Antonino Paternò-Castello, sexto marqués de San Giuliano y conocido como Antonino de San Giuliano (Catania, 10 de diciembre de 1852-Roma, 16 de octubre de 1914), fue un político y diplomático italiano.
Liberal y anticlerical, después de haber sido ministro de Correos del Reino de Italia en el 1899, lo fue de Asuntos Exteriores de 1905 a 1906 y de 1910 a 1914.
Durante su primer período al frente de Asuntos Exteriores (en 1906), en la Conferencia de Algeciras, Italia desempeñó un papel autónomo respeto de la aliada Alemania. Tras la conferencia, San Giuliano fue nombrado embajador en Londres y París, cargo en el que sirvió entre 1906 y 1910.
Durante su segundo período como ministro de Asuntos Exteriores (en 1910), a la Crisis de Agadir le siguió el conflicto con el Imperio otomano. Tras las primeras victorias del ejército italiano en Libia, no le fue posible implantar un sencillo protectorado por la decisión del presidente del Consejo de Ministros, Giovanni Giolitti, que prefirió la conquista y anexión completas del territorio. Esto prolongó la contienda, y San Giuliano tuvo que lidiar con los roces que esto causó con otras naciones de Europa.
Condujo las negociaciones para la renovación de la Triple alianza en 1912 y se encargó de defender los intereses italianos en las guerras balcánicas, con particular atención a Albania, de cuya importancia estratégica para el control del Adriático estaba convencido.
Aunque autor de la Triple Alianza, al estallar la Primera Guerra Mundial entabló negociaciones con la Triple Entente. Estos contactos iniciales, que continuaron sus sucesores al frente del ministerio, llevaron a la firma del Tratado de Londres y a la consiguiente entrada en la contienda mundial del país en 1915.
Los orígenes y la juventud izquierda|miniaturadeimagen|El antiguo palacio de los San Giuliano en Catania. Antonino Paternò Castillo, marqués de San Giuliano, descendía de una antigua familia (los Paternò) conocida desde el siglo y originaria de Embrun, en Francia, cuyo primer exponente del que se tiene noticia fue Roberto de Embrun llegado a Sicilia en el séquito del rey normando. El antepasado de la rama de los San Giuliano fue el homónimo Antonino Paternò Castello, que en el 1693 desposó a Giulia Asmundo e Joppolo. Esta, hija única del marqués de San Giuliano, llevó en dote el título y las vastas propiedades en Catania y Siracusa.
Antonino nació en Catania el 10 de diciembre de 1852, del matrimonio entre Bennedetto, quinto marqués de San Giuliano, y Caterina Statella e Moncada, hija del príncipe Antonio Statella de Cassaro. Fue hijo único; su primera formación cultural se debió a su madre, a la que quería mucho, y a la rica biblioteca del Palacio de San Giuliano. De adolescente sus autores preferidos fueron Goethe y Dante; se hizo experto de Divina comedia.
El joven San Giuliano aprendió pronto las principales lenguas europeas, cuyo conocimiento pulió en algunos viajes a Londres y Viena. En el 1872 en Londres pudo escuchar un discurso del político liberal William Ewart Gladstone y el año siguiente en Viena conoció al embajador italiano y futuro ministro de Asuntos Exteriores Carlo Felice de Robilant. Además de la pasión por viajar, San Giuliano cultivó la historia y la geografía que, estudiadas juntas, lo ayudaron a comprender los problemas internacionales del momento.
Se casó con Enrichetta Statella, miembro de la familia de los condes de Castagneto, en 1875; ese mismo año se licenció en Derecho y fue elegido consejero comunal de Catania, por lo que devino concejal de la Administración Pública. El cargo le permitió traer a la ciudad desde París los restos mortales del músico catanés Vincenzo Bellini
Del matrimonio con Enrichetta (fallecida el 9 de noviembre de 1897) nacieron tres hijos: Caterina, a la que llamaban Carina, Benedetto Orazio (1877-1912) y Maria.Giarrizzo, Diario fotografico del marchese di San Giuliano, Palermo, Sellerio, 1985, p=15
El ascenso (1882-1898) Muy ambicioso, San Giuliano llegó a alcalde de su ciudad natal con tan solo veintiséis años. En 1882 se hizo promotor de un proyecto de una gran línea férrea en torno al Etna que, considerada demasiado cara, fue suspendida por los concejales, que optaron por una solución más modesta. San Giuliano entonces dimitió y se presentó a las elecciones de la Cámara de Diputados para la XV legislatura. Presentó su programa, mezcla de progreso y conservación en un discurso en el teatro Arena Pacini de Catania el 3 de septiembre de 1882. Fue acogido con favor por los votantes de la circunscripción “Duomo” de Catania que, en las votaciones del 29 de octubre, prefirieron netamente a San Giuliano frente a los demás candidatos. El resultado, sin embargo, fue anulado, ya que San Giuliano no había cumplido todavía los treinta años. Después de una nueva elección que confirmó los resultados anteriores, el 24 de enero de 1883 el marqués pudo sentarse en la Cámara, ocupando un escaño que conservó hasta finales de 1904 (siete legislaturas consecutivas).
Diputado San Giuliano era liberal y durante su carrera de diputado cambió continuamente de corriente. En cambio, conservó un programa político propio, juzgando siempre a los sucesivos gobiernos según el empeño que ponían en defender los intereses italianos en política exterior y, respecto de la política interior, por su esfuerzo en mejorar las condiciones del Mezzogiorno.
San Giuliano apoyó la política de Francesco Crispi y en el 1892 fue nombrado subsecretario de la Agricultura en el primer gobierno de Giolitti. El año siguiente, escribió La condición actual de Sicilia, obra en la que proponía la expropiación «forzosa por utilidad pública» de los latifundios mal gestionados. La iniciativa habría creado una clase de campesinos-propietarios interesada en la conservación del Estado, según el autor; entretanto, el gobierno habría debido, como hizo, reprimir a las organizaciones revoltosas (como las de los Fasci Siciliani) para asegurar el mantenimiento del orden en la isla.
El 22 de junio de 1893, ingresó en la masonería, en la logia romana Universo; luego se afilió a logia Dante y a la Italia, de Catania.V. Gnocchini, L'Italia dei Liberi Muratori, Mimesis-Erasmo, Milano-Roma, 2005, p.211Aldo Alessandro Mola, Storia della Massoneria in Italia del 1717 al 2018, Bompiani/Giunti, Milano-Firenze, 2018, p=412
Ministro de Correos izquierda|miniaturadeimagen|Giovanni Giolitti, presidente del Gobierno y personaje influyente de la política italiana, contó en varias ocasiones con San Giuliano en sus gabinetes. miniaturadeimagen|Antonino de San Giuliano en tiempos de su elección como diputado. En el 1899 el marqués obtuvo el puesto de ministro de Correos en el Gobierno conservador de Luigi Pelloux. Durante su mandato optimó las líneas de navegación en el Mediterráneo, permitiendo a las mercancías que viajaban del Canal de Suez aVenecia hacerlo con una única compañía, la Navegación General. En poco más que un año San Giuliano instauró también el enlace telegráfico directo entre Catania y la Italia continental, acometió la mejora del servicio postal de Palermo, Génova y Milán, y asignó fondos para la modernización de las oficinas postales de Roma, Venecia y Milán.
En pocos años hizo varios viajes. Además de trasladarse a Eritrea (en 1891 y 1905), para prepararse culturalmente para asumir la dirección del Ministerio de Asuntos Exteriores a la que aspiraba, en el verano y otoño del 1902 San Giuliano hizo un largo periplo por Albania (entonces parte del Imperio otomano) y por la zona adriática de los Balcanes, lugares estratégicos para la seguridad de Italia en el marco de la Triple Alianza. De esta última San Giuliano se mostró defensor convencido (inicialmente fue también antifrancés) siempre que fuese compatible con el mantenimiento de buenas relaciones con el Gran Bretaña, la mayor potencia naval.
Esperando asumir pronto la cartera de Asuntos Exteriores, San Giuliano ahondó en los asuntos coloniales a principios de siglo, además de en el Parlamento, también en otros ambientes: en 1903 entró en la junta de la sociedad para el desarrollo de la lengua italiana en el mundo Dante Alighieri y asumió la vicepresidencia de la Liga Naval Italiana, mientras que en 1905 ingresó en la junta directiva de la Sociedad Geográfica Italiana que presidió a partir del año siguiente.
Después de haber sido nombrado senador el 4 de marzo de 1905, publicó un artículo publicado sobre la emigración en los Estados Unidos, donde había estado ese mismo año. Durante la travesía, que le había permitido reunirse con el presidente Theodore Roosevelt, San Giuliano se enteró de que los Estados Unidos prohibirían pronto la inmigración masiva, lo que le hizo pensar que Italia necesitaría nuevos territorios para no agudizar la cuestión meridional. Legaba el momento, según su parecer de que el país se apoderara de Libia (entonces otomana) sobre todo después de que las potencias interesadas en el Mediterráneo (Francia y el Reino Unido) hubiesen ya reconocido la prevalencia en la región de los intereses italianos.
Primera etapa al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores y la conferencia de Algeciras miniaturadeimagen|San Giuliano en una imagen de Vanity Fair, en su época como embajador en Londres. La ocasión de llevar a cabo la colonización de la Tripolitania y de la Cirenaica otomanas se presentó con la conferencia de Algeciras, a la que siguió la Crisis de Tánger entre Francia y Alemania. Con el objetivo de modificar la política exterior del país, Giovanni Giolitti y rey Víctor Manuel III, en vista de la conferencia, formaron el 24 de diciembre del 1905 el segundo gobierno de Alessandro Fortis y nombraron ministro de Asuntos Exteriores a Antonino de San Giuliano.
Tres días después, su homólogo británico Edward Grey precisó que su país estaba de parte de Francia y en contra de Alemania, esto es, a favor de la expansión de los intereses franceses en Marruecos. San Giuliano, que aspiraba al beneplácito de las dos potencias occidentales a los proyectos italianos sobre la Libia, para dar una primera señal política, envió a la conferencia a Emilio Visconti Venosta, antiguo ministro de Asuntos Exteriores en tiempos de la «derecha histórica» y notoriamente francófilo.
El veterano diplomático fijó la posición de Italia que, a pesar de mantenerse adecuadamente cercana a las de los socios de la Triple Alianza, supuso un cambio en política exterior. Al no votar contra las aspiraciones expansionistas francesas en Marruecos, Italia obtuvo el consentimiento de París y Londres en la colonización de Libia.
Embajador en Londres y París (1906-1910) San Giuliano fungió de embajador ante Francia y el Reino Unido Países entre el 1906 y 1910. El marqués llegó a la capital británica el 11 de septiembre de 1906 y fue muy bien acogido. Cuando concluyó su embajada el 5 de noviembre de 1909, escribió al ministro de Asuntos Exteriores Tittoni un largo informe, cuyo asunto principal era la cuestión de si el Imperio británico estaba en decadencia. San Giuliano preveía el declive, pero, a corto plazo, consideraba que el Reino Unido seguía siendo para Italia una referencia política central.
Durante su estancia en Londres en la primavera del 1909, San Giuliano tuvo la oportunidad de acompañar en parte de la travesía del Mediterráneo al rey Eduardo VII. Regresó, junto a este a Catania, donde a ambos los recibieron con alborozo. El triunfo personal del marqués culminó pocos días después, cuando los reyes británicos acudieron al Palacio San Giuliano a tomar el té.
Al periodo londinense siguió una breve experiencia como cabeza de la embajada italiana en París a finales de 1909, tras la cual se le llamó a Roma para que retomase el cargo de ministro de Asuntos Exteriores en marzo del año siguiente.
Segundo período como ministro de Asuntos Exteriores (1910-1914)