La Comuna de Roma (1143-1398) fue un régimen político ciudadano y semiautónomo, instaurado en la ciudad del mismo nombre, cuya aparición cabe inscribir dentro del proceso de constitución de comunas urbanas en el norte de Italia (siglos -). Como entidad político-administrativa, la Comuna de Roma, con sede física en la Colina Capitolina, estaba constituida por órganos de gobierno y representación (Arengum o Parlamentum, Senado y Consejo), justicia y finanzas cuya jurisdicción comprendía presumiblemente, de norte a sur, desde el puente de la Paglia en Radicofani (Siena) hasta Ceprano (Lacio) y, de este a oeste, desde Carsoli (Abruzos) hasta la línea costera.Brezzi, P. (1947): Roma e l'impero medioevale (774-1252), Bolonia, Licinio Cappelli, p. 382. En sus 255 años de trayectoria, atendiendo al período considerado, la Comuna de Roma supuso para el Papado tanto una merma de su poder, en tanto su señorío sobre el Lacio venía a coincidir con los límites jurisdiccionales de aquella, como una eficaz aliada en sus luchas contra el Sacro Imperio Romano Germánico.

Historia De acuerdo con la temporalización propuesta por Yves Renouard para las comunas medievales italianas,Renouard, Y. (1969): Les ville d´Italie de la fin du X siécle au debut du XIV siécle, vol. 1, París, SEDES. la Comuna de Roma atraviesa una serie de fases de desarrollo que ha de someterse a consideración. Fase de formación (1143-1188) La búsqueda de la autonomía y la renovatio Senatus (1143) Tras dos años de conflicto con Roma (1141-1143), la vecina Tívoli había quedado finalmente sometida a la autoridad del Papa Inocencio II (1130-1143), quien no obstante prohibió a los romanos derribar sus muros o tomar represalias contra los tiburtinos. Con tal motivo, entre agosto y octubre de 1143, los ciudadanos romanos, alentados por el predicador reformista Arnaldo de Brescia, se rebelaron contra el entonces Papa, Lucio II y procedieron a renovar el antiguo Senado sobre la Colina Capitolina.Brezzi, P. (1947): Ibíd., p. 318-320; Gatto, L. (1999): Storia di Roma nel medioevo, Roma, New & Compton, pp. 334-335. Dicho episodio, conocido como la renovatio Senatus, está considerado el acto fundacional de la Comuna de Roma, pero su formación responde, no obstante, a un proceso iniciado en el . De hecho, la búsqueda romana de la autonomía al margen de la autoridad papal tiene como referentes más tempranos la destacada presencia de laici potenti en los tribunales públicos del , la aparición de cortes de justicia especializadas en la resolución de litigios profesionales, la concesión de un importante privilegio comercial a la abadía de Montecasino en 1127 por parte de seis ciudadanos romanos que actúan en representación de la ciudad y, sobre todo, la configuración de una milicia armada compuesta por miembros de las familias nobles que actúa de manera independiente de la autoridad pontificia.Maire Vigueur, J. C. (2010): "Il comune romano" en Roma medievale, Roma, Laterza, pp. 118-121; Maire Vigueur, J. C. (2011): L'altra Roma. Una storia dei romani all'epoca dei comuni (secoli XII-XIV), Roma, Einaudi, pp. 149-157 y pp. 260-261. En ese sentido, la nobleza ciudadana reunida en armas contra Tívoli conforma un elemento clave para comprender la evolución de la Comuna de Roma, que se nutre de los cuadros de aquella a partir de la revuelta de 1143.

La conquista de la autonomía (1143-1188) Desde su fundación hasta 1188, la Comuna de Roma gozó de una autonomía casi completa frente al Papado, al que llegó a disputar sus señoríos del Lacio (Tívoli, Albano Laziale, Tuscolo) basándose en una política de expansión comunal, así como el control de la producción de cereal entre Viterbo y el Mar Tirreno, la imposición de tasas, la administración de justicia en los territorios de Sabina, Tuscia y Campagna e MarittimaCarocci, S. (2001): Il nepotismo nel medioevo, Roma, Viella, p. 50. e incluso la facultad de consagrar emperadores, al margen de la decisión final de los pretendientes germánicos.

Fase de consolidación (1188-1252) El reconocimiento papal de la Comuna En 1188, la Comuna de Roma llegó a un acuerdo con el Papa Clemente III (1187-1191) por el que devolvía al pontífice algunas de las atribuciones perdidas a partir de 1143 (derecho de acuñación de moneda, regalías, etc.) y se comprometía asimismo a respetar a cardenales, clérigos y visitantes, a devolver los réditos y propiedades de las iglesias expoliadas con anterioridad, a prestar servicio militar al pontífice y a jurarle fidelidad como señor de la ciudad. La comuna, por su parte, obtenía del Papado no sólo el reconocimiento oficial de su entidad y de sus aspiraciones territoriales sobre Tuscolo, sino también reparaciones, donaciones y contribuciones económicas.Docs. 41, 42 43 y 44 en Bartoloni, F. (1948): Codice diplomatico del Senato Romano, Roma, Istituto Storico Italiano per il Medioevo; Brezzi, P. (1947): Ibíd., pp. 371-374 La elección del senador único y la aparición del medianus En 1191, a raíz de una revuelta popular que reivindicaba la autonomía comunal frente al Papado,Brezzi, P. (1947): Ibíd., pp. 379-381 la Comuna de Roma vio modificado su sistema de gobierno, representado por el Senado, a través de la elección del senador único; una magistratura senatorial colegiada, controlada por sendos representantes de facciones aristocráticas enfrentadas, la cual se podría comparar, en cierto modo, al de cónsul y/o podestà en el resto de comunas del norte de Italia. A partir de entonces, el Senado pasó a conformar un consejo subordinado, el cual llegaría a desdoblarse con el tiempo en un consejo general, compuesto por los caporioni y los cónsules de las Artes de Roma, y un consejo especial, de composición más restringida.Maire Vigueur, J. C. (2011): Ibíd., pp. 270-271; Maire Vigueur, J. C. (2010): Ibíd., p. 153. Asimismo, los servicios que inicialmente dependían de la autoridad del Senado comenzaron a organizarse de manera autónoma.

De manera excepcional, aunque marcadamente notoria, entre 1198 y 1205 el Papa Inocencio III (1198-1216) se arrogó el nombramiento de un medianus; una figura cuyo cometido yacía en la elección de un senador de entre las familias güelfas y/o gibelinas que guardase fidelidad al pontífice. Tal injerencia sublevaría en más de una ocasión a las familias nobles toda vez que el liderato de la Comuna recayese en una u otra facción, de forma tal que la escisión en dos partidos enfrentados hacía evidente la inestabilidad del ambiente político.

La Comuna en tiempos de Federico II Bajo el reinado del emperador Federico II Hohenstaufen (1220-1250), la Comuna liderada por el senador gibelino Giovanni di Poli participó activamente del renovado conflicto entre Papado e Imperio sobre la base de sus propios intereses políticos y territoriales.Cfr. Doc. 70 en Bartoloni, F. (1948) Su ambición por controlar manu militari Viterbo, los castillos de Vitorchiano y Montefortino (actual Artena), su intención de gravar al clero con los costes de guerra y su clara preferencia por el emperador alemán frente a Gregorio IX (1227-1241), acabaría por granjearle la excomunión hasta el pacto de una tregua que puso Viterbo bajo dominio compartido con el pontífice.Doc. 75 en Bartoloni, F. (1948); Brezzi, P. (1947): pp. 415-417

La revuelta de 1234 en defensa de la autonomía comunal Si bien el historiador Paolo Brezzi dibuja un cuadro certero sobre la revuelta romana de 1234, lo cierto es que se desconocen las causas de la misma, no obstante constatar que estuvo liderada por el senador Luca Savelli, sus colaboradores Pietro Parenzo y Giovanni Cenci y las clases comerciantes en respuesta a las malas relaciones entre la Comuna y Gregorio IX. Las reivindicaciones del popolo grasso pasaban por extender la jurisdicción comunal a Anagni, Segni, Velletri, Viterbo y Montalto en perjuicio del Papado y anular la paz de 1188 con el fin de recuperar atribuciones tales como la libre elección del Senado, la acuñación de moneda o el derecho a percibir el cobro de gabelas.Brezzi, P. (1947): p. 418; Gatto, L. (1999): p. 387. Habiendo solicitado auxilio militar frente a los romanos, Federico II Hohenstaufen acudió en ayuda de Gregorio IX y juntos derrotaron finalmente a las tropas comunales en Viterbo.Brezzi, P. (1947): pp. 419-420.

Las implicaciones acarreadas por la revuelta de 1234 acabaron saldándose con la restitución al Papado de todas las conquistas territoriales realizadas por la Comuna, la liberación de los prisioneros, el pago de compensaciones debido a los saqueos de San Juan de Letrán y las casas cardenalicias, el reconocimiento del privilegio del fuero eclesiástico y de la inmunidad tributaria de las iglesias romanas y la promesa de no molestar a peregrinos o a clérigos y de estar en paz con el emperador y con las ciudades de Campagna e Marittima, Sabina, etc. No obstante, a pesar de que las obligaciones exigidas por el Papa eran considerables, éste renunciaba por su parte a elegir libremente a los senadores de la corporación, al derecho de acuñación de moneda y a la percepción de gabelas, de manera que mediante este acto la autoridad papal devolvía y reconocía implícitamente las atribuciones por las que la Comuna se había levantado contra su señor.Brezzi, P. (1947): pp. 421-425.

La alianza entre Comuna y Papado contra Federico II Tras la alternancia de güelfos y gibelinos en el poder comunal (1237-1241), la Comuna, encabezada por el senador güelfo, cardenal Matteo Rosso Orsini, hubo de aliarse en 1242-1243 con las ciudades de Perugia, Narni, Alatri, Acuto y Viterbo contra Federico II Hohenstaufen,Doc. 99 en Bartoloni, F. (1948). quien procedía por esas fechas a invadir los territorios del Patrimonio de San Pedro para forzar la elección de un Papa capaz de poner fin al conflicto; lo que sucedería en 1244 tras la elección de Inocencio IV (1243-1254).Brezzi, P. (1947): pp. 443-448; Gatto, L. (1999): pp. 392-394. Así, en recompensa por su fidelidad y auxilio durante la guerra, el Papa reconoció los derechos de la Comuna sobre Vico, invitando a reconquistar dicha plaza, y pagó a cierto número de romanos ilustres mediante comisiones provenientes de fondos eclesiásticos.

Una vez fenecido Federico II Hohenstaufen en 1250, la buena sintonía entre Comuna y Papado pronto daría paso al recelo de aquella ante la ausencia prolongada del pontífice y a las luchas internas entre las familias nobles.

Fase popular (1252-1347) Entre 1252 y 1347, Roma conoció no menos de una docena de cambios políticos, mayormente a causa de movimientos populares de intensidad variable que interrumpían el gobierno de los barones durante breves períodos de tiempo, de manera que el poder recaía en un colegio de magistrados de funciones desconocidas denominado boni viri reformatores reipublicae (1256), boni homines (1266; 1312; 1327; 1342), anziani (1305), priores (1338),Maire Vigueur, J. C. (2011): p. 297. o bien compartía funciones con podestà y/o príncipes extranjeros. Esta última tendencia no fue distinta de la del resto de ciudades italianas en las que depositar una parte del poder en manos de podestà foráneos y/o príncipes extranjeros (de manera simbólica, en este caso) buscaba la ejecución de reformas favorables a la nobleza ciudadana y a los componentes de Artes y Oficios. En el caso romano, no obstante, la elección de cargos foráneos resultó ser una novedad, ya que la procedencia de los cargos comunales hasta 1252 era siempre local. Sin embargo, desde la elección de Brancaleone degli Andalò como podestà (1252-1259) en adelante, la comuna romana conocería una serie de mandatos personalistas como, por ejemplo, los de Carlos I de Anjou (1263-1266; 1268-1278; 1281-1284) o Roberto I de Anjou (1313-1326; 1328-1336).

Brancaleone degli Andalò, senador y capitán del pueblo (1252-1259)