La nobleza en Chile designa a aquellas familias y personas chilenas con la condición de nobles, por la posesión de un título nobiliario o mayorazgo, por la pertenencia a una orden o corporación nobiliaria, o por la hidalguía. La institución de la nobleza fue legalmente reconocida y tuvo particular importancia mientras el país fue parte de la Monarquía Hispánica como el Reino de Chile (1541-1817). Así, nobleza chilena formaba parte de la nobleza indiana, y esta a su vez de la nobleza española.

En 1817, durante la guerra de Independencia de Chile, los títulos nobiliarios fueron abolidos. Los mayorazgos, privativos de la nobleza, fueron finalmente abolidos en 1852.

Aunque actualmente la república de Chile no la reconoce, parte del marco legal de la nobleza criolla sigue vigente en España, lo que permite a ciertos nobles chilenos hasta hoy lograr y mantener el reconocimiento ante el gobierno español de sus títulos y condiciones nobiliarias, aunque esto no lleva aparejado ningún privilegio más allá del uso del título, la precedencia y tratamientos protocolares.

Introducción

Con el descubrimiento de las Américas(que solo empezó como una forma de hacer una ruta más fácil para llegar a las Indias), iniciada en 1492 en las Indias Occidentales y en 1540 en el actual territorio de Chile, se dio la primera llegada de la nobleza europea en la forma de conquistadores hidalgos, a lo que luego se sumarían los privilegios entregados a los primeros pobladores y, a largo plazo, los títulos nobiliarios y mayorazgos de la sociedad chilena.

Sin embargo, existió antes de la llegada de los españoles la nobleza indígena, particularmente la del Imperio inca, que controló el norte y centro de Chile desde, aproximadamente, 1470 a 1530.

Muchos nobles indígenas serían reconocidos por la monarquía española con la confirmación de sus títulos y señoríos, y su agregación a la nobleza de Castilla.

Además, se puede mencionar la nobleza de la sociedad rapa nui, regida por un ariki o rey que gobernó la Isla de Pascua hasta su anexión por Chile en 1888.

Historia En términos históricos es poco lo que sabe de la nobleza en Chile antes de la conquista española o período prehispánico, principalmente porque no existió una escritura que pudiera avalar tal hecho. Sin embargo los primeros cronistas e historiadores han registrado dos culturas que utilizaban prerrogativas nobiliarias hereditarias, propias de una familia real para gobernar parte del actual territorio chileno. Dichas culturas fueron el Imperio inca y el Reino rapa nui.

Nobleza en el imperio inca

Durante el mandato de Túpac Yupanqui, entre 1471 y 1493 el Imperio inca, logró conquistar parte del actual territorio chileno hasta el río Maule, quedando esta nueva provincia dentro del territorio conocido como Collasuyo, el cual estaba bajo la administración del linaje Hurin Qosco, descendientes de Cápac Yupanqui. Es posible que descendientes de nobles incas hayan llegado a tener funciones administrativas en el Collasuyo del Imperio inca y haya dejado descendencia.

En el mestizaje entre la nobleza inca y los conquistadores españoles, está la unión entre Barbola Coya, supuesta sobrina de un Inca del Perú y Garcí Díaz de Castro, conquistador del Reino de Chile, quien vino con Diego de Almagro al país en 1536 y luego con Pedro de Valdivia en 1549. Los estudios de José Miguel de la Cerda y Julio Retamal Favereau argumentarían que de esta unión hay una gran descendencia de figuras políticas chilenas.

thumb|left|150px|Representación de Guamán Poma de Ayala sobre un enfrentamiento entre mapuches de Chile (izquierda) y el capitán Apu Camac Inca.

La nobleza de sangre en del Imperio Inca estaba repartida en todo el Tawantinsuyo y cumplían funciones administrativas y militares. Parte de las estrategias utilizadas por los incas para someter a otros pueblos, era establecer alianzas matrimoniales entre los caciques locales y las hijas del inca y ñustas descendientes del linaje imperial a modo de crear lazos que permitieran la pacífica ocupación. Los más famosos Tala Canta Ilabe, Quilicanta y el príncipe Anien pertenecientes al linaje Hurin Qosco, además la princesa del Imperio inca, Isabel Beatriz Colla, nieta de Amauta, quien a su vez era hijo de Pachacútec. En las tierras de esta actualmente se emplaza la ciudad-puerto de Coquimbo.Gobernador incaico de Chile, el príncipe Quilicanta, quien fue obligado a abandonar Quillota, donde residía, para refugiarse en Colina (topónimo Mapudungún de coli, tierra colorada e ina, en la vecindad), al norte de Santiago. El príncipe y los caciques mapuches del valle del Maipo se sometieron a Pedro de Valdivia, pero Michimalonco puso sobre las armas el valle del Aconcagua y consiguió la adhesión de los promaucaes (enemigos sometidos, así llamados en mapuche por haber estado sujetos al dominio incaico), rama araucana que ocupaba el territorio entre la Angostura de Paine y el río Maule.

Conquista española Luego de la caída del Imperio Inca, ya en 1536, Diego de Almagro, viene a hacer posesión y conquista de la Gobernación de Nueva Toledo (otorgado por Real Cédula el día 21 de mayo de 1534Encina Francisco A., Historia de Chile , Nascimiento, santiago de Chile, 1949, Tomo I, Pág 140) correspondiente al antiguo Collasuyo. En dicho viaje trae consigo a Paullu Inca, hijo del último Sapa Inca Huayna Cápac, pertenecientes al linaje Hanan Cusco. Paullu Topa, fue más tarde designado Inca por los españoles.

Reino de Chile

Junto con García Hurtado de Mendoza venían Francisco de Irarrázaval y Andía y Alonso de Ercilla y Zúñiga, el escribano Agustín de Arévalo Briseño (luego llegaría también su hermano Alonso de Arévalo Briseño), Francisco Pérez de Valenzuela, Hernando de Santillán, el fraile dominico Gil González de San Nicolás y el franciscano Juan Gallegos.

Hicieron escala en Arica el 5 de abril, y el día 9 se reanudó el viaje al sur. Desembarcó en La Serena el 23 de abril de 1557. Y deslumbró a los pobres de Coquimbo al ver junto al nuevo gobernador el ejército más grande hasta entonces visto en estos lugares contando con más de 500 hombres, armados con arcabuces y cañones, vestidos con armaduras y finos penachos de plumas, en contraste a la precaria situación de los españoles que habitaban Chile, los que apenas vestían sus ropas viejas, desgastadas y algunas "rotas". Al parecer, por sus vestimentas andrajosas, aquí aparece la denominación roto, para designar a los españoles que estaban en Chile.

Pocos saben que los conquistadores Francisco de Aguirre, Francisco de Andía-Irarrázabal y Martínez de Aguirre, Pedro de Aranda-Valdivia (Aranda y Gutiérrez de Valdivia), Babilés Ramírez de Arellano, de la Casa de Arellano, y Juan de Naveda y Alvarado Bracamonte; María de Zurita de Villavicencio y Fernández de Valdelomar (madre de Pedro Olmos de Aguilera y Zurita); y el alférez Juan Ruiz de Peralta y Velasco eran descendientes directos de Carlomagno y de un número importante de reyes y santos europeos de gran relevancia histórica, tales como Hugo I Capeto, rey de los francos; Fernando I el Magno, rey de Castilla y León; García Ramírez de Pamplona "El Restaurador", rey de Navarra, Alfonso I de Portugal; Amadeo III de Saboya; Santa Clotilde de Borgoña, el califa de Córdoba Alhakén II y Guillermo I, primer rey de Inglaterra.

También descendiente en línea directa del rey Pedro I de Portugal e Inés de Castro fue el capitán Luis Barba Cabeza De Vaca y Acuña, perteneciente a la nobilísima Casa de Acuña de Portugal, quien llegó a Chile cerca de 1551.Luis Lira Montt, Las Órdenes y Corporaciones Nobiliarias en Chile , Llegada a Chile, 1963, Tomo Único, Pág.168 y Pág.202

Otra importantísima línea de sangre real europea, introducida a Chile, y cuyos descendientes, habitan en el país, hasta el día de hoy. Fue la efectuada por el noble español y miembro de la Real Audiencia de Chile, don Domingo García Corbalán de Castilla, nacido en Canarias, quien llegó a Chile en 1610. Él era nieto de Fernando de Castilla y Mendoza, regidor de la Isla de la Palma, y miembro por parte materna de la poderosa Casa de Mendoza e hijo de Pedro Apóstol de Castilla y Portugal, hijo a su vez, de la reina Juana de Portugal, y de Pedro de Castilla y Fonseca, bisnieto del rey Pedro I de Castilla (El Cruel o el Justiciero), protagonista de una de las primeras guerras civiles castellanas. Por su parte, Juana de Portugal, madre de Pedro Apóstol de Castilla y Portugal, era la reina consorte de Castilla, e infanta (princesa) del Reino de Portugal (casa de Avís, Capetos), y nieta de la duquesa inglesa y reina consorte de Portugal, Felipa de Lancaster, nieta del rey Eduardo III de Inglaterra, miembro de la Casa de Plantagenet, y descendiente de los antiguos reyes anglosajones de las casas de Cerdic, Wessex, Mercia y Northumbria a través de su ancestro la reina consorte de Inglaterra Matilde de Escocia, bisnieta del antepenúltimo rey anglosajón de Inglaterra, Edmundo II Ironside (casa de Wessex).También el rey Eduardo III de Inglaterra, descendía de manera directa de figuras históricas de relevancia en la construcción de la civilización europea, como Guillermo el Conquistador (casa de Normandía), primer rey normando de Inglaterra, descendiente de Rollón el caminante, fundador de la Casa de Normandía. El Rey Eduardo III de Inglaterra, también descendía de diversos reyes vikingos, de reyes franceses, húngaros, y emperadores bizantinos y francos, (incluyendo reyes cruzados de Jerusalén) hasta llegar al emperador Carlomagno en occidente. Y por Europa Oriental hasta el soberano Vladimiro I de la Rus de Kiev, declarado santo por las iglesias católica y ortodoxa por cristianizar a dicho principado, origen de las actuales Bielorrusia, Rusia y Ucrania.

Autoproclamación de Túpac Amaru II

El 4 de noviembre de 1780, se inició la rebelión contra la dominación española por parte de José Gabriel Condorcanqui, quien adoptó el nombre de Túpac Amaru II en honor a su antepasado, Túpac Amaru I, el último inca de Vilcabamba. Condorcanqui se autoproclamó «rey de América» con el siguiente edicto: «Don José I, por la gracia de Dios, inca, Rey del Perú, de Santa-Fé, Quito, Chile, Buenos Aires y continentes de los mares del Sur, Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas, con dominio en el Gran Paitití, Comisionado y Distribuidor de la piedad divina, por el Erario sin par, etcétera».

Rapa nui

Los habitantes de Rapa Nui poseyeron un sistema de administración monárquico antes de instaurarse en la isla la legislación chilena. Hotu Matu'a fue su primer Ariki Henua o rey, aproximadamente hacia el .

Según algunas listas de ariki (reyes) recopiladas a finales del por misioneros y etnólogos, cerca de 30 reyes habían gobernado Rapa Nui. La última persona que por derecho de primogenitura tuvo el cargo de ariki mau, fue Maurata 'a Kaimakoi, quien falleció en Perú. Su hijo Manurangi, bautizado como Gregorio falleció en 1867 sin descendencia. Aquí se acaba la sucesión de los ariki mau de Rapa Nui.

En 1882 la comunidad católica elige a Atamu (Adan) Tekena como nuevo ariki (Roussel 1882, in Cools 1973). Es el primer ariki católico de la Isla. Atamu y su consejo participan de los actos de anexión de 1888. Fallece en 1892. su sucesor fue Riro 'a Ngaure, también conocido como Simeon Riro a Kainga, quien fallece en Valparaíso en extrañas circunstancias en 1898. Luego de Riro, dos otros ariki fueron elegidos por la comunidad, Enrique Ika Tu'u Hati y Moisés Tu'u Hereveri, ambos con descendientes en la población actual de Rapa Nui

En 2011 una organización de base comunitaria, el Parlamento Rapanui nombró a Valentino Riroroko Tuki como Ariki o Rapa Nui. Según el Parlamento Rapanui, Valentino es el depositario legal de los derechos de su hermano mayor Benedicto Riroroko, quien en un acta de adbicación cedió sus derechos a su hermano, por no encontrarse en condiciones de acceder al cargo. Ambos son nietos de Simeón Riro Kainga. Otras dos personas se autodeclararon ariki en los últimos años.