El asesinato de Fernando Báez Sosa (hecho también conocido en los medios como el crimen de los rugbiers o el crimen de Villa Gesell) se refiere a un caso delictivo cometido en la madrugada del 18 de enero de 2020 en el balneario argentino de Villa Gesell. La víctima, un joven de 18 años, fue asesinado a puñetazos y patadas por parte de un grupo de adolescentes—en su mayoría jugadores de rugby— a la salida de un local bailable en la vía pública, a causa de una discusión que se había producido minutos antes dentro del establecimiento.
El crimen de Fernando cobró relevancia a nivel nacional en Argentina, pocas horas después de sucedido, por la difusión de las imágenes de la golpiza en redes sociales y por la violenta naturaleza del suceso. Fue el asesinato más filmado en la historia criminal argentina.
El día 18 de febrero de 2020 se realizó una convocatoria a nivel nacional con epicentro en el Congreso de la Nación Argentina, para repudiar el asesinato de Fernando y pedir justicia por su caso.
El 6 de febrero de 2023 se dictó sentencia de primera instancia, condenando a cinco de los acusados en calidad de coautores de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía, debiendo cumplir la pena de cadena perpetua, y a otros tres como partícipes secundarios, con una pena de quince años de prisión.
Los hechos Fernando Báez Sosa, de 18 años, llegó a Villa Gesell el jueves 16 de enero de 2020. Su plan era permanecer unos días allí con varios amigos de la escuela secundaria y con su novia Julieta. Báez Sosa y sus amigos se hospedaron en el hotel Hola Ola, en Paseo 105 y Av. 5, donde permanecerían hasta el 23 de enero. Cerca de las 19:00 (UTC-3) del viernes 17 de enero, Fernando y sus amigos decidieron que irían a la discoteca Le Brique, ubicada en Av. 3 y Paseo 102 de la localidad balnearia, lugar al que llegaron a la 1:30 h, aproximadamente.
Los jóvenes rugbiers de Zárate habían ido a Villa Gesell a pasar sus vacaciones. Diez de ellos alquilaron una casa juntos, y el undécimo no se quedaba con ellos pero sí se reunía para las salidas. El grupo tenía antecedentes de peleas grupales en las discotecas y acoso a otros jóvenes, con componentes racistas y clasistas. Esa noche decidieron ir a la discoteca Le Brique y llegaron al lugar aproximadamente a las 3:00 h.
Según la sentencia de primera instancia, a las 4:30 h hubo una pelea en el interior de la discoteca Le Brique, en la que Fernando Báez Sosa le tiró su bebida a Máximo Thomsen debido a que había mucha gente en el lugar. Esto provocó una pelea en el interior, donde Thomsen agredió por primera vez a Báez, así como varios de los rugbiers golpearon a amigos de Báez. Debido a esa razón los guardias de seguridad expulsan a Fernando y sus amigos del lugar, para luego expulsar a Máximo y a parte de los rugbiers del local. Fernando aceptó tranquilamente la decisión, sin embargo, Máximo se alteró mucho.
Luego de ser expulsado, Fernando decidió quedarse enfrente del boliche junto a doce amigos (Lucas Filardi, Julián Besuzo, Juan Manuel Pereyra Rozas, Santiago Corbo, Julián García, Lucas Begide, Tomás D'Alessandro, Federico Tavarozzi, Federico Raulera, Ignacio Vaudagna, Franco Cervera, Luciano Nonamaison), tomando un helado y esperando que saliera el resto del grupo. Diez minutos después, a las 4:44, Fernando fue atacado primero por Máximo Thomsen y luego por Enzo Comelli y Ciro Pertossi, uno de frente y otro por la espalda, a la vez que otros cuatro atacaron al resto del grupo de la víctima.
El ataque duró 50 segundos y en su transcurso causaron la caída al suelo de Fernando donde, al menos cinco atacantes, le propinaron patadas en la cabeza y en el cuerpo, aún después de quedar inconsciente, causándole la muerte por hemorragia cerebral masiva. El inicio del ataque fue registrado por uno de los atacantes, Lucas Pertossi, mediante la cámara de su teléfono celular. El video del asesinato de Fernando se viralizó por Twitter y YouTube durante la madrugada.
Otros miembros del grupo golpearon a sus amigos, impidiéndoles acercarse a la víctima. Un amigo de Fernando, Tomás, también tuvo lesiones leves. Los testigos declararon que el ataque incluyó manifestaciones racistas como «¡Tomá negro!», o «A ver si seguís pegando, negro de mierda».
thumb|280px|El McDonald's (derecha) en la que los asesinos acudieron tras los hechos, ubicado sobre la Avenida 3, a pocas cuadras de la escena del crimen. Después de consumado el asesinato, los rugbiers volvieron al lugar donde estaban alojados alardeando en voz alta lo sucedido y fueron escuchados por una empleada de un hotel cercano, cuyo testimonio sirvió para la detención de estos jóvenes horas más tarde. Se deshicieron de restos de sangre de su vestimenta y a las 5:30 de la madrugada, el grupo fue captado por las cámaras de seguridad en un establecimiento de McDonald's.
La atención mediática recalcó la percibida falta de empatía de los rugbiers, luego de haber matado a Fernando. Se encontró una selfie del grupo, tomada veinte minutos después del crimen, en el que los atacantes posan sonrientes y con pulgares arriba, además de que se filtraron conversaciones mantenidas por el grupo de imputados, siendo lo más destacado el mensaje de voz que envió Lucas Pertossi, donde dice que Fernando «caducó», aludiendo a que el grupo ya tenía conocimiento de que Fernando estaba muerto cuando lo abandonaron.
A las 10:38, los rugbiers fueron detenidos por la policía bonaerense.
La víctima
Fernando José Báez Sosa (Buenos Aires, 2 de marzo de 2001 - Villa Gesell, 18 de enero de 2020) fue un estudiante argentino de derecho de 18 años de edad y víctima de homicidio. Báez Sosa nació en Buenos Aires el 2 de marzo de 2001. Era el único hijo del matrimonio de Silvino Báez, portero del edificio donde residen, y Graciela Sosa, cuidadora de ancianos; ambos inmigrantes paraguayos, originarios de Carapeguá, radicados en la Argentina. Báez Sosa residía en el barrio porteño de Recoleta junto a sus padres. Asistió al colegio Marianistas de Caballito como alumno becado debido a que su familia no podía afrontar el costo de la cuota mensual. Egresó de dicha institución con un Bachiller orientado en Humanidades y Ciencias Sociales a fines de 2018.
Después de finalizados sus estudios secundarios, en 2019 comenzó y completó las seis materias del Ciclo Básico Común en la Universidad de Buenos Aires para ingresar a la carrera de Derecho. Su madre comentó que en varias oportunidades el joven manifestó su admiración por el abogado mediático Fernando Burlando, quien tomó el caso de su asesinato ad honorem, constituyéndose en el abogado representante de los padres en la querella por el asesinato de su hijo. Fernando tenía una novia, Julieta Rossi, con quien estudiaba Derecho, y habría cumplido diez meses de relación amorosa unos pocos días después de su asesinato.
Luego de su muerte, sus restos fueron velados en el colegio del cual fue alumno y posteriormente cremado en el cementerio de la Chacarita.
Los imputados thumb|280px|Villa Gesell, localidad donde ocurrió el crimen. Diez personas fueron imputadas por el asesinato de Fernando Báez Sosa (edades a la fecha del crimen): Luciano Pertossi () Blas Cinalli () Ciro Pertossi () Enzo Tomás Comelli () Máximo Pablo Thomsen () Matías Franco Benicelli () Ayrton Michael Viollaz () Lucas Fidel Pertossi () Juan Pedro Guarino Alejo Milanesi
En la etapa investigativa, los primeros ocho fueron finalmente procesados y considerados presuntamente culpables por Juzgado de Garantías n.° 6 de la Ciudad de Dolores, a petición de la fiscalía de investigación. Todos originarios de la localidad bonaerense de Zárate, a 90 kilómetros de la capital argentina. La prensa argentina los denominó como los «rugbiers», debido a que casi todos los imputados jugaban al rugby en el Club Náutico Arsenal Zárate.
Máximo Thomsen, considerado como el líder del grupo, era el más destacado deportivamente y se desempeñaba desde 2017 en el Club Atlético de San Isidro (CASI). Además, en 2016, diarios de la zona local de Zárate llegaron a titular a Thomsen como un "futuro Puma".
Etapa de investigación judicial Durante la investigación se precisaron a partir de las pruebas las conductas que tuvieron los imputados, quedando finalmente comprometidos ocho de ellos.
Tramitación de la investigación
Luego de ser detenidos, tras decidir no declarar en la fiscalía de Villa Gesell, cinco de los jóvenes fueron trasladados a Pinamar, mientras que el resto se quedó en la ciudad balnearia. Mientras tanto, se comenzaban a recabar las primeras pruebas, como los videos filmados por testigos y por cámaras de seguridad del local de baile y de la calle.
En la casa alquilada por los rugbiers, se encontraron prendas de vestir y zapatos manchados de sangre, de los cuales un par le pertenece a Máximo Thomsen. Se envió a una prueba de escopometría a cargo de la Policía de Tierra de Fuego para verificar si eran sus suelas las que habían impactado en la cabeza de Fernando. Los celulares de los jóvenes fueron confiscados y enviados a peritaje en un laboratorio de Mar del Plata, para luego darse a conocer que uno de los rugbiers detenidos había grabado el ataque. También declararon los principales testigos, entre ellos los amigos de Fernando.
Los resultados de la autopsia determinaron que Fernando Báez Sosa murió por un shock neurogénico que provocó hemorragias internas debido a múltiples golpes.
Durante las semanas siguientes se llevaron a cabo las ruedas de reconocimiento de los detenidos, para determinar con exactitud el rol de cada uno de los rugbiers, en donde todos ellos fueron reconocidos, excepto Milanesi.
En un primer momento se habló de una carátula de homicidio en riña, pero al pasar los días la fiscal los imputó por homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, lo cual prevé una pena de cadena perpetua. Dos de los detenidos, Thomsen y Ciro Pertossi, fueron imputados como coautores del crimen, mientras que a los otros ocho se les asignó la imputación de «partícipes necesarios». A partir de entonces, fueron trasladados al Penal de Dolores. Mientras tanto, seguían surgiendo videos y mensajes en los que se podía esclarecer mejor el rol de cada uno y lo que hicieron después del homicidio.
El 10 de febrero de 2020, la fiscal Verónica Zamboni solicitó prisión preventiva para ocho de los diez imputados (Thomsen, Ciro Pertossi, Lucas Pertossi, Benicelli, Cinalli, Comelli, Viollaz y Luciano Pertossi), y pidió la libertad provisional por supuesta «falta de méritos», para Milanesi (quien no había sido reconocido en las ruedas de reconocimiento) y Guarino (quien se habría manifestado como sujeto pasivo), ya que no se encontró evidencia suficiente para ubicarlos en el lugar, en el momento de la agresión a Fernando. Sin embargo, continuaron imputados y sometidos al proceso en libertad.
Días después, el juez de garantías solicitó un cambio de carátula a «homicidio doblemente agravado por concurso premeditado de dos o más personas y alevosía», hecho cuestionado desde el punto de vista jurídico ya que el juez debe atenerse a lo propuesto por la fiscal, de lo contrario se viola el principio de congruencia; además esta nueva imputación no se les informó a los implicados al momento de la detención. El día anterior a la multitudinaria marcha de pedido de justicia por Fernando, la fiscal amplió la imputación de «coautores» a los ocho rugbiers que continuaron detenidos, quedando en libertad Guarino y Milanesi en condición de «partícipes necesarios».
El 13 de marzo de 2020, los jóvenes zarateños fueron trasladados al penal de Melchor Romero, ubicados en celdas de a dos, para la realización de las pericias psicológicas que fueron suspendidas debido a la situación sanitaria causada por la pandemia del COVID-19.