María, conocida en el islam como Maryam (en árabe coránico: مَرْيَمُ), la madre de Jesús (Isa), ocupa un lugar de especial relevancia en esta religión, donde es considerada por muchos musulmanes la mujer más importante que haya existido. El Corán le concede una relevancia fundamental y su historia constituye una de las narrativas centrales del texto, en la que es la única mujer mencionada por su nombre y es presentada como elegida, purificada y elevada por encima de todas las mujeres del mundo.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En La historia de María ocupa un lugar central en la concepción islámica de la virtud y ha servido, desde los orígenes del islam, como un modelo a seguir para los musulmanes, tanto hombres como mujeres. Su historia aparece en varias partes del Corán, especialmente en las suras 3 (Sūrat Āl ʿImrān) y 19 (Sūrat Maryam); este último lleva su nombre y es el único capítulo dedicado a una mujer. Aunque María es presentada como amada por Dios (Allah) y de piedad excepcional, descrita como siddiqa («la veraz») —un título de gran honor que en su forma masculina se aplica, por ejemplo, a Abu Bakr en la tradición suní—, ni ella ni su hijo son objetos de adoración, pues el Corán los presenta siempre como seres humanos y no como divinos, y solo Dios puede ser adorado.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En La cuestión de si María debe ser considerada una profeta del islam ha generado debates tanto históricos como contemporáneos entre teólogos y exégetas islámicos, aunque esta interpretación es ampliamente rechazada por la mayoría de los musulmanes.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En Su figura ha ocupado un lugar central en la teología, la espiritualidad, el misticismo y la literatura islámicas; con frecuencia ha sido comparada con Jadiya, otra de las figuras femeninas más relevantes del islam,Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En y a menudo ha sido invocada como un puente para el diálogo interreligioso entre cristianos y musulmanes.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En

La narrativa coránica sobre María mantiene una relación de intertextualidad tanto con el Nuevo Testamento como con los evangelios apócrifos, especialmente el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio de pseudo-Mateo, así como con textos árabes preislámicos. El relato puede dividirse, a grandes rasgos, en tres partes: su familia y la figura de su madre hasta su nacimiento; su infancia y juventud; y su vida adulta, que incluye el relato del nacimiento de Jesús. María pertenece a la destacada familia de Imrán, que da nombre al segundo capítulo más extenso del Corán y que es también el nombre de su padre (a veces equiparado con el Joaquín del cristianismo). Este linaje es presentado como uno elegido por Dios e incluye a profetas como Adán (Adam), Noé (Nuh) y la familia de Abraham (Ibrahim). Su madre, Ana (Hannah), ruega primero a Dios que le conceda un hijo y luego que proteja a ella y a su recién nacida de Satán (Shaytán), peticiones que, según el Corán, son aceptadas.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En Durante su infancia, Zacarías (Zakariyya) se convirtió en su cuidador, y Dios la bendijo milagrosamente con provisiones constantes. Con el paso del tiempo, María recibió varias visitas de ángeles, entre ellas una versión de la Anunciación por parte del arcángel Gabriel (Yibril) relatada en el Evangelio de Lucas, en la que se le aparece en forma humana.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En

Al igual que en la mayoría de las tradiciones cristianas, el islam sostiene la virginidad perpetua de María y el carácter milagroso de la concepción de Jesús.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En Sin embargo, el relato coránico de la natividad de Jesús presenta diferencias significativas respecto de los relatos cristianos tradicionales de los evangelios canónicos de Lucas y Juan, y muestra afinidades, en cambio, con el influyente Protoevangelio de Santiago y con tradiciones orales sobre la natividad difundidas entre los cristianos de Palestina, posteriormente recogidas en el Evangelio de pseudo-Mateo, texto que a su vez se basa en el Protoevangelio. Asimismo, se han señalado posibles intertextos árabes preislámicos, en particular la relación entre la reclusión de María y los tópicos del raḥīl, el viaje del poeta en la poesía árabe preislámica. Según el Corán, tras la concepción, María se recluyó en un lugar apartado y, durante el parto, fue consolada por Dios con un arroyo de agua y con dátiles obtenidos al sacudir una palmera. Presentada como confiada en Dios pero angustiada y temerosa por su reputación, María es enfrentada por su comunidad al regresar con el niño y, siguiendo un mandato divino, guarda silencio y permite que Jesús hable milagrosamente en su defensa.Saritoprak, Zeki (2019). «Mary in Islam». En El relato coránico de la natividad funciona ante todo como una narración centrada en María, en la que se destacan su experiencia, sus cualidades espirituales y femeninas, y su recorrido de prueba y vindicación, más que la figura de Jesús como protagonista.

En el Corán thumb|upright|Caligrafía árabe del nombre «María, hija de Imrán» (Maryam ibnat ʿImrān; en árabe coránico: مَرْيَمُ ابْنَتَ عِمْرَانَ). En el Corán, libro sagrado del islam, María —la madre de Jesús (Isa)— es llamada por su forma semítica Maryam (en árabe coránico: مَرْيَمُ), nombre que también se documenta en arameo, donde aparece en siríaco como ܡܪܝܡ. La etimología del nombre Maryam (correspondiente a Miriam en el Antiguo Testamento) ha sido objeto de debate académico y no existe consenso definitivo acerca de si el nombre es de origen egipcio antiguo o estrictamente semítico. En la tradición judía (Hagadá), el nombre de Miriam se asocia con el significado de «amargo», mientras que algunos exegetas musulmanes propusieron que derivaría del hebreo con el sentido de «muchacha» o «adoradora». No obstante, estudios modernos han señalado que la interpretación basada en «amargo» constituye una etimología popular sin fundamento lingüístico sólido, y que las explicaciones musulmanas surgieron de elaboraciones propias, sin dependencia directa de fuentes judías. El orientalista Arthur Jeffery, autor de The Foreign Vocabulary of the Qur'an, sostuvo que, si bien Maryam se remonta en última instancia al hebreo antiguo, la vocalización árabe del nombre sugiere una transmisión a través de fuentes cristianas, en particular siríacas, más que un préstamo directo del hebreo. Según esta interpretación, el nombre estaría relacionado con el término siríaco maryāmō, derivado de una raíz asociada a la idea de «altura» o «elevación», lo que permitiría interpretarlo como «la elevada» o «la exaltada». El Corán se refiere a María no solo por su nombre propio, sino también mediante formas indirectas de apelación (kunya), como «la hermana de Aarón» (ukht Hārūn), «la madre de Jesús» (umm ʿĪsā) y «la hija de Imrán» (ibnat ʿImrān).

La historia coránica de María aparece principalmente en la sura 19 (Sūrat Maryam), una sura mequí que lleva su nombre y es el único capítulo del Corán dedicado a una mujer, así como en la sección inicial de la sura 3 (Sūrat Āl ʿImrān), una sura medinesa temprana que recibe el nombre de su familia.

Nacimiento thumb|upright|Página del Sūrat Maryam, sura 19 del Corán que lleva el nombre de María, el único capítulo del libro dedicado a una mujer. Manuscrito iluminado del Imperio timúrida en la actual India, siglo XV.

El Corán llama a María «la hija de Imran»Clooney S.J., Francis X., "What Islam really teaches about the Virgin Mary", America, December 18, 2015 y menciona que la gente la llamaba «hermana de Aarón». Su madre, mencionada en el Corán solo como la esposa de Imran, oró por un niño y finalmente concibió. Según al-Tabari, la madre de María se llamaba Ana, e Imrán, su marido, murió antes de que el niño naciera. Esperando que el niño fuera varón, Ana se comprometió a dedicarlo al aislamiento y al servicio en el Templo. Sin embargo, Ana dio a luz a una hija y la llamó María.

A diferencia del concepto católico de la Inmaculada Concepción, el relato coránico del nacimiento de María no afirma una Inmaculada Concepción exclusivamente para María y su nacimiento puro se entiende independientemente de la doctrina del pecado original, o una falta hereditaria en los seres humanos, como se encuentra en el cristianismo ortodoxo. No existe tal doctrina en el islam.Cleo McNelly Kearns. (2008), The Virgin Mary, Monotheism and Sacrifice, New York: Cambridge University Press, p. 254–5Malik Ghulam Farid, et al. (1988) Āl ʻImrān, The Holy Quran with English Translation and Commentary Vol. II, p.386–8, Tilford: Islam International

El bisnieto de Mahoma, Ya'far al-Sadiq, describe el nacimiento de María en detalle. Según una narración, Alá le informa a Imran que le concederá un niño que curará a los ciegos y leprosos y resucitará a los muertos con el permiso de Alá. Cuando Imran le transmite la información a su esposa, Hannah, ella pensó que iba a concebir un hijo. Cuando dio a luz a María, dijo: ¡Oh, Señor mío! En verdad he dado a luz a una hembra, y el macho no es como la hembra, porque una hembra no será profeta, a lo que Alá respondió: Y Alá sabe mejor lo que ha dado a luz"[3,36]. Cuando le concedió a María a Jesús, se cumplió la promesa a Imran.

Primeros años El Corán no señala específicamente el hecho de que María vivió y creció en un templo como la palabra miḥ'rāb en Sura 3:36 en su significado literal se refiere a una cámara privada o una cámara de oración pública/privada. La idea definitiva de María de crecer en un templo deriva de la literatura externa (ver la narración a continuación por Ya'far al-Sadiq). Fue puesta bajo el cuidado del profeta Zacarías, esposo de la hermana de Ana y tío materno y cuidador de María. Todas las veces que Zacarías entraba en la cámara de oración de María, la encontraba provista de comida y le preguntaba de dónde la recibía, a lo cual le respondía que Dios le proporcionaba a quien Él deseaba. Los estudiosos han debatido si esto se refiere a la comida milagrosa que María recibió de Dios o si se trataba de comida normal. Los que están a favor del punto de vista anterior afirman que tenía que ser un alimento milagroso, ya que Zacarías siendo profeta, habría sabido que Dios es el proveedor de todo el sustento y por lo tanto no habría cuestionado a María, si fuera un alimento normal.

El imán Ya'far al-Sadiq narra que cuando Maryam crecía, entraba en el mihrab y se ponía una cubierta para que nadie la viera. Zacarías fue al mihrab y descubrió que tenía fruta de verano en el invierno y fruta de invierno en el verano. Preguntó: «¿De dónde viene esto?» Ella dijo: «Es de Alah. En efecto, Alah provee a quien Él quiere sin tener en cuenta»[3:37]

Anunciación thumb|Escena de la Anunciación del arcángel Gabriel (Yibril) en un manuscrito iluminado otomano del siglo XVI.