Abū Ḥafṣ Qutaiba ibn Abī Ṣāliḥ Muslim ibn ʿAmrū al-Bāhilī (; 669-715/6) fue un jefe militar árabe del Califato omeya que ejerció el cargo de gobernador de Jorasán y descolló en la conquista de Transoxiana durante el reinado de al-Walid I (705-715).Bosworth (1986), p. 541 Soldado y administrador capaz, consolidó la autoridad musulmana en la región y extendió el califato mediante la conquista de la mayoría de la Transoxiana. Sometió los principados de Tojaristán y conquistó el de Bujará entre el 705 y el 710 aproximadamente; luego, entre el 710 y el 712, se apoderó de Corasmia y completó la conquista de Sogdiana con la toma de Samarcanda. Esto le franqueó el acceso al valle del Jaxartes, en el que llevó a cabo campañas anualmente durante sus últimos años de vida, extendiendo el control musulmán hasta el valle de Ferganá. Para aumentar el tamaño de su reducido ejército, emprendió grandes levas de jorasaníes y transoxianos, que combatieron junto con las tropas árabes musulmanas. Se rebeló tras la muerte del califa Walid, pero no obtuvo el respaldo del ejército y fue asesinado. La mayoría de sus conquistas en la Transoxiana se perdieron en los años que siguieron a su muerte; los musulmanes solo recobraron estos territorios en la década del 740, y su autoridad se afianzo únicamente tras la batalla del Talas del 751.
Orígenes y juventud Qutaiba ibn Muslim nació en el 669 en Basora, en el seno de una familia influyente de la tribu Bahila.Bosworth (1986), p. 541 Su padre, Muslim ibn Amr, había disfrutado del favor de los omeyas, pero luchó junto a su enemigo Musab ibn al-Zubair en la batalla de Maskin, a finales de la segunda guerra civil musulmana.Crone (1980), pp. 136-137 Murió en la lid, pero mientras yacía moribundo logró que Abd al-Málik ibn Marwán prometiese no actuar contra su hijo.Al-Tabari, ed. Fishbein (1990), p. 181, n. 649. Ibn Muslim fue al comienzo protegido de Anbasa ibn Saíd, pero luego atrajo la atención del poderoso gobernador de Irak y el Oriente, Al-Hayyach ibn Yúsuf, durante el aplastamiento de la rebelión de Abd al-Rahman ibn Muhammad ibn al-Ashaz en 700/701. Arrebató Rayy al rebelde Úmar ibn Abi'l-Sal en el 701 y, con el apoyo de Ibn Yúsuf, obtuvo el gobierno de la ciudad.Crone (1980), p. 137
Abd al-Málik lo nombró luego gobernador de confederaciones –a finales del 704 o principios del año siguiente–. La elección de Ibn Muslim, que pertenecía a la tribu —bastante débil—, estuvo motivada por el deseo de Ibn Yúsuf de acabar con la grave rivalidad entre las confederaciones de árabes de sur o «yemeníes» (Azd y Rabī'a) y del norte (Qais) que aquejaba a los árabes del Jorasán mediante el nombramiento de un nuevo gobernador que no perteneciese a ninguna de las dos agrupaciones tribales. La tribu Bahila era neutral, si bien generalmente se coligaba con los qaisíes, lo que también favorecía el objetivo de Ibn Yúsuf de debilitar a los azdíes, que habían dominado en el Jorasán en tiempos del gobernador Yazid Ibn al-Muhallab. La debilidad de la tribu de Ibn Muslim también hacía albergar al gobernador la esperanza de que Ibn Muslim tuviese que mantener estrechos vínculos con él para sostenerse en su nueva provincia.Bosworth (1986), p. 541Gibb (1923), pp. 24-27Shaban (1970), p. 61Wellhausen (1927), pp. 429-430 Ibn Muslim pasó los siguientes diez años en Asia Central, consolidando y extendiendo la autoridad musulmana en la región. Empleó para ello sus habilidades militares, diplomáticas y organizativas y, muy en particular, su capacidad para granjearse el apoyo de la población iraní y de la poderosa nobleza persa (dihqan).Gibb (1923), pp. 29-30
Conquistas en Asia Central Los árabes habían alcanzado el Asia Central en la década que siguió a su gran victoria en la batalla de Nihavand del 642, que les había permitido completar la conquista del Imperio sasánida mediante la ocupación de Sistán y Jorasán.Litvinsky, Jalilov & Kolesnikov (1996), pp. 453-456 Las primeras incursiones árabes allende el Oxus alcanzaron Shash y Corasmia, pero fueron fundamentalmente expediciones de saqueo y extracción de tributos, y quedaron interrumpidas por las disputas intertribales que aquejaron al Jorasán durante la segunda fitna (683-692). Los gobernadores posteriores, sobre todo Saíd ibn Uthmán y Al-Muhallab ibn Abi Suffrah, trataron de conquistar los territorios al norte del río, pero no lo lograron.Kennedy (2007), pp. 236-243 Los príncipes nativos aprovecharon las rivalidades entre árabes y, con la ayuda del renegado árabe Musa ibn Abdalá ibn Jazim, que en el 689 se apoderó de la fortaleza de Termez, expulsaron a los árabes de la zona.Kennedy (2007), pp. 243-254 No obstante, los príncipes transoxianos también sufrían rivalidades que les impidieron unirse para frustrar la conquista musulmana; Ibn Muslim aprovechó estas divisiones entre los señores de la región a partir del 705.Litvinsky, Jalilov & Kolesnikov (1996), pp. 456-457
Conquista de Tojaristán y Bujará derecha|miniaturadeimagen|upright=2.5|Mapa de Jorasán, Transoxiana y Tojaristán. La primera meta que se fijó Ibn Muslim fue sofocar la rebelión en el Bajo Tojaristán, que alcanzó pronto mediante la reconquista de Balj. A continuación sometió a los príncipes nativos del alto Oxus, entre los que destacaba Tish, rey de al-Saghaniyán, quien solicitó la colaboración de Ibn Muslim en la disputa que mantenía con el señor vecino de Ajarún (o Ajrún) y Shuman, en las comarcas montañosas del norte de Tojaristán. Tras dilatadas negociaciones que llevó Sulaim el Persa, el tarjan Nizak, señor del principado heftalita de Badghis, se sometió también a Ibn Muslim y prometió acompañarlo en sus expediciones.Bosworth (1986), p. 541Gibb (1923), pp. 31-32Litvinsky, Jalilov & Kolesnikov (1996), pp. 457-458
Ibn Muslim pasó los años que van del 706 al 709 dedicado a la larga y sangrienta conquista de Sogdiana. La región se hallaba sumida en la guerra civil: el señor de Wardana se había apoderado de Bujará; sin embargo, otro magnate de la zona, el Junuk Juda, se había proclamado rey de la ciudad. Ibn Muslim aprovechó el conflicto para adueñarse con facilidad de Baykand tras dos meses de asedio. Dejó en ella una pequeña guarnición antes de marchar, que hubo de afrontar casi de inmediato una revuelta de la población. El ejército árabe volvió y saqueó la ciudad. Los hombres en edad de combatir fueron pasados por las armas y las mujeres y los niños, vendidos como esclavos; el botín fue enorme, especialmente en armaduras y armas, que sirvieron para equipar al ejército árabe.Bosworth (1986), p. 541Gibb (1923), pp. 33-34Wellhausen (1927), pp. 434-435 El castigo brutal al que Ibn Muslim sometió a Baykand causó impresión en la región: los sogdianos arrumbaron sus diferencias y los príncipes de Kish y Nasaf se unieron al señor de Wardana. Los relatos árabes mencionan que en las hostilidades participaron huestes turguesas, pero es probablemente un anacronismo. Ibn Muslim se hizo con dos ciudades apartadas (Tumuskath y Ramithana) en la campaña de 707, antes de que los sogdianos amenazasen su retaguardia. Ibn Muslim evitó plantar batalla y entabló negociaciones para ganar tiempo, que empleó para retirarse apresuradamente a la otra orilla del Oxus pasando por la Puerta de Hierro y vadeando el gran río en Termez. La campaña de 708 también resultó un fracaso que desató la ira de Ibn Yúsuf.Gibb (1923), pp. 34-35Litvinsky, Jalilov & Kolesnikov (1996), p. 458 Este trazó el plan de campaña del año siguiente: un ataque directo contra Bujará que sorprendió al enemigo, para entonces debilitado posiblemente por la muerte del jefe de la liga, el señor de Wardana. La ciudad fue tomada por asalto; se le impuso un tributo de doscientos mil dírhams y una guarnición árabe. Poco después, Tarjún, señor de Samarcanda, envió emisarios a Ibn Muslim y se sometió a la autoridad del califa, al que se avino a pagar tributo.Gibb (1923), pp. 35-36Shaban (1970), p. 65Wellhausen (1927), p. 435
A este triunfo le siguió el levantamiento en el otoño del 709 de gran parte del Bajo Tojaristán, acaudillado por Nizak de Badhgis, que contó con el apoyo de los principados de Yalqán y Faryab, así como de la ciudad de Balj. Nizak trató de que toda la región se alzase obligando a sumarse a la revuelta al señor teórico de ella, el yabghu. El año estaba demasiado avanzado para emprender una expedición de castigo y el ejército musulmán, formado por reclutas, no estaba reunido, pero pese a todo Ibn Muslim ordenó a su hermano Abderramán que se encamise a Balj con los doce mil hombres de la guarnición de Merv para afianzar el control musulmán de esta plaza. La maniobra sirvió para evitar que algunos señores de la región se uniesen a los rebeldes y en la primavera siguiente, Abderramán pudo volver a someter el Tojaristán casi sin derramamiento de sangre. La mayoría de los cabecillas rebeldes huyeron o capitularon y finalmente Nizak fue prendido y ajusticiado por orden de Ibn Yúsuf, pese a que se le había prometido el perdón; el yabghu fue exiliado a Damasco y allí permaneció en calidad de rehén. Tojaristán quedó sometido más firmemente a la autoridad califal mediante el nombramiento de representantes musulmanes en cada corte principesca; estos representantes del califa fueron arrinconando paulatinamente a los príncipes. Abderramán ibn Muslim quedó como supervisor de la zona, con una guarnición en Balj.Gibb (1923), pp. 36-38Shaban (1970), pp. 66-67 La veloz supresión del alzamiento de Nizak no desanimó al rey de Shumán y Ajarún, que también se rebeló. Ibn Muslim mandó un ejército contra él, sitió su ciudadela y la expugnó. El rey pereció en la batalla, y sus seguidores fueron pasados por las armas. Ibn Muslim se encaminó luego hacia el oeste pasando por la Puerta de Hierro, tomó Kish y Nasaf y visitó Bujará, donde reconcilió a árabes y lugareños, entregó el gobierno al príncipe sogdiano Tughshada y estableció una colonia militar árabe. En el 712/713, mandó construir una mezquita en la ciudadela de la ciudad; las autoridades árabes animaron a la población a convertirse y le pagaron para que asistiese a los rezos, pero incluso así la islamización avanzó lentamente.Bosworth (1986), p. 541Gibb (1923), pp. 38-39Shaban (1970), p. 67
Por entonces Ibn Muslim aplicó una medida inusitada hasta entonces en la región: el reclutamiento de jorasaníes, normalmente entre diez y veinte mil y mayoritariamente no musulmanes, para complementar el ejército tribal árabe, el muqatila. Esta medida se extendió luego a los nuevos territorios conquistados en Sogdiana y Corasmia.Gibb (1923), p. 40Shaban (1970), pp. 65-66, 70 Esto se debió a la necesidad de aumentar el número de tropas para controlar el territorio conquistado y continuar la expansión musulmana; fue un medio de emplear a la población local al servicio de los árabes y privar de estos soldados a potenciales rebeldes, reduciendo al mismo tiempo la probabilidad de alzamientos. También pudo ser un intento de Ibn Muslim de crear un ejército fiel a su persona.Gibb (1923), pp. 40-41 A partir del 712 aproximadamente, parece que Ibn Muslim empezó a reclutar también un cuerpo especial, conocido como el de los «arqueros», entre la nobleza jorasaní, tocaria y sorgiana. La habilidad de estos era tal que se los llamaba rumāt al-buduq («arqueros que atraviesan las pupilas»); se cree que sirvieron de guardia pretoriana de Ibn Muslim.Shaban (1970), pp. 71-72 El principal notable converso jorasaní fue Hayyán an-Nabati, que en los textos de al-Tabari aparece frecuentemente como el jefe militar principal de los reclutas jorasaníes y el primer negociador con los sogdianos.Shaban (1970), p. 65