte. Juan Carlos Distéfano en el Museo Nacional de Bellas Artes, 1998.Nanni, Martha: Abismos privados, infiernos cotidianos. Juan Carlos Distéfano en el Museo Nacional de Bellas Artes, 1998.
En estas composiciones, la representación del dolor y la violencia se encuentra organizada mediante estructuras geométricas, alteraciones de escala y relaciones precisas entre las figuras y el espacio. El orden formal contrasta con las situaciones de opresión, destrucción y degradación representadas.
Entre las influencias reconocidas por Distéfano se encuentran las tallas coloniales latinoamericanas, el arte egipcio, etrusco y azteca, y artistas como Ambrogio Lorenzetti, Pieter Brueghel el Viejo, Luca Signorelli y Vincent van Gogh. También mencionó su interés por el grupo CoBrA, el pintor británico Alan Davie y los artistas neofigurativos argentinos Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega.
El mudo II
El mudo II, realizada en 1973, es considerada una obra central dentro de su trayectoria. El proceso comenzó en 1972, cuando realizó los primeros bocetos, en un contexto en el que empezaban a circular públicamente denuncias sobre torturas y desapariciones en la Argentina.
La escultura presenta una figura humana inmovilizada en una posición anatómicamente imposible y hace referencia directa al método de tortura conocido como «submarino». La transparencia del poliéster permite representar el movimiento del agua y genera un contraste con la inmovilidad del cuerpo.
La Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes adquirió la obra y la donó al museo en 1973. Fue instalada en las salas del primer piso en 1974 y permaneció allí durante la última dictadura militar. El museo la incorporó posteriormente a su selección de obras maestras.
Diálogo con la historia del arte
La obra de Distéfano mantuvo un diálogo sostenido con la historia de la pintura. Varias de sus esculturas se originaron en figuras, composiciones o detalles tomados de obras del Renacimiento italiano y alemán, que luego reinterpretó mediante nuevos materiales, escalas y relaciones espaciales.
También realizó trabajos vinculados con pintores argentinos como Lino Enea Spilimbergo, Ramón Gómez Cornet y Enrique Policastro. Entre ellos se encuentran Emma traviesa. Homenaje a Lino Enea Spilimbergo y La Urpila en Buenos Aires. Homenaje a Gómez Cornet.
Técnica
Distéfano modelaba inicialmente sus obras en barro, obtenía un molde de yeso y luego trasladaba la forma al poliéster. Utilizó materiales industriales como resina poliéster, poliuretano y fibra de vidrio, que le permitieron integrar el color dentro de la estructura de la escultura.
Según Jorge Glusberg, director del Museo Nacional de Bellas Artes en 1998, la evolución técnica de Distéfano atravesó tres etapas:
El procedimiento exigía trabajar las capas de color en orden inverso dentro del molde. De esa manera, las zonas que quedarían visibles en la superficie final debían ser aplicadas primero. La forma y el color quedaban así integrados en una misma estructura y no como dos instancias separadas.
En palabras del propio Distéfano:
También sostuvo:
Premios y reconocimientos
Beca Francisco Romero del Fondo Nacional de las Artes y la Embajada de Italia, 1969.